En el uribismo no van a dignificar a Ceballos con una pelea

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Miguel Ceballos, alto comisionado para la paz saliente.

Ceballos salió del gobierno mojando prensa por el portazo que le dio al Centro Democrático, pero en el uribismo no planean graduarlo de contrincante.

Miguel Ceballos, el Comisionado de Paz, se fue del Gobierno Duque buscando pelea. Una sorpresiva e inusual: contra Álvaro Uribe, el jefe político de su hasta hoy jefe, Iván Duque. 

Esta semana, luego de una entrevista en El Tiempo —en la que, como contamos, salía dando un portazo— Ceballos siguió, en varias entrevistas, lanzando ataques contra Uribe. Incluso sugirió que pudo haber cometido un delito, luego de que un comunicado del Centro Democrático lo tildara de “desleal”.

“Más bien yo percibo incoherencia en el Centro Democrático, porque es el jefe natural del Centro Democrático, el expresidente Uribe, fue quien tuvo dos aproximaciones al ELN sin habérselo informado al comisionado para la paz, lo cual es una obligación en el marco de la ley”, dijo Ceballos en Caracol Radio ayer. La misma idea la repitió en todos los medios en los que habló.

Pero ni Uribe, ni el Centro Democrático, le han comprado pelea. Ni siquiera el hecho de que Duque haya respaldado a Ceballos, tras la pelea con Uribe, anunciando que seguirá "acompañando" la negociación con el Comité del Paro, parece haber generado mayores grietas entre el Gobierno y el uribismo. 

¿La razón? Internamente en el uribismo creen que Ceballos quiere usar un enfrentamiento con el partido como trampolín para el 2022. Responderle, según dijeron varios congresistas a La Silla Vacía, sería ayudarlo a ser más visible en medios.

Ven a Ceballos como una figura menor, un “aguas tibias”, que “no pone y algo quita” y que quiere hacer “show”. Una presencia que puede ser ignorada, resignados a que el presidente Duque tiene un impenetrable círculo interno de “malas compañías”.

Ceballos salió buscando pelea con Uribe

En la ronda de medios que hizo ayer, Miguel Ceballos retomó los argumentos que dio en la entrevista con El Tiempo, pero escaló su posición contra el expresidente Álvaro Uribe, para responderle al Centro Democrático la carta en la que lo calificó de “desleal” y de no estar a la “la altura de las difíciles trascendentales tareas a su cargo” 

 

El relato de Ceballos es que su salida estuvo en buena parte relacionada con la molestia que le generó que Uribe intermediara sin su autorización y en dos ocasiones acercamientos con el ELN con miras a una eventual negociación de paz.

El primero fue en 2019, cuando, según Ceballos, Uribe le pidió a Everth Bustamente —exmiembro del M-19 que entró a las filas del Centro Democrático y el periodo pasado fue senador— que viajara a La Habana a buscar interlocución con esa guerrilla en Cuba. 

El segundo fue en diciembre del pasado, cuando Uribe se reunió con Juan Carlos Cuéllar en el Ubérrimo con el mismo fin. Según dijo “Pablo Beltrán”, uno de los voceros del ELN, “lo que estaban viendo eran las posibilidades de cómo se hacían los reinicios (de los diálogos)”. Cuéllar fue quien terminó nombrado como gestor de paz del ELN la semana pasada.

Lo que Ceballos ha dicho es que el acto de Uribe puede, incluso, ser ilegal, porque la única persona autorizada por el gobierno para hablar con grupos al margen de la ley es el Alto Comisionado para la Paz.

Según la versión de Ceballos, Duque lo respaldó cuando le reclamó por las acciones inconsultas de Uribe con el ELN. Por eso al final no se concretó la renuncia que habría presentado por en diciembre del año pasado.

Sin embargo, en el comunicado del Centro Democrático dicen que Duque “conocía al detalle” todos los movimientos de Uribe con esa guerrilla. De hecho, en una entrevista que el expresidente ayer dio en La FM, dijo que le contaba todo a Duque en “tiempo real”. 

Sobre la pelea, Uribe dijo en su cuenta de Twitter que no le respondería a Ceballos. 

En medios Uribe dijo que los encuentros con Cuéllar “no podían considerarse gestiones” porque habló en líneas generales y lo que dijo es que si el ELN se quería sentar tenía que dar muestras de paz.

Más allá de ese rifirrafe, en todas sus entrevistas después de hablar del ELN y Uribe, Ceballos aseguró que quería “seguir aportándole al país”. Pero como no dio detalles, porque dijo que estaba impedido como funcionario para hablar al respecto, dejó sembrada la idea de que quiere moverse electoralmente.

El Centro Democrático no compra la pelea

En línea con la salida pública de Uribe, seis congresistas del Centro Democrático le dijeron a La Silla que internamente la posición era no responderle a las declaraciones que ha entregado Ceballos en varios medios.

La determinación se basa en que creen que los está usando de plataforma electoral para el 2022 y tenerlo de interlocutor lo crecería en medios de comunicación.

“En la bancada están de acuerdo en que el tipo está buscando protagonismo porque quiere Presidencia y que hay que ignorarlo. Eso es lo que se ha hablado en el chat”, nos dijo un congresista que pidió no ser citado para darnos detalles. “Lo máximo que se ha dicho es que lo del ELN puede acarrearle a Uribe una nueva denuncia, pero nada trascendental”.

Como Ceballos entró en la camada de funcionarios que llegaron a altos cargos en este Gobierno principalmente por sus relaciones con Duque, según lo que nos relataron tres congresistas, no tenía mucho respaldo dentro de la bancada.

“A muchos en el Partido siempre nos generó desconfianza el doctor Ceballos en relación con el cumplimiento de los compromisos que adquirió el presidente Duque en campaña. Sus declaraciones públicas haciendo show a costa del Gobierno y del Partido nos dan la razón en que no era de confiar”, dijo a La Silla el representante Christian Garcés.

Un senador que nos habló bajo la condición de reserva de su nombre aseguró: “Ceballos es uno de esos funcionarios agua tibia que estaba mimetizado y ahora que vio el barco medio hundido saltó”.

Y otro congresista que también pidió no ser citado dijo: “Él quiere jugar aunque sea para ser alcalde de cualquier parte y quiere salir ranqueado a costa del partido. Hacerle ese juego no tiene sentido”.

Tres congresistas más nos dijeron que lo veían como a alguien poco relevante estando fuera del Gobierno y que hacia afuera tenía tan mala imagen que al final su salida no la consideraban una baja sensible.

A pesar del portazo que dio Ceballos, Duque ayer anunció que seguiría acompañando diálogos con el Comité Nacional del Paro. Sobre los detalles de su nuevo rol, Ceballos le dijo a La Silla que Duque aún no había definido “el alcance de su acompañamiento”.

Una fuente enterada de Palacio nos dijo que la lógica de Duque de mantener a Ceballos en los diálogos sobre el paro es que se quede “actuando como emisario de confianza del presidente”

En el Centro Democrático cuatro fuentes nos dijeron que internamente aún no se había hablado del tema, pero que consideraban ese anuncio poco trascendente porque sin el rol de funcionario su poder quedaba muy reducido, y que, en todo caso, no los sorprendía que Duque mantuviera cerca a gente de su primer círculo.

“Ceballos no pone y algo quita. Ya evaluará el gobierno si quiere continuar con las malas compañías”, aseguró a La Silla el senador José Obdulio Gaviria.

En todo caso, todas esas fuentes también aseguraron que, aún así, la ventana que le dio Duque para que siguiera figurando en el gobierno no generaba un distanciamiento. Sobre todo, porque las relaciones entre Duque y el Centro Democrático han mejorado en medio de la crisis que tiene encendido al paro. 

El anuncio no anuncio

Ceballos no ha dicho directamente que quiere buscar un cargo de elección popular para 2022, pero todo apunta a que será así. 

El hecho de que se niegue a hablar sobre su siguiente paso porque tiene la investidura de funcionario público o su anuncio de que quiere seguir en lo público son una muestra de que camina en esa dirección. Sin embargo, lo que es poco claro es a hacia dónde va.

Aunque Ceballos ya tenía historia con el uribismo —fue viceministro de Justicia en el primer gobierno de Álvaro Uribe—, llegó al Gobierno por ser amigo personal de Iván Duque y ha sido una de sus manos derechas durante todo el periodo. Es conservador y militó en ese partido hasta 2017, pero no ha hecho política electoral directamente.

El rumor que está rondando, y que nos contaron dos fuentes, es que, dado que Marta Lucía Ramírez se quedó en la Vicepresidencia, Ceballos ve que puede puede ocupar el espacio que ella dejó libre en el Partido Conservador. 

Para lograrlo tendría que competir con varios nombres que llevan rato sonando, entre los que están los senadores Efraín Cepeda y David Barguil, y los exministros Juan Carlos EcheverryMauricio Cárdenas y Juan Carlos Pinzón.

Omar Yepes, presidente del conservatismo, le dijo a La Silla que aún no ha conversado con Ceballos sobre ese tema pero que lo va a hacer y que vería con buenos ojos su eventual llegada al partido.

Dentro de Palacio, también dan por descontado que Ceballos se moverá hacia una aspiración presidencial. Una fuente de adentro nos dijo: “No me cabe la menor duda de que sale a hacer política”.

Sea que lo haga por esa vía o por cualquier otra, a juzgar por la manera en la que decidió salir del gobierno y por la gestión que tuvo en los casi tres años que hizo parte del equipo de Duque, tiene un camino bien complicado.

Como contamos, su papel como Alto Comisionado dejó resultados muy pobres. Las disidencias de las Farc, el Clan del Golfo y el ELN no solo han aumentado su control territorial y sus rentas, sino que las posibilidades de una negociación futura con cualquiera de ellos es hoy más lejana.

Tampoco fue capaz de aterrizar el concepto de “Paz con legalidad”, que él mismo ayudó a crear y que es el derrotero para lidiar con el conflicto en el gobierno Duque; y, encima, su gestión fue fuertemente criticada internacionalmente.

Incluso se fue dejando una mala impresión porque, como contamos, su salida terminó minando la seriedad de la negociación con el Comité Nacional del Paro, la última tarea que le habían asignado.

El golpe llegó no solo porque Duque decidió nombrarlo sabiendo que salía, lo que puso en entredicho su seriedad para negociar; sino porque Ceballos decidió aceptar la tarea sabiendo que se iba.

Eso sin contar con que Ceballos escogió tener una salida tan ruidosa que le puso más peso al gobierno en momentos en los que atraviesa por su peor crisis.

Por ejemplo, en redes varios miembros de la oposición movieron la idea de que el paro había cobrado una nueva cabeza, y también de que Duque tenía tan poco liderazgo que Uribe había sido el determinador de la salida de una de sus manos derechas. 

“El timing no era el adecuado para su salida para hacerle parlante. Él habría podido ser más diplomático y menos mediático. A Duque le molestó, sin que eso lo haya alejado”, le dijo a La Silla la misma fuente de Palacio.

Hacia afuera Ceballos cargará con un lastre adicional, en caso de que decida lanzarse al ruedo electoral: fue uno de los consejeros del primer círculo de un presidente que tiene niveles de impopularidad tan altos que, según la última Gallup, ya superó la calificación negativa que tuvo el gobierno de Andrés Pastrana.

Renunciando de esa manera, en la que de paso casó pelea con el uribismo, cerró una puerta que le hubiera podido ayudar en una eventual aspiración electoral dentro del espectro ideológico en el que podría encajar su eventual aspiración.

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