El mico que más debería preocupar a Santos y de paso asustar a Uribe

#ReformaJusticia


Ayer en su jugada desesperada Santos dijo que devolvería la Reforma a la Justicia por inconveniente e inconstitucional, y mencionó una serie de “micos” que se habrían colado en la conciliación que a puerta cerrada hicieron los congresistas. Pero entre los que mencionó no estaba el “mico” que quizás más debería preocuparle personalmente. Por error o con pleno conocimiento de causa, la Reforma a la Justicia eliminó el fuero especial que tenían los expresidentes de la República.

Antes de la Reforma, todos los expresidentes tenían el privilegio de que antes de ser acusados por un delito ante la Corte Suprema tenían que perder primero un juicio político en el Congreso. Mientras estaban en la Presidencia el fuero los cubría por cualquier delito (por ejemplo, atropellar a una persona), y una vez dejaban el cargo los seguía cubriendo, aunque sólo por los delitos relacionados con las funciones que habían ejercido.

El fundamento para el fuero es evitar que se use el proceso penal como herramienta de contienda política. Esto permite que mientras estén en el cargo los presidentes puedan dedicarse a gobernar y no a responder a casos ante la justicia penal como cualquier ciudadano. Y también que puedan tomar decisiones difíciles sin temer que luego sus enemigos políticos los terminen llevando a la cárcel o amenazando con hacerlo.

El tema del juicio político de los altos funcionarios entró y salió en distintas ocasiones del debate en el Congreso. Pero al final, después de la polémica conciliación de la Reforma del martes en la noche, cuando los congresistas debían unificar los textos aprobados en Senado y Cámara que rara vez son iguales, los expresidentes perdieron ese privilegio y ahora podrán ser acusados directamente ante la Corte Suprema, lo que los deja mucho más vulnerables ante sus enemigos.

La Silla Vacía consultó a dos de los ponentes de la Reforma para entender el orígen de esta modificación y ninguno de los dos se había dado cuenta de que esto había sucedido. Pero creen que lo que pasó fue que por el afán de los conservadores de darle fuero constitucional al Procurador General, modificaron la redacción del artículo 174 y por error dejaron a los ex presidentes sin fuero.

Como lo muestra el cuadro, a diferencia de como estaba en la Constitución, ahora el Presidente y el Vicepresidente (que antes no tenía fuero), están en un numeral aparte que se refiere únicamente a acusaciones contra ellos y no dice nada sobre el cubrimiento de ese fuero para el momento en que ya no están ejerciendo sus funciones.

Esto fue lo que cambió:

 

ANTES DE LA REFORMA

ARTÍCULO 174. Corresponde al Senado conocer de las acusaciones que formule la Cámara de Representantes contra el Presidente de la República o quien haga sus veces; contra los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo de Estado y de la Corte Constitucional, los miembros del Consejo Superior de la Judicatura y el Fiscal General de la Nación, aunque hubieren cesado en el ejercicio de sus cargos. En este caso, conocerá por hechos u omisiones ocurridos en el desempeño de los mismos.

CON LA REFORMA

ARTÍCULO 174. Corresponde al Senado:

11º. Conocer de las acusaciones que formule la Cámara de Representantes contra el Presidente de la República o quien haga sus veces2 y contra el Vicepresidente de la República, aunque hubieren cesado en el ejercicio de sus cargos.

32º. Conocer de las acusaciones que formule la Cámara de Representantes,  cuando hubiere causas constitucionales o legales por conductas cometidas en ejercicio de sus funciones contra los magistrados de la Corte Constitucional, de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo Nacional de Disciplina Judicial, del Consejo de Estado, el Fiscal General de la Nación, el Procurador General de la Nación y el Contralor General de la República, aunque hubieren cesado en el ejercicio de sus cargos.

 
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Lo que ya no está
 
 

El riesgo político

 

Como durante los ocho debates nunca se mencionó la idea de quitarle el fuero a los expresidentes, es muy probable que haya sido un error de técnica legislativa.

Se podría concluir que si el fuero cubre a funcionarios de menor importancia cuando dejen sus cargos, tales como el Procurador o el Contralor que no son jefes de ninguna Rama, con mayor razón tendría que cubrir al Jefe de Estado, es decir el Presidente.

Pero el problema es que, como están las cosas y si la estrategia de Santos no logra detener la Reforma, ahora la protección de los expresidentes terminará dependiendo de la interpretación de un juez. Sobre todo porque la norma es clara y para el caso de otros funcionarios dice explícitamente que el fuero los cubre así “hayan cesado en el ejercicio de su cargo”.

Entonces, bajo una interpretación literal del nuevo artículo, victimas del Palacio de Justicia, por ejemplo, podrían denunciar penalmente a Belisario Betancur. O a Ernesto Samper por los hechos del proceso 8.000. A Uribe por los delitos de lo que los acusan en dos periodos presidenciales.  O en un futuro, cuando Juan Manuel Santos deje el Palacio de Nariño, por cualquier acto realizado durante estos cuatro u ocho años.

De todos, el expresidente Uribe es el que queda más vulnerable porque sus contradictores políticos ya han formulado varias denuncias en su contra. Y sin el paso previo del juicio político sería la Corte Suprema, la misma que fue víctima de las chuzadas durante su Gobierno, la encargada de definir la interpretación de este artículo y por lo tanto su suerte en el tema penal.

Es por esto que este artículo es otra razón más y una de peso, por la cual a Santos le convendría que se caiga la Reforma. Y probablemente Uribe estaría dispuesto a darle una mano. 

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