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El miércoles por la tarde, durante la reunión de Juan Manuel Santos con los jefes de los partidos que forman parte de la Unidad Nacional, algunos de sus futuros funcionarios y los presidentes de la Cámara y el Senado, Santos –delante de todos- les informó a Rodrigo Rivera y a Germán Vargas Lleras que el primero sería Ministro de Defensa y el segundo, Ministro del Interior y de Justicia.

El ‘enroque’ sorprendió a todos, comenzando por los nombrados. Hasta la noche anterior, la decisión de que el jefe de Cambio Radical encabezaría la cartera castrense era un hecho.

Pero esa misma noche, en el avión presidencial, el Presidente Uribe comentó a sus acompañantes que si Santos nombraba a Vargas Lleras como Ministro de Defensa se iba del país. Dijo que sentía que su seguridad no estaría garantizada si él estaba al mando de las Fuerzas Militares.

“La noticia del nombramiento lo emberracó. Lo de Juan Camilo ya cayó mal. Lo de María Ángela tampoco gustó. Pero lo de Vargas sí ni se diga. Era obvio que no le iba a gustar”, dijo a La Silla Vacía alguien que conoció de primera mano la reacción del mandatario. “Uribe se quejó con los amigos”.

Y al día siguiente, los amigos reaccionaron. Como ya es conocido, el Vicepresidente Santos dijo en Radio Santafé que el nombramiento de Vargas Lleras enviaría al presidente Álvaro Uribe el mensaje de que “bien puede irse para el carajo, así de claro”. Y planteó el tema de la seguridad: “Un ministerio tan crítico, en el que tiene que garantizar la seguridad para mí, al señor presidente Uribe, pues creo que genera unos problemas muy graves. Eso puede estar incubando la primera crisis política de fondo del presidente Uribe (...) Es meter el ratón a cuidar el queso”.

El Vicepresidente aclaró que hablaba como periodista. Otro que también habló en calidad de periodista, y cuya cercanía al círculo íntimo de Uribe es ampliamente conocida, fue Ernesto Yamhure.

Dedicó su columna del Espectador del jueves, a criticar un debate que hizo Vargas Lleras en el 2004 contra la compra de aviones Supertucano por parte de la Fuerza Aérea Colombia. “Al momento de escribir esta columna, se esperaba la confirmación de Germán Vargas Lleras como nuevo ministro de Defensa nacional”, escribió Yamhure. “De confirmarse tal nominación, tendremos a la cabeza de dicho ministerio a una persona que se ha declarado enemiga de los aviones Supertucano”.

La columna de Yamhure fue extemporánea, pero las declaraciones del Vicepresidente fueron recogidas, debatidas y difundidas por todos los medios. Mientras tanto, el presidente electo guardó silencio. Y preparó el enroque.
 

El enroque


Hasta el último minuto, Santos mantuvo a Rodrigo Rivera y a Germán Vargas Lleras en vilo sobre su nombramiento y ni siquiera discutió con ellos en privado su decisión, lo que da una medida del poder y la confianza en sí mismo que maneja el nuevo presidente.

Con el nombramiento de Rivera en la cartera de Defensa, Santos neutraliza al presidente Uribe en el tema militar. Le entrega a una persona de su entera confianza y lealtad el manejo de las Fuerzas Armadas, de las cuales Uribe ya declaró que quiere ‘ser su informante’ a partir del 7 de agosto. Cualquier crítica que tenga el ex mandatario al manejo de la Seguridad Democrática la tendrá que hacer en privado pues Rivera llegó a la campaña de Santos cumpliendo los deseos de Uribe.

En todo caso, Gabriel Silva hizo el relevo de la cúpula militar y nombró a militares de la confianza de Santos antes de la llegada del nuevo ministro, una transición que Silva dijo que era 'sin precedentes'.

Rivera llevaba desde la victoria de Santos al frente del empalme del Ministerio del Interior. Es una cartera de la que él naturalmente sabría más que la de Defensa, cuyos detalles le son ajenos. Pero Rivera quería ser Ministro de Defensa.

Este cargo le ofrece una buena plataforma política para acercarse a su sueño de ser Presidente. Aunque también tendrá que lidiar con temas difíciles como el de las investigaciones por los falsos positivos y la complicidad con los paramilitares, el fuero militar y decisiones como mandar soldados colombianos a pelear en Afganistán, fuera de los rutinarios de una guerra. Es un cargo que exige tomar decisiones rápidas y difíciles y el carácter conciliador y más político de Rivera podría chocar con la cultura militar.

Vargas, con los hilos de la política


Vargas se emocionó con su nombramiento como Ministro del Interior hasta el punto que casi llora. Los que lo conocen dicen que era la cartera que él inicialmente quería.

En este Ministerio es más difícil lucirse, pero puede ser más rentable políticamente para Vargas. No solo estará en los medios todos los días, sino que tendrá gran injerencia en las elecciones del próximo año. Será él quién maneje las relaciones con los gobernadores y los alcaldes, cuyo agradecimiento será un capital político importante para sus aspiraciones presidenciales en el 2014.

Vargas, que antes de la campaña estaba muy disminuído políticamente, se vuelve uno de los ejes de la coalición gobiernista. Su experiencia de haber sido cuatro veces senador y de conocer la política menuda como pocos les serán muy útiles al gobierno para sacar adelante su agenda legislativa, y a él mismo para impulsar algunos de los proyectos que más defendió durante la campaña como el de una reforma integral a la justicia.

Pero su paso por el Capitolio también le agrió la relación con varios de los congresistas con los que ahora tendrá que negociar.  Juan Lozano, el futuro presidente de la U y uno de los senadores más votados, era su íntimo amigo y cuota en el gobierno de Uribe hasta que Vargas Lleras decidió no apoyar la reelección, lo que los puso en orillas diferentes. Roy Barreras, un senador de la U que será importante en esta legislatura, amenazó con destronar a Vargas Lleras cuando fue expulsado del partido por ‘deslealtad’. Y con Armando Benedetti, el actual presidente del Senado, la relación tampoco es buena.

Pero como la ‘política es dinámica’ –hasta el punto que Vargas será quien le maneje a Santos su coalición- esas peleas serán pronto cosa del pasado. Lo que si será más interesante es ver qué hará Vargas Lleras cuando surjan temas espinosos del gobierno, del que apenas acaba y del que arranca.

Cuando Piedad Córdoba e Iván Cepeda citen a un debate sobre la ‘fosa común’ de la Macarena o sobre los falsos positivos, ¿Cómo será el manejo político de Vargas Lleras?

Para no ir más lejos, ya ayer en su primera declaración, rechazó de plano la iniciativa que hace unos días radicó Valencia Cossio para dejar en manos del Ejecutivo la elección del Fiscal General, una propuesta que Santos también defendió durante la campaña. Vargas Lleras tiene su propia agenda política y Santos lo puso ahí para garantizar que la que se fortalezca sea la de él.

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