Humberto Sierra e Iván Velásquez, los personajes de 2010

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Este año, Colombia demostró que las instituciones son más fuertes que los individuos. Y al mismo tiempo, que los individuos son los que hacen fuertes las instituciones. La Silla Vacía escogió como sus personajes este año a las dos personas que mejor encarnaron este ideal.

Humberto Sierra Porto.

Este año, Colombia demostró que las instituciones son más fuertes que los individuos. Y al mismo tiempo, que los individuos son los que hacen fuertes las instituciones. La Silla Vacía escogió como sus personajes este año a las dos personas que mejor encarnaron este ideal.

Humberto Sierra Porto fue el magistrado ponente del fallo que hundió el referendo reeleccionista que le habría permitido un tercer período a Álvaro Uribe. E Iván Velásquez es el magistrado auxiliar de la Corte Suprema que coordina las investigaciones sobre la parapolítica y que, por cumplir con su trabajo a cabalidad, se convirtió en la persona más 'chuzada' este año.

Ambos representan la mejor cara de la independencia judicial que resguardó este año el balance de poderes esencial para cualquier democracia.

Humberto Sierra Porto es un cartagenero de 44 años y el magistrado más antiguo de la actual Corte y el único constitucionalista. Cuando fue escogido por azar como ponente del fallo que tenía que evaluar la constitucionalidad del referendo reeleccionista, tanto los uribistas como los antiuribistas cantaron victoria.

Los uribistas veían en su formación académica en la escuela jurídica española y su trayectoria como asesor de parlamentarios una luz de esperanza para salvar el referendo. Sierra Porto estudió derecho en la Universidad Externado de Colombia y se especializó en derecho constitucional y ciencia política en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales de Madrid. También en Madrid, en la Universidad Autónoma, completó su doctorado en derecho público, ciencia política y filosofía jurídica. Toda su concepción del derecho y del papel que juega un juez en la sociedad estaba permeada por esta educación.

Como España tiene una aproximación muy conservadora en derecho constitucional y Sierra Porto había demostrado en sus anteriores fallos una confianza absoluta en el proceso legislativo, los uribistas tenían la esperanza de que así como se había opuesto a la teoría de la ‘Sustitución de la Constitución’ se resistiera también a oponerse a la voluntad del legislativo.

Consistente con sus fallos anteriores, Sierra Porto no apeló a la ‘Sustitución de la Constitución’ para tumbar el referendo. Pero igual, en su ponencia recomendó hundirlo. Lo hizo con base en las pruebas que demostraban varios vicios en su trámite. Desde la violación de los topes de financiación de la campaña (ver artículo) hasta el trámite irregular del llamamiento a sesiones extras en el Congreso en diciembre de 2008 y el cambio de la pregunta. Su argumento fue que dado que la Constitución solo le dio la iniciativa para hacer un referendo al Gobierno y al pueblo –pero no al Congreso- entonces el legislativo no tendría competencia para hacer cambios sustanciales en la pregunta.

Su ponencia fue solo el comienzo del debate sobre el referendo pero enmarcó toda la discusión de Sala Plena y al final resultó determinante para la decisión final. Votaron con él María Victoria Calle, Juan Carlos Henao, Gabriel Mendoza, Jorge Iván Palacio, Nilson Pinilla y Luis Ernesto Vargas, quienes también pasarán a la historia de Colombia como los magistrados que pese a las increíbles presiones a las que estaban sometidos, fallaron en derecho y salvaron al país de caer en un régimen con un Presidente todopoderoso.

Iván Velásquez.

La otra cara


El riesgo de un Presidente sin controles se puso en evidencia con las ‘chuzadas’ del DAS. Y nadie como Iván Velásquez fue el símbolo de las víctimas del acoso estatal. En el caso de él, además, fue por cumplir sus labores como juez. Y ni siquiera como uno de los que más protagonismo tuvo en los medios.

Velásquez tiene 53 años, y estudio derecho en la Universidad de Antioquia. Cuando todavía estudiaba derecho trabajó como auxiliar de un juez penal en Medellín en los años 80, cuando Pablo Escobar tenía azotada a la ciudad. Luego, como presidente del Colegio Antioqueño de Abogados, abrió debates profundos sobre el rol de la institucionalidad frente al avance de las mafias de Escobar.

Con esos debates ganó visibilidad y Alfonso Gómez Méndez lo nombró director de Fiscalías de Medellín entre 1994 y 1997. En ese cargo, Velásquez cruzó su camino por primera vez con Álvaro Uribe, pues el ahora magistrado auxiliar fue el responsable de investigar en esa época las masacres del Aro, de Ituango y de la Granja, cometidas por los paramilitares con la complicidad de militares cuando Uribe era Gobernador de Antioquia.

También en ese cargo, Velásquez logró el 30 de abril de 1998 el allanamiento del Parqueadero Padilla, donde encontraron toda la contabilidad de los hermanos Castaño, convirtiéndose en la primera investigación que rastreó las huellas económicas de las AUC. Un año después, Velásquez renunció a la Fiscalía, pasó brevemente por el tribunal administrativo de Antioquia y en el 2000, se convirtió en magistrado auxiliar del magistrado de la sala Penal de la Corte Suprema Álvaro Orlando Pérez.

Velásquez lleva en ese cargo, en principio anodino, durante los últimos 10 años. Pero en 2007, fue nombrado coordinador de una comisión especial creada por la Corte Suprema para investigar la parapolítica. Y a partir de entonces, Velásquez se volvió epicentro de las agresiones por parte del gobierno de Uribe contra la Corte Suprema.

Contra él fue el montaje de ‘Tasmania’; luego el Presidente Uribe denunció que estaba emborrachando un testigo para presionarlo a declarar en contra de los parapolíticos (Velásquez admitió que había tomado unos tragos con la cocinera de Martín Llanos pero que no le había tomado declaración); también se comprobó que un agente del CTI de la Fiscalía y dos de la Sijín de la Policía habían conspirado para expedir una orden judicial falsa para interceptarle sus comunicaciones; y este año, de las declaraciones de todos los involucrados en este concierto para delinquir, se ha comprobado que hasta infiltraron su escolta para espiarlo ilegalmente a él y su familia.

Pese a todo el acoso y hostigamiento del que ha sido víctima, Velásquez siguió adelante con sus investigaciones contra la parapolítica, que han puesto a casi una tercera parte del Congreso bajo investigación y que ha impedido que el brazo político del paramilitarismo en Colombia quede en la impunidad.

Muchos (y quizás él mismo) esperaban que Velásquez fuera elegido por la Corte Suprema para llenar una de las cinco vacantes de magistrados hace unas semanas. Pero sus colegas no lo eligieron. Entonces, en sus manos seguirán el año que viene las investigaciones para seguir dilucidando las relaciones entre la mafia y los congresistas y será él quien tendrá que repeler los embates que seguramente vendrán para enterrar la parapolítica.

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