El paso breve de Petro por Buenaventura deja una ciudad antojada de más atención

El paso breve de Petro por Buenaventura deja una ciudad antojada de más atención
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Recostadas en las vallas de metal que separan por varios metros la entrada del hotel de la multitud, tres profesoras pulen la letra de la canción que acaban de escribir para lidiar con la espera y recibir al presidente con cantos.

“Hoy le pedimos señor que se sienten con los grupos

y empecemos a forjar un Pacífico bonito.

¡Qué viva Petro!, ¡Qué viva Francia!

En Buenaventura ahí hay esperanza”

Es esa esperanza, mezclada con la expectativa de lo que va a decir, la que ha hecho que decenas de personas esperen por más de tres horas al presidente Gustavo Petro a las afueras del Hotel Cosmos Pacífico, en Buenaventura. Es la primera visita del mandatario a la ciudad-puerto desde que se posesionó, hace casi un mes. Ahí planea instalar el Puesto de Mando Unificado (PMU) por la Vida y tener un diálogo con el líder social y juvenil Leonard Rentería. Todo como parte de la respuesta institucional a la violencia que fue noticia nacional la semana pasada cuando La Policía y la Armada se enfrentó a tiros con una de las bandas criminales que hay en Buenaventura.

Esa violencia no es nueva. Aunque hacia afuera aparece de forma intermitente en las noticias o en tuits de políticos y líderes sociales, en el distrito es una constante que lleva más de año y medio. Estuvo en las portadas de los medios cuando en enero de 2020 hubo desplazamientos masivos intraurbanos debido a los enfrentamientos a bala entre Los Shotas y Los Espartanos, como se le conoce a las facciones en la que se dividió la banda La Local y que ahora se pelean el control de los barrios para, por ejemplo, cobrar extorsiones. Pero el poder de esas bandas va más allá e impacta el diario vivir de los habitantes.

Luis Tous, trabajador del puerto y líder de procesos sociales en el distrito cuenta que hace un año salía por Buenaventura con el uniforme puesto para evitarse problemas. “Si uno tenía una camisa de determinado color no podía entrar a un barrio porque era de la banda enemiga. Entonces yo opté por usar el uniforme a modo de seguridad”. Recuerda que desde el año pasado, y hasta hace unos meses, no había vuelto al centro comercial Éxito por temor a pasar por otros barrios y ser señalado de enemigo por alguna banda.

“Moverse con cautela”, como suelen decir en las calles de Buenaventura, se ha vuelto un requisito para vivir en el distrito. Permanecer en un barrio por mucho tiempo e ir de visita a otro se ha convertido en un proceso de planeación minuciosa para acordar qué persona conocida puede acompañar el recorrido de entrada y salida hasta el punto, esto para evitar que las bandas los señalen de informantes y se conviertan en objetivos.

Entre los barrios más golpeados por la violencia está Juan XXIII, un sector vulnerable que hace parte de la comuna 7 y es clave para las bandas criminales porque limita con el mar y permite entrar y sacar productos o mercancía ilegal más fácil. Ahí, al igual que en barrios como San Luis y San Francisco, las 6 de la tarde se va convirtiendo en la hora límite para entrar o salir. Algunas veces porque Los Shotas o Los Espartanos lo imponen, y otras veces por temor.

Esa zozobra ha llevado a que las personas abandonen sus hogares y se trasladen a ciudades como Cali. “Uno siente el frío del abandono cuando va a Juan XXIII. En una cuadra que tiene 15 o 20 viviendas, encuentra tres habitadas y la gente con temor a asomarse a la ventana o a la puerta”, explica Ricardo Mosquera, presidente de la Asociación de Juntas Comunales (Asocomunal) de Buenaventura.

La violencia y el anuncio de la visita de Gustavo Petro, justo cuando empezaba a rodar por los barrios el rumor — que luego fue confirmado por presidente y por el alcalde Víctor Vidal —- de que Los Shotas y Los Espartanos estaban interesados en dejar la actividad delincuencial, fue una buena noticia para los bonaverenses.

Petro: encerrado en un hotel y con poco tiempo

“Él hizo campaña aquí, en el parque, y viene ahora a encerrarse. ¡Así no es!”, dice un hombre negro, delgado y con tapabocas mientras mueve la mano indignado a los policías que, con lista en mano, hacen el filtro para pasar la hilera de vallas que rodea el Hotel Cosmos Pacífico. En noviembre del año pasado, Petro había estado frente a ese hotel en tarima ante miles de personas durante la campaña presidencial. Ahora le sacaban en cara ese viraje que algunos tildan de un cambio típico al pasar de ser candidato a presidente.

“Espere y verá que cuando él llegue va saludando a su gente. Él ve todas estas vallas y se acerca y da su mano. Así ha hecho antes”, comentó una mujer de camisa verde mientras movía en el aire un pedazo de tela blanco con el logo de la Colombia Humana y el rostro impreso de Gustavo Petro. Se llama Carmen Lucía Benítez, es docente, tiene 51 años y está desde las 7 de la mañana frente al hotel. Llegó antes de que pusieran las vallas. Su meta es entregar una carta al presidente en la que le pide que la transfiera a Chigorodó, Antioquia por motivos de seguridad.

“¿Cómo así que el pueblo vota y no lo dejan pasar?”, grita con rabia una mujer vestida con camisa y gorra blanca con el logo de la campaña Petro Presidente.

“¿Por qué hay tantos protocolos si es el mismo pueblo? Si quiere seguridad que me diga yo le cierro la ciudad”, dice un joven delgado, alto y con brackets. Es Jeymar David Hurtado, líder de la primera línea de Buenaventura. Además de la crítica por no tener un diálogo abierto con la ciudadanía, Hurtado dice que quienes están sentados con el presidente no conocen la ciudad. “Los que están en la reunión son los que se sientan en los hoteles y los cafés a ver desde el celular lo que pasa en Buenaventura”.

El sol picante de la mañana no espantó a quienes esperaban ver a Gustavo Petro. Minutos antes de las 2 de la tarde y con un retraso de casi tres horas, llegó el presidente. Bajó de la camioneta rodeado de escoltas con escudos que alzaban sobre él y, detrás, la gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán, y el alcalde de Buenaventura, Víctor Vidal. Las decenas de personas alrededor de las vallas pasaron a ser cientos y los balcones de edificios, locales y casas se llenaron de personas que gritaban, saludaban y grababan con sus celulares.

Como se ha vuelto costumbre, Petro pasó por ambos lados de las vallas dando la mano, sonriendo y recibiendo las cartas que iban entregando quienes lo esperaban. “Como que acá quieren al presidente”, dijo entre risas un hombre de camisa blanca con chaleco de la Alcaldía de Buenaventura.

Mientras Petro caminaba y saludaba por el pedazo de calle que lo conducía al hotel, unos 30 indígenas de la región del Alto Naya, zona rural de Buenaventura, que habían llegado en la madrugada al casco urbano, marchaban por la calle del frente. Su intención era hacerse visibles ya que estaban acampando frente a la Alcaldía y reclamando atención e inversión por parte de esta. Pero la marcha paralela a la del presidente se disolvió rápido por querer ver de frente al mandatario.

Fue el único momento en el que los espectadores lograron ver a Petro hasta que entró al imponente hotel de paredes grises y vidrios azules.

Adentro estaba el ministro del Interior, Alfonso Prada, que había coordinado la reunión hasta el momento. El presidente llegó con su comitiva en medio de un tumulto de gente que lo seguía por los pasillos. Cuando por fin entraron a la sala del PMU, el alcalde Víctor Vidal exclamó con alivio: “Uf, sobrevivimos”.

Petro se sentó en el centro de la mesa principal, con el ministro Prada y la gobernadora Roldán a la derecha, y el ministro de Defensa y el alcalde Vidal a la izquierda. Sonó el himno Nacional y, cuando concluyó la última nota, uno de los líderes del público gritó: “¡El pueblo no se rinde, carajo!”, una de las consignas del paro cívico. El ministro Prada tomó el micrófono y se sumó a las consignas.

“El que entendió entendió, y no digo más porque se vuelve viral”, dijo, en referencia a la declaración suya de la semana anterior cuando pidió una “movilización popular” para aprobar la reforma tributaria.

Prada anunció la instalación del PMU que durará inicialmente 100 días y que estará encabezado por el alcalde de Buenaventura. Su labor principal será dar las directrices y plantear la ruta para lograr la protección de la comunidad.

El micrófono pasó por el alcalde Vidal; el padre John Reina, uno de los líderes del Comité del Paro Cívico que lideró la movilización que bloqueó el puerto por 21 días en 2017 y el senador del Polo Alexander López. De ahí hablaron cinco líderes sociales que tuvieron un tiempo máximo de dos minutos para plantear las problemáticas o propuestas sobre Buenaventura.

Después de cada intervención, el ministro Prada insistía en que se limitaran por el tiempo “por la agenda del presidente”. Adentro también hubo quejas de algunos líderes. Margarita Preciado, representante de un consejo comunitario en la zona rural de Buenaventura, tomó el micrófono y dijo: “Acá se planteó un plan de desarrollo para Buenaventura en el que no nos han dejado participar a muchas organizaciones, principalmente a los consejos comunitarios”.

El ministro Prada la interrumpió y dijo: “Bueno, noto tensión”. Petro se limitó a anotar en una libreta mientras la líder hablaba.

Después de las voces de algunos líderes, fue el turno del discurso del presidente Petro que, a su vez, fue el de despedida.

“Desde el 7 de agosto, por día, una persona con arma se ha acogido a la justicia. Van 27 en total”, empezó diciendo el presidente y lo señaló como un hecho positivo. Antes de esa fecha, la de su posesión, no había ocurrido algo así y con esa frecuencia. “Los Shotas y Los Espartanos han enviado cartas diciendo que están dispuestos a acogerse a la justicia, con lo cual tendríamos un escenario que podría llevar al optimismo”, aseguró Petro, esto porque estarían dispuestos a dejar las actividades delictivas.

De ahí en adelante su discurso giró en explicar qué pasaba en Buenaventura y cuáles podían ser las causas de la violencia en el territorio como el racismo, la desigualdad social y la falta de oportunidades, pero el tiempo se hizo corto.

Aunque la charla con Leonard Rentería fue planeada desde Presidencia y con carta de invitación a nombre de Petro, se canceló y terminó en una carta que el líder social le entregó al presidente. En el documento, Rentería planteaba alternativas como el fortalecimiento de emprendimientos, de la Universidad del Pacífico y de los procesos organizativos para enfrentar las problemáticas del distrito

Petro salió rumbo a Neiva al funeral de los 7 policías asesinados, mientras otros líderes iban tomando la palabra frente al ministro del Interior. Afuera, la lluvia disipó a los espectadores que se ubicaron bajo el techo de algunos negocios. Sólo se dieron por enterados que Petro se había ido casi una hora después cuando la Policía empezó a retirar las vallas

En Buenaventura esperaban más del presidente Petro

La estadía del presidente no duró más de dos horas. “No se cumplieron las expectativas, no se cumplieron”, reprochó Brayan Muriel, líder social y uno de los que mueve la revocatoria del alcalde de Buenaventura, a la salida del hotel tras la reunión. Su idea de la visita era que el presidente explicara cómo iba a funcionar el PMU, quiénes lo conformarían y que diera directrices precisas para aterrizar ese espacio. Pero no pasó.

José Luis Rojas, con la gorra del Pacto Histórico, al que le hizo campaña en las elecciones, también dice que “no nos sentimos escuchados por el presidente, hubo un tiempo muy limitado. Entendemos el viaje a Neiva por el funeral de los policías que ha sido doloroso para todos, pero nosotros también tenemos dolor por lo que está pasando nuestra comunidad”. Pero dijo que plantearía la posibilidad de un diálogo más profundo en Bogotá.

Con una camisa negra en la que se lee “Qué pare la masacre en Buenaventura”, Jhorman Cuero, de la Plataforma de juventudes de Buenaventura, nos comentó que esperaba de Petro un discurso con directrices que no vio. “Fue más un discurso reflexivo y no orientó el PMU. Lastimosamente el tiempo del presidente no fue el más oportuno y tuvo que salir para el entierro de los policías. Lo entendemos, pero se le olvidó que los policías murieron en el ejercicio de su trabajo y los jóvenes en Buenaventura murieron por pasar de una comuna a otra”.

Para otros, como Javier Torres, presidente de la Asociación de Transportadores Marítimo y Fluvial del Pacífico (Atransmaflupa) y miembro del Comité del Paro Cívico, la reunión sí fue lo que pensaba: “Logramos compromisos para el cumplimiento de los acuerdos del paro y la formulación del Plan de Seguridad. A veces uno crea muchas expectativas en estos espacios, más con un nuevo gobierno y con el de Petro”.

“En estos momentos estamos en las manos del alcalde. Dependemos de sus voluntades, su sapiencia y su experiencia”, nos dijo Cuero al recalcar que el alcalde Vidal será el encargado del PMU. Para algunos, eso no es una buena noticia.

Aunque el alcalde Víctor Vidal viene de liderar el Paro Cívico en 2017 y derrotó a los partidos tradicionales en las pasadas elecciones, su administración ha sido criticada por el manejo de la seguridad y, desde el Concejo, han asegurado que cogobierna con el Comité del Paro.

“¿Y a ese quién lo va a saludar? — dijo un joven cuando vio a Vidal — Menos mal mi voto fue gratis”.

Por ahora, las esperanzas siguen en Petro y, aún con las miradas distintas de lo logrado con la visita y el PMU, habitantes y líderes sociales esperan dar los primeros pasos de una paz que Buenaventura no siente hace años.

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