Empresarios: ¿el futuro o el pasado?

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Quienes decidieron sumarse y reunirse al lado de Iván Duque en la segunda vuelta, deberían tener en cuenta estos elementos.

Además de elegir presidente este domingo, tenemos una coyuntura nunca antes vivida en Colombia.

Un candidato de izquierda tiene posibilidades reales de triunfar y los asesinos están amarrados.

Los poderes que los auparon por décadas parecen haber decidido - por fin - que asesinar candidatos opositores al régimen no va más.

Enorme, gigantesco avance para la sociedad y para generaciones que vivimos la violencia política como el cotidiano.

Ahí está la historia para no olvidar, ahí están los relatos familiares para que se cuente una y otra vez, como cosa ya pasada.

Mayoritariamente, en una diferencia sideral, los asesinados, los perseguidos, los encarcelados, los considerados infectos y marginalizados fueron los que se opusieron a lo establecido, los de izquierda, los llamados “comunistas” en esa generalización conveniente para fortalecer la idea de un enemigo interno.

Quienes ordenaron, asintieron y consintieron los asesinatos de Bernardo Jaramillo, Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro temían que Colombia cambiara.

Estaban asustados de que Colombia diera la vuelta a su propia historia.

Estaban tan perdidos cómo algunos ahora que andan viendo “castro-chavismo” en cada lugar o frase, de acuerdo con lo que les dice su líder.

Allí, donde alguien reclama inclusión como en el Pacifico; allí donde los indígenas exigen justicia social y tierras; allí donde los jóvenes exigen democracia plena y donde los pobladores urbanos plantean que el desarrollo, los derechos sexuales y la educación, deben ser para todos.

Cuanto bien nos ha hecho la globalización para entender la necesidad de superar el provincialismo en que nos mantuvieron con discursos de patria y patriotismo mientras defendían su interés particular.

Cuanto bien nos hace este capitalismo maltrecho que vive el planeta y al que nos asomamos como país, pues exige modernización política y económica si se quiere participar de los desarrollos internacionales.

Sin embargo, a este magnífico avance - pasar de asesinar a no asesinar la oposición - le hace falta un paso: ser consecuentes con el futuro.

Gente honesta, empresarios que han construido su crecimiento económico con base en las normas del mercado sin asesinar a nadie, se han juntado con bandidos de todos los pelambres en la candidatura de Iván Duque.

¿Qué hacen los Eder, propietarios de un emporio empresarial que va más allá de la caña, investigando y desarrollando otro tipo de productos, que es líder regional y global de la agroindustria al lado de Enilce López, conocida como la Gata en la campaña de Duque?

¿Qué hacen los banqueros y empresarios del país que se precian de su fuerte rol regional, al lado de gentes que se agrupan en la candidatura de Duque y que son reconocidos líderes del narcotráfico en sus regiones, que arrebataron a punta de asesinatos tierras en Sucre, Cesar, en Antioquia como los miembros del clan García, los Gnecco y el ex alcalde Ramiro Suarez patrón de Cúcuta que ayudo a Salvatore Mancuso con sus hornos crematorios en Norte de Santander?

¿Qué hacen al lado del coronel Aguilar y sus hijos, los empresarios decentes de Santander?

Estos maridajes para ganar, determinarán su futuro y el modelo de país que se construye.

Miren quienes están en la foto, decía Sergio Fajardo, en una versión actualizada del famoso dime con quién andas y te diré quién eres durante la primera vuelta.

Antanas Mockus explicando porque iba a ser candidato presidencial en el 2010, dijo la siguiente frase, “Quisiera poder dar respuesta si alguien me preguntará en el futuro ¿y donde estabas cuando desplazaron a siete millones de personas, y que hiciste cuando eso ocurrió?”

Hoy ante la posibilidad del retorno al gobierno de quienes dirigieron esos hechos mirar para otro lado, no es una respuesta correcta, digo yo.

Quienes decidieron sumarse y reunirse al lado de Iván Duque en la segunda vuelta deberían tener en cuenta estos elementos.

Por el lado de Petro ha habido una lluvia de adhesiones: escritores, columnistas, artistas, asociaciones juveniles, movimientos sociales, ambientalistas etc, etc.

Un sector del país que decidió apropiarse hacia adelante de la política, de lo electoral. Un sector que tiene vocación de gobierno y no de oposición. Es la generación que cancela a esa izquierda trasnochada que siempre se pensó como opositora, pero no como gobernante.

Sumar la inteligencia, capacidad de empresarios y sectores de poder en la economía con estas nuevas visiones es una apuesta más inteligente y estratégica, y no poner dicha capacidad empresarial y de emprendimiento al lado de viejos postulados y prácticas delincuenciales en el ejercicio de lo público.

Colombia puede ser el líder regional de los próximos 25 años, pero no podrá hacerlo afirmando su poder económico a las mentalidades que lo anclaron en la guerra por más de 50 años.

Sólo puede ejercer liderazgo regional y consolidarse de manera democrática apostando por una alternativa a los viejos poderes.

Las fotos que tenemos para escoger este domingo 17 son claras. Lo de siempre enfrenta - sin balas- a lo nuevo y una casilla en blanco que no tiene rostro y que expresa un deseo no logrado.

Los operadores del poder que hemos conocido a lo largo de la vida se enfrentan en la segunda vuelta a los jóvenes y a los sobrevivientes de quienes nos opusimos siempre a un modelo para el que la violencia política fue su receta y la inequidad social y económica su impronta.

Del lado que cada uno decida ponerse define nuestro rumbo como familias, sociedad y como país. A votar todos.

@alvarojimenezmi

ajimillan@gmail.com

 

 

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