En medio del coronavirus, Cali le apunta fuerte a la comida

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Alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina. Foto: redes sociales.

El alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, le ha metido empeño a robustecer la salud, pero más la alimentación. 

El alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, que es médico, tomó la delantera para preparar a la ciudad frente al coronavirus.  El 6 de marzo ordenó empezar a hacer campañas para evitar la propagación del virus, el 11 ordenó el confinamiento de adultos mayores, y el 12 de marzo instaló un Puesto de Mando Unificado para monitorear los casos. Todo esto antes de que hubiera el primer caso de coronavirus en la ciudad, que fue reportado el 15 de marzo, incluso antes de que el Presidente decretara el estado de emergencia. 

 

Pero, sobre todo, la Alcaldía le ha metido su empeño en garantizar que ninguna persona pase hambre durante esta cuarentena.

Garantizar la comida

Casi la mitad de los más de 2,3 millones de caleños vive en la informalidad y a 2018, la cifra más reciente, 383 mil personas vivían con menos de 257 mil pesos al mes. 

Ospina se ha concentrado en garantizarles a ellos su alimentación para evitar que tengan que salir a la calle para conseguir plata para comer, y que algunos recurran al crimen en una ciudad que tiene la tasa de homicidios más alta del país con 44,5 muertos por cada cien mil habitantes (el promedio nacional es 24 por cada cien mil). 

Para lograrlo, el Alcalde destinó 60 mil millones de pesos que tenían otras destinaciones para dar mercados a 200 mil familias durante esta primera cuarentena. 

“Si se alarga tendremos que buscar más recursos", le dijo a la Silla el secretario de Hacienda, Fulvio Leonardo Soto. 

Unas 500 personas de logística se organizaron en tres grupos para repartir los mercados.

Por poblaciones organizadas en grupos como ancianatos, habitantes de calle, venezolanos, indígenas y organizaciones que atienden lgbti en condiciones de vulnerabilidad. 

Por ejemplo, a los habitantes de calle les están dado comida y alojamiento por medio de cuatro fundaciones contratadas: Samaritanos de La Calle, Ser Gente, Pescador de Hombres y una liderada por un líder religioso. Cada una se encarga de dar alimentación en distintas zonas de la ciudad y Samaritanos ofrece alojamiento para 200 habitantes de calle. Esto tuvo un costo de 4 mil millones, adicionales a los 60 mil de los mercados. 

Para los once ancianatos de estratos bajos, la Alcaldía está repartiendo mercados para una semana (lo harán cada semana hasta que se acabe la cuarentena), al igual que para organizaciones Lgbti y de indígenas.

Para los migrantes venezolanos que viven de la calle, hay un presupuesto de 200 millones con los que esperan adecuar un albergue para ellos donde puedan tener alimentación, que podría estar listo en dos semanas. Lo que ya hicieron fue pagarles el alojamiento a 300 de ellos (sobre todo mujeres y niños) en algunos sitios, algo que no harán más porque no tienen recursos. 

Otro sector que están atendiendo son los trabajadores informales como los recicladores. 

“Son trabajadores que tenían un ingreso y ya no”, dice la secretaria de Bienestar Social, Fabiola Perdomo que está encargada del tema. Muchos de ellos están identificados en bases de datos de la Alcaldía. 

El tercer eje es el territorial, explica la secretaria Perdomo. Están llevando mercados a los asentamientos y lugares de invasión, es decir las zonas más pobres de la ciudad y donde viven los más necesitados de los necesitados.  

Desde la semana pasada, empezó a entregar mercados en las comunas más deprimidas de la ciudad 6 y 14, asentamientos como Pilar Tayrona, Quintas del Sol, barrio Comuneros 1 y 2, comuna 15, Haití, Pampas 1 y 2 y Valladito. 

“Estoy muy agradecido porque estaba pasando momentos difíciles y cualquier ayuda que me brinden nos sirve, nos permite estar tranquilos unos días más”, dice Rigoberto Cabezas, obrero de construcción y habitante del barrio popular Las Palmas de estrato dos, asentamiento el Árbol, en la comuna 18.  “Aunque uno siempre quisiera un poquito más, porque la necesidad es dura. Haciéndolo rendir este mercado dura una semana”, le dijo a La Silla. 

Él recibió su mercado ayer a las 5:30 de la madrugada; tres libras de arroz, una libra de azúcar, una libra de sal, harina, una barra de chocolate, espaguetis para sopa, otro paquete de instantáneos y dos litros de leche. 

Entre Cabezas y su hijo mototaxista mantienen a su otro hijo que estudia peluquería y a su esposa. Ninguno trabaja ahora. 

“Yo estoy esperando hasta el 13 de abril y de ahí yo tengo que salir cómo sea a rebuscarme, salir a hacer trabajitos, en la casa nada llega solo. Al inicio teníamos una pequeña reserva, compramos arroz, panela, granos, pero se va gastando y no hay ingresos”, dice.

Un problema con estas entregas es que solo se da un mercado por casa, que la Alcaldía selecciona previamente con ayuda de personas de la comunidad, según le contó a La Silla un voluntario que ha asistido a entregas en Siloé, barrio marginal de Cali.

Esto genera molestia y reclamos entre los que no reciben. Incluso, el voluntario cuenta que ha habido casas donde hay 3 y 7 familias, pero es difícil darles a todos porque no se dan abasto. 

En otros barrios se entrega a los que tengan puntaje en el Sisbén de 0 a 15 (los más pobres).

La alcaldía de Ospina también entregó el viernes pasado 10,500 bonos para comprar mercado a algunos taxistas registrados en bases de datos de la Alcaldía y empresas de transporte, de 80 mil pesos cada uno. La entrega a los taxistas se hizo en varios puntos de la ciudad donde llegaban los conductores. 

Ese mecanismos generó aglomeraciones y largas filas, como lo cuenta este noticiero local, por fallas en la logística.  

Una última estrategia para garantizar la comida de algunos será dar alimentos a comedores comunitarios en zonas donde no alcancen a dar mercados para llegarles a unos 50 mil hogares durante dos meses con una inversión de 15 mil millones de pesos. 

El lío con este plan es que la demanda supera la oferta de la Alcaldía y ya hay sectores protestando porque no les ha llegado la comida. 

El viernes pasado, al menos unas 20 personas salieron a la calle en el asentamiento el Árbol, en el barrio Polvorines, también en la comuna 18 habitada sobre todo por migrantes de Cauca y Nariño, para pedirle al Alcalde que les lleve comida a sus dos comedores comunitarios.

“Hace dos semanas se comprometió con dar comida a los comedores y todavía nada”, le dijo a La Silla la coordinadora de uno de ellos, Damaris Ñanez. “Tenemos la capacidad de dar unos 500 almuerzos entre los dos comedores del Árbol, pero necesitamos los alimentos”, agrega.

Los alrededor de 440 comedores comunitarios son iniciativas particulares que hasta el año pasado recibieron comida de la Alcaldía y de la Diócesis como parte del programa Cali Sin Hambre del anterior alcalde y de organizaciones no gubernamentales y que hasta ahora no se ha activado.

Estos comedores son claves porque los dos del asentamiento el Árbol reparten entre 50 y 80 almuerzos diarios a niños, ancianos y algunos venezolanos pues algunas familias no tienen cocina, gas, ni energía. Solo en la comuna 18, que queda al sur de la ciudad, hay ocho comedores comunitarios. 

Según información de la Alcaldía estos alimentos se entregarán a partir del 13 de abril. 

A pesar de que no toda la gente que lo necesita está todavía cubierta, y por lo cual la Alcaldía abrió un canal por medio de la Arquidiócesis de Cali para recibir donaciones de alimentos, al comparar el presupuesto destinado a este rubro se nota la prioridad que Ospina le ha dado al tema de la alimentación.

La Plata para lo demás

El Alcalde ha destinado más de 70 mil millones a atender la emergencia de salud y económica causada por el coronavirus, que equivale al 13,4 por ciento del presupuesto de libre inversión de la ciudad este año. 

De este rubro, casi 14 mil millones van para salud, y 60 mil millones para mercados.

En Salud hay presupuestados 4200 millones para atender la emergencia de salud, más 7 mil millones adicionales para dotaciones nuevas de los hospitales públicos de la capital. 

Aparte, los hospitales públicos han invertido otros 600 millones para sus propias dotaciones médicas. 

Para campañas publicitarias sobre prevención del coronavirus ha destinado 2200 millones.

Esto fue presupuestado para la fase de contención y aún no hay un presupuesto para la siguiente fase en la que estamos, que es de mitigación. 

“Los recursos para la fase de mitigación sí los hay, pero el monto dependerá de los indicadores de la secretaría de Salud”, le dijo a La Silla el Secretario de Hacienda, Fulvio Leonardo Soto.  

Con los 210 contagiados (la segunda con más casos luego de Bogotá) y diez hospitalizados (hasta el viernes) según cifras de la Alcaldía. 

Actualmente, Cali tiene 2700 camas hospitalarias y 572 de UCI. 2,8 camas UCI por cada diez mil habitantes. Pero tendrán que aumentar ese número porque el porcentaje de ocupación de camas de hospitalización es del 90 por ciento. 

Por eso el plan para las próximas semanas, según la secretaria de Salud de Cali, Miyerlandi Torres, es ampliar las hospitalarias a 3 o 4 mil (no dio la cifra exacta) y las de UCI doblarlas hasta tener 1300. 

El plan del Alcalde es adecuar el hospital de Saludcoop del Sur que le fue entregado en comodato y donde habrá unas 60 camas de cuidados intensivos y 43 de hospitalización en las próximas dos semanas aproximadamente.  

Al menos 1200 camas hospitalarias espera conseguirlas ampliando la capacidad de los hospitales públicos que atienden baja y mediana complejidad con una inversión de 7 mil millones de pesos y las demás, adecuando clínicas privadas.

Adicionalmente, la Secretaria está evaluando la adecuación de hoteles para tener camas de hospitalización allí, en el eventual pico de hospitalizaciones que podría ser en dos semanas. Pero hasta el momento, es solo un plan. 

Para el peor escenario, tienen previsto adecuar el escenario deportivo del Coliseo del Pueblo con camas de hospitalización, pero aún no hay dotación y no es claro como la conseguirían. 

Para liberar camas, la Secretaría ya ordenó a los hospitales cancelar las cirugías ambulatorias y de poca urgencia con lo que esperan bajar la ocupación de camas en un 40 por ciento entre esta semana y la otra.

Frente a las pruebas, Cali cuenta desde el jueves pasado con un laboratorio de la Universidad del Valle que tiene capacidad de hacer 60 pruebas al día, pero todavía depende del laboratorio del Instituto Nacional de Salud para las pruebas que no alcanza a procesar.

Hasta el momento,  la capital del Valle ha enviado 2.417 pruebas al INS, de las que aún están pendientes los resultados de la mitad. Por este tema, hubo un desencuentro la semana pasada entre la directora del INS, Martha Ospina, y la secretaria de Salud Torres, porque Ospina dijo que las pruebas enviadas de la ciudad y del Valle estaban siendo mal embaladas y señaladas. 

Torres dijo que sí están cumpliendo los protocolos. En todo caso, si hay fallas tal como lo señala la directora del INS, es difícil tener un panorama real de contagios. 

Pedirán plata a Carrasquilla

Mientras las cifras se aclaran para definir si ampliar o no la cuarentena, la Secretaría de Hacienda de Cali está evaluando un paquete de medidas económicas que le permita a la ciudad tener más recursos. 

Está coordinando con los demás secretarios de Hacienda del Valle para pedirle en conjunto plata al Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla. Algo difícil teniendo en cuenta que el Ministerio tiene los recursos a ras para manejar la emergencia como contamos.

Está evaluando reducir las tarifas de los impuestos territoriales que, a la vez que reduce la carga a las personas y empresas, le permite tener liquidez a la ciudad porque, en teoría, al haber descuentos puede aumentar el número de personas que paguen. 

Por ahora, ya aplazaron el pago del predial y el impuesto de industria y comercio.

El siguiente paso para el Alcalde Ospina es empezar a construir el plan para recuperar la economía de la ciudad, que como la de todo el país, está golpeada. Espera arrancar en mayo, si logra mantener el resto de temas bajo control.

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