El gobierno anda tras la playa 'modelo' de Cartagena

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En Cartagena los hoteleros, residentes y turistas se quejan del caos de las playas y el acoso de los vendedores informales. Para cambiar el panorama, arrancan en forma los planes de concesión impulsados por Uribe.

En Cartagena los hoteleros, residentes y turistas se quejan del caos de las playas y el acoso de los vendedores informales. Para cambiar el panorama, arrancan en forma los planes de concesión impulsados por Uribe. Fotomontaje: Juan Carlos Arroyo.

 

Cartagena sueña con convertirse en una potencia turística de sol y playa. Para lograrlo, está buscando su playa modelo. Una playa limpia, con pocos vendedores, organizados y carnetizados, con una oferta de comida con control sanitario y con una infraestructura de talla internacional: sombrillas, quioscos en buen estado, duchas de agua dulce y áreas libres de droga y prostitución.

Es una tarea quijotesca. Cartagena es una de las ciudades con más pobres y más informales de Colombia. Se calcula que por lo menos dos mil personas, en su mayoría afrocolombianos, viven de las ventas informales en la playa. Y aún no es claro cuál es el plan de la ciudad para promover playas de talla internacional sin dejar sin trabajo a la población que vive de ellas y sin excluir a las miles de familias que van a la playa a divertirse gratis. (Ver Colombia Travel)

La Corporación Turismo de Cartagena de Indias está liderando el proyecto piloto que por iniciativa del presidente Álvaro Uribe debería entrar a operar desde el dos de diciembre. Luis Ernesto Araújo, presidente de la Corporación, anda buscando socios interesados en invertir en la playa modelo para dotarla de infraestructura y servicios de calidad. La idea del proyecto es que el distrito concesione la administración de la playa a los hoteles a cambio de que los particulares inviertan en el control y cuidado de este espacio, que, dicen, seguirá estando abierto al público. (Ver noticia)

Entre sus pretensiones está capacitar a los vendedores actuales, e inclusive se debate la idea de enseñarles inglés. Según Araújo, la nueva playa busca imitar el modelo cooperativo que Indupalma ha promovido desde hace más de diez años con sus trabajadores.

Pero el proyecto avanza lentamente y no estará listo antes de que arranque la temporada alta en la que llegarán turistas nacionales y extranjeros a La Heroica. Aún no se ha definido cuál será la primera playa intervenida, ni cómo operará. No hay socios establecidos, ni está tampoco claro el rol que jugarán los privados y el gobierno local: cuánta plata se gastará y cuánta se recogerá. Además, no existe una regulación de las playas para establecer cuáles deberían ser para deportes, o para conciertos musicales, para el descanso, o para comer y beber, tarea que está en manos de la Alcaldía y el concejo.

Sin embargo, la Corporación de Turismo de Cartagena ya le ha puesto el ojo a varias playas en Bocagrande, uno de los sectores que tiene varios hoteles afectados por el caos e informalidad que los gremios quieren combatir. “Hay multitud de prestadores informales de servicios alrededor de las áreas utilizadas por los visitantes como son las carpas”, dijeron Cotelco, Asotelca y Fenalco a la Alcadesa Judith Pinedo en mayo de este año.

“Las playas se han convertido en bodegas al aire libre, donde se puede evidenciar desorden,” dicen los gremios, explicando que la venta de comida sin control sanitario es otro de los grandes males de las playas actuales. También se quejan del mal estado de los quioscos cuya infraestructura deteriorada es antiestética y produce basuras en los andenes y áreas comunes frente al mar. Por último, los gremios hoteleros están incómodos con la presencia de animales callejeros que hacen sus necesidades muy cerca de los turistas. (Ver carta)

La polémica

A pesar de que todavía hay más deseos que un programa detallado, la sola propuesta ya ha generado todo tipo de polémicas en Cartagena, que van desde los hoteleros hasta grupos en Facebook.

 
"Es más fácil el control del sector formal de la economía a través de los hoteles, que el control de los vendedores informales y carperos", dice Luis Ernesto Araújo.

Grupos de cartegeneros temen que en realidad lo que se esté fraguando es un plan para privatizar las playas, que son de uso público. A otros les preocupa que las concesiones empiecen antes de que exista el plan zonal para las playas que limite claramente las funciones de los privados y que terminen convirtiéndose en zonas exclusivas para los clientes de los hoteles.

La actual concesión del Hotel de Las Américas es uno de los ejemplos actuales que evidencia la polarización. Algunos como Vicente Martínez Emiliani, ex congresista y miembro de la Academia de Historia de Cartagena, considera que Las Américas es una de las concesiones mejor administradas (Ver artículo), mientras que otros se quejan de que sus estrategias de concesión son excluyentes: aunque en teoría cualquiera puede entrar a la playa, en la práctica sólo la pueden disfrutar los que pasan el visto bueno del guardia del hotel y pueden pagar por los costosos servicios.

"Es lo que pasa en las playas de hoteles como Las Américas y el Hilton, que son públicas pero tan caras e intimidantes que sólo sus huéspedes se sienten bienvenidos en ellas", dice César Rodríguez en una reciente columna.

“Incrementan los costos de los productos y alquiler del inmobiliario de forma tal que nadie pueda pagarlos ni utilizarlos. Los hoteles sólo se interesan por sus huéspedes”, coincide Juan Diego Useche, representante legal de Sunset Beach, un comerciante formal que está tramitando una solicitud de concesión de Cartagena. “Una playa pública y concesionada puede coexistir. Habemos comerciantes que ya tenemos un modelo de funcionamiento de la playa que trabaja bien con los informales. Sin embargo, la competencia no parece justa ante la Alcaldía” dijo Sunset Beach a La Silla.

“El Estado debe reglamentar el tema. Carecemos de una reglamentación actualizada para organizar a los vendedores, sin privatizar las playas”, agregó Ignacio Villareal, presidente de la Asociación de Vecinos de Boca Grande, Castillo Grande y Laguito (Asobocala) a La Silla Vacía. Entrando en detalle, Villareal explicó que los vendedores temen la reglamentación pues se sienten en desventaja para competir contra los hoteles por un espacio de playa pues, como en el caso de los carperos, muchos no están organizados.

“Nos van a sacar de aquí porque somos negros, se escucha en la playa. Quieren acabar con el turismo del patacón se escucha en el Concejo”, dice la organizaciónn civil No Más Corruptos en Cartagena en su blog.

En Facebook, ya hay una campaña de 1.431 miembros que se oponen a lo que ellos consideran es una privatización. "Es una movida neoliberal de extrema¨, dicen.
 

Se acaba el tiempo: llega diciembre

La presión para embellecer las playas aumenta porque la Asociación Hotelera de Colombia (Cotelco) firmó un convenio de cooperación con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para fortalecer el turismo y la hotelería nacional. (Ver noticia)

Además, Colombia ha sido nominada como uno de los destinos turísticos más prometedores por la revista Selling Long Haul, una importante revista turística del Reino Unido cuya estrategia de marketing consiste en promocionar destinos turísticos a nivel internacional. El premio de Colombia por la categoría ‘Rising star’ (estrella naciente) está en disputa con Perú, Omán, Cabo Verde y Abu Dhabi . Entre el 9 y el 12 de noviembre se sabrán los resultados. (Ver noticia)

Según Proexport, más de ocho mil turistas del Reino Unido llegaron a Colombia entre enero y junio de este año, un 4,5 por ciento más con respecto al mismo período del año anterior y una participación de 1,4 por ciento del total de visitantes en el país el primer semestre del año. Si Colombia gana la estrella, Proexport calcula que esta cifra crecerá de manera significativa.

El plan de la playa modelo para Cartagena no es un proyecto aislado. Hace parte de una política del gobierno para atraer inversión extranjera en el sector turístico a partir de la regulación del uso de las playas y las zonas marítimas. (Ver noticia).

Su reto será complacer a los eventuales turistas que vengan, sin esconder a las familias que quieren disfrutar de la playa sin pagar la coca-cola a siete mil pesos o dejar sin trabajo a los pobres de la ciudad que, si se quedan sin la posibilidad de trabajar en la playa y no tienen una opción alternativa, serán cada vez más miserables.