El círculo paisa de Quintero se vuelve un anclaje de la gobernabilidad de Petro

El círculo paisa de Quintero se vuelve un anclaje de la gobernabilidad de Petro
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El presidente electo Gustavo Petro perdió en segunda vuelta en Antioquia por casi un millón de votos frente a Rodolfo Hernández. Sin embargo, las alianzas políticas que ha tejido en esa región con el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, y los senadores Julián Bedoya, del Partido Liberal, y Carlos Trujillo, del Partido Conservador, se han vuelto un anclaje para la gobernabilidad del futuro presidente y para seguir jugando en ese departamento en las elecciones regionales del 2023.

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Petro entró a jugar en una alianza regional que estaba armada entre Quintero y los dos senadores, que se apoyaron mutuamente en las últimas elecciones regionales de 2019 y tienen cuotas en la alcaldía de Medellín.

Ese enroque se trasladó al nuevo gobierno: Quintero se jugó por el Pacto Histórico y puso a varios de sus aliados en la lista al Congreso y en puestos claves (en el proceso fue suspendido por la Procuraduría por participar en política); Bedoya le hizo campaña abiertamente a Petro y ahora lidera un grupo que pide que el partido se declare parte de la bancada de gobierno; Trujillo, por su parte, enfiló a los congresistas conservadores para publicar una carta en respaldo a la agenda legislativa de Petro, y la semana pasada asumió la dirección del partido en lugar de Ómar Yepes, quien quería irse a la oposición.

Si Trujillo y Bedoya logran llevar a sus partidos a declararse de gobierno, Petro tendría mayorías amplias en el Congreso. En el caso de Trujillo es más probable, pues tiene la dirección del partido y ya mostró que puede coordinar a los congresistas. Bedoya, en cambio, mantiene un pulso con la dirección liberal de César Gaviria, que quiere ser el interlocutor con Petro.

Independientemente de esto, la alianza con ambos senadores y con Quintero es un activo para Petro en las elecciones regionales de 2023, en la que jugarían juntos.

La importancia del enroque se nota desde antes de empezar al gobierno: en el rol que Petro les dio en el empalme a fichas de Trujillo, Bedoya y Quintero, y en las obras que busca priorizar en Antioquia, que ayudan a la agenda de estos tres políticos.

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Un empalme a la medida de los nuevos aliados

Quintero tiene en su empalme nacional al menos a dos fichas de sus aliados paisas: Guillermo Reyes, coordinador del empalme de justicia, es abogado de Carlos Trujillo y fue su asesor en la Alcaldía de Itagüí. Y el senador liberal Iván Agudelo, que coordina el empalme de ciencia, es el padrino de la hija del alcalde Daniel Quintero y fue uno de los que lo impulsó políticamente.

Pero aparte de esto el presidente electo armó un equipo de empalme paralelo al nacional solo para Antioquia y puso al frente a Esteban Restrepo, exsecretario de gobierno de Quintero, y que luego estuvo en el comité central de la campaña de Petro, la instancia más importante donde solo había unas 10 personas de confianza.

El empalme regional encabezado por un aliado de Quintero molestó al gobernador, Aníbal Gaviria, quien dijo el martes que “desconoce” al empalme que coordina Restrepo. Sin embargo, Luis Eduardo Llinás, quien gerenció la campaña de Petro en Antioquia y ahora hace parte del empalme paralelo, dijo que “la delegación la hizo directamente el presidente electo a Esteban, él es el que está coordinando”.

El empalme regional está enfocado en grandes obras en la región: Hidroituango, el Metro de la 80, nuevos Metrocables en el Valle de Aburrá. También con proyectos que van más allá de la jurisdicción de la Alcaldía como los puertos en Antioquia y la infraestructura vial.

Al frente de varios de esos temas Petro puso a sus nuevos aliados. En Hidroituango, por ejemplo, puso al exdiputado liberal Adolfo León Palacio, del grupo político de Julián Bedoya y que fue secretario de Hacienda durante la gobernación de Luis Pérez, con quien Petro también coqueteó en campaña aunque no llegaron a concretar la alianza.

Palacio le dijo a La Silla que su rol en el empalme es “determinar la situación de la obra, los cronogramas, mirar las cosas positivas del proyecto y si hay puntos rojos”.

Palacio fue miembro de la junta de Hidroituango durante la gobernación de Luis Pérez y llega con una narrativa similar a la que manejaron el exgobernador y ahora el alcalde Quintero: duras críticas a los contratistas, entre ellos varios del entorno empresarial antioqueño como Conconcreto y , por su presunta responsabilidad fiscal de la contingencia de 2018. Esa ha sido una de las principales banderas de Quintero como alcalde, y parte de su gestión ha consistido en armar el camino para cambiar a los contratistas.

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El nombramiento de un aliado de Bedoya y Pérez al frente del empalme de Hidroituango generó rechazo en otro sector que apoyó a Petro, el de la senadora electa Isabel Zuleta (la que dijo que ‘había quemado’ a Fajardo) y el movimiento Ríos Vivos, que ha pedido que se cancele la obra, algo que según dijo Esteban Restrepo el martes está descartado.

“El sector de Isabel Zuleta es muy difícil, tiene un estilo muy incisivo y una actitud inquisidora y no de construcción”, dijo Palacio tras la primera reunión del martes.

El puesto de Hidroituango no es el único guiño del empalme regional de Petro a sus nuevos aliados. Entre los temas a tratar incluyó la creación de cinco nuevos metrocables, que prometió desde la campaña, y entre los que se priorizaría uno en el sur del Valle de Aburrá, justo en los municipios de influencia de Carlos Trujillo y Julián Bedoya: Itagüí y La Estrella.

Este metrocable no está en el Plan Maestro del Metro hasta 2030, la hoja de ruta de expansión del sistema de transporte. La obra fue anunciada por Quintero el 21 de junio, un par de días después del triunfo de Petro en segunda vuelta. Pero en ese momento Quintero solo habló de que cubriría la ruta entre La Estrella y San Antonio de Prado.

El 2 de julio, después de que Trujillo se reunió con Petro, movió a la bancada conservadora para publicar la carta de respaldo a su agenda legislativa y asumió la dirección del partido, Quintero anunció que “por recomendación del senador Trujillo” se incluiría a Itagüí en el Metrocable.

Quintero le ha dado prioridad a esta obra, que se puede volver un impulso para el 2023 por impactar los municipios de influencia de sus aliados.

El martes Quintero invitó a la sede de la Alcaldía a Trujillo y a María Eugenia Lopera (representante del grupo de Julián Bedoya) para hablar del proyecto. Publicó en sus redes una foto del encuentro con el mensaje: “Pronto buenas noticias para todos” y el numeral “#Unidos”, que suele usar el gobernador Aníbal Gaviria y que no está participando del empalme regional armado por Petro.

El diputado Luis Peláez, del partido Dignidad, quien le ha hecho oposición a Quintero, criticó que los cables planteados por Quintero “más que un trazado técnico o de movilidad, tienen un trazado político, que se adaptan a las alianzas que está haciendo el nuevo gobierno”.

Al frente de la coordinación de los nuevos cables está Luis Eduardo Llinás, exgerente de campaña de Petro en Antioquia y uno de sus fichas de confianza. Llinás dijo que no tiene contexto sobre si los cables anunciados están en el Plan Maestro del Metro. “Apenas hoy y mañana voy a reunirme para empaparme mejor del asunto”.

Como parte de las promesas de Petro para Antioquia también está la de trasladar el Ministerio de Industria y Comercio a ese departamento. Esteban Restrepo lo reiteró en la rueda de prensa del empalme regional y dijo que uno de los temas centrales de la nueva cartera será el “valle del software”, que ha sido una de las consignas de Quintero desde que hizo campaña a la Alcaldía.

Con el juego que Petro le está dando en el empalme a Quintero, Bedoya y Trujillo, se consolida además un enroque que puede jugar en las regionales.

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Una alianza previa que se proyecta para el 2023

El diputado liberal Andrés Mesa, que apoyó a Petro desde la campaña, dijo que los sectores que se aliaron en la campaña podrían armar un bloque para las regionales de 2023. “Quedaron confirmados comités en todos los municipios de Antioquia, con líderes identificados. Es un voto duro que va a consolidarse si Petro tiene un buen primer año y que puede tener posibilidad electoral el próximo año”.

Los lazos entre Quintero, Bedoya y Trujillo están bien atados en la alcaldía de Medellín. Bedoya tiene cuotas en la Empresa de Seguridad Urbana (ESU): el representante legal, Juan Felipe Hernández, fue secretario general de la Universidad de Medellín, el fortín político de Bedoya, en la época en la que Bedoya obtuvo su título de abogado. Este fue luego anulado por la misma institución al comprobar que el senador usó su influencia en la institución para graduarse sin cumplir los requisitos.

Bedoya también tiene ubicados en la ESU a Marelbi Verbel Peña, que fue su candidata en la Alcaldía de Chigorodó y ahora es supervisora de contratos en la entidad. Y a Mónica Tatiana Gamarra, que fue miembro de la UTL del senador y ahora trabaja en la unidad de gestión jurídica de la ESU.

En cuanto a Trujillo, su alianza con Quintero se refleja en la presidencia del Concejo, en la que está Lucas Cañas, miembro de su grupo político y afín a la agenda de la Alcaldía. Tras la posesión de Cañas al frente de la entidad, una de sus asesoras, Vanessa Álvarez, fue nombrada por Quintero en la Secretaría de Medio Ambiente.

Según dos fuentes, una del Partido Conservador en Antioquia y otra del Liberal, que pidieron no ser citadas, la idea es mantener esa alianza en pie para 2023, y que Quintero, Trujillo y Bedoya vayan juntos. Hay antecedentes. En 2019 Bedoya apoyó al candidato de Trujillo en Itagüí, su fortín político, y a su vez el conservador apoyó a la candidata de Bedoya en La Estrella.

El panorama se proyecta similar en 2023, pero agregando a Petro a la ecuación, quien aunque no tiene una votación fuerte en Antioquia, construye desde allí algunas de las alianzas más claves y que pueden cambiar el panorama político no solo regional sino nacional a futuro. En estas elecciones, la región ratificó que sigue siendo un bastión de la derecha.

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