El triunfo de la selección femenina de fútbol refuerza el debate feminista

El triunfo de la selección femenina de fútbol refuerza el debate feminista
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Ayer, después de que por primera vez en la historia de Colombia una selección colombiana de fútbol llegó a la final de una copa del mundo con la selección femenina sub 17 –y se coronara campeona mundial de fútbol de salón femenino–, había emoción y agradecimiento. “Ya son campeonas”, titularon varios medios nacionales y rápidamente Alkosto, Servientrega y Pintuco incorporaron la frase en sus cuñas en televisión nacional.

El triunfo de estas jugadoras ha sido tendencia en las redes sociales desde entonces.

La selección de fútbol femenino fue tendencia número uno del país ayer y más de siete millones de personas interactuaron con el término “selección Colombia” en redes. Las palabras “Linda Caicedo” y “Luisa Agudelo”, dos de las jugadoras sub 17, han estado en el top 10 de las redes sociales durante dos días.

Y más allá del orgullo patrio, las emociones más fuertes alrededor del resultado de las colombianas están asociadas a una comparación con un desempeño menos brillante de todas las selecciones masculinas que hemos tenido hasta ahora, la inequidad salarial frente a la selección masculina y el papel de las directivas de ese deporte en Colombia.

“Ya son campeonas”

@casaleantonio, periodista deportivo de ESPN y RCN Radio, resumió las emociones de ayer en el siguiente trino: 

Solo este año el fútbol femenino colombiano ha acumulado más títulos que los que el fútbol masculino ha conseguido en los últimos 20 años. Todas las selecciones (la sub 17, sub 20 y mayores) clasificaron a los mundiales de su categoría, las mayores se llevaron la Copa América y clasificaron a los Juegos Olímpicos 2024 por primera vez en la historia del fútbol en el país.

En los comentarios a su trino, y a los más virales de ayer felicitando a las colombianas (como este de Pablo Giralt y Falcao), los usuarios dejan ver una segunda emoción que está asociada a la inequidad con la que se ha tratado el fútbol femenino colombiano a pesar de su desempeño. 

@Potairos, un usuario de twitter, lo resumió así: “Los que se atrevan a cuestionarlas son infames. Sin apoyo, en manos de directivas que no creen en ellas, superando sus duras historias de vida”, dijo. 

Y es que aún después de los resultados de las jugadoras, no existe liga profesional de fútbol femenino, los salarios de las jugadoras son menores a los de los jugadores hombres, y no reciben bonificaciones por sus premios. 

Como lo reveló esta investigación de La Liga Contra el Silencio, algunas jugadoras tienen que pagar para poder jugar en las selecciones, y desde 2015 las directivas de la Federación Colombiana de Futbol cortaron los auxilios económicos en los ciclos de preparación de las mujeres. Sin embargo, después de los resultados de este fin de semana, algunas entidades públicas y empresas privadas se comprometieron a da bonificaciones económicas, sin especificar cuánto ni cuándo.

Por eso, la palabra “judas” estuvo en el top 10 de tendencias de Twitter ayer, criticando el beso que Ramón Jesurum, presidente de la FCF, le dio a Caicedo ayer en la entrega de premios, luego de decir ante los medios que las sub17 eran jugadoras “amateur”. Ayer ella se llevó la Bota de bronce (que se le da a la tercera máxima goleadora) y el Balón de plata (segunda mejor jugadora).

“Las jugadoras del cambio”

Aprovechando la emoción compartida alrededor del triunfo de las futbolistas, el gobierno y la oposición aprovecharon a montarse sobre la ola de emoción.

Entidades del Estado, e incluso el presidente Gustavo Petro, publicaron imágenes y trinos diciendo que estas jugadoras son “las niñas del cambio”, haciendo referencia al eslogan del actual gobierno.

A los políticos petristas les sirvió para reiterar la promesa de campaña de crear una liga profesional de fútbol femenino. Un anuncio que desde el 12 de octubre dio la minDeportes Maria Isabel Urrutia.

Lina Guisao, analista política y de la movilización social, dice que la emoción provocada por estos triunfos está ligada a un sentimiento de empatía porque llega en un momento en el que el debate sobre la equidad de género está activo. Y le da un impulso a discursos políticos que ponen esa agenda en los medios. “Acá hay la mezcla perfecta: hombres que ganan mucho dinero y tienen poco rendimiento y mujeres con increíble rendimiento y que ganan poco dinero. Esto de profundizar los roles de género hace que la ciudadanía tenga una empatía”, dice.

Estas victorias femeninas aunadas a la desigualdad de sus condiciones laborales frente a los hombres le han puesto cara y corazón a las cifras frías sobre inequidad de género.

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