El grupo de presión que frenó Tribugá impulsa el movimiento ambiental en Gorgona

El grupo de presión que frenó Tribugá impulsa el movimiento ambiental en Gorgona
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Foto tomada del Instagram del Colectivo Unidos Por Gorgona.

Esta historia hace parte de la Sala de redacción ciudadana, un espacio en el que personas de La Silla Llena y los periodistas de La Silla Vacía trabajamos juntos.

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En enero de 2023, la Armada Nacional empezará a construir un muelle, la cuota inicial de un proyecto que incluye un edificio para alojar guardacostas en el Parque Nacional Natural Gorgona, una isla ubicada en Guapi (Cauca). La isla lleva el nombre de la criatura mitológica griega que en vez de pelo tiene serpientes porque en sus apenas 26 kilómetros cuadrados alberga 18 especies de culebras, incluyendo una endémica. 

A su alrededor hay corales repletos de peces y rutas migratorias de ballenas jorobadas. Es conocida como “la isla ciencia de Colombia”, por ser epicentro de la investigación biológica y botánica. Por eso, aunque las obras de la Armada cuentan con las licencias requeridas por la ley, han levantado una enorme resistencia. Sobre el muelle de Gorgona se ha desatado una estrategia de presión pública impulsada por los mismos actores que lograron frenar el proyecto de hacer un tercer puerto en el Pacífico, en Tribugá.

Este nuevo poder en el Pacífico está compuesto por una red de influenciadores de redes sociales y activistas que ya tuvieron éxito en frenar un proyecto enorme de infraestructura. Y muestra que, aun en proyectos mucho más pequeños como el de Gorgona, las licencias legales pueden no ser suficientes. Por ahora, la bulla ya llevó a que el Ministerio de Ambiente del Gobierno de Gustavo Petro diga que está revisando la obra. 

De Tribugá a Gorgona

La Agencia de Licencias Ambientales (Anla), tras el trámite que duró menos de un mes, otorgó la licencia a la Armada con condiciones como que el personal que ejecute las obras debe ser capacitado sobre la importancia, las prohibiciones y el manejo ambiental de la zona protegida. También que la zona en Gorgona donde se construya la subestación debe quedar en igual o mejores condiciones ambientales que antes de la obra.

Pero más que los detalles de los estudios ambientales, para entender el movimiento en contra de las obras en Gorgona, hay que entender lo que sucedió en Tribugá.

En febrero, el entonces presidente Iván Duque, anunció que le iba a pedir a la Unesco que declarara la bahía de Tribugá como reserva de la biósfera. Ese fue el paso definitivo para enterrar el proyecto de tener un tercer puerto en el Pacífico que estaba sonando desde los años 70 y que concretó en 2006 el presidente Álvaro Uribe.

Detrás del hundimiento del proyecto, que hacía parte del Plan de Desarrollo de Duque, estuvo un grupo de activistas que produjeron el documental “Expedición Tribugá”, para generar conciencia sobre los riesgos ambientales que tenía la obra. Uno de los primeros en apoyar el proyecto fue el periodista Guillermo Arturo Puerto, conocido como “Pirry” que en un video en Facebook, pidió apoyo económico para realizar el documental y empezó a mover un tema que era poco conocido. 

El estreno del documental en 2020, desató un movimiento en redes con la tendencia #AlertaTribugá y puso sobre la mesa el debate sobre el proyecto que fue retomado en el Congreso. A la par, los activistas se movieron en entidades locales y la representante verde Catalina Ortiz mantuvo vivo el tema y presentó un proyecto para que zonas cercanas a reservas ambientales, como Tribugá, fueran protegidas.

Ese proyecto quedó enterrado. Pero Jack Farine — de barba canosa y gafas cuadradas — que venía de ser el productor del documental, seguía pendiente de la apertura de una carretera en Nuquí (Chocó) que, según dice, sería la puerta de entrada a la deforestación y otras actividades ilegales en la zona que tendrían repercusiones ambientales. Con ese interés y reunido con otros ambientalistas en Nuquí, Farine puso el tema sobre la mesa: “¿Qué vamos a hacer con la carretera?”. “No sólo es Tribugá, primero hablemos de Gorgona”, le contestó uno de los asistentes.

Farine estaba al tanto, pero no conocía los detalles que fueron expuestos en la reunión. Era octubre de este año y en enero del siguiente empezarían las obras. El proyecto de Gorgona había sido aprobado en diciembre de 2015, y había logrado la licencia ambiental en menos de un mes, una gestión que los ambientalistas ven con sospecha porque consideran que es un tiempo muy corto para realizar un estudio de impacto ambiental.

A la voz de los ambientalistas ya se habían sumado científicos y expertos en el tema. En 2016 y 2017, la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales ya había enviado cartas a la Anla y al presidente Juan Manuel Santos pidiendo revocar el proyecto. En esos mismos años, el Comité Científico del Parque Nacional Natural (PNN) Gorgona ya había dicho que el proyecto iba en contravía de los principios del parque y que aún no había claridad sobre aspectos como el impacto de la navegación en el arrecife coralino.

El proyecto consta de tres obras grandes como el muelle, una torre radar y una subestación de guardacostas —con alojamiento, cocina, comedor y área administrativa— y obras complementarias como plantas generadoras de energía, un tanque de almacenamiento de combustible, adecuación de senderos, entre otros..

Entre los temores de los ambientalistas está que la construcción del muelle podría aturdir a peces y causar sus muertes e interrumpir o ser un obstáculo para la llegada de las ballenas jorobadas que pueden acercarse hasta a 30 metros de la isla.

Además, la llegada de embarcaciones o el hecho de tanquear las mismas con combustible puede ser un riesgo para una fuga que termine contaminando las aguas. Según la licencia de la Anla, el Ministerio de Defensa debe presentar una propuesta concertada con la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales (Uaespnn) sobre el método de abastecimiento de combustible, ya que para esta el riesgo de transportar combustible en canecas representa un riesgo alto de derrame.

Los ambientalistas también consideran que con la subestación habría una presencia militar permanente que antes no tenía la isla y que la convertiría en un objetivo militar. Por esto han empezado a mover una petición online para frenar la obra de la subestación. De las 75 mil firmas que tienen como meta, han recogido más de 59 mil.

A pesar de esto el comandante de Guardacostas de la Armada, Javier Bermúdez, le dijo a El Tiempo que no se trata de una base naval, que es una unidad de guardacostas muy pequeña y que es una obra clave como “ejercicio de la autoridad ambiental” para luchar contra acciones que atenten contra la conservación, como la pesca ilegal. La obra también fue la respuesta de la Armada al atentado de 2014 que hicieron guerrilleros de las Farc a Policías que estaban en la isla. Con las construcciones buscaban tener mayor control de las embarcaciones de la zona.

“Tener una presencia militar y hombres fuertemente armados que ya están patrullando con fusil, es incompatible con la misión de uno de los parques mejor gestionados. Si hay turistas, investigadores, estudiantes, se van a poner en riesgo porque el lugar va a ser objetivo militar”, dice Juan Armando Sánchez, integrante del Comité Científico del Parque Nacional Natural Gorgona y profesor de la Universidad de los Andes.

Esa es una de las banderas principales del movimiento que también comparte el equipo de Expedición Tribugá. Por eso Jack Farine, junto con el equipo, pensaron en la misma estrategia que ya les había funcionado: hacer un documental. Pero desistieron de este cuando vieron que ‘Pirry’ le salió al paso al tema con un video viral. “No nos pisemos las mangueras”, le dijo Farine a Pirry para que él llevara la bandera y ellos ayudaran con la difusión. Una tarea clave y en la que Farine y su equipo ya tenían experiencia.

La movida en redes

Con una cuenta en Instagram que funciona desde 2019 y que hoy tiene 20.700 seguidores, el proyecto de Expedición Tribugá, difundió el video que ‘Pirry’ publicó el 21 de noviembre. Ya tiene más de 44 mil “me gusta”. En este etiquetó al colectivo Unidos por Gorgona, conformado por activistas, científicos, académicos e investigadores que aún se están organizando para tener una vocería y no hablar de forma individual. A la par, desde la cuenta de Expedición Tribugá han replicado desde sus historias en Instagram las imágenes e iniciativas del colectivo y de ‘Pirry’. Aunque no lideran la estrategia en redes, sí ayudan a la difusión y son parte activa de la red que no quiere el proyecto de la armada en la isla.

Ese empujón mediático al colectivo y al proyecto de la Armada en Gorgona, fue clave para posicionar el tema. Hoy la cuenta del colectivo Unidos por Gorgona, que nació en octubre, tiene más de 17 mil seguidores, casi 4 mil menos que Expedición Tribugá que lleva más de 3 años funcionando.

El tema ha llegado a políticos como el exsenador Jorge Enrique Robledo, a la periodista y columnista Valeria Santos que ya escribió al respecto, al influencer Nicolás Isaza (eco.aneko) y a la cantante Catalina García del grupo musical Monsieur Periné. Todos tienen en común que también se pronunciaron en contra del puerto en Tribugá.

“Lo chévere que ha ocurrido con la experiencia de Tribugá, es que incentivó a ambientalistas que antes eran tímidos”, cuenta Felipe Mesa, codirector del documental Expedición Tribugá.

“El escenario de Tribugá despertó esa conciencia y movilización social y logró encender el activismo ambiental en redes sociales — dice Nicolás Ibarguen, periodista ambiental —. Tribugá ya pasó, pero lo que generó está ahí, sigue vivo, una muestra de esto es lo que está pasando con Gorgona”.

Además de las redes sociales, la movida en contra de las obras en Gorgona han sido contadas por medios nacionales y locales, ya sea en noticias o en columnas de opinión. También se han sumado otros procesos sociales como la Organización Colombiana de Estudiantes (OCE) que informaron que el miércoles pasado iban a presentar una acción popular ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca. El argumento era "No queremos bases gringas en el Parque Nacional Natural Gorgona”, esto porque según El Tiempo, el proyecto es financiado por International Narcotics and Law Enforcement (INL) de la Embajada de Estados Unidos.

Además llegó al Congreso por medio del representante a la Cámara por Bogotá, Juan Carlos Losada, que dijo que citaría a un debate de control político para saber la conveniencia del proyecto.

Pero ese no es el único escenario político en el que se ha movido el tema. Durante el diálogo regional en Guapi, liderado por la vicepresidenta Francia Márquez, hubo cantos en contra del proyecto: “No queremos muelle en Gorgona”. “Yo tampoco quiero muelle en Gorgona” dijo Márquez con micrófono en mano.

Esa es de las pocas posiciones públicas que se conocen del gobierno de Gustavo Petro frente a las obras en la isla. La ministra de Ambiente, Susana Muhammad, le dijo a El Tiempo en octubre que están revisando el proyecto. La decisión es clave no sólo por el movimiento y la presión social detrás, sino porque este Gobierno llegó al poder con la bandera del ambientalismo.

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