Infidencias de la sesión de desahogo de Santos

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Foto: Andrés Piscov - SIG

 

 

Después de la publicación de la última encuesta Gallup, en la que se descuelga 16 puntos, Juan Manuel Santos convocó ayer a todo su gabinete para una reunión de reflexión. Tras más de tres horas de reunión en Palacio, salió a flote el diagnóstico que tiene el equipo de gobierno sobre los motivos detrás de la caída en la popularidad del mandatario y también algunas estrategias para reversar la tendencia.

 

La reunión fue convocada por el Presidente después de que varios miembros de su gabinete le enviaron correos sugiriendo una discusión colectiva sobre lo sucedido tras la debacle de la Reforma a la Justicia y su hundimiento. Varios de los que asistieron le dijeron a La Silla que fue de las mejores reuniones que han tenido en meses.

De lo discutido, quedaron claras tres cosas: que tanto Santos, como buena parte de su gabinete, creen que las encuestas reflejan más un problema de comunicación que un verdadero problema de gestión; que consideran que el ex presidente Uribe quiere ‘pastranizar’ a Santos; y que si tienen que escoger entre recomponer las relaciones con el Congreso o fortalecerlas con la opinión pública optarán por lo segundo.

 

Juan Carlos Pinzón, Ministro de Defensa, no asistió a la reunión. Acudió el general Navas.

Foto: Juan Pablo Pino

Federico Rengifo, Ministro del Interior, no ha salido bien librado de la crisis de la Reforma a la Justicia. El rumor es que si Angelino Garzón no puede retomar sus funciones, el gobierno buscaría que Renjifo ocupara su lugar.

Foto: presidencia.gov.co

Como uno de los logros que no ha sido reconocido, según el Presidente, es que a partir de este año, todos los niños y niñas tienen derecho a educación totalmente gratuita en los establecimientos públicos. Por eso instó a sus ministros a contar lo que han hecho.

Foto: Juan Pablo Pino

“Es un problema de comunicación”

Como muchas parejas que cuando tienen problemas se lo achacan a una falla de comunicación, el Presidente y varios de sus ministros consideran que las encuestas reflejan que no han sabido transmitir bien los resultados conseguidos por el gobierno hasta el momento.

El Presidente les dijo a sus ministros que ellos no han sido suficientemente “elocuentes” para comunicar sus logros y los instó a que hablaran con los medios y contaran lo que están haciendo, reversando así una instrucción de inicios del gobierno de centralizar la información.

En este segmento de la discusión, el ex Alto Consejero para las Comunicaciones Juan Mesa salió mal librado. Varios ministros se quejaron de que no había una verdadera estrategia de comunicación; que cada día había tres noticias del gobierno, con lo cual, una “mataba” a la otra; que no tenían columnistas “propios” que en una crisis como la de la semana pasada saliera a defenderlos. 

En general, sentían que habían conseguido muchas cosas en estos dos años que no eran reconocidas por los colombianos. Para la muestra de los logros ‘ignorados’, está la larga lista que Santos enunció en la entrevista con María Isabel Rueda.

 

“El problema es político”

El Ministro de Trabajo Rafael Pardo discrepó de ese diagnóstico y dijo que más que un problema de comunicación lo que había habido era una crisis política originada por la Reforma de la Justicia y su hundimiento, que había ocasionado un alejamiento entre el Gobierno y el Congreso y entre el Gobierno y la opinión pública.

Dijo que, además, el discurso alrededor del Marco para la paz y de la paz, en general, estaban haciendo más daño que bien puesto que se creaba una confusión en la opinión pública y se generaba la sensación de que se estaba llevando a cabo una negociación debajo de la mesa.

Esta confusión, en su opinión, hacía que, por ejemplo, los militares pensaran que el Marco para la Paz era para darle beneficios a Timochenko y los de izquierda creyeran que era para perdonar los falsos positivos.

Dándole la razón a Pardo, el Ministro de Vivienda Germán Vargas Lleras dijo que esa falta de claridad  estaba creando un ambiente para el propósito del ex presidente Uribe de “pastranizar” a Santos.

Así como en la entrevista con María Isabel Rueda, Santos dijo que creía que aunque consideraba que las críticas de Uribe le estaban haciendo daño a su Gobierno y sobre todo al país, más daño le haría entrar en un enfrentamiento público con él, en la reunión también se abstuvo de ahondar en el tema de Uribe.

Tampoco quiso comentar sobre el tema de la paz.

La Canciller María Ángel Holguín sí agregó que al rastrear las noticias internacionales negativas sobre Colombia, la mitad se originaban en las Farc y la otra mitad en el ex presidente. Un dato que les pareció interesante a varios.

 

“Entre el Congreso y la opinión gana la opinión”

En el tercer tema en el que se detuvieron durante la reunión fue en el de la relación entre el Gobierno y el Congreso.

El ministro Vargas Lleras planteó la paradoja de que al final de la debacle de la Reforma a la Justicia, por alguna razón, el Gobierno era el que le había “salido debiendo” al Congreso y no al revés, cuando era el Congreso el que le había quedado debiendo al país. Varios en la reunión estaban de acuerdo.

Según dijeron algunos de los asistentes a La Silla, Santos fue enfático en que ante los mensajes que venían recibiendo los ministros de parlamentarios que estaban “explorando vías para reconstruir la confianza” no estaba dispuesto a dejarse chantajear por el Congreso. Dijo que la Unidad Nacional “no era un objetivo, sino un medio”. Y que no estaba dispuesto a comprar el apoyo político al detal.

Había cierto consenso en la reunión sobre que los congresistas necesitaban más al Gobierno para su reelección que el Gobierno a ellos. Y que en realidad la agenda legislativa de Santos estaba prácticamente concluida (a la reforma tributaria le ven pocas posibilidades en este contexto).

El plan que definieron fue volcarse a las regiones y fortalecer la relación directa con los alcaldes y gobernadores. Y mantener dos ‘mantras’ de gobierno: el de la seguridad y el de la lucha contra la pobreza.

La conclusión de la reunión fue que si tocaba escoger entre recomponer la relación con los parlamentarios o alinearse con la opinión pública optarían por lo segundo. Tocará ver si este propósito se mantiene después del 20 de julio.