Fallo final de Hidroituango en Contraloría, en manos de cercano a César Gaviria

Fallo final de Hidroituango en Contraloría, en manos de cercano a César Gaviria
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La segunda instancia del fallo de la Contraloría en el caso de Hidroituango, la represa más grande del país, será definida por la Sala Fiscal y Sancionatoria de la Contraloría, integrada por personas que nombró ahí el contralor Felipe Córdoba. 

El ponente de la decisión, que debe ser luego votada por otros dos integrantes, es Cristian Castro, un contralor delegado que ha sido secretario del Partido Liberal en Risaralda, y cercano tanto al contralor Felipe Córdoba, como al expresidente César Gaviria, hoy presidente de los liberales.

El trámite de la decisión está suspendido temporalmente desde el miércoles, cuando Castro, el contralor Córdoba, y los otros integrantes de la sala fueron recusados. En un documento de la Contraloría, firmado por él, informa del freno que tiene el proceso. El Consejo de Estado deberá decidir si acepta definitivamente esa recusación. 

La segunda instancia en la Contraloría es una decisión con repercusiones estratégicas y políticas importantes.

Por un lado, involucra a Sergio Fajardo, que es candidato a la presidencia, y quien en primera instancia ya fue hallado fiscalmente responsable por la crisis de Hidroituango, junto a otros políticos, funcionarios y empresas. En total, todos deben responder por un detrimento patrimonial de más de 4 billones de pesos. De ser ratificada la decisión de primera instancia, aún sancionado, Fajardo podría ser candidato.

Pero que la decisión esté en manos de Castro tiene un ruido adicional. Fajardo ha sido crítico de César Gaviria desde el 2018, y recientemente vetó el ingreso de Alejandro Gaviria a la Coalición de la Esperanza, por el apoyo que tiene del presidente del Partido Liberal.

Por el otro, la decisión de segunda instancia podría forzar el cambio de contratistas de Hidroituango, una obra que generará el 17 por ciento de la energía del país, y que está a ocho meses de entrar en operación. Esto generaría retrasos y pondría en la cancha del alcalde de Medellín, Daniel Quintero, la escogencia de nuevos contratistas para terminar un proyecto de Empresas Públicas de Medellín que es para el suministro eléctrico de todo el país.

Quintero, que ha buscado el cambio de contratistas desde que llegó a la Alcaldía, es, a su vez, cercano a César Gaviria

Hablamos con Castro y nos respondió lo siguiente: "Nosotros en la Contraloría fallamos de manera jurídica y técnica y no tenemos en cuenta las peleas políticas entre Fajardo y Gaviria. Además, el proceso está bajo reserva y no tenemos autorización para hablar de eso." Sobre su relación con Gaviria no quiso pronunciarse.

Hidroituango, en manos de un liberal gavirista

Cristian Camilo Castro Mejía nació en Balboa, Risaralda, pero creció en Pereira, en la misma ciudad del Contralor a quien conoce desde que este fue secretario de Gobierno del exalcalde liberal de Pereira, Juan Manuel Naranjo Vélez, y Castro un contratista.  Es abogado con especialización en marketing político, derecho público y constitucional, y con maestría en comunicación política. No tiene más de 40 años.

Castro es de origen Liberal y entre 2009 y 2010 fue Secretario General del partido en Pereira. Su padrino político es Carlos Humberto Isaza, cercano al contralor Córdoba y a César Gaviria. Hoy Isaza es contratista de la Contraloría y sonó como posible vicecontralor de Córdoba en septiembre de 2018, precisamente por su cercanía con César Gaviria.

Isaza fue director de Función Pública en la Presidencia de César Gaviria, se quemó tratando de llegar al Senado en 2018 por el Partido Liberal, en una campaña que gerenció el hoy contralor delegado Cristian Castro.

Fallo final de Hidroituango en Contraloría, en manos de cercano a César Gaviria
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Carlos Humberto Isaza y Cristian Castro en la fallida campaña de Isaza al Senado por el Partido Liberal en 2018.

Esa cercanía entre Isaza y Gaviria fue además fundamental para que el Partido Liberal apoyara la elección de Córdoba como Contralor. Como contamos en su perfil, Isaza hizo lobby con Gaviria para que apoyara a Córdoba, a pesar de que ya tenía otro candidato. Isaza, además, conoce al Contralor desde que es muy joven, pues es amigo de sus padres.

Durante la campaña de Córdoba a la Contraloría, Castro, el hoy contralor delegado encargado de la ponencia de Hidroituango, era director administrativo del Partido Liberal, un cargo que tiene permanente comunicación y confianza de Gaviria y al que llegó por ofrecimiento del expresidente, según supo La Silla por una fuente de primera mano pero que pidió no ser citada para no meterse en líos.

Castro llegó por primera vez a la Contraloría en 2012, nombrado por Córdoba, quien ya estaba adentro como delegado de participación ciudadana. Cuando Sandra Morelli lo nombró vicecontralor se llevó a Castro a trabajar con él.

De ahí Castro salió a montar una consultora política llamada Poder Público Consultores, y de 2016 a 2018 fue asesor de la Alcaldía de Pereira durante la administración del liberal Juan Pablo Gallo Maya, quien es un aliado político fundamental de César Gaviria en Risaralda.

En 2018, Castro se convirtió en contratista de la Federación Nacional de Departamentos, apenas Córdoba dejó esa entidad para volverse Contralor, y ese mismo año estuvo 10 meses como director administrativo del Partido Liberal.

Volvió a finales de 2018 a la Contraloría como Contralor Delegado y luego Córdoba lo nombró en la Sala donde tiene en sus manos la ponencia de Hidroituango.

La llave de la segunda instancia

Cuando el Congreso aprobó la reforma a la Contraloría en 2019, que le dio superpoderes a Córdoba, uno de los artículos decía que el Contralor General tenía el poder de reformar internamente la entidad. Entre los cambios estuvo la creación de la sala para resolver procesos en segunda instancia.

Antes de la reforma la segunda instancia era el Contralor General, pero ahora lo hace esta Sala en la que Córdoba no tiene ni voz ni voto, pero sí decide quiénes la conforman. Fue una forma de mostrar independencia sobre los procesos, que, a su vez, creó nuevos puestos en la Contraloría, donde radica gran parte de su poder.

Castro recibió, por sorteo, el caso de Hidroituango en una Sala que está conformada por cuatro contralores delegados. El sistema funciona como en las altas cortes: la ponencia se resuelve con tres votos, en este caso, el de Castro, el de Néstor Castillo y el de Sergio Medina.

De todos, Castro es el único que fue nombrado a dedo por el Contralor y también, es el único que tiene vínculos con políticos, en este caso con César Gaviria. Los demás son funcionarios de carrera.  

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