El paro es un motivo de esperanza, según la Invamer Poll

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La encuesta Invamer Poll, que mide el ánimo urbano del país cada dos meses, muestra que la protesta cuenta con legitimidad y que la narrativa oficial sobre el paro no ha calado.

La movilización social que ya entra en su cuarta semana ha motivado todo tipo de pronunciamientos en contra, columnas de rechazo, súplicas de ya paren de parar e incluso marchas en contra como la que ocurrirá en Cali. 

Sin embargo, la más reciente encuesta Invamer Poll, que mide el ánimo urbano del país cada dos meses, muestra que para la mayoría de colombianos de las grandes ciudades el paro es un motivo de esperanza y no una confirmación de que este país no tiene salida. Y esa es solo una de las conclusiones interesantes que se derivan de esta medición.

La medición fue hecha en tres momentos de la protesta. Antes de iniciar las movilizaciones (entre el 23 y el 27 de abril), una segunda se hizo durante el inicio de las protestas (del 28 de abril al 3 de mayo) y la última 20 días de paro después (18 al 22 de mayo).  Esta metodología permite ver también cómo han ido evolucionando las percepciones.


Estas son 10 grandes conclusiones que arroja:    

 

1

La percepción del establecimiento político, económico y mediático va por un lado y la de los ciudadanos del común va por otra

 

 

Los colombianos siguen siendo muy pesimistas sobre la situación del país. De hecho, es la segunda medición más pesimista desde que arrancó el presidente Iván Duque y solo una vez durante los gobiernos Santos y Pastrana habían sido tan pesimistas. Pero aún así, el pesimismo bajó 9 puntos y el optimismo aumentó 10 puntos desde la última medición de abril cuando no habían comenzado las protestas. Y en la medida en que se alarga la protesta, y va cobrando nuevos triunfos, aumenta el optimismo.

Y paradójicamente, donde más ha aumentado el optimismo durante el mes del paro ha sido en Cali, que se ha convertido en epicentro de la protesta (la gente que cree que las cosas están mejorando pasó de 2 en abril a 24 y los pesimistas de 90 a 67, llegando ambos al nivel que tenían desde que se posesionó Jorge Iván Ospina).

 
2

En su peor pico, el covid no es un problema para los colombianos

 

 

En el último mes han muerto 14.782 colombianos por covid, y 84.724 desde que arrancó la pandemia, casi el doble de todos los combatientes muertos durante todo el conflicto armado en Colombia medido desde 1958. Y sin embargo, el covid nunca ha sido considerado el principal problema que tiene el país, pero ahora sí que menos. No alcanza ni el margen de error de la encuesta.

Es diciente que al comienzo de las protestas la gente consideraba que la corrupción era el principal problema, pero a medida que ha avanzado el paro, el desempleo y la economía han ganado casi diez puntos de importancia.

 

 
3

Duque logró superar a Pastrana

 

 

La desaprobación de la gestión del presidente Iván Duque se mantiene en su peor nivel histórico. Y no solo en el de él sino en el de todos los presidentes anteriores desde César Gaviria, cuando arrancaron a medirlos. Y nada de lo que ha hecho durante la protesta ha cambiado la percepción que tienen de él los colombianos de las grandes ciudades.

Durante este período, Duque retiró la tributaria, cambió a su ministro de Hacienda y a la Canciller, nombró una ministra afro y muy joven, instaló una mesa de negociación con el Comité del Paro y creó 5 programas dirigidos a jóvenes que implican una billonaria inversión. Y sin embargo, nada de eso logró modificar un ápice la percepción de su desempeño.

 
4

El apoyo a la protesta es abrumador mientras que frente al uso de la violencia y del Esmad está dividido

 

 

La protesta pacífica está totalmente legitimada, de acuerdo a esta encuesta, algo que es un cambio frente a cómo se percibían este tipo de manifestaciones antes del Acuerdo de Paz, cuando los que protestaban se tendían a igualar a los guerrilleros. 

La mayoría de los encuestados tienden a rechazar los bloqueos o el vandalismo, pero más de la tercera parte de los encuestados lo justifica y rechaza la intervención del Esmad o la Policía en esos casos. Incluso cuando la mayoría de ellos dicen haberse visto directamente afectados por el paro.

Una medida real de estas percepciones se verá hoy durante la marcha del silencio convocada en Cali para rechazar los bloqueos y el uso de la violencia por parte de los manifestantes.

 
5

La narrativa oficial no caló frente al paro

 

 

En el soliloquio en inglés del Presidente Duque, como en los discursos del ministro de Defensa y del Presidente en español, este paro se presenta principalmente como manipulado ya sea por el líder opositor Gustavo Petro, por el eje Maduro-Castro o por las disidencias de las Farc y el Eln. Los ciudadanos encuestados no lo ven así.

No solo encuentran en las dos reformas que se le cayeron al Presidente las principales razones para salir a marchar sino que de manera prevalente perciben que las marchas están organizadas y motivadas por gente del común inconforme con la situación.  

La opinión está dividida frente a la intervención de sectores políticos de la oposición o grupos ilegales, con lo cual queda claro que el discurso oficial no ha logrado convencer al grueso de la opinión pública de su narrativa.

 
6

La violencia en las calles le pasa factura a los alcaldes y gobernadores

 

 

Entre más escenas de violencia se vean en la calle y más bloqueos, más se golpea la favorabilidad de los gobernantes. Tanto el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, como la gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán, han sufrido un costo alto en favorabilidad por su incapacidad para controlar la violencia en la calle y los bloqueos. Lo mismo le sucede al alcalde de Bucaramanga y al gobernador de Santander.

En cambio, a los alcaldes de Bogotá y Medellín les ha favorecido que en las dos ciudades no se han presentado las muertes de Cali durante las protestas ni la sensación de estar sitiados por los manifestantes y que ambos se ven más en control, como contó La Silla.

 
7

Ningún candidato capitaliza la crisis, pero menos los de derecha

 

 

No hay ningún candidato que se haya crecido durante el paro, pero los de derecha que proponen salidas de mano dura a la situación actual son los que más han perdido: Germán Vargas, Marta Lucía Ramírez, Federico Gutiérrez, Paloma Valencia y Enrique Peñalosa.

Álvaro Uribe, que también ha pedido desde la declaratoria de la conmoción interior hasta que los militares se defiendan, también ha pagado un costo personal durante este paro. 

Gustavo Petro, por el contrario, a quien el gobierno y medios afines han pintado como el responsable del paro, no ha sufrido una variación significativa en su favorabilidad.

 
8

El apoyo a los empresarios y los sindicatos crece con su protagonismo

 

 

Durante este paro, los sindicatos y los empresarios han jugado un papel protagónico: los primeros como líderes del Comité del Paro y los segundos como damnificados directos no solo de los bloqueos sino de la mayor carga tributaria que tendrán que pagar. 

Pero también, sobre todo por la voz cantante que ha tenido Bruce McMaster, director de la Andi, porque se han movido a hacer propuestas no solo frente a la tributaria sino frente a la necesidad de desbloquear el país.

Este protagonismo de ambos sectores antagónicos en este paro ha aumentado su respectiva favorabilidad. Más incluso la de los empresarios, quizás porque se ha puesto en evidencia la importancia social que tiene que las empresas puedan operar normalmente, y más en esta crisis.

 
9

Los medios son grandes perdedores del paro

 

 

Como contamos en esta historia, en las calles la gente también marcha contra los medios que representan el establecimiento, a los que les lanzan arengas, piedra y amenazas. Al tiempo, los seguidores de medios alternativos que radicalizan contra el establecimiento se dispararon. Ese rechazo se refleja también en esta encuesta.

La desfavorabilidad de los medios supera con creces la de la Policía y las Fuerzas Militares y es igual a la impopular Fiscalía. 

Esta encuesta muestra que en Colombia hoy tienen más credibilidad las redes sociales que los medios de comunicación con todo lo que esto implica en términos de estándares de verificación de datos, contrastación de fuentes y burbujas informativas. Es un dato preocupante para nuestro gremio que siempre ha pensado que su crisis tiene que ver con el modelo de negocio y no con el producto que ofrece.

 

 
10

Fantasma del castrochavismo está vivito y coleando

 

 

Gran parte de la campaña del uribismo en 2018 giró alrededor del miedo al castrochavismo que identificaban con la candidatura de Gustavo Petro. 

Si Iván Duque llegó a la Casa de Nariño con la promesa de espantar el fantasma de que Colombia se convirtiera en una Venezuela, su fracaso se mide en que hoy en día la mayoría de los colombianos en las grandes ciudades cree que estamos más cerca de seguir los pasos de nuestro vecino país que hace tres años.

 

 
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