El Pacto Histórico trata de reclutar a Alejandro Gaviria

El Pacto Histórico trata de reclutar a Alejandro Gaviria
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Alejandro Gaviria se está haciendo rogar.

Angelica Lozano y Juanita Goebertus, congresistas de la Alianza Verde, llevan meses convenciéndolo de que entre a competir por la Presidencia en la consulta de centro de la Coalición de la Esperanza. El expresidente César Gaviria le ha insistido que lo haga como candidato liberal. Y, ahora, tanto Roy Barreras como Gustavo Petro fueron a visitarlo para que se meta al Pacto Histórico.

Con todos, Gaviria ha sido ambiguo. A todos les ha dicho que no está interesado en ser candidato: que no quiere arruinarles las carreras a su esposa, que es codirectora del Banco de la República ni a su hermano periodista; que el médico le ha dicho que altos niveles de estrés no son buenos para una persona como él que hace unos años tuvo cáncer; que a él le gusta participar con sus ideas en debates sobre el país, pero que él no es político; que él se comprometió a ser rector de la Universidad de los Andes por seis años y tan solo lleva dos.

Eso es lo que Gaviria dice, pero eso no es lo que escuchan los que lo oyen. Ellos escuchan, según se lo han dicho a La Silla, que Gaviria tiene ganas de ser candidato a la Presidencia y que se quiere hacer rogar hasta el último minuto. De lo contrario, dicen, ya habría cerrado definitivamente la puerta como lo hizo recientemente Germán Vargas.  Por eso creen que más temprano que tarde, Gaviria se lanzará al agua. Y todos quieren que caiga de su lado.

La invitación de Roy y la visita de Petro

Antes del debate entre Roy Barreras y Gustavo Petro, en el Hotel Grand Hyatt, hace unas semanas, ambos fueron a visitar a Gaviria, según lo confirmó La Silla con ambos lados.

Roy le pidió directamente a Gaviria que se decidiera a ser candidato y que lo hiciera en la consulta por el Pacto Histórico. Su argumento es que si quedaba de segundo —de ese lado nadie duda que Gustavo Petro le ganaría la consulta a cualquiera— podía ser el vicepresidente de Petro y el Presidente en 2026.

Petro fue más ambiguo.  Le habló sobre la defensa de los derechos colectivos (que él prioriza) y la de los derechos individuales (que caracterizan a Gaviria) y sobre la importancia de que el Partido Liberal lo apoyara en una eventual segunda vuelta. Petro cree que los liberales inclinarán la balanza en el último minuto, y que Gaviria —que es el favorito de César Gaviria— podría servir de puente entre el Pacto Histórico y los liberales.

Gaviria habló sobre la importancia de defender los derechos individuales y les dijo que aún no había decidido meterse a la política. Frente a la invitación no les respondió nada. 

Cuando La Silla le preguntó al respecto, Gaviria confirmó la reunión y dijo que los había escuchado.  “Si me llegara a lanzar no sería seguramente por el Pacto Histórico”, agregó. Nuevamente, dejó la puerta entreabierta.

Gaviria y Petro

Roy no es el único que le ha planteado a Alejandro Gaviria que se meta en el Pacto Histórico. Otros, más cercanos a Gaviria, también lo han hecho. “Gaviria sería la persona ideal para disputarle a Petro su defensa del progresismo” le dijo a La Silla una de las personas que lo ha alentado a hacerlo.

Gaviria ha enarbolado —no solo en el discurso sino también a partir de políticas concretas— ideas progresistas sobre libertades individuales, pero también en temas de equidad, jugándosela a fondo por temas como unificar los beneficios de los regímenes contributivos y subsidiado de salud; o limitar el costo de medicamentos cuando era ministro de Salud. Incluso desde la rectoría de los Andes (de cuyo consejo superior soy miembro) ha tomado medidas radicales para que la universidad pueda ser más asequible a estudiantes talentosos pero pobres.

En esa medida, los no petristas que le han recomendado irse al Pacto tienen la ilusión de que Gaviria pudiera sacar a Petro del juego en la consulta. Y que incluso si Petro ganara, competir contra Gaviria lo obligaría a dejarse contar antes de la primera vuelta. 

Con una consulta reñida, se sabría realmente cuántos votos tiene Petro y, como creen que serían muchos menos que los ocho millones que cacarean sus seguidores, eso le quitaría el aura de invencibilidad y apalancaría mejor a los del centro.  En últimas, creen, que alguien como Gaviria en el mismo equipo de Petro podría evitar que derive en una aventura autoritaria.

Los del Pacto, por su lado, creen que Petro es invencible en una consulta de la centro izquierda. Pero que tener a Gaviria de su lado —por ejemplo, como vicepresidente de Petro– podría ayudarles a tranquilizar a los empresarios y quitarles muchos votos a la Coalición de la Esperanza, la coalición centrista liderada por Sergio Fajardo. También evitaría que tuvieran que competir contra él en la primera vuelta, si aterriza en la consulta del centro y gana.

Sobre todo porque les quedaría más difícil caricaturizarlo como tibio o caballo de Troya de la derecha como hacen con Fajardo después de que votó en blanco en la segunda vuelta del 2018. Y Alejandro Gaviria entraría a disputarles el voto joven en el que el petrismo tiene fincadas sus esperanzas para ganar en 2022.

¿Aterrizará Gaviria donde Petro?

Es improbable, pero no imposible. 

Gaviria ha dicho que si eventualmente se metiera en política le gustaría ser el vicepresidente de Sergio Fajardo, con quien comparte las ideas liberales.  Y en la Coalición de la Esperanza tiene fichas claves como Lozano, Goebertus y la Alcaldesa Claudia López que han dicho explícitamente que lo quieren como candidato en su consulta. 

Sin embargo, ya Jorge Enrique Robledo anunció públicamente que quisiera vetarlo, con lo cual Gaviria tendría que superar un primer obstáculo para ser parte de esa coalición si se decide.  Pero como los demás candidatos como Galán, de la Calle y Fajardo sí quisieran tenerlo de su lado, seguramente lo podría hacer. 

Tener a Gaviria en esa consulta le podría inyectar a esa competencia del centro el entusiasmo que no inspira hoy y como ya quedó establecido en 2018 las consultas se han convertido en la verdadera primera vuelta.  Los que saquen más votos se disparan para la primera ronda que importa.

Ese es precisamente el efecto que buscan los del Pacto Histórico para reclutar al exministro de Salud de Santos. Y juega a favor de esta alianza, que Petro y Gaviria han tenido gestos mutuos en el pasado que los acerca. 

En 2009, cuando Petro estaba siendo criticado por querer “expandir su círculo” e involucrar a más sectores, Gaviria escribió una columna titulada “En defensa de Petro”  en su propia página web, defendiendo al senador y a su espíritu de unificación. Calificó la actitud de Petro como “razonable” ya que estaba dejando atrás “la presunción de que todas las ideologías son excluyentes, el supuesto de que todos los acuerdos son abdicaciones y la creencia de que la confrontación es permanente y definitiva”. 
  
En 2017, cuando se conoció que el entonces ministro de Salud, Alejandro Gaviria, tenía cáncer, Petro puso un tweet diciendo: “Alejandro Gaviria es una de las personas más inteligentes de lo que podríamos llamar el establecimiento. Espero viva muchos años”.

Y dos años después, en 2019, Petro le ofreció lanzarse bajo la Colombia Humana a la Alcaldía de Bogotá, ofrecimiento rechazado por Gaviria. El mismo Gaviria se refirió a la reunión como “una reunión muy cordial” pero que estaba “contento en la academia y no tengo planes de hacer política electoral”. 

El año pasado, sin embargo, cuando comenzó el run run sobre una posible candidatura de Gaviria y estalló el escándalo de Hidroituango, Petro responsabilizó a Juan Felipe Gaviria, el papá de Alejandro, por el mal manejo del tercer túnel de la represa cuando era empleado de Conconcreto. Gaviria le contestó a ese tweet calificándolo como oportunista y diciendo que estaba haciendo “insinuaciones calumniosas”. 

Ese mismo año, cuando arrancó el Covid, tuvieron otra diferencia por twitter respecto al manejo que China le había dado a la pandemia. Mientras que Gaviria mostraba su preocupación por la vulneración a las libertades individuales, Petro lo calificó como “la operación de salud pública más grande de la historia de la humanidad”.  

Es quizás ese corto intercambio sobre China el que muestra las verdaderas diferencias entre ambos. Entre el liberalismo y la izquierda. La pregunta ahora es si esas diferencias se ventilarán dentro de la misma consulta.

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