El gerente de campaña de Petro viene de gerenciar empresa de William Vélez

El gerente de campaña de Petro viene de gerenciar empresa de William Vélez
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Cuando lo nombró gerente de su campaña presidencial, Gustavo Petro le dio una bienvenida pública a Ricardo Roa recordando que como alcalde ya lo había designado gerente de dos de las empresas más importantes que tiene Bogotá.

Dejó de lado que Roa viene de gerenciar la concesionaria de energía de Honduras de William Vélez, un contratista muy cercano a Álvaro Uribe y a quien Petro ha señalado, entre otras, de pagar sobornos en Guatemala y de haber sido acusado de testaferro por paramilitares (incluso, indirectamente ha dicho que es parte de “mafias paramilitares”).

De hecho, sacar a Vélez de la concesión de basuras fue una de las obsesiones que motivó a Petro a hacer el controversial revolcón del modelo de basuras en Bogotá.

A pesar de venir de allá, que Petro lo haya nombrado en un cargo central en su campaña, demuestra el grado de confianza que tiene en él. Y como, además, es experto en el sector eléctrico, probablemente jugará un papel clave en un eventual gobierno de Petro, que tiene entre sus principales banderas la transición energética.

La confianza de la némesis de Petro

En 2012, cuando llegó a la Alcaldía de Bogotá, Petro se embarcó en una reforma al sistema de recolección de basuras que terminó marcando su alcaldía entera. Buscó que la operación pasara de cuatro operadores privados a uno público, y fue claro en que tenía en la mira especialmente a dos: Alberto Ríos y William Vélez

Tenía especialmente entre ojos a Vélez, a quien desde antes había criticado fuertemente

Finalmente Ríos se mantuvo con el negocio, pues Petro solo pudo dejar en manos de un operador público la mitad de la recolección. Pero sí sacó a Vélez, a quien siguió criticando en los años siguientes, incluso cuando Roa ya trabajaba para él.

A pesar de eso, puso el dinero de su campaña en manos de quien venía de ser el hombre de Vélez para resolver un lío sustancial.

Desde 2016 la Empresa de Energía Honduras (EHH), que controla Vélez, es la encargada de manejar toda la distribución eléctrica de ese país. Pero la concesión ha sido tan polémica que el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, dijo en 2019 que estaban buscando declarar el incumplimiento.

Vélez estaba cerca de perder el negocio y, para evitarlo, nombró a Roa gerente de EEH. El hoy hombre de confianza de Petro no pudo resolver el problema, pues EEH terminó intervenida por el gobierno hondureño.

Aunque puso demandas por 800 millones de dólares o más, y con el cambio de gobierno en Honduras dijo que podía renegociar el contrato, renunció el 22 de enero. Dijo que por motivos personales: “se me ha presentado una mejor oportunidad en Colombia”. Y es que el día antes Petro lo había anunciado como gerente de su campaña.

Un hombre del sector eléctrico

Ricardo Roa ha hecho carrera en el sector eléctrico desde que se graduó de la universidad, incluyendo varios cargos directivos de primer orden, en el sector privado y sobre todo en el público. Según una persona que lo conoce muy bien, “es un técnico que entiende bien la lógica de los políticos”.

A inicios de su carrera profesional, en 1998, Roa entró a ser director de Andesco, el gremio de las empresas de servicios públicos, para energía. En ese cargo tuvo contacto con funcionarios del ministerio, comisiones de regulación y en general el Estado.

Luego tuvo un impulso importante gracias a sus relaciones políticas: en 2003 fue nombrado gerente de comercialización de la Electrificadora de Santander, un fortín burocrático, por el exsenador conservador José Vicente Villamizar, quien era el gerente general.

Luego, en 2007 y en medio de acusaciones a Villamizar de usar la empresa para impulsar la campaña de Didier Tavera a la Gobernación, el conservador renunció. Lo reemplazó Roa.

Según le contó a La Silla Vacía una fuente que vivió el proceso directamente, lo impulsó el senador Óscar Reyes, elegido en 2006 por Convergencia (y condenado en 2012 por parapolítica), quien maniobró ante el Gobierno Uribe para eso.

La Silla Vacía contactó a Roa para preguntarle por este y otros asuntos desde el viernes 19 de mayo, y no ha recibido respuesta hasta el momento de publicar esta nota.

Más adelante Roa negó cualquier relación con Reyes o cualquier otro político. “Yo no soy cuota ni he tenido nexos con ningún partido político”, dijo a El Espectador. “Aparezco en una foto vieja con él, porque me tomé muchas fotos cuando era gerente comercial de la Electrificadora”, le explicó a El Tiempo.

Roa gerenció la Electrificadora hasta que, en 2009, EPM compró la mayoría accionaria y lo sacó. El nuevo gerente, Carlos Gómez, lideró un plan para despolitizar la Electrificadora, como le reconocen en Santander.

Tras tres años como directivo de negocios de energía de la Organización Ardila Lülle, que compraba y vendía energía para sus ingenios en el Valle del Cauca, regresó a lo público de la mano de Petro.

Al posesionarse como alcalde de Bogotá, el hoy candidato presidencial lo nombró presidente de la Transportadora de Gas Internacional, una empresa dueña de gasoductos que controlaba la Empresa de Energía de Bogotá.

La Silla Vacía buscó a Petro y su campaña para averiguar dónde lo conoció y por qué lo nombró. No respondieron hasta el momento de publicar esta nota.

En 2016, cuando la EEB decidió comprar la totalidad de las acciones de TGI (una decisión por la que la Contraloría General formuló cargos contra Petro en 2017 con argumentos flojos, y que terminó ganando el exalcalde), Petro puso a Roa a manejarla.

Esa fue una decisión sonada: la presidente anterior, Sandra Fonseca, salió de forma repentina y dijo en medios que la sacaron por una decisión política.

Era un cargo de primer nivel, porque la EEB es una de las 40 empresas más grandes del país y la “joya de la corona” del Distrito. Y como para Petro el Estado debe prestar los servicios públicos, era un cargo de relevancia política.

Además, el entonces alcalde buscaba que la EEB impulsara la electrificación del transporte público y que fuera el eje para crear un operador público de Transmilenio.

De hecho, lo primero que anunció Roa como nuevo presidente de la EEB fue que le metería el acelerador a la movilidad eléctrica, algo indispensable para que Petro pudiera crear un operador público que concursara en una licitación para operar las primeras troncales de Transmilenio, pues los buses que estaban andando ya estaban cumpliendo su vida útil.

A pesar de que Roa no pudo cumplir ese cometido pues Petro ni siquiera logró lanzar la licitación, la cercanía se mantuvo hasta el punto de que hoy, tras volver al sector privado y encargarse del chicharrón de Vélez, maneja el dinero de su campaña presidencial.

Una muestra de confianza como la necesitará tener Petro, si es elegido presidente, en el ministro de Energía y el presidente de Ecopetrol que implementen su propuesta de transición energética.

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