El escándalo de Emcali ahonda la espiral de impopularidad de Ospina

El escándalo de Emcali ahonda la espiral de impopularidad de Ospina
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“Ospina, ladrón, el pueblo está cabrón”, gritaban el lunes cientos de personas con camisas blancas a las afueras de la alcaldía de Cali. Las protestas en contra de las reformas de Gustavo Petro rápidamente se volcaron también en contra del alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, quien después de un pequeño respiro, ha vuelto a caer en una espiral de impopularidad tras el escándalo por presuntos sobrecostos en un contrato de Emcali, la empresa de servicios públicos de la ciudad. 

Después de la elección de Gustavo Petro y la edición 26 del Festival Petronio Álvarez —que fue aplaudido a nivel nacional e internacional— Ospina había logrado quebrar la curva de desfavorabilidad que traía desde abril del año pasado y que lo había convertido en el alcalde más impopular de las cinco grandes ciudades. En agosto, su percepción mejoró 15 puntos frente a febrero y su aprobación llegó a un 33%, la mitad de la favorabilidad que tenía cuando fue elegido.

Ahora, le toca maniobrar esta nueva crisis política con una coalición en el Concejo que empieza a diluirse con miras a 2023 y en medio de una creciente malquerencia hacia su administración que ha llevado a que tanto políticos cercanos como de la oposición pidan su renuncia.

El escándalo de Emcali

El Sindicato de Trabajadores de Emcali (Sintraemcali) denunció el 20 de septiembre un contrato entre Emcali y la Unión Temporal AMI 2022 por 215 mil millones de pesos, que incluía televisores de 55 pulgadas a 43 millones cada uno y sillas ergonómicas hasta por 17 millones.

Aunque la Unión Temporal y el Alcalde han tratado de justificar los costos del contrato argumentando que había anexos con especificaciones técnicas que explicaban los costos, el escándalo sacudió a Emcali; cobró el puesto del gerente general, Juan Diego Flórez y de cuatro funcionarios más; puso los ojos de la Contraloría, la Procuraduría y la Fiscalía en la empresa y la administración; y tiene al alcalde Ospina en el ojo del huracán porque es quien preside y nombra a los integrantes de la Junta Directiva de Emcali.

El mundo se le vino encima cuando en una entrevista con Blu Radio dijo que recibió la denuncia del sindicato por ese contrato, pero que la desestimó porque “no pensé que algo tan corrupto era verdad".

El contrato no se alcanzó a ejecutar, pero la sombra de corrupción se ha posado sobre su apellido. Desde que Ospina llegó a la alcaldía, en la Cali política hay un rumor fuerte de que su hermano Mauricio Ospina y el destituido exgobernador Juan Carlos Abadía — hoy imputado por supuesto soborno en las investigaciones del llamado Cartel de la Toga— son los que direccionan la contratación en esta empresa de servicios públicos.

Hasta el momento, no hay ninguna prueba concreta sobre esto, pero las denuncias en este sentido de la exconcejala liberal Diana Rojas y el abogado y veedor Elmer Montaña han calado. Al igual que la sombra de corrupción que se tiende sobre la alcaldía en la opinión pública, a tal punto que en Twitter empezó a moverse el verbo "Ospinear".

El alcalde Jorge Iván Ospina le dijo a La Silla que lo que veía era una crisis de confianza en Emcali porque las explicaciones que han dado para justificar la minucia del contrato no han sido tenidas en cuenta.

Frente a los cuestionamientos que le han hecho como alcalde comentó: “Creo que es más construido o creado, basado en la posverdad y las fake news. Acá vino la Procuraduría a decir que había contratación (directa) por 2,8 billones de pesos, ¿Cómo va a ser posible si el presupuesto de Cali es de 600 mil millones? El error es que sumaron el presupuesto de las instituciones descentralizadas”. 

Sobre el supuesto manejo de Mauricio Ospina y Juan Carlos Abadía, dijo que Emcali es una entidad "hipervigilada" por sindicatos y organizaciones políticas "que no tienen como señalar que mi hermano esté allá".

En el Concejo también se debilita la coalición

Los cuestionamientos, junto con la presión mediática y de redes sociales y los anuncios de una respuesta coordinada de las ías, han llevado a que varios sectores políticos, opuestos ideológicamente, coincidan en pedirle la renuncia al alcalde. Así lo hicieron los senadores Alexander López, del Polo, Gustavo Bolívar, del Pacto Histórico, y el representante uribista Christian Garcés.

A la vez, el escándalo le pega otro golpe a la coalición oficial en el Concejo, que se ha venido cuarteando a medida que se aproximan las elecciones de 2023, cuando algunos cabildantes esperan repetir o aspirar a otros cargos de elección popular.

"Ospina ha caído en una espiral de impopularidad que hace que los mismos que hacían parte de su coalición opten por desmarcarse o, al menos, que no se note públicamente que están con él”, cuenta Juan Pablo Milanese, jefe del departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi.

Ahora, hay varios concejales de la coalición que, aunque se abstienen de criticar directamente al alcalde, sí comienzan a cuestionar a su administración.

Por ejemplo, en el día sin carro, el concejal Verde Terry Hurtado criticó los retrasos de la Alcaldía en terminar la infraestructura de las ciclorrutas y los parqueaderos para bicicletas, un tema del que Hurtado es abanderado. Mientras tanto, en el partido de La U —que forma parte de la coalición de gobierno— se están cocinando solicitudes de moción de censura a varios secretarios de la Alcaldía. "Van porque van", aseguró, sin especificar nombres, el concejal Carlos Andrés Arias que las está impulsando.

Harvy Mosquera, concejal por Colombia Renaciente, contó que la coalición se ha estado debilitando: "Fue muy fuerte durante el primer año y a pesar de los errores del gobierno, como la feria virtual, se mostró cercana”, dijo. “Hoy ha cambiado y a partir de octubre va a haber mucho más distanciamiento por las candidaturas que vienen, esperando que la imagen del alcalde no comprometa las aspiraciones".

El lunes, Jhon Arley Murillo, presidente de Colombia Renaciente, invitó a revisar la posición política del partido frente a la alcaldía de Ospina. Podría ser otro golpe para la coalición que hoy tienen 14 de los 21 concejales.

Sin embargo, el alcalde Jorge Iván Ospina considera que su coalición sigue siendo fuerte y que, quienes se van de esta pensando que será lo mejor, se equivocan: “Quienes hagan parte de la coalición serán los que tengan mayores aplausos de una comunidad que conoce lo que hacemos”.

Aunque este ha sido el segundo escándalo de contratación más sonado que involucra a la alcaldía, después del de la Feria de Cali virtual, no es el único. El exgerente de Emcali es el cuarto funcionario de la administración que renuncia en medio de escándalos por contratos polémicos.

La crisis de gobernabilidad del alcalde, según tres expertos, también se nota en otros aspectos: "Hay una sensación muy fuerte de que el gobierno no tiene mayor capacidad de transformar los problemas de la ciudad, que está al garete y que no hay un manejo adecuado", dice Enrique Rodríguez, sociólogo y director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Icesi. Asegura que hasta el momento no está claro cuál es el proyecto bandera de la administración ni su visión de ciudad.

(Según el alcalde Ospina, entre sus apuestas bandera está la de que Emcali recupere su liderazgo regional y se posicione como una empresa clave en temas de energía y recolección de desechos, y genere recursos a la ciudad. También en fortalecer el tema educativo al convertir en universidad el Instituto Popular de Cultura y destinar los lotes saneados para sedes de universidades y colegios, como lo pidió el presidente Petro)

Esa sensación de abandono, a la que se refirieron dos de los expertos con los que hablamos, se ve acrecentada por hechos locales como las caravanas no autorizadas de cientos de motos que colapsaron el centro de la ciudad a inicios de mes o las que terminaron en robos masivos la semana pasada.

Para Rodríguez, podrían pasar como desórdenes aislados, “pero en el contexto de Cali suman para crear la sensación de que no hay presencia del gobierno municipal".

Hasta ahora, fuera de las protestas del lunes en frente del CAM, la inconformidad se ha movido principalmente en redes sociales. Pero ya hay un plantón convocado para el 21 de octubre, en la plazoleta Jairo Varela, frente a las instalaciones de la alcaldía para protestar por el escándalo de Emcali.

Juan Pablo Milanese, de Icesi, dice que lo que le queda al alcalde Ospina, por ahora, es un año de resistir: “No hay nadie más solo que un gobernante que no puede ser reelecto”. Más cuándo su impopularidad está a la alza y tiene los ojos de todo el país encima. 

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