Gina le regala una victoria mediática a Ordóñez

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La decisión de la Corte Constitucional de no ampliar la educación sexual al preescolar y la primaria es una victoria mediática para el procurador Alejandro Ordóñez. Gratis, además.

Esa sensación de que Ordóñez ganó se debe a que hace una semana la ministra de Educación, Gina Parody, convirtió al Procurador en el protagonista de un proceso en el que éste solo intervino de rutina. Y la Ministra lo hizo a pesar de que oficialmente el ministerio de Educación a su cargo había pedido, como el Procurador, rechazar la demanda ante la Corte.

 

La decisión de la Corte Constitucional de no ampliar la educación sexual al preescolar y la primaria es una victoria mediática para el procurador Alejandro Ordóñez. Gratis, además.

Esa sensación de que Ordóñez ganó se debe a que hace una semana la ministra de Educación, Gina Parody, convirtió al Procurador en el protagonista de un proceso en el que éste solo intervino de rutina. Y la Ministra lo hizo a pesar de que oficialmente el ministerio de Educación a su cargo había pedido, como el Procurador, rechazar la demanda ante la Corte.

El tema no es reciente, pero empezó pasando de agache.

La Corte se enfrentaba a una demanda de julio del año pasado, que interpuso el grupo de investigación “Sin embarazos en adolescentes”, que lidera el educador Carlos Arturo Silva Marín.

Silva demandó un artículo de la Ley para prevenir la violencia sexual que crea la educación sexual en los grados décimo y once y en la educación superior, con el fin de que esa cátedra se extendiera a la educación entre preescolar y noveno grado. La idea de la demanda no era que se cayera ese artículo sino que la Corte dijera que era inconstitucional que no se aplicara también a los grados inferiores.

Después de que el magistrado conservador Jorge Pretelt fue elegido proponente, convocó a varias entidades a que presentaran su concepto. Lo hicieron varias universidades, el Icbf y el Ministerio de Educación que dirige Parody.

El Ministerior de Educación, según dos magistrados titulares y un magistrado auxiliar de un tercer despacho de la Corte, pidió que se declarara exequible el artículo y que se rechazara la demanda. 

A fines de septiembre la Procuraduría presentó su concepto, como hace en todos los procesos de constitucionalidad, y pidió lo mismo que el Ministerio: que no se le diera la razón a la demanda.

 

La Procuradoría argumentó que los niños menores no debían tener acercamientos con la educación para la sexualidad porque eso incentiva la sexualidad temprana, el embarazo adolescente y el contagio de enfermedades de transmisión sexual. Y recordó que la misma Ley establece otro tipo de contenidos para los grados de educación más baja, que son mecanismos que “contribuyan a la identificación temprana, prevención, autocomprensión, detección y denuncia del abuso sexual”, pero no una cátedra específica.

Aunque Ordóñez ha usado como bandera política varios temas morales, como el aborto o el matrimonio igualitario, en éste no lo hizo y el concepto pasó desapercibido.

Siguiendo el curso normal de los procesos, luego Pretelt trabajó en la ponencia. La Corte incluyó la demanda en el orden del día para la sala plena del 17 de febrero, casi un mes antes de que se le venciera el plazo para decidir. Ese día no alcanzó a discutirlo, algo que también suele ocurrir y que no dio lugar a mayores problemas.

Pero ese mismo día algo cambió y la ministra, a última hora, agarró el tema como bandera política, lo que la graduó de contradictora de Ordóñez y le dio una nueva razón para estar presente en medios.

La campaña de Gina

Después de que terminó la sala Plena de la Corte ese miércoles y de que El Espectador publicara apartes del concepto del Procurador en el proceso, Parody empezó a criticar a Ordóñez vía Twitter

Al día siguiente reforzó la importancia del asunto con una gira de radio, con apariciones en Blu

y en RCN

que ella misma se encargó de difundir en redes sociales.

La ministra enfocó el debate en el tema amplio de desde cuándo se debe iniciar la educación sexual, defendiendo que debería ser desde el inicio de la educación, como efectivamente recomiedan la gran mayoría de expertos.

Pero, a la vez lo convirtió en una pelea contra Ordóñez, lo que hizo que sus entrevistas tuvieran eco en otros medios y se centraran en ese punto. Como contó El Tiempo incluyó fuertes dardos como cuando dijo, “Procurador, estamos en el siglo XXI”.

Al día siguiente continuó la ofensiva con una entrevista a las 7 de la mañana en W Radio y justo después habló en la Radio Nacional, cerrando su ronda de radios y manteniendo sus críticas al Procurador.

En la primera dijo que “La ley general de educación establece que los niños deben recibir educación para la sexualidad hasta el grado 11. La propuesta del Procurador es que solo reciban los niños de décimo y once”. “Yo creo que el Procurador se equivoca cuando está tratando de limitar la educación sexual a los grados décimo y once”, dijo en la segunda.

Al día siguiente, sábado, Ordóñez hizo su única referencia pública al tema. “Yo no voy a contestarle a la ministra Parody, que aprenda a leer y que lea el concepto”, le dijo a varios medios en Antioquia.

Parody no bajó los brazos y mantuvo vivo el tema: al día siguiente usó su Twitter

en coordinación con el del Ministerio

Mantuvo esa estrategia el lunes 22 y el martes 23, cuando ya se sabía que el miércoles la Corte volvería a estudiar el tema en la sala plena del 24. 

Y así quedó a sensación de que había una puja entre la ministra y el Procurador que iba a dirimir la Corte. Algo que, claramente no iba a suceder, porque tanto el Ministerio como la Procuraduría habían pedido que se cayera la demanda, como en efecto ocurrió.

Lo que decidió la corte

La Corte decidió en contra de la demanda por 6 votos a 3, con la presidente María Victoria Calle, Alberto Rojas y Gloria Stella Ortiz alinéandose con la demanda.

Los otros magistrados, incluyendo a los liberales Jorge Iván Palacio y Luis Ernesto Vargas (que normalmente forman el bloque liberal con Calle y Rojas) apoyaron por lo menos partes de la ponencia de Pretelt, que decía que es constitucional que haya cátedra para la sexualidad solo en los grados décimo y once, retomando los argumentos más conservadores de la Procuraduría.

Pero, según supo la Silla, algunos de los que votaron por hundir la demanda lo hicieron por argumentos menos conservadores.

Alegaron que en las leyes de educación se plantean otras formas de educación sexual para los niños que no están cubiertos por esa cátedra específica. Por ejemplo, la ley general de educación de 1994 dice que en todos lo niveles debe haber “educación sexual, impartida en cada caso de acuerdo con las necesidades psíquicas, físicas y afectivas de los educandos según su edad.” Y la ley 1620 exige que haya proyectos pedagógicos de educación para la sexualidad en todos los grados, según la edad de los estudiantes.

También recordaron que en la misma ley contra violencia sexual se dice que a los estudiantes de los grados anteriores a décimo se les debe dar mecanismos para detectar casos de abusos, algo que si bien es diferente a la cátedra que la demanda quería extender a esas edades, constituye una diferencia razonable.

Esos argumentos coinciden con los conceptos de la Procuraduría y del Ministerio, y no significan que los niños se queden ahora sin educación sexual, sino que la tendrán en espacios diferentes a la de esa cátedra para la sexualidad de la ley contra la violencia sexual.

La decisión no es necesariamente contraria a la posición de Parody de defender la educación sexual entre los estudiantes de preescolar a noveno. Y tampoco impulsa la propuesta de acabarla en esas edades, que es lo que, según la Ministra, busca el Procurador.

Pero, con el ambiente polarizado entre los dos, el trofeo mediático se lo llevó Ordóñez: Semana tituló “Procurador gana batalla contra cátedra de sexualidad”  y W Radio “Corte da la razón al procurador en demanda sobre educación sexual”.   

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