El diario de una guerrillera: la historia de Petro con su viceministro militar

El diario de una guerrillera: la historia de Petro con su viceministro militar
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El presidente Gustavo Petro se conoce con el general retirado Ricardo Díaz hace un poco más de dos años.

Ricardo Díaz, el general que dirigió la inteligencia militar durante la operación Jaque, publicó un video donde se adhería a Gustavo Petro, rodeado de medallas militares, escudos conmemorativos y sables de mando. Faltaba una semana para la segunda vuelta, y el mundo militar, que en su mayoría veía al ahora presidente con gran desconfianza, se le vino encima. Ahora, el general Díaz es el viceministro de planeación y estrategia del Ministerio de Defensa.

Pero no fueron sus medallas, ni su participación en Jaque lo que lo acercó a Petro. Fue el diario de una guerrillera famosa del M-19: Carmenza Cardona, conocida como “La Chiqui”.

El tesoro de una casa de militares: el diario de una guerrillera

María Camila Díaz, la hija mayor del general (r) Díaz, creció en una casa donde todos sus referentes eran militares. Su abuelo Hernando Díaz, el padre del ahora viceministro, fue un general que llegó a ser el segundo comandante del Ejército. Su abuelo materno también fue un oficial y llegó hasta el grado de mayor. Su vida transcurrió en medio de cuarteles y del conflicto armado contra las guerrillas.

Entre todas esas herencias castrenses, María Camila recuerda que la posesión más preciada para su padre era el diario de “La Chiqui”. “Una vez él nos dijo: ‘Tengo el diario de la Chiqui. Esto es un gran tesoro’. Yo nada más lo vi una vez, porque lo mantenía súper escondido”, cuenta la hija del general Díaz. No era el diario de una guerrillera cualquiera.

Carmenza Cardona fue la figura visible del M-19 durante la toma de la embajada de República Dominicana y en esa época se construyeron muchos mitos urbanos alrededor suyo, desde historias heroicas hasta romances con negociadores del Gobierno.

El 27 de febrero de 1980, al mediodía, el país se paralizó cuando miembros de esta guerrilla se atrincheraron en la casa de la embajada en el norte de Bogotá, cuando celebraban la fiesta nacional de la isla caribeña; y mantuvieron como rehenes a varios embajadores que estaban invitados durante 61 días. La negociadora del M-19 fue “La Chiqui”, apodada así por los medios de comunicación por su bajísima estatura.

Con el gobierno del entonces presidente Julio César Turbay, ‘La Chiqui’ logró llegar a un acuerdo que consistía en dejar ir a los guerrilleros con los embajadores en un avión hasta Cuba, donde serían liberados. Así fue. Los guerrilleros viajaron a Cuba y luego de liberar a los secuestrados, emprendieron el regreso a Colombia por el Pacífico.

‘La Chiqui’ entró por el Chocó –cuenta el exmilitante del M-19, Darío Villamizar, quien acaba de publicar un libro sobre la historia de la columna de guerrilleros en el que estaba esta guerrillera– Fueron unos meses bastante complicados porque no tenían apoyos en la región y empezó la persecución del Ejército”.

Detrás de la presión militar a este grupo guerrillero y a Carmenza Cardona, en Chocó, estaba Hernando Díaz, el padre del actual viceministro. “Mi abuelo combatió al M-19 y en una operación fue que él obtuvo el diario de ‘La Chiqui''', cuenta María Camila Díaz.

Así llegó a las manos de la familia Díaz una libreta de Ecopetrol en la que la guerrillera escribió sus memorias desde febrero hasta abril de 1981, cuando fue dada de baja en combate por el Ejército.

El diario pasó de las manos de Hernando Díaz a su hijo, cuando el general murió en 1993 de un infarto. Su hijo lo conservó como un triunfo frente a la guerrilla, frente a un enemigo que también fue suyo cuando participó de la retoma del Palacio de Justicia en 1987, como teniente del Ejército.

“Nunca, que yo recuerde, dijo algo positivo frente a la guerrilla. Yo me acuerdo que cuando era jefe de operaciones de la IV Brigada, le mataron unos soldados y él lloraba como niño chiquito. Por eso, para nosotros fue una sorpresa cuando nos enteramos de que él apoyaba la campaña de Gustavo Petro", dice María Camila Díaz.

El militar retirado y el exguerrillero

La relación entre Gustavo Petro y el general retirado Ricardo Díaz empezó dos años antes de las elecciones.

“Hace unos días me encontré en mi casa con un exgeneral del Ejército. Me contó que de joven había estado al frente de la tarea de perseguir y capturarme en Zipaquirá”, escribió Petro en una columna de opinión en agosto de 2020.

Petro cuenta que conversaron como viejos amigos, como “ex militares de una guerra añeja, perpetua, que ambos deseamos que se acabe”. También dice en ese escrito, que publicó en el medio digital Cuarto de Hora, que el general Díaz le llevó un regalo: “Un obsequio que me deja una herida, un dolorcillo en el corazón, una tristeza, una nostalgia. Me entregó las fotocopias del diario de campaña de ‘La Chiqui’: Carmenza Cardona Londoño”, escribió Petro.

Según una persona cercana a Petro, el diario de ‘La Chiqui’ lo conmovió particularmente porque él siempre había pensado que había sido ejecutada a sangre fría por el Ejército. Descubrir que había muerto en combate lo reconfortó. “Devoré ese diario en menos de dos horas hasta que llegué a la página en blanco que seguía a su última palabra. Ese blanco inmenso en el que más nunca escribirá ella”, escribió.

Petro tenía 21 años, aún era estudiante de Economía y no era guerrillero del M-19 cuando murió “La Chiqui”. Pero recuerda que la imagen de ella quedó grabada en su mente. En su columna, Petro recuerda que el gritó que dio esta guerrillera desde la embajada de República Dominicana lo hizo soñar: “¡Dignidad!”.

Petro le regaló una fotocopia también a su amigo Darío Villamizar, quien justamente estaba escribiendo el libro “Crónica de una guerrilla pérdida”, que narra los eventos que vivió ‘La Chiqui’ antes de morir. En el libro, está reproducido todo el diario.

Desde entonces, el general (r) Díaz y Petro quedaron en contacto; una relación que se mantuvo en secreto hasta una semana antes de la segunda vuelta presidencial, cuando grabó el video en apoyo y reforzó la idea de que quizás el verdadero salto al vacío no era Petro sino su rival, Rodolfo Hernández.

Un gesto que no fue ignorado por el ahora presidente, quien lo nombró como viceministro de Estrategia y Planeación de la cartera de Defensa.

El talante del viceministro Díaz

El general retirado Díaz tiene una larga trayectoria en la Fuerza Pública, pero su logro más conocido es haber sido el director de inteligencia durante la operación Jaque, que liberó a Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes. Una operación que contó, además, con cooperación de inteligencia internacional y que es celebrada como uno de los grandes éxitos militares de la historia reciente.

La presencia de Díaz en el MinDefensa le ayuda a Petro a tener mayor legitimidad frente a la Fuerza Pública, a la cual quiere reformar y de la que ha sido crítico en el pasado. Y compensa, en parte, la ignorancia en temas militares del ministro de Defensa, cuya experticia es más en temas de investigación judicial de corrupción.

Sin embargo, este es el primer cargo político y administrativo que ocupa Ricardo Díaz. Además, según cuatro fuentes militares que conocieron y trabajaron con Díaz cuando era oficial del Ejército, que pidieron no ser citadas para no meterse en líos, coinciden en que el general retirado no goza de mucha ascendencia con sus subalternos por sus formas toscas para dar órdenes. También porque tuvo un divorcio que generó ruido entre los círculos sociales y muy tradicionales de los militares.

“Cuando uno no estaba de acuerdo o le reclamaba por algo, él se valía del rango y gritaba: ‘Me cumple la hijueputa orden o lo mando a sancionar’”, cuenta un teniente retirado del Ejército, que trabajó con Díaz en los noventas, en el Batallón de contraguerrilla Rafael Uribe Uribe, en el Bagre (Antioquia).

Este rasgo de la personalidad de Díaz se volvió a ver hace dos semanas a la entrada de Indumil, la empresa que fabrica las armas del Ejército en Colombia. Según Cambio, el ahora viceministro Díaz insultó y amenazó con echar a un vigilante que no lo quiso dejar ingresar. La furia, según Cambio, se debió a que el guarda de seguridad no lo reconoció.

Más allá de su perfil y su talante, la elección de Petro es la de un símbolo de orgullo militar, de tradición militar, de jerarquía. Así como el obsequio del general retirado para ganarse la confianza de un exguerrillero fue simbólico: el diario de “La Chiqui”.

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