El chavismo es un mal necesario en la negociación de Petro con el ELN

El chavismo es un mal necesario en la negociación de Petro con el ELN
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Hace dos días Gustavo Petro invitó a Venezuela a ser país garante en la negociación con el ELN. El presidente del régimen, Nicolás Maduro, aceptó en una carta en la que dice que espera “su invaluable contribución para la construcción de paz”. Se trata de una invitación necesaria a un garante muy problemático. 

El ELN es una guerrilla con presencia y control territorial en ambos países, por lo que es fundamental que Venezuela refrende lo acordado. Pero, a la vez, la participación del chavismo es problemática, pues su líderes, políticos y militares, ofrecen colaboración abierta a la guerrilla y algunos se lucran de las rentas ilícitas que explota el ELN en Colombia y en Venezuela.

En medio de eso, el papel de Venezuela podría resultar siendo más útil para Maduro que para Petro, si se limita únicamente a ganar visibilidad internacional. Aunque la apuesta de Petro, avanzando en la recomposición diplomática rápidamente, en la reapertura de la frontera e invitándolo a Venezuela como garante en los diálogos, sea mucho más que eso.

El rol de garante, clave para ambos países

Históricamente, las negociaciones de paz con guerrillas en Colombia han contado con la participación de Venezuela. Primero en 1991, cuando la Coordinadora Guerrillera pidió asilo en Venezuela y dialogó con el gobierno colombiano en Caracas. También durante el proceso de paz con las Farc y en al menos dos ocasiones con el ELN (en 1999 durante el gobierno de Pastrana y en 2012 durante la fase exploratoria de la actual negociación).

Que participen ha sido clave antes, porque las guerrillas colombianas, particularmente el ELN, han hecho presencia en la zona fronteriza venezolana los últimos 40 años. Además, como dice Luis Celis, miembro de la Fundación Paz y Reconciliación, hay afinidad política de vieja data.

“Es una relación de viejos conocidos. La guerrilla más importante en la región andina en los años 60 fue la guerrilla venezolana. Buena parte de esa guerrilla se integró al sistema político en los 70. El ELN y la izquierda venezolana se conocen desde hace tiempo”, dijo.

Pero ahora, más que pertinente, la participación de Venezuela en los diálogos es indispensable. La empoderada que se pegó el ELN en los últimos años ha sido gracias a que encontraron en Venezuela una retaguardia segura y a su vez, un lugar donde sacar más provecho de rentas ilegales.

Una radiografía reciente que hizo Fundación Ideas para la Paz sobre el ELN, explica que su control territorial en la frontera (desde La Guajira hasta el Vichada, tanto en Colombia como en Venezuela) es tal, que allí funciona como una guerrilla binacional.

Es común que los grupos ilegales busquen retaguardias en países vecinos para eludir la justicia del país en que operan. Pero el refugio que encontraron en Venezuela es particular porque pasa por una relación directa con el Gobierno central. La demostración es que varios miembros del Coce, incluyendo al comandante en jefe Antonio García, viven en ese país con garantías de movilidad otorgadas por la plana mayor del chavismo.

“El ELN ha colocado a buena parte de su dirección en Venezuela y se mueven con su propia gente, porque conocen el territorio pero también con redes de apoyo del Gobierno venezolano”, le dijo a La Silla un investigador en la zona fronteriza que pidió no ser citado por seguridad.

La relación entre chavismo y el ELN es de doble vía. La guerrilla hace parte del plan de protección irregular de la soberanía venezolana. Es algo que el Maduro no ha reconocido, pero que se ha hecho evidente con la manera en que esa guerrilla ha combatido bandas que el Gobierno considera enemigas desde 2019. Incluso de forma coordinada con las Fuerzas Armadas venezolanas.

El caso más reciente es el de la disidencia del Frente 10 en Arauca. Luego del operativo nacional que Maduro desplegó el año pasado contra ese grupo en Apure, el ELN se declaró en guerra contra ellos este año.

Aunque sin reconocer el control territorial que el ELN tiene en Venezuela, el mismo Pablo Beltrán explicó eso en su más reciente entrevista: “cuando las bandas se pasan para Venezuela las combate la Fuerza Armada Bolivariana y cuando se pasan para este lado (Colombia), pues las combatimos nosotros (...) Esa guerra híbrida se va a mantener hasta que Estados Unidos considere que debe cesar en su propósito de derrocar al Gobierno venezolano”.

Además, según una investigación de Insight Crime del año pasado, el ELN ya está controlando minas ilegales de oro en la frontera entre Venezuela y Guyana, distante a la zona de frontera con Colombia. Su avanzada hacia esa zona, según la investigación, se dio con el visto bueno del régimen de Maduro, en aras de controlar esa renta ilegal desde Caracas.

Petro o el ELN: ¿de quién será garante Maduro?

De modo que el régimen de Maduro sentado en la mesa con el gobierno colombiano y el ELN, así sea solo como garante, puede ser un factor de presión a favor de la Paz Total de Petro.

Frank Pearl, exnegociador del gobierno Santos con el ELN, lo explica así: “si un grupo guerrillero tiene protección en un Estado, ya sea porque es acordada y abierta entre las partes o si es una situación de hecho, su supervivencia depende de ese Estado. Así que lógicamente Venezuela tiene una enorme influencia sobre ellos”.

Más aún porque según Pearl, aún cuando en el papel el rol de garante no es más que un notario de lo que se dialoga y acuerda, en la práctica puede llegar a ser un mediador entre las partes en momentos de crisis.

El problema es que luego de un cuatrienio sin relaciones diplomáticas con Maduro, años en los que las denuncias por violaciones a derechos humanos y corrupción por parte de ese régimen se intensificaron, Colombia no sabe si de parte de Venezuela hay real voluntad de contribuir con la política de Paz Total o si su interés llega hasta lo que les es funcional.

Por ejemplo, la visibilidad internacional que se está dando Maduro al recuperar la confianza del Estado colombiano, luego del ineficiente cerco diplomático que le montó el expresidente Iván Duque.

Para Andrés Antillano, profesor e investigador en temas de conflicto y violencia de la Universidad Central de Venezuela, si Maduro solo está interesado en contribuir a la paz en Colombia para ayudarse en romper el aislamiento, necesita que el proceso con el ELN sea exitoso.

“Mal se podría apuntar a una operación de este tipo, sin que fuera exitosa, porque sería compartir los costos políticos de la derrota. En la medida en que Venezuela se reinserte en la política hemisférica con apoyo de gobiernos democráticos, más se acerca a solucionar la crisis política interna de manera democrática”.

Pero para María Gabriela Trompetero, investigadora de la migración venezolana en Colombia, la crisis política interna explica todo lo contrario. “Además de ser un autócrata (Maduro) cuyo Gobierno enfrenta denuncias por violaciones a los derechos humanos, ni siquiera es capaz de seguir las negociaciones políticas al interior de su país para salir de la crisis”.

En ese mismo sentido opina Natassja Rojas, politóloga e investigadora de derechos humanos y migración: “Venezuela no será ecuánime, abogará por sus propios intereses y no por los de Colombia”.

Los problemas de Maduro

Si Maduro tiene voluntad real o no, solo se sabrá con el tiempo. Pero aunque esté totalmente comprometido con la paz total de Petro, tendrá que lidiar con varios problemas internos en el camino.

Primero, tendrá que influir (política y militarmente) no solo sobre el ELN, pues no es el único grupo ilegal cómodo en Venezuela. “Son varios los grupos protegidos por el gobierno de Maduro. Los que tienen mayor protección son el ELN y el Tren de Aragua, pero no son los únicos”, le dijo a La Silla una investigadora del conflicto en ese país.

De hecho, en la acusación penal por narcotráfico que tiene Estados Unidos en contra del presidente venezolano están involucrados Iván Márquez y Jesus Santrich. Marquez, según el expresidente colombiano está protegido en una clínica de Caracas luego de haber sufrido un ataque de un grupo sin identificar.

Segundo, Maduro tendrá que afrontar el hecho de que no controla totalmente las relaciones entre ilegales y autoridades venezolanas, sobre todo en las regiones. “Hay relaciones tácitas con ELN a nivel nacional. Pero en las regiones son más de lucro. Generales del Ejército que cobran extorsiones junto al ELN. Allí se trata más de repartirse economías ilícitas y son relaciones más volátiles y frágiles”, le dijo a La Silla Bram Ebus, investigador del conflicto fronterizo de Crisis Group.

Eso explica por ejemplo, que el régimen de Maduro, cada tanto despliegue pequeñas operaciones contra el ELN.

Además, la corrupción al interior de las Fuerzas Armadas venezolanas no solo pasa por relaciones con grupos ilegales. En la frontera de Norte de Santander y el Estado Táchira, hay zonas en las que la Guardia venezolana controla directamente algunas rentas ilegales como el contrabando de gasolina. Durante la escasez de combustible que sufrió ese país, los carros oficiales de las Fuerzas Armadas revendían su gasolina internamente y durante la pandemia también prestaban servicio de transporte irregular a los migrantes que estaban en tránsito, cobrando altas sumas de dinero.

Pero la corrupción dentro de las Fuerzas Militares también es a gran escala, con economías ilegales mucho más violentas y sofisticadas, como la minería ilegal, como mencionamos antes, o con el narcotráfico, con el Cartel de los Soles.

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