El giro editorial de El Colombiano revive la pelea con Quintero

El giro editorial de El Colombiano revive la pelea con Quintero
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La ruptura entre el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, y periódico El Colombiano no es nueva. Pero desde que el principal diario de Antioquia cambió de dirección ha subido de tono. “El Colombiano pasó de ser godo a bobo”, dijo Esteban Restrepo, el secretario de Gobierno, tras uno de los recientes enfrentamientos.

Con esta pelea Quintero revive a un viejo contrincante en su pelea contra las élites y empresarios antioqueños. Durante el último mes el alcalde de Medellín revivió viejas peleas que le dan réditos políticos, con el expresidente Álvaro Uribe y el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo.

Detrás del enfrentamiento con el diario centenario, hay una agitación del nuevo ecosistema de medios en Medellín. A la política de la ciudad han entrado a jugar portales digitales informativos recién creados, con prácticas periodísticas laxas, líneas editoriales marcadas, y en el caso de los que son favorables a la Alcaldía, una explosión cuestionada de pauta oficial.

Sube el tono

Desde septiembre del año pasado, Quintero anticipó la ruptura de su Alcaldía con el periódico. “Durante todo nuestro gobierno verán a El Colombiano atacando nuestro trabajo por Medellín”, trinó el alcalde. Fue justo después de que el diario publicó una historia que lo vinculaba con diferentes políticos tradicionales, contraria a la independencia con la que se eligió

Desde entonces, las aguas se calmaron hasta la semana pasada, cuando se volvió a agitar la tensa relación, justo tras la llegada de la nueva directora Luz María Sierra, el pasado 9 de agosto.

El domingo pasado El Colombiano publicó un artículo titulado “Otro más del escándalo de MinTic aterrizó en Medellín”. Contó que el abogado Camilo Valencia Suescún, cuestionado por el proceso de licitación del MinTic que terminó en el escándalo de Centros Poblados, tenía un contrato con la Secretaría Privada de la Alcaldía. La relación entre el abogado y la Alcaldía fue inicialmente revelada por medio digital El Armadillo

Las reacciones no se hicieron esperar por parte de Quintero y miembros del gabinete. La secretaria privada del alcalde, María Camila Villamizar, fue la más directa. “El Colombiano representa todo lo contrario a lo que debe ser un medio de comunicación. Merece su suerte”, escribió.

El mismo domingo, el abogado Valencia Suescún le mandó una carta a la directora y al gerente del periódico pidiendo una rectificación, pues él no tiene relación alguna con el consorcio Centros Poblados y afirma que su salida del MinTIC fue por razones ajenas al escándalo.

Este hecho se suma a una seguidilla de historias publicadas por El Colombiano que han molestado a Quintero. “10 pelagatos gritando y miles aplaudiendo. Pero El Colombiano, al que ya no le da pena defender a los responsables de Hidroituango, habla de abucheo”(sic), trinó el mandatario, después de una nota donde se contaba que lo habían abucheado en un partido de fútbol en el estadio de Medellín.

El giro periodístico a la política regional

“Hubo un giro super declarado desde el inicio. La apuesta es tener el foco en Antioquia y ser el actor mediático más relevante de la ciudad”, le dijo a La Silla Vacía un periodista de El Colombiano, cuyo nombre pidió omitir para no tener problemas laborales.

La encargada de dar este giro fue la nueva directora Luz María Sierra, una periodista con una amplia trayectoria en medios nacionales, que venía de trabajar como panelista en Blu Radio.

Los primeros cambios que hizo Sierra fueron de forma. Volvió a la fórmula de secciones temáticas que se había abandonado al final de la dirección de Martha Ortiz. En este cambio, la sección temática que recibió la mayor responsabilidad fue la Metro, que escribe sobre los temas regionales.

“En ese giro al cubrimiento local también se ha notado que hay un interés por cubrir la política de una forma más directa, más descarnada”, nos dijo el periodista de El Colombiano. Esto no sólo implica hablar de temas más fuertes, sino replantear reglas que eran sagradas en el medio desde hace años.

Dos fuentes que trabajaron en el periódico nos dijeron que el uso de fuentes anónimas se restringía a pocos casos, al igual que las historias sin firma de periodistas. Desde la llegada de Sierra esto cambió justo para poder hablar desde dentro de los tejemanejes de la política local. También se ha notado en el cubrimiento de los temas relacionados con Quintero, como la salida de la gerente de Telemedellín o el contrato de Camilo Valencia Suescún.

Los cambios van encaminados a tener una voz más fuerte sobre estos temas, una petición que sectores políticos de derecha le reclamaban al medio, que tiene un origen y tradición conservadora.

“Yo sentía que el periódico tenía una posición muy neutra y ahora decide retomar su protagonismo político desde el periodismo”, le dijo a La Silla el concejal del Centro Democrático Sebastián López, sobrino de Fabio Valencia Cossio.

Lo mismo opina el representante antioqueño Juan Fernando Espinal, del grupo político de la senadora Paola Holguín. “Vemos una línea editorial con firmeza, porque antes veíamos una línea muy suave y que hablaba muy pasito”, nos dijo.

Para Joaquín Gómez, analista de medios y docente de la Universidad Pontificia Bolivariana, cree que “hay una apuesta de veeduría periodística”, más allá de solo un cambio en la línea editorial.

Algo diferente piensa Quintero, que ve en las historias de El Colombiano una alineación editorial con las elites y sectores del empresariado con los que ha roto relaciones.

A los dos les conviene la pelea

En el trino de septiembre del año pasado, donde el alcalde anticipó cómo iba a funcionar la relación con el diario, también dio dos razones: la presencia de Conconcreto en la junta directiva de El Colombiano (una de las empresas demandadas por el alcalde por la construcción de Hidroituango), y el bajón en la pauta oficial.

La primera razón va en línea con su discurso, que tiene de campaña, contra los responsables del detrimento patrimonial en Hidroituango, entre ellos sus contratistas. El analista y docente Joaquín Gómez explica: “Lo que hace el alcalde con estas reacciones recientes es hablarle a su público objetivo, al que él cree es su electorado y que le compró ese discurso en campaña”.

En ese mismo sentido, Gómez se refiere a su reciente pelea con el expresidente Álvaro Uribe, que empezó por el tema de la seguridad en Medellín y la semana pasada escaló a una denuncia penal por presuntos actos de corrupción del alcalde.

“El control social de los medios de comunicación es parte inherente del periodismo y es fundamental para una democracia. Es una lección chiquita que hay que repasar con un alcalde que en sus formas es errático y asume un tono provocador”, dice el profesor Gómez sobre lo que implica estos enfrentamientos en una democracia.

El docente investigador del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia, Juan Carlos Arenas, matiza el asunto y dice: “Aquí hay problema de transparencia, una responsabilidad democrática, pero no solo es achacable al alcalde, sino también a los medios”.

Y agrega que tanto el alcalde como el medio se benefician de esta pelea mediática que se potencia en un escenario como las redes sociales. “No tendría mucho sentido si alguno de ellos estuviera perdiendo algo. Ellos participan de la pelea porque están alimentando a su bando y a sus emociones”, dice.

“La ciudadanía participa cómo espectadora, pero ni el alcalde Quintero ni El Colombiano le brindan la información suficiente y transparente”, explica Arenas.

Pauta oficial para algunos

La segunda razón de Quintero para los “ataques” del diario a su Alcaldía es que les bajó la pauta.

Como contamos, El Colombiano pasó de contratar alrededor de $3.394 millones con el municipio durante el último año de la Alcaldía de Federico Gutiérrez a $389 millones durante todo el 2020. Este año lleva tan solo $120 millones en pauta contratada por la central de medios del municipio, Telemedellín.

El argumento de Quintero era la austeridad, pero aún así aumentó la pauta a medios como Minuto 30 durante 2020, un portal digital de noticias rápidas y con un cubrimiento favorable a su gestión.

A esto se suman nuevas denuncias de que Quintero en cambio sí está financiando portales digitales poco conocidos y recientemente creados que publican información favorable a la alcaldía. La alerta sobre las dudas por esta financiación la lanzó Telemedellín a la Secretaría de Comunicaciones, según IFM Noticias. Este último es, a su vez, un portal de noticias de origen uribista.

La denuncia fue ampliada hoy por El Colombiano, con fuentes anónimas tuvieron acceso al expediente y no se firmó la historia. Según el diario, desde la Secretaría de Comunicaciones se habría ordenado la contratación de 26 medios de los que alertó Telemedellín, por riesgos por el poco alcance y relevancia de estos medios para una inversión en pauta desde la Alcaldía.

“Desde hace unos meses se comenzaron a ver medios que se desconocían, por eso se revisaban. Además, se hicieron observaciones sobre su tiempo de creación, posicionamiento, publicaciones y redes sociales”, le dijo a La Silla una fuente cercana a la gerencia de Telemedellín, con la condición de no revelar su nombre.

En total, con esos medios la Alcaldía ordenó pautar un total de $167 millones mensuales, para un total de $2.004 millones anuales, según la información contenida en el expediente de las alertas al secretario de Comunicaciones, Juan José Aux.

Al respecto le preguntamos al secretario Aux y en una respuesta oficial de la Secretaría de Comunicaciones no negaron la pauta con ninguno de los medios. Frente a las alertas por parte de Telemedellín, dijeron que solicitaron “hacer el respectivo seguimiento al cumplimiento de los requisitos para acceder a pauta publicitaria”.

“Democratizamos el acceso a la pauta publicitaria permitiendo que nuevas, pequeñas y medianas propuestas accedan al recurso y avancen en sus procesos de comunicación ciudadana”, agregaron a la respuesta, pero no se dio claridad de la forma de selección o los criterios que llevaron a la escogencia de estos.

Pero la pelea entre ambos va más allá de la pauta, coinciden las fuentes consultadas, y es una pelea que les sirve a ambos.

El alcalde espera cosechar réditos políticos reeditando su discurso en campaña y viejas peleas, en un momento que enfrenta un histórico de desaprobación para un alcalde de Medellín según la última encuesta Invamer. Mientras que El Colombiano busca posicionarse como el actor mediático más relevante de la región y se sirve del antagonismo mediático con un alcalde enfrentado al empresariado y las élites políticas. 

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