El lluvioso asado en que la izquierda delineó la tercería

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Comenzó como un asado, pero el aguacero bogotano obligó a un cambio de último minuto en el menú. La carne dio paso a un improvisado pollo a la naranja para diez que cocinó el anfitrión León Valencia, pero la agenda de discusión se mantuvo intacta.

Ese lluvioso sábado hace una semana, diez personalidades del Polo Democrático, de Progresistas y de los Verdes se reunieron en el apartamento del columnista de Semana para intercambiar ideas y comenzar a dar forma a una idea que viene flotando en el aire desde hace algunos meses: la de una tercería para las próximas elecciones presidenciales.

El pollo de la concordia

A la casa de Valencia llegaron Clara López, Antonio Navarro Wolff, Ángela Robledo, Alonso Salazar, Iván Cepeda y Wilson Borja, así como Ingrid Penagos y Daniel Rico en representación de Poder y Unidad Popular. Piedad Córdoba, líder de la Marcha Patriótica, estaba invitada, pero aún no había regresado de la posesión de Nicolás Maduro en Caracas.

Hace una semana León Valencia reunió en su casa a diez figuras del centro y la izquierda para discutir  una posible tercería de cara a 2014. Foto: Juan Pablo Pino

La representante verde Ángela Robledo ha sido una de las voces más insistentes en la necesidad de permitir coaliciones entre partidos para 2014. Foto: Juan Pablo Pino

Clara López ya fue escogida como candidata presidencial del Polo, pero aceptaría ir a una consulta como parte de una coalición. Foto: Juan Pablo Pino

Esta fue apenas una reunión preliminar entre un círculo estrecho de la izquierda y el centro del espectro político, pero su objetivo era claro: convocar a todos los partidos y grupos que no estén alineados con la Unidad Nacional de Santos o el Centro Democrático de Uribe para sumar fuerzas y votos con miras a las elecciones del 2014.

Eso podría incluir también a sectores políticos aparentemente disímiles como la ASI y la Marcha Patriótica, los integrantes de Pedimos la Palabra, los verdes cercanos a Sergio Fajardo, los liberales más de izquierda como Cecilia López Montaño e Iván Marulanda y grupos ciudadanos como Plural, Viva la Ciudadanía, Foro por Colombia y el Congreso de los Pueblos.

“Es la primera reunión que hacemos, pero habrá muchas más y vamos a invitar a más personas”, le dijo a La Silla uno de los asistentes. “Queremos construir una plataforma y un modelo que no estén limitados a la izquierda, sino que pueda convencer a una mayoría para disputarle la presidencia a Santos o a cualquiera que ponga el uribismo”.

Para lograrlo quieren construir una coalición de partidos de centro y de izquierda, siguiendo el modelo de la Concertación que gobernó durante dos décadas en Chile tras la caída de Pinochet o del Frente Amplio que está en el poder en Uruguay.

Los invitados de Valencia saben que esto suena más fácil en la teoría que en la práctica. Algunos no están de acuerdo con la posibilidad de hacer listas compartidas, una idea en la que viene trabajando la representante verde Ángela Robledo y que apoyan los progresistas. Otros saben que la entrada de Marcha Patriótica puede asustar a los grupos más cercanos al centro. “Marcha es donde tenemos problemas porque se nos pueden ir algunos sectores”, le dijo a La Silla una fuente que no estuvo en la reunión, pero estaba enterado de ella.

De elecciones pasadas ha quedado la experiencia de que les iría mejor unidos que como ruedas sueltas. “La idea es armar una coalición representativa y fuerte. Creo firmemente que podemos completar una bancada de 20 o 30 personas”, dijo otro de los asistentes.

Así que están comenzando a intercambiar ideas sobre las diferentes fórmulas que podrían ayudarles a dar forma a esa plataforma. Por ahora están comenzando a discutir las reglas de juego. Y ha venido ganando fuerza la idea de acordar una suerte de modelo o plan de desarrollo social y económico, para luego llegar a un acuerdo mínimo programático en torno a éste.

Uno de sus mayores desafíos será ponerse de acuerdo en torno a una figura presidencial que los represente a todos y que pueda atraer a los votantes independientes. Por ahora, el único nombre seguro sería el de Clara López, que ya fue escogida como candidata por el Polo y aceptaría entrar en una consulta.

Y ya comienzan a moverse otros nombres. Dos fuentes le contaron a La Silla que ven muy animados al economista José Antonio Ocampo, el ex ministro de Hacienda de Ernesto Samper y ex candidato a dirigir el Banco Mundial que ha venido ganando protagonismo dentro de Pedimos la Palabra. La ex ministra de Agricultura Cecilia López Montaño es otra que genera consenso entre varios de los sectores. Y Antonio Navarro habría dicho que no le interesa, pero una persona cercana a él le a confirmó La Silla que una tercería sería un espacio político muy favorable para él y que podría reconsiderar su opinión. Entre ellos, Navarro es quien parecería tener la mayor capacidad de dar la pelea electoral por su nivel de reconocimiento público.

La pesadilla del umbral

Pedimos la Palabra, el movimiento ciudadano que lidera Antonio Navarro, es uno de los gérmenes de este posible frente amplio de partidos. Foto: Juan Pablo Pino

El economista José Antonio Ocampo suena como uno de los precandidatos de una posible coalición de centro e izquierda.

Si bien fue la idea de sumar fuerzas lo que los convocó al asado de León Valencia, también es cierto que el tema del umbral tiene a todos los partidos minoritarios angustiados.

El cambio en las reglas de juego electorales con la última reforma política elevó el umbral del 2 al 3 por ciento de los votos válidos, poniendo en peligro a bancadas pequeñas como el MIRA y todas las que estaban reunidas en la casa de Valencia. Ahora no necesitarán 250 mil votos para llegar al Congreso, sino una cifra que rondaría -según los cálculos de la Misión de Observación Electoral (MOE)- entre los 430 y 450 mil.

Una de las ideas que quieren seguir impulsando son las listas en coalición al Congreso, que actualmente son permitidas para alcaldes y gobernadores. Por ejemplo, que los verdes pudieran llevar una lista compartida al Senado con los Progresistas o con la ASI, como la alianza que llevó a Fajardo a la Gobernación de Antioquia.

El problema es que, como contó La Silla, ninguno de los grandes partidos ni el presidente Santos tienen interés en abrir una compuerta para salvar a los pequeños porque aspiran a ganar mayor espacio político y, sobre todo, a impedir el goteo de congresistas hacia el uribismo.

Por eso las minorías políticas están insistiendo en que sólo los partidos que cuenten con menos del 12 por ciento de asientos en el Congreso puedan hacer alianzas. Esto dejaría por fuera a casi todos los partidos de la Unidad Nacional, salvo Cambio Radical y el PIN, y también anularía el mayor temor del Gobierno que es que al final el expresidente y su Centro Democrático terminen siendo los beneficiarios de una medida así.

El martes pasado un grupo amplio de políticos de estos partidos le enviaron una carta al presidente Santos y le pidieron una cita para discutir el tema.

También le entregaron la propuesta al Ministro del Interior Fernando Carrillo, quien -según uno de los firmantes- dijo que la idea contaba con su respaldo.

“Nos preocupa inmensamente que en lo que pueden ser las primeras elecciones de posguerra en Colombia no haya minorías políticas en el Congreso”, dijo otro de los invitados.

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