El discurso final de Duque reafirma que no construyó un legado

El discurso final de Duque reafirma que no construyó un legado
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La atropellada instalación del Congreso de ayer tuvo su punto más álgido en el discurso del saliente Iván Duque. Durante 40 minutos, el presidente se enfrentó a un público que no es usual en sus apariciones públicas, donde está rodeado de aliados e interlocutores: fue interrumpido 13 veces por las nuevas mayorías en el legislativo, que representaron la oposición a su gobierno. Más allá del alboroto en la plenaria y las redes, el discurso del mandatario reafirmó su lastre: la falta de narrativa que unificara su obra de gobierno.

El discurso, titulado "Es con Hechos" de 19 páginas y 40 minutos de duración, resume lo que, a juicio de Duque, fue el cumplimiento de su promesa de "transformar positivamente a Colombia", basado en los pilares de inversión social, economía y su política de Paz con Legalidad. Resaltó que lo hizo en medio de los desafíos de una crisis económica mundial, una pandemia que cerró el país y desastres naturales como el huracán Iota.

"Gobernamos ante todos estos desafíos con fe y con coraje", dijo Duque. "Nada nos detuvo en el camino de transformar el país. Hoy Colombia ha puesto primero a la equidad, logra hitos históricos en el gasto social, avanza en educación".

"Si uno lee esto claramente ve un gobierno que siente que hizo un gran trabajo, pero que no reconoce que perdió en la calle, en las urnas y en el Congreso, que era al que le estaba hablando", dijo Sergio Guzmán, analista de Colombia Risk Analysis. "Cuando te pones a contar cosas puntuales de administración no hay nada de fondo", sostiene Carlos Suárez, asesor de campañas políticas. "Duque se vio obligado a abogar por su gobierno", señala Andrés Mejía, analista radial. "Hubo un fuerte sabor a decadencia".

Una lista de ejecuciones

El presidente arrancó hablando de la política de paz con legalidad y las obras Pdet. Dijo que su eje central fueron las víctimas de la violencia y resaltó como logro la legalización de 50 mil hectáreas de tierras a campesinos.

Ahí dio pie para hablar contra la expropiación, una crítica velada por el miedo que generó la llegada de Gustavo Petro en parte de los empresarios del agro. "Este proceso de equidad lo demostró y nos demostró que se puede hacer justicia social en el campo, sin expropiaciones ni prejuicios".

Después habló de los Consejos de Juventud, la matrícula cero para estudiantes de los estratos 1 a3, la ampliación de los servicios públicos, el gabinete paritario, las exportaciones agrícolas y la defensa de la empresa privada, la recuperación de empleos tras la pandemia e incluso de logros de deportistas.

Defendió a la Fuerza Pública como "base de la democracia", los ocho días sin IVA , su agenda climática, la reconstrucción de Providencia ("hoy hay una nueva Providencia", dijo ) y el aumento de las exportaciones agrícolas como "demostración del potencial que tiene el campo cuando existe una fraterna relación entre la pequeña producción y la agroindustria".

Pero cuando habló de los líderes sociales y las causas por las que son asesinados, señalando al "narcotráfico, los cultivos de coca, la corrupción y los grupos armados ilegales" como "los verdaderos enemigos y los culpables de los asesinatos", se escucharon los gritos más fuertes en su contra.

En un hecho sin precedentes, el saliente presidente del Senado, el conservador Juan Diego Gómez, tuvo que interrumpir a Duque para pedir silencio, y el presidente tuvo que terminar su discurso gritando que instalaba las sesiones.

Para los analistas consultados, Duque falló en su discurso porque se dedicó a argumentar que su administración logró resultados puntuales, y no a dejar claro hacia dónde llevó el país en general tras cuatro años de mandato. 

Eso se reflejó es una sensación de desconexión tal que incluso Rodolfo Hernández, quien llegó al senado como segundo en unas presidenciales en las que al final lo apoyó buena parte del uribismo que llevó a Duque al poder, trinó en medio del discurso: "yo no sé si el Presidente Duque describe a Suiza o Dinamarca".

Además, como contamos en nuestro twitterazo en vivo, congresistas del Centro Democrático, como María Fernanda Cabal o Carlos Meisel, no aplaudieron a Duque cuando hablaba de sus ejecutorias.

La falta de narrativa que unificara su visión fue una crítica permanente al presidente, quien entre 2018 y 2019, arrancando su mandato, tuvo problemas en aterrizar su visión de legalidad, emprendimiento y equidad, las bases del Plan de Desarrollo. Y si bien entre 2020 y 2021 la pandemia le puso un rumbo a su gobierno, en 2022, al llegar al final del gobierno no logró articular un discurso que explicara de qué se trató su mandato.

"Él le habla también a los historiadores, a los que en los próximos años contarán qué hizo Duque, pero parece que le saliéramos a deber", dijo el analista Guzmán. "No hubo un mea culpa".

Eso se refleja en la escogencia de palabras durante sus 40 minutos ante el Congreso.

Duque usó 12 veces la palabra "histórico" para referirse a sus ejecutorias en infraestructura, seguridad, salud, recuperación del crecimiento económico y educación. Once veces mencionó la palabra "legalidad", para referirse, sobre todo, a las capturas de más de una veintena de líderes de bandas criminales, y cinco veces mencionó "empleo", en referencia a la recuperación de puestos tras la pandemia.

Pero temas que impulsó durante todo el mandato, como la Economía Naranja -una política que no logró aterrizar como bandera gubernamental- fueron mencionadas solo tres veces

Igual número de veces utilizó para hablar del Estatuto Permanente de Migrantes, que es su política más ambiciosa en términos de migración y uno de sus mayores legados. A ese tema le dedicó un párrafo que concluyó con un mensaje a Venezuela (la única referencia puntual a otro país): "Aquí estamos quienes creemos en las instituciones, y que son solo las elecciones libres la única manera como debe retornar la esperanza a Venezuela".

Duque no mencionó en ningún momento de su discurso el Plan Nacional de Vacunación, que tiene al 88 por ciento de los colombianos con al menos una dosis de vacuna contra el covid. Un logro que contrasta con críticas como las de la designada ministra de Salud, Carolina Corcho, quien auguraba que hasta 2023 el 70 por ciento del país estaría vacunado. Un paso que permitió, entre otros, que el Congreso ayer pudiera tener aforo completo.

"Hubo un desespero por informar, más no por comunicar", señala el analista Suárez, quien destaca que esa misma intención de contar todo al mismo tiempo se evidenció en la transmisión oficial del Canal Institucional del evento. Previo a la llegada de Duque fueron emitidas una veintena de notas sobre las ejecutorias de cada ministerio.

"A eso se dedicaron en la transmisión y Duque llegó a hacer exactamente lo mismo en el discurso", dice Suárez. "Pero un discurso ante la Nación no es para propaganda, a final de cuentas terminó en lo que terminó".

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