El fenómeno Rodolfo Hernández le quita más votos a la derecha

El fenómeno Rodolfo Hernández le quita más votos a la derecha
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Rodolfo Hernández, exalcalde de Bucaramanga de 76 años, es el outsider de la campaña presidencial del 2022. Sin un partido político, ni una trayectoria larga se ha posicionado como un sorprendente tercero en la mayoría de las encuestas. Rodolfo, como lo conocen sus votantes, es una carta impredecible en la contienda que muerde votos sobre todo de derecha, según entrevistas con colaboradores, votantes, y encuestadores. 

Pero no porque sus ideas sean de derecha. Su discurso no representa ninguna orilla ideológica, ha dicho que admira al expresidente Álvaro Uribe y también ha dicho que en una segunda vuelta en la que no esté, votaría por Petro. Eso muestra que es un fenómeno difícil de encasillar, que capta apoyos basado en una emoción compartida de hastío a los corruptos, de todo el espectro político.

¿Para dónde van sus votos?

Mildred Vila, quien le recogió firmas a Hernández en Ocaña, Norte de Santander, está brava con los políticos.

“Yo tuve varios trabajos ayudando a políticos y son solo promesas de que van a hacer algo por la gente y nunca cumplen”, dice, recordando que ella sí conoce de ese mundo porque 32 de sus 47 años ha trabajado buscando votos a políticos en su barrio y con su familia.

Ella y su familia que hoy van con Rodolfo, votaron por Duque en 2018. “Yo era muy uribista, demasiado uribista y toda mi familia. Defendí mucho al doctor Uribe y todavía le tengo mucho aprecio pero es que Duque…” dice, explicando con el silencio su decepción.

Es abogada y lleva dos años desempleada. Según dice, Rodolfo “es el que representa el cambio” de los políticos que incumplen promesas.

Recogiendo firmas por Rodolfo, que antes de la política fue empresario, se dio cuenta que lo recuerdan mucho por la cachetada que le pegó a un concejal siendo Alcalde en medio de un ataque de ira. En parte a ella le gusta por eso.

“A pesar de que dicen que es muy malgeniado y peleón, yo también soy así y a la gente lo que no le gusta es que le digan la verdad en la cara”, dijo.

El exalcalde de Bucaramanga dice que no va a participar en consultas en marzo y que llegará solo a primera vuelta como independiente por firmas, en una campaña a la que le ha invertido más de mil millones de pesos de su propio bolsillo. Ahí se medirá con los candidatos de las tres coaliciones, de centro, derecha e izquierda.

Según su desempeño en las encuestas hasta ahora, Rodolfo puede lograr una votación importante. Aún es difícil saber si le alcanza para competir por el puesto a segunda vuelta, pero definitivamente será clave para definir, copando espacios de uno u otro sector, quien termine pasando. Especialmente, si Gustavo Petro sigue fuerte y asegura su cupo en segunda vuelta, la figura de Rodolfo podría terminar dividiendo los apoyos de la derecha y el centro.

Para María José Roldán directora del Centro Nacional de Consultoría la aparición en encuestas de Rodolfo le resta a todos los candidatos un poco porque “representa novedad por su forma de comunicar. Porque es frentero y todo lo vuelve economía doméstica. Eso es un poco injusto, pero no deja de ser popular y para los otros candidatos va a ser difícil rebatir”.

Desde que arrancó la campaña, Hernández ha dicho que no representa ninguno de los tres bloques y, en cambio, él mismo define su discurso como vender “emociones”. Eso, para el sacerdote Leonel Tirado, significa cercanía.

Él dirige la pastoral social de la provincia de Vélez, que agrupa a ocho municipios en Santander. Pertenece a un grupo de casi 20 líderes, entre concejales, exalcaldes, líderes sociales, militares retirados y miembros de la iglesia católica, que suelen reunirse para apoyar causas ambientales o sociales de la región. Por primera vez todos se pusieron de acuerdo para apoyar a un candidato presidencial, Rodolfo Hernández.

Según el padre Tirado en el grupo hay de todas las vertientes. Hay quienes en la segunda vuelta de 2018 votaron por Petro, otros por Duque y otros en blanco. Llevan un par de semanas reuniéndose cada ocho días para hacerle campaña a Hernández, fortaleciendo un voz a voz en el que lo más importante es que el exalcalde “encarna la situación de la gente de a pie y al pueblo cansado de la polarización de izquierda y derecha”, dijo.

Pero más allá de que Hernández es un candidato que no representa ninguna de las dos orillas, sí radicaliza en función de su lucha contra la corrupción. Y eso, aunque atrae a personas de varios sectores, lo mezcla con el estilo que lo hizo popular como Alcalde: la confrontación.

De ahí pesca a muchas personas que, como Mildred, se sienten identificados con ese carácter fuerte y frentero. También como Trinidad Flórez, presidenta de la junta de acción comunal del barrio Cabecera en Bucaramanga, justamente donde vive Rodolfo. Ella aún no ha decidido su voto del todo pero dice que se inclina por Rodolfo por su temple.

“Él habla como hablamos los santandereanos así, sin tapujos ni nada, que a veces se pasa un poquito de tono, pero en realidad para mí, él se da a la gente”, dijo. En 2018 ella votó por Humberto De la Calle en primera vuelta y en segunda por Petro y cree que Hernández, si hace buena campaña, puede pasar a segunda vuelta.

El impacto regional de Rodolfo

Según la encuesta Invamer Rodolfo marcó 11 por ciento en agosto. En esa encuesta, geográficamente está abajo en regiones claves como el Caribe, donde aparece con 6.8 por ciento o Bogotá con el 11 por ciento de intención de voto.

Su fuerte está en la región centro oriental, en los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Huila, Tolima, Meta y los santanderes, donde tiene 23 por ciento de intención de voto. Sobre todo en los santanderes concuerda con su corta trayectoria política.

En las elecciones locales de 2019 ayudó a empujar los dos alcaldes que salieron elegidos en las capitales de los santanderes. Apadrinó al alcalde de Bucaramanga, Juan Carlos Cárdenas y apoyó al hoy alcalde de Cúcuta, Jairo Yáñez, ambos outsiders de la política como él. Además, el movimiento político que creó, Liga de Gobernantes Anticorrupción (Liga), metió cuatro concejales en Bucaramanga y dos diputados en Santander. Ahí lleva su única lista a la Cámara.

Sus campañas, desde la que lo llevó a la Alcaldía, han sido con el discurso anticorrupción. Apadrinó la consulta anticorrupción de Claudia López y en las elecciones presidenciales y de Congreso de 2018, a pesar de que era alcalde en ejercicio hizo pedagogía en función de ese mismo discurso.

Eso sí, muy a su manera: despotricando de la clase política tradicional, con nombre propio. Desde actores locales como concejales liberales que solían ser poderosos en Bucaramanga, pasando por poderes regionales como el del clan Aguilar (que hoy tiene a dos de sus tres cabezas, Hugo y Richard, presos), hasta del exvicepresidente y entonces candidato presidencial Germán Vargas Lleras.

Y aunque las encuestas dicen que su mayor potencial electoral está en el centro político, Rodolfo convoca un descontento social que en los santanderes está más hacia la derecha.

Según dos personas que son parte del movimiento de Rodolfo Hernández en Santander, la gente que más les muestra simpatía, viene de bases de derecha como el uribismo.

Por ejemplo, Lino Mosquera, presidente de junta de acción comunal del barrio Guayacanes de Bucaramanga hace 30 años. Ha acompañado muchas campañas y hoy siente que en su barrio hay apatía total por cualquier candidato.

Mosquera votó por Duque en primera y segunda vuelta en 2018 y hoy quiere darle el voto a Rodolfo pero con un veto:

“Si Rodolfo no busca alianzas con la extrema alianza de Petro, yo voto por Rodolfo, por la manera en la que él quiere gobernar. Pero si ahorita no dice nada para que la gente no sospeche y más adelante busca alianza con Petro, ahí sí me quedo quieto”.

Mosquera y la gente en su barrio, según dijo, piensan que “a Rodolfo le haría daño unirse con la extrema izquierda que lo que busca es volvernos una segunda Venezuela”. Esa creencia es uno de los móviles de la campaña de la derecha.

Para Cesar Caballero, de Cifras y Conceptos, la cachetada al concejal es otra muestra de la aceptación que tiene Hernández en bases más de derecha. “La base de izquierda ya está decididamente con Petro, ahí no tiene que quitar (...) a los uribistas les encanta ese ‘le doy en la cara marica’, que es lo mismo que la bofetada en público de Rodolfo”, dijo.

En los santanderes el voto de derecha ya marcó la pauta en 2018. En Santander, Fajardo ganó en primera vuelta y en segunda, los votos que quedaron sueltos se inclinaron más hacia la derecha y ganó Duque con un margen del 25 por ciento. Y en Norte de Santander desde la primera vuelta el voto uribista fue aplastante.

En esta campaña Hernández se arriesga a no estar en ningún tarjetón en marzo, por fuera de las consultas interpartidistas. A cambio, ha logrado mantener un ritmo de campaña constante. De acuerdo a Roldán, del Centro Nacional de Consultoría, “Él está en campaña, los demás candidatos están aún concentrados en ver si se unen o no se unen”.

Por ahora ha convencido a muchos espontáneos enfocado únicamente en su discurso anticorrupción, diseminado sobre todo vía Facebook, y ha logrado pisar regiones donde es poco conocido, como el Caribe. Andrés Ruiz, un estudiante de la Universidad del Atlántico que hoy le recoge firmas en Barranquilla, llegó a Hernández por esa red social.

Él también venía de votar por la derecha en 2018, cuando incluso hizo parte de las juventudes de Duque.

“Siempre he estado de acuerdo con la lucha anticorrupción, desde que estuve en la campaña de Duque pero de un tiempo para acá, soy más consciente y creo en Rodolfo por la corrupción que ya denunció en Bucaramanga”, dice Ruiz. 

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