El secreto cartagenero de la marcha uribista

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Fuera de Antioquia, uno de los lugares donde mayor éxito tuvo la marcha uribista el sábado pasado fue Cartagena. Y detrás de ella estuvo el pastor más influyente entre los cristianos protestantes de esa ciudad, Miguel Arrázola.

Fuera de Antioquia, uno de los lugares donde mayor éxito tuvo la marcha uribista el sábado pasado fue Cartagena. Y detrás de ella estuvo el pastor más influyente entre los cristianos protestantes de esa ciudad. Desde ese mismo día, el teólogo Miguel Arrázola es tendencia en Twitter y tema de conversación en la Cartagena política por su participación en la manifestación uribista. Con esa movilización volvió a dejar claro que tiene poder de convocatoria, porque la mayoría de los asistentes, unos tres mil según el diario local, atendieron el llamado que hizo desde sus redes sociales.

 

Por eso, en La Heroica desde ya dan por hecho que el pastor Arrazola será un jugador clave los próximos meses en una eventual campaña por el no a la refrendación, impulsada por quienes como él se oponen a los acuerdos del Gobierno y las Farc.

También creen que será uno de los próximos candidatos a la Alcaldía e incluso, algunos, se atreven a vaticinar que el fervor que despierta le alcanzará para ser alcalde, cargo que el pastor no descarta y al que tampoco le teme.

“Si Dios permite, en su tiempo”, dijo ayer desde Cartagena, en declaraciones que le dio a la emisora Vida Radio, que es parte de su iglesia. Lo hizo para defender su participación en la marcha y anunciar que seguirá hablando de política porque como ciudadano tiene derecho a hacerlo, así lo critiquen por su condición de pastor.

“Pedir justicia es un derecho divino, no es rencor ni falta de perdón. Pedir que la paz venga de La Habana es como pedir que la salvación venga del infierno”, fueron las polémicas palabras que pronunció el sábado pasado.

Políticos y Ríos de Vida

Miguel Arrázola es un cartagenero que creó hace 18 años la iglesia Ministerio Ríos de Vida, a la que asisten unas 20 mil personas y por la que han pasado los alcaldes cartageneros y hasta el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez.  

Desde ese templo, en el barrio Pie de la Popa, Arrázola se ha convertido en uno de los influenciadores electorales más conocidos de La Heroica, porque es capaz de sumarle votos a quien él y su esposa, la también pastora María Paula Arrázola, le hagan guiño.

Los Arrázola, por ejemplo, les pusieron votos a los exalcaldes Dionisio Vélez, Judith Pinedo ‘La María Mulata’ y al fallecido Campo Elías Terán. Del actual mandatario Manolo Duque son amigos, al igual que del gobernador de Bolívar Dumek Turbay. A este último le dieron respaldo político.

En las regionales pasadas, cinco de los candidatos a la Alcaldía fueron a Ríos de Vida a recibir un sermón sobre el buen gobierno.Y respaldaron abiertamente al concejal de Cambio Radical Antonio Salim Guerra, quien asiste a su iglesia y para las elecciones de 2011 hizo alianza con el senador del viejo PIN Antonio Correa, del grupo de la condenada empresaria del chance Enilse López ‘La Gata’. Para octubre pasado, Guerra también recibió el apoyo de personas que le votan a Correa. Vínculos políticos que los pastores Arrázola han rechazado públicamente.    

No estoy en contra de la paz, pero no quiero una paz que venga de La Habana.

Pastor Miguel Arrázola

Justo a través de ese concejal, la iglesia Ríos de Vida promovió el polémico proyecto del baile plebe, que el Concejo terminó aprobando en noviembre pasado y con el que buscan evitar que los niños incluyan ciertos movimientos, que califican de eróticos, en sus bailes de champeta y reguetón. También el pastor Arrázola apoyó un proyecto para crear el mes de la Biblia, que terminó hundiéndose.

Tanto poder de convocatoria tiene Arrázola que su iglesia es capaz de llenar en una noche de oración, dos veces al año, el estadio de fútbol de Cartagena Jaime Morón, con aforo para 18 mil personas sentadas y ofrecer un espectáculo con la tecnología propia de los conciertos musicales.

Tiene 27 mil seguidores en Twitter, 87 mil fans en Facebook, más de mil grupos de oración distribuidos por los barrios de Cartagena y una sucursal de su iglesia en Barranquilla. También cuenta con templos aliados en varios municipios de Bolívar y en otras ciudades del Caribe.

La devoción que Arrázola despierta le dio a su hijo mayor, el predicador Miguel Esteban Arrázola, la confianza para escribir el lunes por la tarde, en su perfil en Facebook, un mensaje en el que calificó a su papá como “el crack de los cracks”, que con un solo tuit “hace temblar una nación” y una persona con “más influencia que todos los políticos juntos de Cartagena”. Palabras que desde entonces han sido calificadas por usuarios en esa misma red como soberbias y que no van acordes con un joven que predica la palabra de Dios.

El pastor Arrázola ya había dado de qué hablar para las presidenciales de 2014. En aquella ocasión dijo que la paz se escribía con Z y no con S, en alusión al candidato uribista Óscar Iván Zuluaga.

Desde entonces, en sus cuentas en Twitter y Facebook critica la filosofía del ‘Che’ Guevara y no baja de dictadores a los hermanos Castro en Cuba. Además de ser antisocialista, son conocidas sus posiciones antiaborto, que difunde constantemente desde sus redes sociales, y está en contra de la adopción de parejas del mismo sexo.

“Es el Ordóñez de Cartagena”, lo describió un político cartagenero, porque sus posturas son parecidas a las del procurador general Alejandro Ordóñez.

Un Ordóñez costeño, que si se convoca el plebiscito para refrendar los acuerdos en La Habana, seguramente liderará la campaña en contra.

Y aunque no milita en el Centro Democrático ni le gusta que lo llamen uribista, lo es tanto que no sólo defiende las mismas tesis de Uribe sino que los últimos años ha apoyado públicamente a los candidatos presidenciales del expresidente. En 2010 votó por Santos I y en 2014 por Zuluaga. Además, fue el principal promotor de la marcha del sábado en Cartagena, a la que dijo haber asistido y promovido espontáneamente porque no está de acuerdo con el proceso de paz.

Arrázola y el ascenso de su iglesia

Miguel Fernando Arrázola nació en Cartagena el 28 de mayo de 1968, en el seno de una familia de clase alta, del tradicional barrio Manga.

Según su misma iglesia cuenta en un video biográfico, desde pequeño a  Arrázola sus amigos lo veían como un líder, que tenía club propio y al que ingresaba quien superara una prueba: dejarse perseguir por una tortuga.

Cuando era niño su familia se mudó a Bogotá. En esa ciudad comenzó a asistir a una iglesia cristiana, que terminó marcándole el derrotero para fundar décadas después su propio templo. También allí conoció a la bogotana María Paula Arrázola, quien es su esposa desde 1993 y la madre de sus hijos Miguel y Samuel Arrázola. Ambos son jóvenes predicadores.

Los esposos Arrázola fundaron la Iglesia Cristiana Ríos de Vida, en Cartagena, el primero de julio de 1998, después de estudiar Teología en los Estados Unidos. Lo que empezó como una modesta comunidad, a la que asistían 35 personas en una “casita verde”, hoy es una amplia bodega, desde la que se ofrecen cinco servicios dominicales con capacidad, cada uno, para tres mil personas.

Como sucede con otras comunidades protestantes, los miembros de Ríos de Vida deben aportarle a la iglesia un diezmo, que dan en efectivo, cheque o vía datáfono.

Además, hay peticiones de ofrendas para obras o actividades específicas. Por ejemplo, en septiembre de 2014, el pastor Arrázola les pidió a los creyentes, a través de un video, un aporte de dos millones de pesos a cada uno para un megatemplo, que se construye en tres terrenos de 41.200 metros cuadrados.

La edificación, que aún no está lista y se levanta en inmediaciones de la vía La Cordialidad, entre Cartagena y Barranquilla, será dos veces y media más grande que el actual Centro de Convenciones de Cartagena, en el histórico sector Getsemaní.

Ese crecimiento económico de la iglesia no ha escapado a las críticas en redes sociales. Especialmente, por las fotografías que los Arrázola suelen publicar en Instagram o Facebook, donde se ven como una familia que viaja con relativa frecuencia al extranjero y en primera clase. Por esas imágenes, hay quienes ponen en duda el uso que le dan a los diezmos y a las donaciones.

Las críticas han hecho que el hijo mayor de los pastores salga en defensa de su familia en más de una ocasión. “Todo el año alimentamos a más de 5.000 niños, y a más de 3.000 ancianos”, respondió en diciembre pasado, por una foto en la que su papá y su hermano aparecen sentados, en primera clase, anunciando su regreso a Cartagena.

Los pastores también han sido criticados por desplazarse con escoltas. Desde su emisora, los Arrázola dijeron ayer que se veían obligados a vivir escoltados porque su familia ha sido víctima de las violencias paramilitar y guerrillera, reciben con frecuencia amenazas de muerte y hasta panfletos extorsivos han tenido en su iglesia.

Aseguraron que tuvieron que ir nuevamente a la Fiscalía a solicitar protección porque, desde su participación en la marcha del sábado, no han parado las amenazas en contra de ellos.

Con todo ese poder, y ante la inminencia del proceso de paz, el nombre del pastor Arrázola seguirá dando de qué hablar, al igual que las apuestas sobre su futuro político.

(Foto de portada tomada de El Universal).

Actualización: Publicada esta historia recibimos una llamada de la Iglesia Ríos de Vida para manifestarnos que los pastores Arrázola siempre han rechazado públicamente los vínculos políticos del concejal de Cartagena Antonio Salim Guerra. Agregamos la información por considerarla pertinente a este texto.

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