"El unanimismo de hoy lo hubiera envidiado Álvaro Uribe"

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La periodista Cecilia Orozco es una de las voces más críticas y agudas en el periodismo nacional. En esta entrevista hace un recorrido por la política colombiana del 2010 y analiza lo que sucederá en el 2011.
Fotos: Sara Rojas.


Cecilia Orozco es la mujer de las preguntas. Es la periodista que no traga entero pero que tampoco asume un papel inquisidor. Desde la tranquilidad que da la comprensión del 'monstruo' por dentro, Orozco interpela al poder todas las semanas. Lo hace desde su columna de los miércoles en El Espectador y también desde sus entrevistas a los protagonistas del país todas las semanas.

En esta entrevista, por una vez, Orozco no formula las preguntas, sino que las responde. Y sus respuestas suenan subversivas no porque lo sean sino porque se atreve a decir de frente lo que la gente suele decir bajo cuerda. Esta es su interpretación sin eufemismos de lo que pasó en 2010 y lo que nos espera este año.


La Silla Vacía: En su opinión, ¿qué fue lo más importante que sucedió en el 2010 en Colombia?

Cecilia Orozco: Lo más importante fue la decisión de la Corte Constitucional de declarar inexequible el proyecto de segunda reeelección presidencial. Hay muchos hechos importantes en Colombia, que es un país tan conflictivo, tan poco predecible, pero definitivamente esa decisión de la Corte salvó la poca democracia que existe en este país.

LSV: Hablemos de las elecciones, y comencemos por la Ola Verde. En retrospectiva, ¿qué fue la Ola Verde? ¿Fue flor de un día como dicen algunos?

Orozco: La Ola Verde fue una manifestación espontánea de inconformismo de ciudadanos del común, que sienten que la política que hacen en Colombia no es la política correcta. Pienso que se ha minimizado la existencia de la Ola Verde por el efecto inmediato en votos y por la capacidad tremenda de la política tradicional de autodefensa, en el sentido de no dejarse quitar el manejo del poder. Pero no es un buen análisis decir que fue solamente un movimiento juvenil y pasajero.

¿Por qué no?

Si uno lee con detenimiento el fenómeno de la Ola Verde debe entender que aunque no existe formalmente como partido político, hay un grupo muy importante de colombianos que tienen una ausencia de líderes que los representen real y sinceramente.

Falta la organización política como tal, pero es evidente que hay un sentimiento masivo -porque masivo son más de tres millones de votos- que está por conformarse, por buscar sus canales de expresión. Otra cosa es si los actuales líderes del Partido Verde van a saber canalizar ese sentimiento o no.


Santos es uno de los pocos que entendió que el fenómeno de Mockus era trascendente y ha querido apropiarse de esa imagen.”– CO

¿Qué cree que le pasó a Mockus durante las elecciones? ¿Quería perder?

Yo creo que Mockus es tan auténtico consigo mismo que se asustó un poco con el exceso de popularidad que tuvo y con la responsabilidad pública que le cayó encima de un momento para otro. Para mí se dejó abrumar con tanto poder de representación que obtuvo de un momento para otro. Y al mismo tiempo no tuvo las armas para pelear los espacios políticos en un país que no juega limpio en esa área.

Ahora, muchos que votaron por Mockus creen que Santos es Mockus. ¿Es igual a él?

Santos es tan hábil que es uno de los pocos que entendió que el fenómeno de Mockus era trascendente, y ha querido apropiarse de esa imagen, tomando algunas de las banderas del Partido Verde. Pero dista mucho de ser Antanas Mockus y de representar lo que representa Mockus.

El 'verdadero' Santos


Después de verlo seis meses en el gobierno, ¿quién cree que es Juan Manuel Santos?

En términos personales, uno podría decir que es un hombre muy inteligente, muy bien formado desde el punto de vista profesional, un hombre de mundo y astuto en la política. En términos políticos, está saliendo el liberal tradicional que él es y se aleja un poco de la extrema derecha que significa Álvaro Uribe. Él ha significado un alivio a la permanente tensión pública que había con Álvaro Uribe como presidente. Eso no significa que sea el reformador ni que sea el gran transformador de la sociedad colombiana. Sigue siendo un político tradicional con mejores modales y más inteligencia que Álvaro Uribe.

Hace poco, en una columna, usted dijo que a Santos “le pesa como un fardo la deuda que tiene con Álvaro Uribe”. Y que o se desteta o pasa de agache. ¿Cómo cree que va a evolucionar esa relación?

Yo creo que Juan Manuel Santos quiere ser un equilibrista, no quiere romper con Uribe pero no quiere cargar con el lado negativo muy grande que dejó el expresidente. Pero le va a ser imposible. No pasará mucho tiempo antes de que uno de los dos rompa con el otro.

¿Y qué los podría hacer romper?

Los intereses de Álvaro Uribe son tan particulares, en el sentido no de ser extraños, sino tan privados de sí misimo; está tan enredado en sus propios problemas, en tanta investigación penal que lo rodea a él o a los cercanos a él que será imposible que el Presidente de la República pase de agache. O se alinea Juan Manuel Santos con una Rama Judicial independiente o se alinea con Álvaro Uribe y empieza a comportarse -aunque sea más disimuladamente- como haría Álvaro Uribe si estuviera en el poder.

¿Qué significaría eso en la práctica?

Pongamos un ejemplo, el escándalo de espionaje ilegal del DAS, que es claramente el acto delictivo que más se aproxima personalmente a la responsabilidad del expresidente. Si eso es cierto, si él está involucrado, si dio órdenes o participó en esa conspiración contra la Corte Suprema de Justicia, contra los periodistas independientes y los políticos de oposición, entonces será imposible que no trate de impedir, de cualqueir manera, que la justicia actúe. Y eso incluye más asilos, que políticamente ya son imposibles por el escándalo que se formó con el primero. Más agresiones a los jueces, a la propia Corte, y a los fiscales. Y la pregunta es ¿qué va a hacer el Presidente de la República cuando eso suceda? ¿Va a mirar para otro lado o va a tomar partido? De cualquier manera que él decida manifestarse, será un punto de quiebre. Y como ese ejemplo, hay muchos otros.

A Santos le hicieron la campaña varias personas cuestionadas cercanas al uribismo. ¿Es posible que pueda gobernar sin pagarles los favores?

Yo pienso que por ahora no tiene que pagar las deudas porque el poder presidencial es tan inmenso que nadie se atreve a desafiarlo, al comienzo. En la medida que pasen los meses le van a pasar las cuentas de cobro.

"Juan Manuel Santos o se alínea con una Rama Judicial independiente o se alínea con Álvaro Uribe."


¿Cómo?

Atrasándole proyectos en el Congreso, criticando a sus ministros, o los proyectos que presenta. Deslindándose de la Unidad Nacional. Ya en estos primeros meses, hemos visto al partido de la U, que es el que el fundó, tratando de zafarse, de parecer como si fueran los críticos del gobierno. Hemos visto a unos miembros del PIN, un partido que Santos nunca ha querido reconocer en público, reclamando participaciones. Y hemos visto a un Partido Conservador francamente inconforme. Son apenas las primeras de cambio, esperemos lo que viene.

Todo el mundo habla de que Santos va a ser buen presidente porque quiere pasar a la historia. ¿Pero pasar a la historia por hacer qué?

En el fondo él tiene el peso de su tío, Eduardo Santos, que no es uno de los grandes presidentes del siglo pasado, pero sí tiene un aura de institucional, de hombre respetuoso de las normas, y de legalista. Yo creo que Juan Manuel Santos mas allá de la sombra de su tío, quisiera ser calificado como un López Pumarejo. Santos quisiera ser ahora lo que significó Eduardo Santos en su época y López Pumarejo en la suya. Otra cosa es que lo pueda lograr en un país perfectamente distinto al que ellos vivieron.




El efecto Uribe



Pasemos a Álvaro Uribe. ¿Usted cree que él fue un ‘paréntesis’ en la historia política colombiana o un punto de quiebre?

Voy a decir una cosa que tiene cierto grado de riesgo, por decirlo públicamente: Álvaro Uribe es la cara tradicional pero fea de la política colombiana.

¿Qué quiere decir con eso?

Quiero decir que la política colombiana no está lejos de lo que es Álvaro Uribe pero se maquilla distinto. Él se presentó sin maquillaje. Y nos mostró todo lo terrible que puede tener el poder tradicional en Colombia. Todo lo que guarda de borde de ilegalidad, lo que guarda de irresponsable socialmente hablando, y lo que guarda de egoísta en cuanto al futuro que le presentan a las clases populares.

 

Usted ha estado en los medios toda la vida. ¿Cómo es realmente esa relación entre el periodismo y el poder?

Los dos períodos de Álvaro Uribe también desnudaron a los medios, no solo a la política. La relación medios y poder en Colombia siempre ha sido muy estrecha. Pero con Uribe quedó claro que no solamente es muy estrecha sino que, en términos generales, son medios sometidos. A tal punto que quedaron unos muy pocos medios y unos muy pocos periodistas dispuestos a criticar el poder aplastante que generó el periodo de Uribe. Y los medios pasaron de agache en términos generales. Otros, lo que hicieron fue descargar en sus columnistas la responsabilidad de la crítica, mientras informativamente ignoraban lo negativo que pasaba y exageraban lo positivo.

Antonio Caballero dijo hace unos años que en Colombia los columnistas dan información mientras que los reporteros dan opinión. ¿Comparte esa apreciación?

Me parece inteligentísimo como todo lo de Antonio y comparto totalmente esa opinión.

¿Sucede esto porque los columnistas no pasan por el filtro de los dueños de los medios o de sus directores?

A veces los directores quisieran hacer más. Pero el establecimiento periodístico tiene unos cinturones de seguridad bastante fuertes. El mismo entorno mediático te va indicando como periodista hasta dónde puedes llegar. No hay necesidad de que te censuren. Los reporteros lo saben y eliminan cierto tipo de información que no va a ser acogida, y sobredimensionan lo que es bien recibido. Va funcionando como un sistema en el que no se prohíbe con palabras sino que se sobreentiende con gestos y hechos.

 

 


El poder en Colombia lo ostentan los mismos de siempre y unos cuántos que han logrado colarse en ese grupo. ¿Para qué? Para mantener el control, sus negocios y su estatus”– CO

 

Sobre el futuro


El próximo año son las elecciones. ¿Cree que el uribismo tratará de recuperar el espacio perdido con Santos?

No estoy segura de lo que puede suceder en las elecciones locales. La unificación entre el Partido Liberal y Cambio Radical, algún efecto electoral va a tener. También el apoyo del Presidente, que es claro a ese grupo. Pero no creo que el cambio sea tan fundamental para que las actuales composiciones se modifiquen radicalmente.

Ahora, después de un largo período de desierto liberal esta es la mejor oportunidad que han tenido los liberales para volver al poder. La pregunta es si esto acabará de hundir a este partido o si aprovechara para reformarse. Yo dudo que lo logren.

¿Qué tan importante será el rol de Uribe en el nuevo mapa político?

Él no se va a quedar quieto y yo creo que como líder politico no ya en la Presidencia va a destapar mucho más sus cartas como líder de derecha.

¿En qué sentido?

Tratará, si puede, por el Partido de La U y si no puede con un grupo mezclado con gente de la U y gran parte del Partido Conservador, de conformar un grupo político netamente uribista, ya sin rezagos de Santos. Lo va a hacer sin declaraciones pero va a tratar de posicionarse local y regionalmente. Y desde ahí implantar la doctrina uribista de la que habla José Obdulio. En ese sentido, sí puede haber un reconfiguración política.

¿Acabará Samuel Moreno con el Polo?

Yo creo que el Polo va a sufrir un gran golpe, primero como partido distinto a los tradicionales. El escándalo de corrupción es idéntico a lo que ocurriría en uno de los partidos históricos colombianos. Eso los va a golpear. Y como partido de oposición está golpeado, porque el unanimismo de hoy lo hubiera envidiado Álvaro Uribe. Se va a reducir mucho su representación popular y su margen de acción política. Desafortunamente para la democracia y pese a los esfuerzos honestos y brillantes que hacen algunos dentro del Partido como Robledo.

¿Existirán los Verdes después de octubre?

Sí, yo creo que los Verdes van a existir pero con mucha menos representación de la que deberían tener por lo que significan como inconformismo en Colombia. Los directores del Partido no han entendido que la organización política requiere de un esfuerzo permanente, de trabajo diario y de un método de difusión de ideas y de concreción de votos.

¿Cree que las víctimas serán reparadas este año?

No creo que vayamos a llegar muy lejos con esa Ley de Víctimas pese a las buenas intenciones. El movimiento en contra de la reparación está en la mente y desafortunamente en el esfuerzo del grupo de Álvaro Uribe. Y estos sí que trabajan sistemáticamente. Al margen de eso, la ley tampoco tiene mucho vuelo. Ya no mas sesgar llamar víctimas por una fecha determinada, a mí me parece bastante triste.

Y ya para terminar. ¿Quién tiene verdaderamente el poder en Colombia?

El grupo de siempre. Y unos cuántos que han logrado colarse en ese grupo.

¿Que son quienes?

La clase económica mas fuerte del país, tras bambalinas. Sustentando una clase politica que concreta las aspiraciones de la clase económica en un ordenamiento jurídico que favorece sus negocios. Y una clase alta social indiferente a la catástrofe que vive el resto del país.

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