En la discusión para despenalizar el aborto la incógnita son las magistradas

En la discusión para despenalizar el aborto la incógnita son las magistradas

Desde que hace una semana México despenalizó el aborto, crece entre las activistas la ilusión de que la Corte Constitucional colombiana siga sus pasos y también elimine el delito de aborto. En realidad, nunca hemos estado tan cerca de hacerlo pues hay dos ponencias ya listas que van en esa dirección. La incógnita es cómo votarán las magistradas mujeres una vez las ponencias lleguen a Sala Plena.

La primera de las demandas contra el artículo 122 del Código Penal, que está en el despacho del magistrado liberal Alberto Rojas, la presentó el abogado Andrés Mateo Sánchez el 31 de julio del año pasado. La segunda, que tiene el magistrado también liberal José Antonio Lizarazo, la presentó el 16 de septiembre el movimiento Causa Justa, conformado por más de 100 organizaciones de mujeres que luchan por la despenalización.

Desde entonces, ha habido una intensa presión sobre la Corte desde todos los flancos. Las organizaciones conservadoras han recusado a todos los magistrados para dilatar la discusión, mientras que las feministas han hecho una campaña en medios y manifestaciones en frente de la Corte pues sienten que es ahora o nunca.

La Silla supo por dos fuentes de adentro de la Corte y con los demandantes, que las dos ponencias van en el sentido de despenalizar por completo y de dejarle al Congreso la facultad de definir en qué casos se debería penalizar. Por ejemplo, después de un número determinado de semanas y/o cuando se trata de un aborto forzado. Y si no se pronuncian, igual quedaría despenalizado en todos los casos. De cualquier manera, no podrían hacerlo más restrictivo.

Teniendo en cuenta decisiones anteriores y con base en lo que han dicho, es claro que ya hay cuatro votos a favor de la despenalización.

Las posiciones

En el bloque a favor de despenalizar están los magistrados Alejandro Linares, José Fernando Reyes y Alberto Rojas. El año pasado, cuando la Corte se inhibió de estudiar una demanda que buscaba penalizar totalmente el aborto, los tres salvaron el voto con el argumento de que “la decisión de interrumpir un embarazo tiene que ver con las más íntimas convicciones de la mujer gestante y por ello el Estado no puede intervenir de manera tal que anule su libertad”.

Los mismos tres apoyaron la ponencia de Linares, quien a raíz de esa demanda de la activista conservadora Natalia Bernal, hizo una ponencia abogando por la despenalización del aborto antes de la semana 16 de gestación. Por lo tanto, es predecible que seguirán la misma línea de argumentación.

A ese grupo, se suma el voto de Lizarazo, que aunque no ha repartido su ponencia le ha hecho saber a compañeros de sala que va por la despenalización.

En contra de la despenalización se anticipan tres votos: los de los magistrados Jorge Enrique Ibañez , Paola Meneses y Cristina Pardo.

La magistrada Meneses fue nombrada en enero y se conocen muy poco sus posiciones. Llegó allí por ser la amiga de colegio de Iván Duque y su trayectoria —que no es muy larga— ha sido más en temas administrativos. Por lo tanto, no es claro en qué dirección votará, pero por su cercanía con el Presidente —que está en contra de la despenalización— las feministas no están contando con su voto.

Tampoco con el del magistrado Ibañez. Él también llegó a la Corte hace menos de un año, y fuera de que es una persona religiosa, sus posiciones son de corte conservador. Por ejemplo, cuando discutieron la eutanasia, se opuso con el argumento de “que no existe el derecho a morir dignamente, sino que el derecho que se protege es la vida”.

Cuando iba a ser elegido, dijo que aunque creía en el principio de no regresividad de los derechos en casos de índole moral como el matrimonio igualitario o la despenalización del aborto en algunos casos (no dijo cuáles para no inhabilitarse) podría ser necesario “revisar excesos”.

El tercer voto que podría ser negativo es el de Cristina Pardo, quien ya se ha opuesto en el pasado a decisiones relacionadas con el aborto. Cuando la Corte se inhibió recientemente en la demanda de Natalia Bernal, ella aclaró su voto diciendo que no compartía la sentencia que había permitido el aborto en tres causales ni tampoco la línea jurisprudencial que siguió a esa decisión. Cree que “desconoció el hecho biológico de la vida humana naciente” y que “se trata de un derecho fundamental en cabeza del nasciturus”. Y luego hizo una ponencia en la que pedía la penalización en todos los casos después de la semana 24.

Con estas posiciones, la suerte de la despenalización recae en los votos de las magistradas Gloria Stella Ortiz y Diana Fajardo, ambas con varios fallos a favor de los derechos de las mujeres y con posiciones muy de avanzada en temas tan diversos como los derechos de los animales, la eutanasia o incluso, de los ríos como sujetos de derecho.

“Fajardo ha tenido consideraciones favorables a las mujeres; ella y Ortiz han sido férreas en la protección de las niñas. Pensamos que hay esperanza”, dice Mariana Ardila, abogada de Women’s Link y una de las redactoras de la demanda de Causa Justa.

Sin embargo, el voto de Ortiz no está asegurado a favor de la despenalización. La magistrada ha defendido en muchos fallos el valor de la seguridad jurídica, y la idea de que flexibilizar las reglas procesales puede ser muy peligroso.

En este caso, esa posición es muy relevante porque el problema jurídico que decidirá la Corte gira en parte alrededor de si existe cosa juzgada frente al aborto. En otras palabras, sobre si la Corte ya cerró este tema con la sentencia del 2006 que permitió el aborto en tres casos excepcionales.

Las demandantes de Causa Justa creen que desde ese fallo ha cambiado la realidad sustancialmente porque se han puesto en evidencia las múltiples barreras que encuentran las mujeres para abortar en los casos permitidos lo que hace que se retrase el aborto y porque hay nuevos estudios que muestran que en los países que se ha despenalizado disminuyeron los casos de aborto.

Pero, a la vez, Ortiz ha sido una defensora vehemente de los derechos de las mujeres, y en dos casos recientes —el de estabilidad laboral reforzada de mujeres embarazadas y el de eutanasia— no privilegió el principio de cosa juzgada. De hecho, en la decisión sobre la eutanasia, Meneses, Pardo e Ibañez usaron ese argumento para no ir con la mayoría, mientras Ortiz votó a favor de permitir la eutanasia en más casos.

La otra incógnita es la magistrada Diana Fajardo. Fajardo se caracteriza por sus posiciones liberales. De hecho, fue la ponente de ese fallo de eutanasia. Entre otras cosas, su texto reconoció que ese derecho tiene que ver con la “posibilidad de vivir adecuadamente en condiciones de dignidad”, uno de los argumentos centrales de las dos demandas para despenalizar el aborto. En estas, esa razón se cita para explicar que la dignidad tiene que ver con la posibilidad de decidir sobre el propio proyecto de vida.

En su caso, también podría pesar el antecedente del fallo sobre el decreto de emergencia que permitió sacar presos de la cárcel por la pandemia y el de la cadena perpetua. En el primero, su ponencia argumentó que cuando la penalización es irrazonable, inequitativa e ineficaz se deberían buscar otros medios razonados porque incluso sin ser esa la intención recurrir a la penalización como primera solución termina discriminando desproporcionadamente a las poblaciones pobres. Y este es otro de los argumentos a favor de la despenalización, ya que las mujeres pobres son penalizadas de manera desproporcionada por abortar, como lo contamos en esta historia

Sin embargo, Fajardo ha defendido la protección de la vida esencial, y de todos los seres sintientes. Fue ese argumento el que ella defendió a capa y espada en el fallo del Oso Chucho. Como dice una persona que trabajó en la Corte Constitucional y conoce de cerca a Fajardo, “lo difícil es que ella es vegana, vegetariana y defensora de los derechos de los animales hasta el final”. Y esa defensa a ultranza de la vida de todos los seres podría pesarle a la hora de despenalizar el aborto.

Sus posiciones liberales y a la vez su defensa de la vida de los seres sintientes muestran que su voto es el que podría inclinar la balanza en este caso tan simbólico en la lucha por los derechos sexuales y reproductivos de las colombianas. “Puede ser el swing vote”, dijo una persona que la conoce y trabajó en la Corte.

El límite máximo para el fallo es la tercera semana de noviembre. Ahí se sabrá con certeza cómo se movieron las magistradas.

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