En la Cámara la MinTic Abudien será vapuleada pero no censurada

En la Cámara la MinTic Abudien será vapuleada pero no censurada
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La ministra Karen Abudinen será la sexta funcionaria del gabinete Duque en enfrentar una moción de censura.

Este viernes, la ministra TIC, Karen Abudinen, se convertirá en la sexta funcionaria del gabinete de Iván Duque en enfrentar una moción de censura en el Congreso, citada por la oposición. Aunque en ese sector dan por descontado que el Gobierno tiene las mayorías en la Cámara para mantener a la funcionaria en el cargo, en las toldas de la coalición hablan de un pronóstico reservado.

A diferencia de la última moción contra el ministro de Defensa, Diego Molano, esta vez los partidos de Gobierno (Centro Democrático, Conservador, Cambio Radical y La U) no han cerrado filas alrededor de la ministra Abudinen.

Factores como las elecciones legislativas en seis meses, la sombra de la corrupción sobre el Gobierno Duque, la presión mediática, y la evidente división en el partido de Abudinen, Cambio Radical, hacen que la coalición esté más esquiva a respaldar su gestión ante el escándalo.

Eso, de todos modos, no quiere decir que el Gobierno entregará la cabeza de la ministra. "Sería mejor salvarla (en el Congreso) y que luego renuncie", nos dijo un congresista uribista con entrada a Palacio.

En la oposición, la apuesta es el desgaste: "Sabemos que por votos la ministra no se cae, lo que queremos es que haya presión (de afuera) para que se vaya", nos dijo la representante Katherine Miranda, una de las que expondrá mañana las razones para que Abudinen se caiga.

Voto uno a uno: la estrategia del Gobierno

Desde la semana pasada, Abudinen y el ministro del Interior, Daniel Palacios, han buscado los apoyos de los partidos de la coalición. La moción de censura tiene dos etapas. Primero, un debate, en que los 23 citantes de la oposición expondrán las razones por las que creen que debe salir del cargo y en el que Abudinen defenderá su labor. Luego, 10 días después, una votación del pleno de la Cámara, donde la ministra fue citada.

La meta del Gobierno es evitar que en la votación la oposición alcance 90 votos, la cifra que censuraría a Abudinen, algo que ocurriría por primera vez en la historia.

"La orden (de Palacio) es que no perdamos la moción", nos dijo un funcionario involucrado en la minucia de armar el debate de este viernes.

Luego de una crisis institucional por el paro que obligó a Duque a cambiar la tercera parte de su gabinete, entregar la cabeza de un Ministerio a la oposición sería una muestra de debilidad. "Este es un punto de honor para Duque, que a Karen no la vayan a sacar", señaló el analista político Carlos Suárez.

Pero el panorama ahora es diametralmente opuesto al que ocurrió hace solo tres meses, cuando en el Senado intentaron una moción de censura contra el ministro de Defensa, Diego Molano, por los abusos de la Fuerza Pública contra manifestantes. Toda la coalición cerró filas alrededor del ministro, aduciendo la defensa de la institucionalidad del país.

Abudinen arrancó enviando razones con sus asesores legislativos a los voceros de los partidos y ella misma está llamando a algunos directivos, como ocurrió esta semana con la directora de La U, Dilian Francisca Toro y con el jefe de los conservadores, Omar Yepes. Pero todos los políticos se están cuidando de asumir el costo político de su defensa.

La ministra buscó, infructuosamente, reuniones con la totalidad de las bancadas de los partidos clave para su votación, como los liberales –que son la mayoría en la Cámara–, los conservadores, Cambio Radical, La U y el Centro Democrático.

En La U hubo un intento de una reunión virtual, pero varios congresistas pidieron a la presidenta Toro un encuentro presencial que no se ha dado. Los conservadores mandaron a decirle con su vocero, el representante Buenaventura León, que "hay que tener independencia" y por eso no habría encuentro.

El Centro Democrático la recibirá sólo hasta antes del debate de mañana. La orden de Álvaro Uribe es "escuchar la defensa de la Ministra en el debate", según nos dijo el representante Gabriel Vallejo. "Uribe ha sido excesivamente prudente con el tema".

Ante la falta de unidad alrededor de la defensa, esta semana la estrategia giró en torno a reuniones con grupos de congresistas, y no las bancadas. 

Por ejemplo, el miércoles en la tarde, el ministro Palacios citó a los voceros de los partidos Centro Democrático, La U, Cambio Radical y Conservador para, entre otros, hablar de lo que ocurrirá el viernes. "No nos ofreció nada", nos dijo, esquivo, uno de los asistentes. "Nosotros le hablamos de la preocupación que existe sobre este caso".

"El problema es que todos están pensando en reelegirse y estos temas pesan. Por eso es que en el Partido no hay una posición", dijo un alto directivo de La U al hablar de la reticencia de la colectividad a cantar su voto a favor. "¿Quién se da la pela de defenderla? En principio no es justo que el Congreso pague los platos rotos del escándalo", insistió el representante Vallejo del Centro Democrático.

 

Y si bien la totalidad de las 12 fuentes consultadas, en los cuatro partidos de la coalición, insisten en que esperarán al debate, en la oposición no comen cuento.

"De los 35 congresistas del Partido Liberal me apoyan 10. Si tengo 10 no tengo 11", nos dijo el representante Angel Gaitán, vocero liberal y uno de los citantes al debate. Explica que su cuenta muestra que en la Cámara está "cantado" el apoyo a la ministra.

"El Gobierno tiene alienados a los partidos", nos dijo el representante Mauricio Toro, otro de los citantes. Dijo que en ocasiones anteriores, congresistas de la coalición les han dicho en voz baja que apoyan sus mociones de censura, "pero luego se voltean".

Un ejemplo de apoyo moderado ocurre entre los conservadores. "Lo más seguro es que el partido no la va a atacar, tampoco a defender, pero vamos a votar no a la moción de censura", dijo el representante Gustavo Padilla.

Y aunque en el uribismo el representante Gabriel Santos es el único que ha pedido que la ministra renuncie, al interior, su voz parece solitaria. Según el representante uribista Enrique Cabrales, "el partido es totalmente justo, apoyamos 100 por ciento al Gobierno y sabemos que no toda la culpa, ni la responsabilidad, recae en el Ministerio, o en la ministra, como lo están haciendo ver de otros lados".

 

Dos congresistas del Centro Democrático, así como otros cinco de la coalición de La U y los godos, repitieron una constante: "el que debe defender a la ministra es Cambio Radical".

Cambio: con los focos encima

Abudinen es de la casa Char, de Barranquilla, el ala más poderosa de Cambio Radical, después del jefe natural, el exvicepresidente Germán Vargas Lleras. Ha lanzado duras críticas a Abudinen, pero, por otro lado, después del Centro Democrático, su partido es el que más ministerios tiene dentro del gabinete. Además de TIC, tienen Deporte, Salud y Comercio.

Los Char ya han mostrado independencia de Vargas Lleras. Así ocurrió con el voto de los charistas de Cambio en la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo de Duque en 2018, que el exvicepresidente criticó. Y en otras ocasiones se han unido contra el Gobierno, como en la reforma tributaria del semestre pasado.

Vargas Lleras lleva tres duras columnas contra Abudinen en su vitrina de El Tiempo de los domingos. Critica la incapacidad del Ministerio para evitar el escándalo y que la ministra no asuma la responsabilidad política.

Dentro del partido, los más críticos a Vargas dicen que es una estrategia para lavarse las manos. "(La columna) es su manera de demostrar que no es el político que la gente piensa", dijo un senador que pidió la reserva de su nombre para evitar un disgusto de su jefe natural.

Aunque Cambio no ha tenido reunión de bancada, pareciera que la postura de Vargas no caló dentro de la Cámara. Prueba de ello es que los dos vargaslleristas en la Comisión Sexta –donde se tratan asuntos TIC– ya cantaron su voto de respaldo a la ministra.

"Le ha puesto la cara al país", dijo el representante Aquileo Medina, de Tolima. "Lo ha hecho de la mejor manera, buscando llegar hasta el fondo".

El valluno Oswaldo Arcos fue más allá y habló de una conspiración de medios y políticos contra Abudinen. "Ha habido un ataque, una conspiración hacia la institucionalidad".

Por ahora, la defensa del ala Char dentro de Cambio sigue firme con la ministra: "Es una mujer ejemplar", dijo el representante José Amar, de la cuerda de la familia barranquillera. Aún así, ni siquiera en Cambio Radical hay una postura de bancada unificada para defender a Abudinen.

El desgaste es una opción

Sin un apoyo decidido para defender a la ministra y sin los votos para censurarla, la oposición le apunta a que el escenario de la moción sirva para subrayar su responsabilidad política en el caso del contrato emproblemado del MinTic.

La representante Katherine Miranda, del partido Verde, será la primera del grupo de 23 congresistas que mañana expondrán su caso contra la ministra. Ya antes del debate comenzó a mostrar las pruebas que cuestionan el papel de Abudinen.

Documentos como este que, a juicio de Miranda, muestran que el Ministerio había sido advertido por una Red de Veedurías de posibles irregularidades de los contratistas antes de entregar el millonario desembolso de 70 mil millones de anticipo para conectar a 7 mil colegios que hoy siguen sin internet.

La razón detrás de esta estrategia es lograr la suficiente presión para que de aquí a la votación de la moción en 10 días, Abudinen presente su renuncia. "Si vamos a sacarla en la Plenaria por votación no hacemos nada. Necesitamos presionar para que se vaya", insistió.

La representante, así como sus copartidarios Mauricio Toro y León Muñoz, dicen que el debate no tiene garantías. Fue citado por la presidenta de la Cámara, la uribista Jennifer Arias, un viernes, luego de un partido de la Selección Colombia y sin transmisión por televisión.

En la oposición buscan un escenario como el de noviembre de 2019, cuando el ministro de Defensa, Guillermo Botero, decidió renunciar al cargo antes de que el Senado votara su moción. Para ese momento, había perdido el respaldo de toda la coalición, incluido el uribismo, luego de que el senador Roy Barreras demostrara en el debate previo que hubo un bombardeo a menores de edad en un campamento de una disidencia.

"Lo que nosotros queremos es minar el camino más para que renuncie a finales de mes", señaló Toro, que anticipa que la censura fracasará, pero que busca dejar heridas hondas para que la ministra renuncie luego.

Esa idea choca con la fijación que el presidente Duque tiene de no entregar otra cabeza a la oposición. Más aún si se trata de un Ministerio que encabeza una funcionaria con la que tiene un amistad personal, y maneja una de sus banderas, como la tecnología.

En voz baja, en el uribismo no descartan esa opción. "He escuchado a muchos diciendo: hay que dejar que se aclare un poco más el tema y luego de eso, que ella dé un paso al costado", nos dijo un senador del Centro Democrático con entrada a Palacio.

Hasta ahora, tanto Duque como su ministra insisten en que seguirá en el cargo. El presidente mostró tozudez política al reencauchar al polémico exministro Carrasquilla como codirector del Banco de la República. Al mantener a Abudinen pasa lo mismo.

Y si bien ella dijo esta semana que "uno se va al cementerio cuando se le quitan las ganas, cuando no tiene pasión". En el Congreso, aún sin los votos para sacarla, la coalición del Gobierno no tiene ni pasión ni ganas de defenderla. 

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