El nuevo gabinete: las sillas musicales al son de Santos

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Los cambios del gabinete, que el presidente Juan Manuel Santos anunció ayer, evocan el famoso juego infantil de las sillas musicales que consiste en pasarse de una silla a otra mientras suena una canción; y con ello Santos dejó claro que la única música que él escuchó para arrancar este nuevo cuatrenio es la de su propio ipod.

Los cambios del gabinete, que el presidente Juan Manuel Santos anunció ayer, evocan el famoso juego infantil de las sillas musicales que consiste en pasarse de una silla a otra mientras suena el son; y con ello Santos dejó claro que la única música que él escuchó para arrancar este nuevo cuatrenio es la de su propio ipod.

Aunque en su discurso de posesión Santos dijo que “Nos cansamos de “pensar en pequeño”; que había que “re-pensarnos como nación”; que había llegado la hora de “re-imaginar el contrato social que hemos heredado”; que había “llegado la hora de subir la vara, de ser más ambiciosos con nuestros sueños” su nuevo equipo de trabajo es prácticamente idéntico al del primer gobierno con el que casi pierde las elecciones: no es ni más político ni más técnico; no tiene una mayor representación regional; no responde realmente a las alianzas que permitieron su triunfo; no incluye nuevas miradas ni voces de otros sectores; y no parece ser “el gabinete para la paz”. Lo que todos tienen en común es que -con excepción de una, que es mockusiana y de dos que son de Vargas Lleras- son todos del círculo interno de Santos.

Ocho de los 22 miembros del equipo que presentó ayer simplemente pasaron de un cargo a otro: Santiago Rojas (del MinComercio a la DIAN); Cecilia Álvarez (del MinTransporte al MinComercio); Aurelio Iragorri (del MinInterior al MinAgricultura); Lucho Garzón (de asesor del diálogo social a MinTrabajo); Tatyana Orozco (de Planeación al DPS); Cristina Plazas (de la Secretaría Privada al ICBF); Gabriel Vallejo (del DPS al MinAmbiente); y Gina Parody (del SENA al MinEducación).

Y otros seis fueron ratificados en sus cargos: Juan Carlos Pinzón (Defensa), Mauricio Cárdenas (Hacienda), Alejandro Gaviria (Salud), Luis Felipe Henao (Vivienda), Diego Molano (TICS) y Mariana Garcés (Cultura).

Ningún sector (de los muchos que en nombre de la paz eligieron a Santos) por fuera de la Unidad Nacional y de los afectos de Santos quedó representado en el gabinete. Tampoco

La izquierda, que le ayudó a ganar a Santos las elecciones en nombre de la paz y en contra de Uribe, quedó por fuera. Aunque Lucho Garzón en algún momento fue del Polo, la izquierda, en general, lo considera un “vendido” al Establecimiento y en el paro del Catatumbo quedó claro que carecía de capacidad de interlocución con sectores sociales de base con mayor cercanía ideológica a las guerrillas.

Yesid Reyes y Juan Fernando Cristo podrían ser las dos únicas cuotas que podrían considerarse como “de la paz”.

El primero porque es un jurista reconocido, experto en política criminal y defensor de los derechos de las víctimas, afín en ideas jurídicas sobre la justicia transicional al fiscal Eduardo Montealegre y a Humberto de La Calle, el líder de la negociación de paz. Además, porque él mismo es víctima, al ser hijo del ex presidente de la Corte Suprema Alfonso Reyes Echandía, asesinado en la toma al Palacio de Justicia hace casi tres décadas.

Juan Fernando Cristo también es víctima de la violencia y uno de los mayores impulsores de la Ley de Víctimas, fuera de un hábil operador político.

Además de ellos, las caras nuevas que llegan al equipo cercano del Presidente son: Tomás González (ministro de Minas), Simón Gaviria (jefe de Planeación), Natalia Abello (ministra de Transporte), Janeth Giha (Colciencias), Alfonso Prada (SENA) y Liliana Caballero (directora de la Función Pública).

Pero de ellos apenas Caballero (100 por ciento mockusiana) representa realmente un sector nuevo pues el resto venía de tener relación directa con Santos o con Vargas Lleras. Tomás González había sido asesor del Presidente desde su primera campaña y ya había sido viceministro de Minas; Gaviria es el jefe del partido liberal y viene de ser su escudero en el Congreso. Abello es cuota de Cambio Radical y viene de ser secretaria general de la Alcaldía de Barranquilla, una administración que es de los Char y cercana a Vargas Lleras. Janeth Giha fue viceministra de Defensa de Santos y trabajó con él cuando era ministro y Prada fue su escudero desde el Partido Verde y jefe de la reelección en Bogotá hasta que la vieron perdida.

En resumen, esta primera versión del gabinete de Santos II es santista más que cualquier otra cosa.

“Es como si las elecciones nunca hubieran ocurrido”, dijo un observador político que por su trabajo no puede dar su nombre. “Santos ignoró todo lo que ocurrió para que él saliera elegido”.

Lo cual ya le empieza a traer a Santos los primeros problemas con su partido mayoritario: La U.

Molestia en la U

La Silla Vacía supo que hoy martes a las 8:30 de la mañana el presidente Santos tiene programada una reunión con la bancada del Partido de La U. Sin embargo, anoche varios senadores estaban planeando dejarlo plantado y que  eso no suceda que tan solo lo consideren es indicativo. La razón: buena parte, por no decir toda la bancada, siente que la ‘blanquearon’ en el gabinete.

Así lo evidencian los trinos de senadores importantes de La U como Bernardo ‘el Ñoño’ Elías y Armando Benedetti.

Ñoño trinó: "El Partido de la U quedó representado en ministros y directores que nunca han entrado a su sede. Es más, no saben dónde queda."

Mientras Benedetti aseguró: "En la U estamos extrañados por tantos y nuevos militantes del partido en el gabinete."

Benedetti y Ñoño, costeños ambos, también reclamaron que a la Costa le hayan dado dos (Comercio y Transporte) de 16 ministerios.

“Hay un descontento general, todo el mundo está golpeado, en la Costa ganó La U y mire. Esto lo tiene que arreglar al Presidente y así se lo vamos a decir”, le dijo a La Silla un congresista de La U que pidió reserva de su nombre.

De las nueve cuotas que Santos mismo le atribuyó a La U, la bancada del partido -según le explicaron a La Silla dos senadores de los más fuertes de ahí- apenas reconoce como de ella a Cecilia Álvarez, a Aurelio Iragorri y a Tatyana Orozco. Sobre Gabriel Vallejo un senador dijo que sí era de La U y otro que no tenía tanta cercanía con él. Y sobre Juan Carlos Pinzón, Santiago Rojas, Cristina Plazas, Gina Parody y Janeth Giha coincidieron tres fuentes de esa colectividad en decir que son de Santos más que de La U.

De hecho, Gina, para no ir más lejos, sacó el carnet de La U hace menos de un mes, una movida que fue interpretada por varios senadores, según le dijo uno de ellos a La Silla, como "una manera de garantizar que su nombramiento fuera anunciado como cuota de La U". Lo cual los tiene totalmente ofendidos.

En las toldas de los conservadores, de los dos ministros que Santos les atribuyó ayer en su alocución: Mauricio Cárdenas y Tomás González, sienten como propio al primero y solo algunos al segundo, que es ante todo un técnico y nunca ha militado propiamente entre los azules.

En Cambio Radical sí se sienten representados con Natalia Abello y Luis Felipe Henao y los liberales también están contentos (tienen a Juan Fernando Cristo, a Simón Gaviria, a Yesid Reyes, a Alejandro Gaviria y a Diego Molano).

Es decir, que los dos partidos de la Unidad Nacional que ganaron menos votos en las elecciones de marzo y que por ende probablemente le pusieron menos votos a Santos, terminaron teniendo una mayor representación en el gabinete. No es un gabinete que represente la milimetría política de los apoyos clientelistas que hicieron presidente a Santos, lo cual desmentiría a los que decían que el presidente quedaría empeñado con los 'mermelados'. Pero toca ver cómo reaccionan estos sectores pues con los votos que ponen suelen venir unas expectativas burocráticas claras.

Por el lado regional, Santos presentó a 13 de los 22 como oriundos de otras regiones diferentes a Bogotá y a dos bogotanos les atribuyó un “alma” de otra parte. Pero por lo menos la mitad de los nacidos por fuera de la capital llevan viviendo toda su vida en Bogotá, como Mauricio Cárdenas, que nació en Antioquia pero es un cachaco, o incluso Simón Gaviria, que es de Pereira pero sus lazos son con Bogotá hasta el punto que fue su representante a la Cámara.

Quedó con alta representación la Costa Atlántica, con tres mujeres que sí son de allá. La ministra de Cultura es caleña, el de Ambiente es manizalita, Cristo es de Norte de Santander y el minTic es boyacense. El minvivienda nació en Medellín como el Minsalud, pero ambos han hecho sus estudios y sus carreras en Bogotá.

Molestia en los sectores

Por el lado de la trayectoria en sus respectivas carteras, con excepción de los ratificados, solo Tomás González, Juan Fernando Cristo, Yesid Reyes y Liliana Caballero son realmente expertos en los temas en los que trabajarán.

Esto ha hecho que de entrada algunos nombramientos hayan entrado en reversa en sus respectivos sectores.

“El presidente no menciona en su discurso ni siquiera el problema de la sequía y luego nos nombra a una persona que no sabe nada del sector. Es muy claro que somos el comodín del gobierno”, dijo un ambientalista a La Silla, perplejo frente al nombramiento de Gabriel Vallejo como nuevo ministro de la cartera verde.

Hasta hace tres años que incursionó en la política, la carrera de Vallejo había transcurrido en el sector privado, en mercadeo y ventas, incluyendo la gerencia general de los medios especializados de la Casa Editorial El Tiempo, donde forjó una relación con Santos y con su cuñado Mauricio Rodríguez.

El nombramiento de Gina Parody, en Educación; de Simón Gaviria en Planeación; de Natalia Abello en Infraestructura; de Cristina Plazas en el Icbf, para mencionar algunos, han despertado críticas entre algunos expertos de los respectivos sectores consultados por La Silla pues no vienen de allí y como mínimo tendrán que invertir los primeros meses en aprender sobre los temas sobre los que tirarán línea.

“Santos desafía a la opinión pública con este gabinete”, opina otro analista. “El desprecio por los ministerios es tal que varios nombres se consideraron para cualquier puesto del gabinete”.

Por el lado de la gran apuesta de Santos, y lo que a la postre lo ayudó a reelegir, que es lograr un acuerdo de paz con las Farc, lo que indican estos nombramientos es que el Presidente ya no está pensando que el Acuerdo Final se firmará en diciembre como lo aseguró en campaña pues este tampoco parece ser el “gabinete para la paz”.

Dejó a Juan Carlos Pinzón en el Ministerio de Defensa, pese a que durante el pasado gobierno jugó el rol del “policía malo” que expresa la resistencia de los militares retirados al proceso de paz y que es visto con desconfianza por la izquierda por su vocería de los intereses castrenses y por la derecha porque la guerrilla ha ganado terreno en algunas regiones.

En Agricultura nombró a Aurelio Iragorri, que tiene gran habilidad política, buena interlocución con sectores como los indígenas y los afros, y según dijo Santos en su discurso una gran “pasión” por el campo, pero que está lejos de ser un experto en titulación de tierras, distritos de riego, y otros de los temas que son el eje de lo acordado ya con las Farc. Él también llegará a aprender del sector.

Es posible que al final este gabinete nos ayude a ser “más ambiciosos con nuestro sueños” y a “repensar el contrato social” pero no es claro por qué -representando básicamente lo mismo que el gobierno pasado- ahora sí lo logrará.

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