En Magdalena hay paro y rumba, pero aún no abren los colegios

En Magdalena hay paro y rumba, pero aún no abren los colegios

En Santa Marta y en los pueblos del Magdalena la gente puede ir a discotecas, cines y a la playa. Sin embargo, más de 340 mil niños no han regresado a sus colegios de forma presencial. 

En el país el 60 por ciento de los colegios ya regresaron a las aulas, pero en el Magdalena solo mañana se hará un anuncio del inicio del retorno a clases, según nos informaron en la Gobernación. Apenas comenzarán con un plan piloto para algunos colegios que ya tengan las medidas de bioseguridad.

Esto se explica porque el gobernador del movimiento Fuerza Ciudadana, Carlos Caicedo, no se acogió a las directrices del Gobierno Nacional, con quien ha tenido enfrentamientos públicos por diversos temas. Caicedo, el mandatario de izquierda más poderoso del Caribe, ha seguido la línea de los sindicatos de educadores locales, que han sido clave en su modelo político.

El presidente Iván Duque tampoco ha buscado diálogos con Caicedo y con los sindicatos locales para solucionar el problema.

Mientras tanto, hoy los sindicatos del departamento salieron a una nueva jornada de paro para protestar contra el Gobierno en las calles. Y en las últimas semanas han organizado una tutelatón para frenar la reactivación de la presencialidad.

En medio de un agitado clima político, los niños y sus padres son los que han sufrido más con las clases virtuales, porque en el Magdalena apenas el 34 por ciento de los hogares tiene una conexión de internet.

 

Año y medio sin ir a la escuela

El lunes a las dos de la tarde Stiven (7 años) y Antonio (5 años), su hermanito menor, están vestidos con camiseta del Atlético Nacional y jugando fútbol en la playa del Centro Histórico de Santa Marta. Sus papás, Juan David y Lina —no quisieron revelar sus apellidos— se resguardan debajo de la sombra de una palmera mirando.

Lina se queja de una de las paradojas que se vive en Santa Marta: “En el barrio los papás se sientan en los billares con los niños, pero ¡dígales que van volver al colegio!”.

Con el pasar del tiempo para muchos hogares se hace insostenible seguir con las clases virtuales. La mamá de Lili Sofía (7 años), Estefanía Mora, quien trabaja en un restaurante de Santa Marta, cuenta que mientras pudo acompañar a su hija en las clases virtuales durante la pandemia “a Lili le fue muy bien; pero ahora no tiene la disciplina de estudiar sola”.

Mora dice que está agotada con la situación: “La profesora de Lili me regaña cuando no hace las tareas, yo trato de que cumpla, pero no la puedo matar a palo, llego rendida de trabajar todo el día. Nos exigen que seamos madres, amas de casa y ahora maestras. ¡Que hagamos su trabajo!”.

Y para la abuela de Lili, Yanella Quero, el problema es que ni siquiera tienen clases virtuales: “Les mandan por WhatsApp lo que tienen que imprimir, los dibujos que tienen que recortar. Solo cuando les van a hacer un examen se conectan. Los tratan como estudiantes universitarios”.

(Estefanía Mora, Yanella Quero, Lili Perozo y su hermanito)

El panorama se complica aún más para los niños sin internet y esto amplía las brechas de la inequidad en la calidad de la educación.

Andrea Escobar, directora de la Fundación Empresarios por la Educación, explica que “El puntaje promedio de las pruebas Saber 11 para el año 2020 es de 216, pero al observar por sectores, los colegios públicos tuvieron promedio de 214 y los privados de 255, este tipo de brechas pueden crecer de mantenerse esquemas virtuales de enseñanza” .

Todos los niños de Colombia estuvieron más de un año en esta situación. Pero en Magdalena ha durado más que en cualquier otro lugar, por el poder de los sindicatos en la Gobernación de Caicedo, y la pelea política con el Gobierno Nacional.

Duque vs. Caicedo: contra todos los niños del Magdalena

En la cruzada por volver a la presencialidad de los colegios públicos, el Gobierno Duque lleva un poco más de la mitad de la tarea hecha. De casi 10 millones de estudiantes matriculados para 2021, ya más de 5 millones novecientos mil están de vuelta a las aulas. Un avance importante, que deja todavía el saldo de otros 4 millones que siguen desde sus casas.

Pero este avance es muy distinto dependiendo de la región. En departamentos como Antioquia o ciudades como Bogotá ya más del 70 por ciento de los estudiantes volvieron a la presencialidad. Otros van a medio camino, como Meta, donde ya regresó el 57 por ciento, pero Magdalena sigue estando en ceros.

Que la presencialidad esté embolatada hasta ahora en Magdalena se explica por una pelea política que ya lleva tiempo. Allí el gobernador Caicedo se alineó con los sindicatos para posponer el regreso a clases presenciales; mientras el Gobierno Nacional ha presionado para que los niños regresen.

En junio el Gobierno Nacional ordenó, con una directiva, el regreso a clases presenciales con los protocolos de bioseguridad. Pero el gobernador Caicedo y la alcaldesa de Santa Marta del movimiento de Caicedo, Virna Johnson, le enviaron una carta al Gobierno comunicándoles que aplazarían el retorno a las aulas.

“En su mayoría la comunidad educativa y las autoridades municipales coinciden en que el riesgo por contagio con el covid-19 no ha desaparecido”, dijeron en la carta.

Por su parte, la ministra de Educación, María Victoria Angulo, le envió una carta al contralor general Carlos Felipe Córdoba para que investigue la decisión de Caicedo de no regresar a clases presenciales.

El incumplimiento de la directiva del ministerio ha venido acompañado de una tutelatón organizada, entre otros, por los sindicatos de maestros. Según datos de la Viceministra de Educación, Constanza Alarcón, de las 971 tutelas interpuestas para evitar el retorno a clases, 414 han sido o provienen de Magdalena. Esto es, más del 42 por ciento de todas las tutelas del país.

Dorismel Barreto, directivo de Edumag, el sindicato de maestros del Magdalena, no niega que ese es un recurso que han utilizado, y dice que el Gobierno nacional está presionando a la Gobernación para regresar a la presencialidad a través de decretos y documentos que les envían para que reporten el avance, pero sin que realmente les interese sentarse con ellos a negociar cómo hacerlo.

Y es que en Magdalena la reapertura se volvió un tema político. Por eso Ciénaga, el único municipio que no depende de la Gobernación para temas educativos, ya inició el regreso a clases presenciales. Allí el alcalde es un político tradicional, Luis Alberto Tete, que derrotó al candidato de izquierda en 2019.

Al respecto, el sindicalista Barreto dice: “En Ciénaga tenemos un gobierno de derecha que llevó a los estudiantes a la presencialidad sin tener en cuenta lo que piensa la gente. Aquí, en Santa Marta, con gobiernos alternativos, nos escuchan”. Agrega que, un año después del cierre de colegios: “estamos hablando al menos tres veces por semana para definir dónde podemos regresar”.

Del lado del Gobierno, tampoco ha existido voluntad de sentarse a negociar ni con la Gobernación ni con los sindicatos del departamento para encontrar una salida al bloqueo. En una visita reciente del presidente Duque al departamento, ni siquiera le avisó a Caicedo que estaría en Magdalena. El Ministerio no nos confirmó que tengan algún plan para romper el bloqueo educativo.

El desdén alrededor del tema educativo es tal que, según dijo Dorismel Barreto, directivo del Edumag, durante la pandemia muchos ladrones robaron sillas y cables eléctricos en algunos colegios.

Las alianzas con los educadores, en cambio, están bien cuidadas. Caicedo apoya la posición de los sindicatos, a quienes les ha dado participación en sus administraciones (varios sindicalistas han sido secretarios de educación de Santa Marta y el Magdalena en administración caicedistas) y son claves en su proyecto político.

Hasta mañana, cuando se anunciará un regreso a clases, la posición de Edumag, el sindicato de trabajadores de la educación del Magdalena -que tiene 10 mil afiliados- ha sido que sólo volverán a las aulas cuando estén todos los elementos de bioseguridad en los colegios, por lo que el anuncio de Caicedo de abrir parcialmente lo ven con buenos ojos.

Aunque en sus cuentas son más los que se quedarán sin abrir. Calculan que 80 por ciento de los colegios públicos del departamento, desde antes de la pandemia, carecen de baterías sanitarias y agua potable, en municipios que tampoco tienen alcantarillado propio.

En Santa Marta, donde la condición de los colegios está mejor, un colegio público femenino, La Normal Superior, ya hizo un piloto para abrir, pero aún en los privados la reapertura sigue lenta y apenas dos colegios, según la Alcaldía, lo han hecho.

Entre los sindicalistas del magisterio, además del calendario educativo, también se respira el electoral. Según Barreto, “tenemos que empoderarnos el próximo año para la presidencia con gobiernos del cambio que de verdad le sirvan a la educación del departamento”. Al ritmo actual es posible que llegue un nuevo presidente antes que el retorno total de la educación presencial. 

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