Hasta Vivanco es útil para Uribe en su última batalla

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Entre las muchas personas que graduó como enemigos el expresidente Álvaro Uribe, José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch, estaba arriba en su lista. Pero como su odio hacia las Farc es mayor, el Vivanco que antes llamaba “cómplice de las FARC” es ahora sin querer su principal aliado para hundir el Marco para la Paz promovido por el Gobierno.

El proyecto de acto legislativo que propone un marco jurídico para una eventual negociación con la guerrilla y que es la ficha clave de la política de paz que propone Santos está ya en su sexto debate y afronta hoy uno de sus mayores retos. Ante las recientes derrotas del uribismo en el Congreso este proyecto se ha convertido en su último pulso.

El uribismo acaba de sufrir dos grandes derrotas en el Congreso: de una parte, se cayó la propuesta de reforma que establecía una presunción a favor de la justicia penal militar para el juzgamiento de militares y de otra, Roy Barreras se quedó como candidato de la U a la Presidencia del Congreso por encima de Jorge Eduardo Gechem, el candidato de Uribe.

Esto deja la balanza inclinada en su contra y convierte al Marco jurídico para la paz en un tema ya no solo ideológico -es visto por Uribe como una afrenta a su política de Seguridad Democrática y a la derrota militar de las FARC- sino además político.

El senador Roy Barreras es el Ponente en la Comisión Primera del Senado del Marco Jurídico para la Paz. Por defender este proyecto ha recibido críticas desde el uribismo.
Sergio Jaramillo, Alto Consejero para la Seguridad Nacional ha defendido en el Congreso que este proyecto es necesario para un eventual proceso de paz.
Este marco, según dice el Gobierno, facilitaría la desmovilización de todos los actores armados al margen de la ley en caso de presentarse una negociación de paz.

Por eso, mientras que el gobierno y los ponentes debaten el proyecto en el Congreso y lo llevan a sectores académicos para su discusión, Uribe ha iniciado su propio lobby en contra.

A través de twitter y con el ex viceministro de Defensa Rafael Guarín como su principal interlocutor ante la bancada de la U, Uribe ha venido promoviendo el hundimiento del proyecto.

Fuentes que supieron del encuentro de primera mano le contaron a La Silla que Uribe realizó una reunión privada con los miembros del Partido de la U que hacen parte de la Comisión Primera el pasado martes 10 de abril en el Hotel Marriot. La reunión tuvo dos temas principales, promover el fuero penal militar y atacar al Marco jurídico para la paz.

A esta reunión Uribe llevó a Rafael Guarín, quien repartió y expuso un documento con 30 puntos que defendían el hundimiento del marco legal para la paz. Y eso que para entonces no se había caído todavía la propuesta de reforma a la justicia penal militar que proponía el uribismo.

El trabajo de Uribe ha sido eficaz (las Farc también ayudaron con el secuestro de Romeo Langlois), y ayer los ponentes pidieron aplazar el debate hasta el próximo martes.

Mientras tanto, ayer en el Congreso los Representantes Miguel Gómez y Obed Zuluaga recogían firmas para solicitar el archivo de la iniciativa.

La oposición de algunos representantes como Gómez obedece a su posición ideológica sobre la paz y la justicia; de otros, es simplemente la oportunidad perfecta para solicitar favores a cambio de apoyo de Uribe o de Santos.

La carta de Vivanco

Paradójicamente, las cartas de Jose Miguel Vivanco se volvieron el mejor apoyo para la estrategia de Uribe. El 7 de mayo, en la víspera del sexto debate del proyecto, el funcionario de Human Rights Watch envió su última carta con lo cual logró un máximo impacto político. Sobre todo porque los términos de su misiva son bien duros.

Palabras más, palabras menos, Vivanco dice que permitir que la Fiscalía escoja juzgar solo a los “máximos responsables” de la guerrilla, de los paramilitares y de los militares después de un proceso de paz y que excluya a los demás combatientes así hayan cometido delitos atroces y de lesa humanidad facilita una impunidad de hecho para los que han cometido violaciones graves de derechos humanos.

También dice que al final, este marco permitirá “que los “máximos responsables” condenados como resultado de la reforma no cumplan ni un día en prisión, y convertir de este modo los escasos juicios penales que se lleven a cabo en nada más que una parodia de justicia.” Y hace la advertencia que más asusta a un mandatario: que de aprobarse este proyecto “podría exponer a Colombia a la posibilidad de ser investigada por la Corte Penal Internacional (CPI)”.

Los argumentos de Vivanco encajaron perfecto con los de Uribe en este caso. Básicamente, el expresidente ha criticado el marco para la paz porque dice que "vuelve elegibles a cargos y corporaciones a los cabecillas de FARC”. Y que como tal, desmotiva a las Fuerzas Armadas.

“Es un error muy grande poner en suspenso la agenda de prosperidad del país por una negociación con la guerrilla", dijo Uribe. El ex viceministro Guarín también ha apelado a la carta de Vivanco para reforzar su tesis de la impunidad. En twitter, por ejemplo, dijo: “Quieren hacer, como dijo Vivanco, del juzgamiento un teatro.Con Marco Jco Paz los criminales pueden seguir matando con impunidad asegurada.”

Este mismo año, cuando Vivanco se opuso a la inclusión de la presunción a favor del fuero penal militar en la Reforma de la Justicia, Uribe dijo en su cuenta en Twitter: “Qué vergüenza que Vivanco de Human Rights Watch imponga el retiro del fuero”. Y luego trinó: “¿Por qué esa organización impone de decisión de retirar el Fuero? Y la autonomía en qué queda y la defensa de los soldados?”.

Pero ahora su estrategia ha sido coger precisamente los argumentos de Vivanco, que en realidad está adelantando una discusión sobre lo que sería la futura ley que podría expedirse bajo el Marco para la paz. Al parecer, por lo menos en este punto para Uribe, Vivanco sí puede ser “nuestro profesor de derechos humanos”, algo de lo que durante su gobierno siempre se burló.