El consejo comunitario de Miguel Polo Polo lo quiere obligar a “vivir sabroso”

El consejo comunitario de Miguel Polo Polo lo quiere obligar a “vivir sabroso”
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El consejo comunitario que avaló a Miguel Polo Polo, el representante afro de derecha, ahora quiere “vivir sabroso”. En un cruce de caminos paradójico, el movimiento de la vicepresidenta Francia Márquez y Polo Polo, dos de los políticos afros más influyentes del país, pueden terminar impulsando sus carreras políticas desde orillas ideológicas opuestas. 

Un extraño gana-gana que nace en los vericuetos de la reglamentación electoral de las circunscripciones afro, si es que Polo Polo logra superar las 12 demandas que tiene en su contra.

Polo llegó a esa curul con una votación nacional producto de su activismo político y mediático en la derecha - muchas veces como autor y víctima de noticias falsas-, defendiendo al gobierno de Iván Duque y atacando a los sectores alternativos.

El nuevo partido afro diseñado al modelo Francia

Por ley, los consejos comunitarios que logran ganar una curul en la circunscripción especial afro tienen derecho a conformar un nuevo partido político, que adquiere personería jurídica, puede dar avales y recibe financiación estatal. El consejo “Fernando Ríos Hidalgo”, del departamento de Magdalena, que avaló la candidatura de Miguel Polo Polo, ya arrancó el proceso, pero con una plataforma opuesta a sus posiciones de derecha.

Polo Polo logró ese aval en noviembre de 2021 porque él, y los otros candidatos de la lista, según dice en el acta, eran “personas que vienen colaborando con las gestiones que se hacen en Bogotá y también ayudan económicamente y en especie a los miembros del consejo comunitario para realizar diligencias propias de la organización”. De hecho, Polo Polo no es del Magdalena, sino que creció en Tolú, en Sucre.

Ahora los estatutos, principios ideológicos y políticas del nuevo partido, a los que accedió La Silla, están alineados con el discurso de una líder afro opuesta radicalmente a Polo Polo: la vicepresidenta Márquez.

“El Partido Ecologista Colombiano es de carácter progresista, comprometido con el buen vivir y el vivir sabroso”, menciona en su definición.

El "Vivir sabroso" es un proyecto de vida colectivo del pueblo afrocolombiano, como explican académicos. En los planes de vida y etnodesarrollo, algunos consejos comunitarios han apelado al concepto con el fin de problematizar y tomar distancia de los ideales de progreso que no responden a sus sueños sobre el cuidado territorial, comunitario y ambiental. 

Polo Polo, por el contrario, lo ha mencionado para atacar a la vicepresidenta Márquez y al gobierno de Gustavo Petro. 

El consejo comunitario de Miguel Polo Polo lo quiere obligar a “vivir sabroso”
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Definición del partido.

Luego, en sus principios filosóficos y políticos el nuevo Partido Ecologista habla de justicia ambiental y climática, defensa de la apuesta de ‘Paz Total’, apoyo a la reforma agraria y a la regulación de la política de drogas. Temas que también promovió Márquez en su candidatura a la consulta de la izquierda y que, después, entraron a la agenda del programa de gobierno de Gustavo Petro. 

Y es una plataforma que, al mismo tiempo, el representante Polo Polo ha cuestionado. “El de ella (Francia) es el mismo discurso manido de la lucha de clases, de que los pobres son buenos y los ricos son malos”, dijo a El Tiempo. “Para que haya paz total te toca matar a tu enemigo, aniquilarlo. En Colombia siempre habrá polarización y nunca consenso”, añadió. 

Polo Polo ha estado ausente de la construcción de los lineamientos del nuevo partido que nació de los 40.049 votos con los que él logró elegirse. En cambio, detrás de la definición política del nuevo Partido Ecologista Colombiano ha jugado un rol importante un aliado de la vicepresidenta Márquez. Se trata del abogado Alí Bantú, quien fue candidato a la Cámara por la circunscripción afro por la lista del movimiento ‘Soy porque somos’, y fue rival de Polo Polo.

Bantú tuvo el respaldo de Márquez, quien lo acompañó en varios actos de campaña y pidió votar por él. Luego de perder las elecciones entró a hacer parte del empalme del Gobierno Petro como delegado de Francia. 

“El doctor Alí Bantú nos ha asesorado jurídicamente en todo el proceso, ha salido a dar el debate”, dice Helder Acosta, integrante del consejo comunitario “Fernando Ríos Hidalgo”.

Aunque en principio Bantú no quiso referirse a ese apoyo asegurando temas de seguridad, luego admitió que sí ha estado asesorando la estructuración del nuevo partido y de los trámites ante el CNE. “Lo que le puedo decir es que ha sido un tema más a modo personal y no como representante de Soy porque somos”, le dijo a La Silla.

Señaló que la apuesta es que el Partido Ecologista Colombiano sí pueda ser un punto de encuentro para los diferentes movimientos y colectivos afro del país, incluyendo Soy porque somos. “Podría ser uno más dentro de la confluencia de fuerzas”, dice Bantú.

La prudencia de Bantú sobre el proceso contrasta con lo que dijo hace unos días cuando el consejo “Fernando Ríos” sacó un comunicado apartándose de las posturas del representante Polo Polo. “¿Se imaginan quitarle a la Cabal, Polo Polo y la ultraderecha el partido político que le quieren expropiar al pueblo afro?”, dijo. 

Del proceso de construcción de estatutos y principios del Partido Ecologista Colombiano no hay registros de participación del representante Polo Polo. “Ha sido una relación más bien fría, él ha tomado distancia”, dice Hélder Acosta.

Polo Polo no aparece en las actas de reuniones del consejo comunitario ni en los cuadros de la Dirección Nacional que se eligió como máxima instancia del partido y que fueron radicadas ante el CNE. Justamente la ausencia de participación de Polo Polo en esas instancias del consejo comunitario es uno de los argumentos de las demandas que buscan tumbar su curul en el Consejo de Estado

La Silla buscó al representante para obtener su versión sobre el tema, pero no contestó nuestros mensajes ni llamadas.

La distancia entre el representante Polo Polo y el consejo comunitario que lo avaló contrasta con lo que pasa con la otra curul afro. El consejo comunitario de Comunidades Negras Palenque Vereda Las Trescientas y Galapa no solo ya logró la personería jurídica para crear el Partido Demócrata Colombiano, sino que también delegó como coordinadora política a su representante a la Cámara, Ana María Monsalve. 

Pero la ruptura entre Polo Polo y su consejo comunitario, que están aprovechando los aliados de la vicepresidenta Márquez para construir un partido afín, le puede terminar ayudando.

Polo Polo necesita un partido que lo expulse

Si el CNE le da la personería jurídica al Partido Ecologista Colombiano con los estatutos y principios políticos propuestos con la asesoría del abogado Alí Bantú, el representante Polo Polo quedaría arrinconado.

No solo porque se vería obligado a responder y representar unos lineamientos que él no comparte y que, por el contrario, ha rechazado, sino porque quedaría fuera de los cuadros directivos. En los estatutos quedó establecido que el congresista puede participar de las reuniones del Consejo Directivo Nacional, pero no tendrá voto. Si no quisiera atenerse a esas reglas debe renunciar.

Sin embargo, a Polo Polo le queda un margen de maniobra, para lo cual necesita que, paradójicamente, el consejo comunitario logre la personería jurídica pronto. El representante les ha planteado a sus asesores y allegados la posibilidad de que, una vez conformado el nuevo partido, lo expulsen. Eso, sin necesidad de tener que renunciar a la curul.

Es un camino que ya ha hecho carrera en el Congreso y solo lo puede hacer un partido político. Por ejemplo, en 2018, Jonathan Tamayo, conocido como ‘Manguito’, fue elegido senador en la lista Decentes de Petro y con el aval de la ASI. Apenas se posesionó, Tamayo tomó distancia y se alineó con el Centro Democrático y el Gobierno de Iván Duque. Ante eso, la ASI decidió expulsarlo por no cumplir con la ley de bancada y desacatar las posturas del partido, pero ‘Manguito’ mantuvo su curul los cuatro años y luego aspiró al Senado por el Centro Democrático.

Lo mismo ocurrió con los senadores Roy Barreras y Armando Benedetti, que consiguieron que los expulsaran de La U para luego pasar al Pacto Histórico. También por no cumplir con la ley de bancadas y las directrices del partido.

Y, recientemente, pasó con el senador Humberto de la Calle y el representante Daniel Carvalho. A ellos los avaló Verde Oxígeno, el partido de Ingrid Betancour, pero como ellos no estaban de acuerdo con las posturas del movimiento, los expulsaron. Los dos permanecen en sus curules.

Para concretar esa jugada, Polo Polo tiene a favor que en los estatutos del nuevo partido se contempla la creación de un tribunal ético con funciones para sancionar a quienes no cumplan con el régimen de bancadas.

Una decisión por esa vía solo puede quedar en firme cuando el partido tenga vida jurídica a través de la personería y el reconocimiento que les debe dar el CNE. Y que, por supuesto, se cumpla un proceso interno por el tribunal de ética del partido.

Eso implicaría renunciar al poder de tener un partido político con la capacidad de dar avales a las elecciones regionales del 2023, el acceso a financiación estatal o de espacios en los medios de comunicación. Poder que pasaría a manos de aliados de la vicepresidenta Márquez.

Aunque ella no podría participar, pues en las elecciones presidenciales se convirtió en candidata del Polo Democrático, el partido al que Polo Polo le dio vida jurídica se convertiría en la sombrilla de los movimientos afro que sí se identifican con ella y el concepto del "vivir sabroso".  

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