Fajardo, Gaviria y Galán vuelven a intentar la esquiva unión del centro

Fajardo, Gaviria y Galán vuelven a intentar la esquiva unión del centro
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Esta semana será clave para que Sergio Fajardo, Alejandro Gaviria y Juan Manuel Galán avancen en la unión del centro, a la que los tres le han apuntado. 

Hoy se reunirá la Coalición de la Esperanza, donde Galán llevará la posición de que el Nuevo Liberalismo, partido que representa en el grupo de figuras de centro (que además de Fajardo incluyen a Juan Fernando Cristo, Jorge Robledo y Humberto De la Calle), piensa ir con una lista al Senado propia, por fuera de la Coalición. 

También esta semana está planeada una reunión entre Gaviria y Fajardo, que iba a darse el lunes festivo, pero fue aplazada por la muerte de la hermana de la excanciller, María Angela Holguin, quien es pareja de Fajardo.

Las encuestas han decantado un panorama en el que estos son los tres nombres claves alrededor de los cuales gira una alianza de centro. Varios factores impulsan la unión. Programáticamente son muy parecidos y tienen relaciones personales estrechas. De todos los candidatos de su sector, Gaviria, Galán y Fajardo son los únicos que marcan por encima del margen de error en las últimas encuestas. Y, aunque su intención de voto es reducida, sumados, son el grupo que, por ahora, tendría más posibilidades de estar en segunda vuelta con Gustavo Petro. 

La presión para lograr una unión es grande para todos. No lograrlo “sería el imperdonable suicidio del centro”, escribió Patricia Lara en una columna en El Espectador, que evoca la opinión de muchas personas en el sector de centro izquierda. Divididos, se arriesgan a quedar fuera de segunda vuelta, como hace cuatro años, ante un posible candidato único de la centro derecha.  

Tras la mostrada de dientes, un nuevo acercamiento

La apertura a volver a negociar la marcó una carta de Fajardo, publicada la semana pasada, en la que invitaba a “trabajar en un acuerdo de mínimos que nos permita unirnos”. La carta, por primera vez, abrió la posibilidad de que la consulta incluyera a “precandidatos de centro, sean o no de la Coalición de la Esperanza”. Según una persona de la campaña de Fajardo, que pidió no ser nombrada, fue una alusión limitada a Gaviria, para que entre a la consulta sin necesariamente adherir a la Coalición que lleva funcionando oficialmente desde abril. 

Haciendo un mea culpa, Fajardo destacó su intención de avanzar, “Estoy listo para competir, pero, sobre todo, estoy listo para trabajar por Colombia”. Gaviria respondió que estaba dispuesto buscar “vías de encuentro que sean incluyentes y sin vetos”. 

Es un acercamiento que permite volver a encarrilar las conversaciones, tras el desencuentro entre ambos en una reunión con la Coalición de la Esperanza hace dos semanas. Esa reunión terminó con un distanciamiento entre ambos tras el veto reiterado de Fajardo, y otros integrantes de la Coalición, a una consulta con Gaviria si él no renunciaba al apoyo del partido Liberal y su presidente, César Gaviria. 

Por eso el comité de ética que propuso Fajardo en su carta en busca de un nuevo acercamiento no le gustó a Alejandro Gaviria, según contó, a condición de no ser citada, una persona de la campaña que lo supo de primera mano. Sobre todo por las atribuciones inquisitivas que le dio Fajardo en su carta: “si el comité encuentra prácticas clientelistas, se tendrá por violado el acuerdo y la sanción [al candidato] será no poder participar en la consulta”. 

Según dijo una fuente en la campaña de Fajardo, la carta se hizo bajo la percepción de que Gaviria se había distanciado de César Gaviria, creada por un confidencial de Darcy Quinn en La FM. Sin embargo, dos fuentes distintas dentro de la campaña del exrector dijeron que no había tal distanciamiento.  

Según ha explicado Alejandro Gaviria, el centro que él propone es “progresista, liberal y pragmático”. El cree que “una transformación sin partidos es una receta para el fracaso”, como le dijo a los SuperAmigos de La Silla Vacía. Frente al veto a César Gaviria dijo que se trataba de una posición “frívola”. El ex rector ha presentado esta alianza como algo más que un acuerdo táctico. Dice que se trata de una “ética” política. 

“Por participar en la política, teniendo en cuenta que hay que hacer compromisos que nos lleven a asumir la responsabilidad de hacer estas transformaciones. Lo cual es difícil a veces en este nuevo puritanismo, que parece dominar la conversación en el mundo”, dijo en la charla con SuperAmigos.

De otro lado, los partidos con los cuales Gaviria está dispuesto a entrar en acuerdos, al menos antes de primera vuelta, son el Verde, el Liberal, el Nuevo Liberalismo y los movimientos de la Coalición de la Esperanza. 

Dentro de la campaña, según contó una fuente enterada que pidió no ser citada, ven cada vez más lejos una alianza con Cambio Radical, incluso con Peñalosa como candidato, o La U. Ambos partidos empiezan a gravitar cada vez más cerca a una coalición de centro derecha, con el partido Conservador, Federico Gutiérrez y Juan Carlos Echeverry, con quienes Gaviria ha descartado una alianza.  

Eso hace que el camino de una alianza antes de la primera vuelta de Gaviria pase necesariamente por Fajardo y Galán, al mismo tiempo que mantiene el apoyo del partido Liberal. Esto pone la discusión donde estaba hace más de un mes, cuando empezaron a surgir grietas entre los tres precandidatos. La manera de destrabar la oposición de Galán y Fajardo vendría con una movida arriesgada de parte de los dos Gaviria: que César ceda poder en el Liberal y Alejandro logre una posición de influencia, incluso la dirección del partido. 

Según supo una persona que pidió no ser nombrada para dar detalles de una conversación privada, esa es la apuesta que Gaviria ha mencionado para alinear a un grupo de políticos liberales que pueda ser aceptado dentro de una consulta con la Coalición de la Esperanza. Pero es una jugada difícil. 

Por un lado, la manera en la que Gaviria hizo su lanzamiento de campaña, recogiendo firmas como independiente, molestó a muchos políticos del Partido Liberal. Según dijo un líder liberal de la Costa con crudeza, “Gaviria es como como cuca de vaca: ni cuero ni carne”. Anotó además que el arranque de su campaña ha sido decepcionante, y no logra conectar por fuera de las élites universitarias de las capitales.

Además, a menos de un mes del cierre de listas al Congreso, es improbable que César Gaviria ceda el poder de dar avales, sobre el que está construida su influencia en el partido. 

Para rematar, dentro del liberalismo Alejandro Gaviria ya tiene una pelea casada con otro peso pesado del partido: Simón Gaviria. Según la fuente dentro de la campaña de Gaviria, Simón y Alejandro tuvieron una tensa conversación telefónica. Simón le reclamó a Alejandro que se reuniera con congresistas liberales sin tener el aval del partido, y el exrector le recriminó a Simón haber llevado a congresistas liberales, del ala más cercana al Gobierno Duque, donde Federico Gutiérrez.  

Hoy en el liberalismo, según dos fuentes enteradas, César está más cerca de Alejandro que de Simón. Esto, sin embargo, no alivia desconfianzas viejas sembradas alrededor del expresidente dentro de todos los miembros de la Coalición de la Esperanza, en quienes César Gaviria ha dejado diversas cicatrices políticas. En especial, cuando tras la derrota de De la Calle en primera vuelta, apoyó a Iván Duque.  

Con tantas piezas en movimiento, hay poco tiempo para llegar a definiciones sobre la consulta presidencial. La fecha establecida por el Consejo Nacional Electoral para que los aspirantes anuncien si irán a consulta es el 13 de diciembre. Aunque la conformación final de los candidatos se puede definir hasta el 11 febrero de 2022, las campañas apuntan a poder dejar la mecánica resuelta este año, para dedicar los meses cortos hasta las elecciones de marzo del 2022 a las correrías y los debates. 

El Nuevo Liberalismo rompe la lista unida de centro

El factor Gaviria no es el único de desunión en el centro. Según le dijo Galán a La Silla Vacía, “El corazón de la Coalición de la Esperanza no es la lista, sino la apuesta presidencial. El Nuevo Liberalismo quiere tener una identidad propia, y muy probablemente la posición es que iremos solos en una lista al Senado”. 

Fajardo, en cambio, había pedido en su carta que “el esfuerzo hacia las elecciones legislativas de marzo sea conjunto”, y propuso que Humberto De la Calle encabezara la apuesta al Senado. De la Calle, por su lado, aceptó considerar la invitación si iban unidos.

El cierre de inscripciones de las listas al Congreso es en menos de un mes, el próximo 13 de diciembre. Sin la cara de Luis Carlos Galán, que es el logo del Nuevo Liberalismo, la lista de la Coalición de la Esperanza quedaría debilitada. Aunque cuenta con varios partidos, son poco conocidos, como el nuevo Dignidad, de Jorge Robledo, la ASI o Colombia Renaciente. 

Por eso dependen de grandes figuras, y, excepto De la Calle, que no ha aceptado del todo, todas las cabezas fuertes insisten en sus candidaturas presidenciales, como Juan Fernando Cristo y Jorge Enrique Robledo. Ambos, sin despegar en las mediciones de opinión, están jugados dentro de la Coalición a que sus candidaturas impulsen las listas al Congreso por sus respectivos movimientos. Por eso tienen el interés de que la Coalición siga siendo el centro de gravedad de cualquier apuesta presidencial y legislativa de centro.  

Dentro del Nuevo Liberalismo, según dos personas enteradas de las de discusiones internas, hay otro argumento más para mantenerse por fuera de la Coalición de la Esperanza. Una prevención ante perder algo del control de los avales en una lista de coalición. Específicamente frente a candidatos de ascendencia liberal cercanos a Cristo, que quisieran avalarse por el Nuevo Liberalismo. “No le vamos a entregar el partido a Cristo”, dijo una de las fuentes. 

Los problemas para la lista al Congreso de la Coalición de la Esperanza no paran ahí. Otras figuras importantes, como la senadora Angélica Lozano, dependen de que el partido Alianza Verde defina los términos para entrar a la Coalición de la Esperanza, tras la decisión de dejar a sus militantes en libertad en las presidenciales.   

Que la Coalición se debilite es una preocupación para Fajardo, y por eso busca atajar al Nuevo Liberalismo. Según un estratega de la Coalición, “si logramos un acuerdo con el Nuevo Liberalismo, el tema del Verde puede pasar a un segundo plano”. Por ahora, el grupo de cinco políticos que viene trabajando en conjunto para ser la voz del centro desde abril, no tiene ni al Verde ni al Nuevo Liberalismo. Queda la esperanza de lo que pueda aportar la entrada de Ingrid Betancourt, pero, hasta ahora, su apoyo no se ha concretado más allá de trinos a favor de la Coalición. 

Con el tiempo en contra, el centro entra en un periodo crítico de definiciones, con grandes incentivos para unirse, y varios obstáculos que, por ahora, lucen difíciles de superar sin dejar partes en el camino. 

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