El Judas y el Hitler que quieren ser presidentes de Colombia

El Judas y el Hitler que quieren ser presidentes de Colombia

Judas Armando Echeverría, un migrante colombiano que ha pasado 30 años en Estados Unidos, y John Hitler Delgado, un mecánico de motos de Arauca, tienen una convicción similar. Los dos dicen que tienen la respuesta para solucionar los problemas del país. 

“El Gobierno debe poder acceder a los recursos de los bancos para financiar gasto público”, dice John Hitler. “Ni capitalismo, ni comunismo. Debemos tener un modelo económico propio”, añade Judas Armando. 

Sus plataformas son radicales. Reformas para una Constitución de 1991 que John Hitler ve como “la más guerrillera”, y Judas Armando, “creada por Pablo Escobar”. 

Los dos están recogiendo firmas para ser candidatos presidenciales. Ninguno tiene experiencia de gobierno o se ha medido en las urnas. 

La candidaturas por firmas e independientes, antes de ser usadas por políticos tradicionales para escapar al desprestigio de sus partidos, habían dado ya espacio a aspiraciones excéntricas e improbables. Por ejemplo, Gabriel Antonio Goyeneche, se lanzó como independiente a la Presidencia consecutivamente entre 1958 y 1974 con propuestas como pavimentar el río Magdalena porque la navegabilidad era un caso. 

Para aparecer en el tarjetón del 2022, John Hitler Delgado y Judas Eduardo Echeverría deben recoger cerca de 580 mil firmas antes del 17 de diciembre. Una tarea que puede costar alrededor de los 500 millones de pesos, y para la que dicen, arrancan con el aporte de sus familiares y amigos.  

El Hitler de Arauca

John Hitler Delgado vive en Arauca, Arauca, tiene 40 años y la convicción, dice, de que realmente puede ser presidente de Colombia. Vive en arriendo con su esposa y tres hijas. No tiene un empleo fijo, se la rebusca como mecánico de un club de motociclismo. Su esposa trabaja en el sector salud y se hace cargo de los gastos de esta aspiración presidencial.

Pero cree que su propuesta tiene el potencial para atraer a los 17 millones de colombianos que no han votado en las últimas elecciones.

Tanto se imagina en Casa de Nariño que en su foto de campaña ya lo está. Hizo un fotomontaje de una imagen del presidente Iván Duque, a la que le puso su cabeza. El montaje, ligeramente desproporcionado, lo muestra con la banda presidencial en palacio. 

“Rodolfo Hernández fue el primero que lo hizo, me copié la idea. Pero hay una diferencia. Rodolfo no le quitó el reloj que tiene Duque, y yo sí, porque yo no tengo para comprarme un reloj de esos”, dice.

El Judas y el Hitler que quieren ser presidentes de Colombia

Este es el montaje que hizo Delgado para "visualizar" su meta presidencial. Duque, Rodolfo Hernández y él.

En su familia, comenta, también se están metiendo en el cuento. “A mi hija mayor no le interesa mucho el tema, la de la mitad me dice que va a ser la hija del presidente, y la menor me dice que ojalá no vaya a ser como Duque”, dice. 

Mientras logra llegarle a más gente con su propuesta, ha llamado la atención por su segundo nombre: Hitler. 

Su papá, cuenta, era militar, trabajó en el DAS y también fue escolta. “Era muy fanático a esas historias de guerra. Que Mussolini, que Hitler, y de ahí salió el nombre. Y eso que también me iba a poner Adolfo”. 

Dice que ya no le molesta que lo llamen por su segundo nombre, aunque en redes sociales se presenta como John H Delgado. “Desde siempre me han tomado del pelo. La Policía cuando me para me toma del pelo, me dicen cuidado que este man es Hitler. Pero el nombre no me define, muchos me dicen que me cambien el nombre, pero yo no hago caso. Lo que fue, fue”. 

No tiene claro si va a llegar a la meta de las 580 mil firmas válidas que necesita. Por lo pronto, calcula a grandes rasgos, ya ha recogido unas 30 mil. 

El movimiento que inscribió ante la Registraduría se llama Movimiento Democrático Independiente, Modic. “Estar en un partido es estar sometido a los gamonales y caciques”, le dijo Delgado a La Silla. 

El Judas y el Hitler que quieren ser presidentes de Colombia

John Hitler Delgado inscribió hace unas semanas su movimiento de firmas.

Es la primera vez que se postula para un cargo de elección popular, pero no es nuevo en la política. Dice que en el pasado ha ayudado a campañas locales y otras al Congreso como la del metense Luis Carlos Torres (esposo de la actual senadora Maritza Martínez), o de Francisco Santos, en Cundinamarca. 

José Hitler se cansó de empujar campañas ajenas porque dice que no le dejó nada. Ni casa propia. Por eso, lideró un proceso de asentamiento en las afueras de Arauca hasta que fueron desalojados el año pasado porque estaban ocupando una zona de reserva ambiental. Del caso quedaron quejas en su contra porque, al parecer, comercializaba los lotes sin tener los documentos ni los permisos.  

“Vengo liderando ese proceso desde hace tres años en defensa de los que viven en los asentamientos, las invasiones. Era el líder de la invasión, no las respaldo,  pero uno llega allá por necesidad”, comenta.

Antes fue escolta en la UNP, guía canino, taxista en Pamplona, Santander. Estudió hasta tercer semestre de derecho, y dice que se salió porque no tenía plata y debía trabajar. 

“Vengo de abajo, de a pie, al igual que todos le he puesto el pecho a las situaciones, y precisamente ante esa inconformidad hice una análisis político. Desde la elección de Uribe Vélez, de más o menos 40 millones de colombianos solo la mitad vota. Por eso no se puede decir que el país está polarizado entre los 8 millones que dice tener Petro, y los  10 millones de Duque y Uribe. Yo quiero llegar al resto que no votan porque no se sienten representados”. 

Su principal propuesta es una reforma constitucional y económica. 

“Planteo una reforma económica en beneficio del pueblo, contrario a lo que se estaba presentando con Carrasquilla. Nosotros tenemos, supuestamente, la mejor Constitución de Latinoamérica, y eso que fue aprobada por exguerrilleros del M-19, es una de las constituciones más guerrilleras”, dice. “Pero a partir del 91 es prohibido que el Gobierno acceda a los recursos de los bancos para financiar gasto público. Propongo una ley que le permita al pueblo acceder a esos recursos para poder darle una mano a los colombianos”, añade. 

“¿Por qué la Presidencia y no un cargo más abajo?. Porque tengo 40 años, la edad que se requiere para ser presidente. Si arranco desde abajo como concejal, y hago el ciclo como diputado, alcalde, gobernador o congresista, cuando piense en Presidencia voy a tener 70 años. Ya para qué ser candidato a esa edad”, remata.

El Judas colombo americano

Judas Eduardo Echeverría tiene 62 años, vive en California, Estados Unidos, y regresó porque dice que encontró la solución a los problemas del país. 

“Es un proyecto que llevo preparando hace 34 años. Llevo buscando 10 años las soluciones que necesita el país. Hace dos meses me llamaron los veteranos de las fuerzas militares para decirme que Colombia necesitaba un proyecto como el mío. Llegué hace poco al país. Es la primera vez que aspiro, no pertenezco a ningún partido”, dice. 

Su movimiento se llama Restauración Democrática. También es la primera vez que se lanza a una elección y espera tener el respaldo de las reservas militares de Colombia.

Hijo de militar, quiso seguir esos pasos y entró a la Armada en Barranquilla. No terminó. Luego hizo un curso en el Sena de administración agropecuaria que lo llevó a trabajar en Meta durante cuatro años. 

Dice que por el conflicto se fue del país. Primero estuvo en España, y de ahí pegó el salto a Estados Unidos. Buscó entrar de manera ilegal por la frontera mexicana, en Tijuana, pero lo agarraron y duró dos meses detenido. 

Después pudo seguir el camino y reencontrarse con su papá, quien se había ido adelante para montar un negocio de agencia de viajes. 

“Con mi papá, un paisa echado para adelante, trabajé hasta su muerte en 1994. Pero de su herencia no me tocó nada porque se la quedaron su nueva esposa y su otra hija. Me tocó arrancar de cero y me formé para ser preparador de impuestos, aprendí todo el movimiento de impuestos, estudié paralegales que son esos documentos que se presentan antes las cortes en temas de impuestos y migración”, dice. 

En California, comenta, lleva once años en ese negocio. 

Votó por Álvaro Uribe Vélez en sus dos presidencias. “También por el que dijo Uribe en 2010, o sea por Santos, y en las últimas elecciones por Duque”. No lo hizo en el plebiscito, pero si lo hubiera hecho habría apoyado el No. En Estados Unidos votó por Hillary Clinton en 2016 y por Donald Trump en 2020. 

Echeverría dice que ha gastado sus ahorros viajando por países primermundistas para armar su propuesta al país. La conclusión, comenta, es que los problemas de Colombia son la consecuencia del modelo económico que eligió cuando se independizó de España. 

“Copiamos el capitalismo americano, que se basa sobre un país sin riqueza natural. Cuando adoptamos ese modelo no le damos prioridad a nuestra riqueza, no hemos encontrado la forma de explotarla. Parece un problema difícil pero no lo es. La solución es esta: mirar hacia adentro, convertir la riqueza útil”, comenta. 

Dice que la manera de aterrizar ese modelo parte de la base de modernizar la infraestructura colombiana. 

“En 1886, cuando se inventaron los ferrocarriles, los Estados Unidos obligaron a los ciudadanos a prestar servicios militares para construir las vías ferroviarias. Cuando inventaron el automóvil hicieron lo mismo para construir carreteras y autopistas. Nuestro país solo tiene un 22 por ciento de carreteras, el resto del país está incomunicado”, dice. 

Aplicar en Colombia el modelo americano, dice, va de la mano con restaurar el orden. “La Constitución del 91 fue creada por Pablo Escobar, es una Constitución que protege al delincuente y no lo castiga. Debemos cambiarla. Necesitamos castigos severas, el que delinque debe saber que si lo capturan va a perder su libertad por muchos años, ahora hasta los extranjeros vienen a delinquir porque saben que en Colombia es más fácil”, dice. 

Esas propuestas las viene planteando hace cerca de diez años, y ahora las está moviendo en grupos y medios de comunicación afines a la reserva militar. Ahí, también, su primer nombre ha suscitado preguntas. 

El Judas y el Hitler que quieren ser presidentes de Colombia

Judas Armando Echavarría le está hablando a las reservas militares, dice que si consigue ese apoyo llegará al tarjetón.

La historia es que su padre era muy creyente de San Judas Tadeo (considerado en el mundo católico como el patrono de los negocios y de los trabajos). Cuando su madre quedó en embarazo, los esposos se encomendaron al santo y le prometieron que si el bebé nacía bien de salud y era varón le ponían su nombre en retribución. 

“Nací un 20 de abril, curiosamente el mismo día que Hitler. Duré 25 años tratando de superar ese complejo. No se imagina lo que era ir al Colegio y que llamaran lista y dijeran no solo Judas sino mi segundo apellido que es Chiriboga porque mi mamá era ecuatoriana”, dice. 

El Chiriboga se lo quitó en Estados Unidos porque alargaba el nombre y porque a veces le tocaba deletrearlo y era muy tedioso.  En su cédula colombiana sí lo mantiene.

Con los dos apellidos arrancó hace una semana la recolección de firmas. Lleva unas 20, comenta, porque apenas imprimió unos formularios. Aspira a tener el respaldo de las reservas militares - 107 mil de la policía y 75 mil de las Fuerzas Militares- para recoger las 579.980 que le faltan. 

Como contamos, desde el año pasado la Reserva Militar ha tenido reuniones para proyectar campañas para el Congreso y la Presidencia en el 2022.  

“Estoy buscando  patriotas que quieran apoyarme, no tengo presupuesto, no tengo dinero para soportar una campaña. Estamos en una edad en que los ahorros son preciados. No quiero comprar conciencias. Ya me han llamado desde varias partes del país para pedirme formularios y creo que el proceso va a tomar forma pronto. Estoy esperando una reacción del pueblo colombiano”, dice Echeverría. 

Le apuntó a la Presidencia y no a más abajo porque dice que solo desde allá puede hacer cambios. Que en un Concejo o en el Congreso entraría a hacer parte de un círculo vicioso que no comparte. 

“Si el pueblo colombiano está listo para poner orden y libertad ellos se van a manifestar. Su llamada, señor periodista, es una respuesta y una señal de lo que estoy haciendo”, remata.  

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