El posible golpe militar es por ahora puro ruido

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El fin de semana pasado se conocieron correos entre el Mayor (r) Jorge Galvis (arriba) y el General (r) Santos Quiñones (abajo). Ninguno de los dos es vocero de la Asociación de oficiales retirados a la que pertenecen.

Después de que este fin de semana el Canal Capital de Bogotá presentó un intercambio de correos entre dos oficiales retirados de las Fuerzas Militares hablando de “remover (a Santos) del cargo, encargar un Gobierno provisional y convocar elecciones en seis meses si no cumple con sus compromisos electorales” algunos medios hablaron de ruido de sables. Pero dado los autores del supuesto plan golpista y la organización a la que pertenecen, esta noticia parecería ser más un ruido de medios.

Los autores del correo son el General (r) Santos Quiñones y el Mayor (r) Jorge Galvis Noyes, miembros de Acore, Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares. De acuerdo a distintas fuentes consultadas por La Silla Vacía, ni estos militares retirados son influyentes ni la organización a la que pertenecen tiene incidencia alguna sobre las Fuerzas Militares.

Acore es una de alrededor de 30 organizaciones de oficiales retirados, es la más grande y la más antigua: tiene alrededor de 3.400 afiliados, fue creada en 1961, y reúne oficiales de las tres fuerzas (Armada, Fuerza Aérea y Ejército).

A pesar de ser el gremio más grande y más viejo entre las distintas asociaciones de oficiales retirados, Acore no es la asociación que más poder tiene entre los militares. El Cuerpo de Generales y Almirantes en Retiro de las Fuerzas Militares de Colombia tiene mejores relaciones con el gobierno y las Fuerzas Militares , y reconocidos generales retirados como Harold Bedoya o Freddy Padilla no entraron a las filas de Acore sino a esta organización que es más de élite.

“Las Fuerzas Militares que están activas no le comen cuento a Acore”, dijo a La Silla uno de los coroneles retirados. “Acore es un cero a la izquierda para los activos”, agregó otro coronel que pidió la baja hace más de cinco años. “Los de Acore le piden cita a un general activo y no la consiguen en un año”.

Para rematar, los dos protagonistas del correo que alarmó a la opinión pública, no son ni siquiera miembros de la junta directiva de Acore y no ocupan ninguno de sus cargos más importantes. “Son dos afiliados más”, dijo a La Silla el General (r ) Rodrigo Quiñones, Vicepresidente de Acore. Además, según uno de los oficiales retirados, ni el General (r) Santos, ni el Mayor (r) Galvis tuvieron una trayectoria reconocida dentro de las Fuerzas Militares como para que ellos por si mismos tuvieran un ascendente sobre otros militares.

“Después de leer el correo, consultamos a varios generales retirados y afirmaron que tienen diferencias con puntos de la política de seguridad de Santos, pero están lejos de proponer un ultimátum al gobierno, que les parecía risible la propuesta” explicó a La Silla un analista de seguridad consultado por La Silla.

Para Acore nada de lo que se desprende de esos correos es preocupante porque “todo está fuera de lo posible”. Y lo que buscaban sus autores era simplemente “generar polémica constructiva o algún tipo de debate sobre temas de interés institucional”.

“Me parece que la publicación de los correos tenía una mala intención”, dijo a La Silla el General (r) Quiñones. “Yo me enteré de los correos por televisión, y este medio lo presentó como si fuera un comunicado de la organización. Nosotros somos democráticos y defendemos la Constitución” 

El fuerte de Acore
El Ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón se ha reunido varias veces con Acore, y les ha dado la razón frente a varias de las reclamaciones laborales que hacen estos generales retirados.

Aunque dado el perfil de los protagonistas y la poca influencia que tiene esta Asociación sobre los oficiales activos hablar de “un golpe de estado” parece si mucho una fantasía, Acore tampoco es un gremio despreciable para los militares. Sobre todo para los que están en problemas con la justicia.

Durante los últimos años este gremio ha participado activamente en casos emblemáticos para la Fuerza Pública ante tribunales nacionales e internacionales. En algunos casos ha buscado incidir en la defensa de militares acusados de violaciones a derechos humanos.

En aquellos en los que no pueden incidir directamente, lo han hecho por medio de amicus curiae. Estos son escritos presentados por organizaciones que no son parte en un proceso y que no tienen valor probatorio, pero que permiten exponer sus argumentos en favor de una de las partes y hacia una determinada decisión.

Han defendido firmemente en los medios, por ejemplo, al Coronel ( r ) Alfonso Plazas Vega frente a los hechos del caso del Palacio de Justicia en 1985. No sólo rechazaron los fallos contra Plazas, sino también que éste no haya tenido un tratamiento especial como General condenado.

Por ejemplo, cuando fue enviado el ex Ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias a la Escuela de Caballería consideraron este acto como “un irrespeto con una de las instituciones sagradas de las Fuerzas Militares” porque la Escuela no debe cumplir funciones carcelarias y porque “Plazas Vega siendo sindicado fue recluido en la cárcel la Picota”.

Cuando el juicio al General Uscátegui en el caso de la masacre de Mapiripán (por la que ya fue condenado el Estado) Acore también sacó comunicados en defensa del militar y presentó un amicus curiae ante la Corte Interamericana. Y se manifestó en contra del ex Fiscal Mario Iguarán cuando, en 2007,éste de militares involucrados en asesinatos contra sindicalistas.

Fuera de su activismo alrededor de casos judiciales emblemáticos, Acore ha sido uno de los lobbyistas en el Congreso para que no se retirara el artículo del Fuero Penal Militar en la Reforma a la Justicia. Y es también uno de los principales promotores de la reforma a la Justicia Penal Militar.

Pero uno de sus fuertes es llevar la vocería de temas prestacionales de los retirados. La Asociación se ha dedicado a exigir tanto al gobierno de Álvaro Uribe, como al de Juan Manuel Santos, mejores condiciones de salud o laborales. “Cuando uno solicita una cita en el Hospital Militar, la cita se puede demorar dos o tres meses”, dijo a La Silla el General (r ) Quiñones. El vicepresidente de Acore explicó que otro de los temas en disputa tiene que ver con el salario en retiro de los oficiales (que no es suficiente, según dice), y temas de vivienda. Pero también insiste en que el descontento por esto no ha impedido relaciones cordiales con el gobierno.

“El Ministro de Defensa se ha reunido con nosotros, y ha propuesto soluciones a estos problemas que son difíciles, porque requieren una asignación presupuestal”, explicó el General (r). Dice que como el Ministro actual, Juan Carlos Pinzón, es hijo de un coronel retirado (Rafael Pinzón) y muy cercano a las Fuerzas Militares, en Acore le agradecen haber reconocido los reclamos en salud y salarios que exigen los militares.

Así que, si bien Acore no tiene el respeto de todos los militares retirados y tampoco mucha atención de los activos y su influencia real en los asuntos militares es mínima, tampoco es un cero a la izquierda, salvo cuando quiere que se caiga un Presidente.

De acuerdo a un artículo de El Tiempo, en 1996, el entonces presidente de Acore, General (r) Hernando Zuluaga García, hizo parte de un grupo de militares retirados que pidió infructuosamente la renuncia del presidente Ernesto Samper. “La dignidad de la República está por encima de los cargos, por altos que sean, de las personas que los ocupan. Si estas personas son inferiores a esa dignidad que el pueblo colombiano les concedió, tienen que ser leales con Colombia y dejar su puesto”, dijo Zuluaga.

Pero las declaraciones no llegaron muy lejos, Samper terminó su periodo presidencial y ahora que vuelve a escucharse que dos miembros de Acore hablan de un ultimátum al Presidente Santos sus aspiraciones no parecen arrancar con mucha fuerza. Sin embargo, no es la primera vez que los militares manifiestan su inconformismo con el Gobierno de Santos y de pronto detrás de lo risible que parece este episodio hay algo más serio que apenas está empezando. 

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