El pueblo del Cauca donde el conflicto es tan intenso que la coca ya no da plata

El pueblo del Cauca donde el conflicto es tan intenso que la coca ya no da plata
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Foto de referencia.

El sábado 17 de diciembre, la Alcaldía de Argelia (Cauca) realizó un foro económico y campesino en el que, según la entidad, líderes y lideresas manifestaron interés y preocupación por el momento económico que viven. Ese “momento económico” en realidad es una crisis que viven desde hace cinco meses porque la coca ya no es rentable en Argelia, un municipio en el que cerca del 95 por ciento de los habitantes dependen directamente de este cultivo.

Los precios de la arroba de hoja de coca, por ejemplo, están a menos de la mitad, mientras los productos que usan para mantener el cultivo — como el abono y los insecticidas — han doblado su precio. La compra de la hoja de coca está escasa y algunos cultivadores han optado por darla fiada para no perder la cosecha y esperando que pronto llegue el dinero.

El mismo presidente Gustavo Petro reconoció esta crisis, que no solo impacta a Argelia, en la Primera Asamblea de Organizaciones Cocaleras del Catatumbo: "Tenemos que sacar al campesinado de una economía que ya no da más de lo que dio", dijo.

Las crisis en los cultivos de coca van y vienen, pero en Argelia nunca habían vivido una tan constante y prolongada. “Hay temporadas buenas y otras malas. Las malas pueden durar un par de semanas, pero esta lleva mucho tiempo, meses. Ya no hay billete”, dijo un cultivador de coca del municipio.

Detrás, está un enfrentamiento de disidencias farianas que hace que hasta los narcos buscan negocio en otras latitudes.

La crisis cocalera

Argelia es un municipio al sur del Cauca, a más de cuatro horas de Popayán, la capital del departamento. La guerra en Argelia se ha librado a punta de fusiles y de redes y se ha traducido en el desplazamiento de los concejales del municipio tras el asesinato de uno de ellos por parte del ELN en 2021 y la explosión de un carrobomba en la Alcaldía en este año. 

En noviembre, los enfrentamientos entre la “Carlos Patiño” y la disidencia “Diomer Cortés” en esta misma zona causaron por lo menos cuatro personas asesinadas y cerca de 50 personas desplazadas. A inicios de este mes, y durante un enfrentamiento entre la disidencia Carlos Patiño y el Ejército, fueron asesinados tres soldados.

Argelia es codiciado por los grupos ilegales por su posición geográfica y porque junto con El Tambo, el municipio con el que limita al norte, son el principal enclave productivo de coca de la región. Allí, donde hay concentración de cultivos, presencia de todos los eslabones de producción y mejores precios de los derivados de la coca, los cultivos son 2,4 veces más productivos que en otras zonas.

Hasta 2020, sólo este enclave producía un promedio de 101 mil toneladas de coca, según la ONU, casi una tercera parte de lo que producía toda la región Pacífico (330.501).

Hace uno o dos años, personas de todo el país viajaban a Argelia, a trabajar en los cultivos de coca como recolectores, los llamados raspachines. Ganaban entre 12 mil y 18 mil pesos por cada arroba (12,5 kilos) de hoja de coca que entregaban al dueño del cultivo. En medio día podían ganar cerca de 80 mil pesos si les iba mal.

A su vez, los dueños de los cultivos, casi todos campesinos, recibían entre 60 y 70 mil pesos por arroba dependiendo de la temporada. La vendían, por ejemplo, a los que la transformaban en pasta, quienes luego la comercializaban a narcotraficantes. Con sólo una hectárea de coca sembrada, que da un promedio de 200 arrobas cada tres meses, un campesino podía ganar cerca de 8 millones de pesos descontando los gastos de raspachines, insecticidas y abono.

Pero ahora están trabajando a pérdidas. Esta semana, la arroba de la hoja de coca llegó a valer 35 mil pesos, a los raspachines les ofrecen un promedio de 8 mil pesos por recolectar la misma cantidad y los productos para mantener una cosecha de coca están costosos.

Por ejemplo, el bulto de 50 kilos de abono que antes podía costar 130 mil pesos ahora está entre 230 y 300 mil, según tres cultivadores de coca con los que hablamos. Para una hectárea de coca se necesitan cinco de esos. Los insecticidas y herbicidas costaban 18 mil pesos y ahora rondan los 30 mil, pero una hectárea sigue necesitando al menos cuatro de cada uno para acabar con la maleza y evitar plagas.

“Nosotros sabemos que el precio de la hoja de coca tiende a caer. Hubo momentos en los que llegó a estar más barata que ahora, pero no por tanto tiempo. Además, antes todo estaba más barato, pero ahora con la inflación…”, dice un campesino que conoce cómo funciona el negocio y pide no dar su nombre para discutir actividades ilícitas. Y no es sólo la inflación, la guerra entre Ucrania y Rusia, países exportadores de agroquímicos, ha encarecido los precios de los mismos

“La cosecha ya está lista, pero no hay quien compre a un buen precio — dice otro cultivador de coca —. Toca echarle más veneno, rogarle a Dios que no se caiga la hoja y esperar hasta enero a ver si se normaliza la cosa”. En sus cuentas dice que ha gastado 3,7 millones en cuidar la cosecha con abono y agroquímicos. Si contrata raspachines para que recojan las 300 arrobas que tiene sembrada, gastaría unos 3 millones y otros 900 mil pesos por el transporte para bajar la coca hasta donde la compran.

La ganancia, con la coca a 35 mil, sería de 2,9 millones de pesos. Pero de ahí debe sacar lo que invertiría en la siguiente siembra y cuidado de la coca y su sustento para tres meses, que es lo que tarda en cosechar. “No me da ni para la comida”, asegura. Por ahora se ha sostenido económicamente con 21 kilos de café — que sacó de una pequeña plantación que tiene — y que, para fortuna suya, se está cotizando al alza: unos 15 mil pesos el kilo y casi 200 mil pesos por arroba.

Con ese panorama, y teniendo en cuenta que durante décadas la coca representó casi la única alternativa económica para los argelianos, la dinamización del comercio y de otras actividades económicas en el municipio también se ha frenado. Aún no hay cifras exactas que respalden la crisis económica que viven a nivel municipal, pero en el día a día van saliendo a relucir.

“No hay plata”, repiten los argelianos en las calles y a los funcionarios públicos que llegan a sus veredas. “Ahora en un domingo de mercado llega entre el 30 y el 20 por ciento de los que llegaban antes a la cabecera municipal a surtirse”, explica una persona que conoce las dinámicas del municipio.

Las razones de la crisis

Cinco personas con las que hablamos coinciden en que la razón para la caída del precio de la coca es la guerra interna que viven. En el municipio, la disidencia Carlos Patiño — perteneciente al Comando Coordinador de Occidente— es una de las más fuertes y se enfrenta por el control territorial con la Segunda Marquetalia de Iván Márquez que está aliada con el ELN en esa zona.

Para sus habitantes, Argelia está dividida en dos: la parte baja en la que está la Carlos Patiño en corregimientos como Puerto Rico, Santa Clara y El Plateado, y la parte alta en la que está la Segunda Marquetalia y el ELN en corregimientos como El Mango y Sinaí. Con restricciones para pasar de un lado a otro. Esta tensión e incertidumbre entre los grupos armados ilegales ha generado que los capos del narcotráfico salgan del territorio y prefieran invertir en otras zonas. Aunque aún no está claro en cuáles.

Las fuentes que viven en Argelia también aseguran que otra de las razones de la crisis es la renuncia y el cambio de algunos comandantes y generales del Ejército que eran claves para la cadena del narcotráfico. Ninguno dio nombres, detalles ni presentó pruebas al respecto. El argumento es similar a lo que dicen que pasa en El Tambo. “Las tiendas están vacías porque no está circulando la plata. Desde que renunciaron los generales se dañó el negocio”, dijo un habitante del corregimiento de Huisitó al medio caucano Periódico Virtual.

Juan Manuel Torres, investigador de la fundación Paz y Reconciliación en el Pacífico, cuenta que esa fuga de lo que era un capital seguro en Argelia se ve en que antes había 14 cocinas para procesar la hoja de coca y hoy no hay ninguna. Dice que parte de esto se debe a que la disidencia Carlos Patiño, al ser el grupo armado ilegal más fuerte, ha exigido que sea el único al que se le pague impuestos.

“También han ampliado su gama de impuestos. Antes eran menos invasivos, ahora le cobran mil pesos al productor por arroba, mil al raspachín por lo que recoja, y hasta si una persona va a vender una casa, cobran un porcentaje. Eso hace que capos del narcotráfico prefieran otros escenarios para este negocio”, asegura Torres.

A eso se suma la inestabilidad en los territorios por los enfrentamientos entre grupos ilegales que se pelean el control del narcotráfico. En Argelia por ejemplo, hay tensión porque la Segunda Marquetalia y el ELN dicen que quieren recuperar El Plateado, mientras la Carlos Patiño dice que no se va a mover de la zona. Esa inestabilidad y el riesgo de enfrentamientos es una de las causas que según Ricardo Vargas, investigador de la corporación Viso Mutop e investigador asociado del Instituto Transnacional, está incidiendo en la crisis del narcotráfico que golpea a Colombia.

"Desde que la exFarc salió del territorio con la firma del Acuerdo, no se ha logrado tener un orden ni un control hegemónico como antes. Todas esas disputas territoriales por controlar (el narcotráfico) generan una inestabilidad grande — asegura Vargas—. Aunque esto viene pasando hace años, es ahora que se ven porque los impactos se sienten a mediano y largo plazo".

Y no solo se sienten en Argelia. Vargas asegura que otras zonas claves para los cultivos de coca como Tumaco, Catatumbo y el Caguán están viviendo una crisis similar.

"La oportunidad para apostarle a la sustitución de cultivos está ahí" dice el investigador. En los territorios reconocen que esta es una coyuntura clave para diversificar los cultivos y apostarle a otros productos. Esa fue una de las conclusiones del foro económico en Argelia.

Incluso, ya se empezaron a mover en son de esto. Los 37 socios de la Asociación de Producción y Formación Campesina que nació en 1970 y funcionó por 15 años en Argelia y otros ocho municipios, están organizando lo que era la fábrica y el centro de acopio de mermeladas, conservas y jugos para reactivar su producción.

Desde antes de la crisis de la coca ya estaban pensando en reactivarla, pero este fue el empujón final. "La idea es mostrar con hechos que la sustitución funciona y tiene buenos resultados. Nosotros llegamos a exportar los productos a Suiza, ahora queremos retomar", nos dijo Solanyi Ortega una de las socias.

La expectativa ahora es que, con un gobierno que consideran cercano y que apoyaron masivamente, haya más inversión en el territorio y apoyen la iniciativa de la asociación como una alternativa más para salir de la crisis en la que hoy está Argelia.

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