El portazo de César Gaviria representa un costo grande para Petro

El portazo de César Gaviria representa un costo grande para Petro
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Reunión entre César Gaviria y Gustavo Petro el pasado 28 de febrero.

Quemadas —o por lo menos, severamente averiadas por las declaraciones de Francia Márquez— las naves de la alianza del Partido Liberal, Gustavo Petro sufre un revés que le puede resultar muy costoso en campaña. Y es un indicio de lo que implica haber escogido a Francia Márquez como su compañera de fórmula.

Los hechos son ya conocidos: recién anunciado su nombre y en medio de la celebración por lo histórico que es que una lideresa afro como ella tenga posibilidades reales de llegar al poder, Francia criticó a César Gaviria delante de Petro. Dijo que “Él representa el neoliberalismo, representa más de lo mismo y este país requiere un cambio”.

Semanas antes, Márquez había criticado a Gaviria de manera más dura: “Gaviria significa más de lo mismo. Gaviria es parte de los que han llevado a este país a vivir en la crisis en la que estamos, la hambruna, la corrupción. Siempre ha estado gobernando para su favor”, había asegurado.

La reacción del expresidente no se hizo esperar. A las pocas horas, sacó una carta rompiendo el puente que Petro llevaba meses construyendo para sumar al Partido Liberal al Pacto Histórico.

¿Qué pierde Petro? Varias cosas.

Más que los dos millones de votos liberales —que no son todos fácilmente endosables por nadie—, con este revés Petro pierde lo que los politólogos llaman el ‘momentum’ que le habría dado una adhesión de Gaviria después de la histórica votación del Pacto; también pierde la posibilidad de aprovechar la ‘capilaridad’ regional y local que solo tienen en Colombia los partidos liberal y conservador; y quizás lo más importante, pierde el mensaje que lanzaría la unión con el partido más importante de centro de que Petro es capaz de armar una coalición por fuera de la izquierda y de acercarse al electorado que necesita para ganar en primera vuelta o por lo menos, para tener una gobernabilidad más tranquila si gana en segunda.

Los debates rojos

El martes César Gaviria citó a la bancada roja en su casa en el oriente de Bogotá. Fueron reuniones aparte, primero con los del Senado y luego con los de la Cámara.

En cada espacio, los congresistas tuvieron la oportunidad de hablar para, además de presentarse, contar cómo estaba el panorama político en sus regiones en el tema presidencial.

“Hablaron unos 13-14. Cada región dio su lectura, su foto local. Yo veo que eso está parejo entre Petro y Fico, pero por ahora no emocionan. Por ejemplo, un senador que lleva varios periodos comentó que sus bases locales están con Petro, pero que le queda difícil hacerle campaña porque dice que Petro es un tipo “mala leche”. Contó ese senador que lleva tres períodos y Petro nunca lo ha saludado, el feeling, esto es de pasiones”, dijo un representante a la Cámara que estuvo en la reunión.

Otro representante que habló con La Silla antes de la ruptura de ayer comentó que no vio afán en César Gaviria en tomar una decisión pronta sobre a qué dirección llevar al partido, si con Petro o Fico. “Se le vio con cero afán, dice que los candidatos son ellos. Pensé verlo más jugado, insinuando, pero no, andaba relajado y tranquilo. Decía escuchemos, esperemos. Eso sí a Fajardo ni lo nombraron”.

En el sondeo y tras escuchar varias intervenciones se confirmó la tensión que existe en la bancada sobre los caminos a tomar. Mientras los del Senado se inclinaron por irse con Federico Gutiérrez, los de la Cámara plantearon que el camino podía ser Gustavo Petro.

Además de César, el primer encuentro de credenciales liberales tuvo la participación de Simón Gaviria, cuyos aliados están más del lado de Fico. “Desde la campaña Simón ha estado atento, llamando a preguntar cómo van las cosas, pendiente. A mí, que no soy tan cercano, me llamó par de veces, a preguntar mi lectura”, comenta el representante.

Para algunos representantes, una alianza con Petro está condicionada a sus apuestas regionales en 2023. Porque sienten que estar con él, en cierto modo es darle vuelo a los partidos y movimientos que lo apoyan y que posiblemente van a querer ganar espacios en gobernaciones y alcaldías.

“La mía la fácil es irme con Petro, es obvia la salida, pero en lo local cómo me juega eso. Fortalecer al petrismo me pasa factura en las regionales. Además, es un sector difícil, muy sectario, yo voté por Petro en segunda vuelta y me dieron más palo desde el petrismo”, comentó otro representante.

En conclusión, con su partido dividido frente al camino a seguir, Gaviria no estaba ad portas de sumarse al Pacto Histórico. Pero las declaraciones de Francia le dieron la excusa perfecta para cerrar la puerta por ahora.

El costo para Petro

Ese portazo le quita a Petro un impulso que necesitaba en este momento, cuando Federico Gutiérrez ha pegado un salto en las encuestas y comienza a sumar apoyos. Al día siguiente de su triunfo, sumó a Óscar Iván Zuluaga, el candidato del Centro Democrático; ayer oficializó el respaldo del Partido de la U; en los próximos días, seguramente lo harán los demás partidos del Equipo por Colombia.

Su triunfo ha permitido que lo conozca una porción del 52 por ciento de los colombianos que el domingo de consultas no tenían idea quién era él. Lo que significa que el espacio que Gutiérrez tiene para crecer es más grande que el de Petro en este momento.

Sobre todo, porque 3,7 millones de personas que votaron por los partidos que lo respaldan al Senado, no votaron por su consulta. Mientras que con Petro sucedió al revés: 2,7 millones que no votaron por listas de izquierda lo hicieron por la consulta del Pacto Histórico.

En otras palabras, Petro ya rompió “su techo” de izquierda en marzo 13 y su estrategia para seguir creciendo era morderle al centro, empezando por sumar al partido más grande del centro, el Partido Liberal.

De hecho, había aplazado el anuncio de la fórmula vicepresidencial con la ilusión de que sirviera de carta de negociación con Gaviria.

Con 204 alcaldías propias y 96 en coalición y miles de concejales y 78 diputados rojos, el Partido Liberal es clave para Petro en campaña porque tiene nodos en todo el país, que le pueden resultar muy útiles para difundir su mensaje. Y aunque la maquinaria electoral ha demostrado poca capacidad de endosar votos, salvo que los compren, esa posibilidad de replicar el mensaje en cada rincón del país es muy importante para un movimiento joven como el de Petro.

Además, está el tema del mensaje. Una foto de César Gaviria levantando el brazo con Petro manda una señal tranquilizante para un sector de centro que no quisiera votar por la continuidad pero guarda reservas sobre qué tan democrático o liberal pueda resultar el candidato de izquierda una vez llegue al gobierno. Y es quizás este activo el que más pierde el Pacto Histórico con las declaraciones de Francia.

Esto sin contar la diferencia que haría para Petro (y para el país) llegar a gobernar con una coalición que incluya los 15 senadores y los 33 representantes liberales. El bloque de izquierda en el Congreso tiene 26 senadores. Y el bloque de derecha 39. Para armar mayoría, se necesitan 55 votos. Es decir, que Petro necesitaría sumar los liberales más otros 14 para pasar alguna reforma. Sin ellos, tendrá irremediablemente un Senado en contra.

Es esto, entonces, lo que significa el portazo de Gaviria. Francia expresó lo que piensan los petristas del expresidente y con ello refuerza el adn de cambio que enarbola Petro. Además, abrió una discusión pública interesante sobre racismo, un tema que no había entrado de lleno en la agenda pública.

Pero Petro ya tiene detrás esa base que hoy festeja las declaraciones de Márquez. Lo que la selección de Francia pone en riesgo es la capacidad del candidato de crecer por fuera de ella.

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