Íngrid reedita su estrategia mediática de hace 20 años para ganar la Presidencia

Íngrid reedita su estrategia mediática de hace 20 años para ganar la Presidencia
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Desde que Íngrid Betancourt entró en la campaña presidencial en enero ha logrado dar un golpe mediático tras otro: primero, porque casi dinamita el centro que ella misma había ayudado a armar atacando a Alejandro Gaviria; después, porque rompió el tabú de no meterse con la vida privada de los candidatos al mencionar en un debate una depresión que supuestamente tuvo Petro; le ha dicho a Sergio Fajardo “que es incapaz de tomar decisiones”; a Petro que es “un peligro para Colombia”; y a Fico Gutiérrez y a Petro en un debate de Semana y El Tiempo les dijo: “son los adalides de la corrupción porque obviamente están representando el sistema de corrupción” por hacerse elegir con votos comprados de las maquinarias.

Es una estrategia de campaña a punto de golpes de opinión que reedita la que hizo durante los años 90 y comienzos de los 2000 cuando se dio a conocer en el país con la misma bandera anticorrupción que esgrime hoy.

De la huelga de hambre y el condón

En 1998, siendo representante a la Cámara, Betancourt hizo una huelga de hambre para presionar que el Congreso cambiara a los congresistas que iban a juzgar a Ernesto Samper por el proceso 8.000 y que eran todos de su cuerda política. Aunque Ingrid terminó hospitalizada y Samper absuelto, la joven política dio un golpe de opinión tan grande que logró conseguir en las siguientes elecciones la votación más alta del Senado.

“Ingrid sigue siendo la política de hace 20 años, la misma que hizo la huelga de hambre”, dice la gerente de la campaña Sandra Pulido.

Desde su incursión en la política, Betancourt le apostó a campañas baratas pero muy mediáticas, que acaparaban la atención, muchas veces por ofender las convenciones de la época: regaló condones en la calle con el mensaje de que la corrupción es en la política el equivalente del sida. Sacó la quinta votación más alta en las elecciones de 1994.

Su decisión de irse a San Vicente del Caguán apenas fracasó el Acuerdo de Paz del expresidente Andrés Pastrana con las Farc estaba motivada por acompañar al alcalde de San Vicente de Caguán que era de su movimiento Oxígeno Verde, pero su campaña también atravesaba un momento difícil, no marcaba bien en las encuestas y necesitaba figurar para crecer políticamente. Como ya se sabe, el viaje terminó en su secuestro por las Farc el 23 de febrero de 2002 y en un penoso cautiverio hasta que fue rescatada el 2 de julio de 2008.

Todo gira sobre la corrupción

Doce años después, Betancourt usa su historia como víctima del secuestro como una metáfora de la corrupción que tiene de rehén a todo el país y como fuente de inspiración para sus seguidores.

“Mi historia es la historia de todos los colombianos y colombianas —dijo en enero apenas rompió con la Coalición de la Esperanza— porque mientras mis compañeros de secuestro y yo estábamos encadenados por el cuello a un árbol, las familias colombianas estaban también encadenadas por la corrupción, la pobreza, la inseguridad, la violencia y la injusticia."

La fórmula vicepresidencial que escogió refuerza este mensaje. El coronel retirado José Luis Esparza lideró la Operación Jaque que la liberó a ella y a otros 14 rehenes en un episodio sin precedentes y con él Ingrid le apuesta a tener un experto en temas de seguridad, una persona que fortalece la idea de que necesita a alguien para liberar a los colombianos de la corrupción y que podría darle votos en la derecha.

Aún con Esparza de compañero, la campaña de Ingrid pesa casi que exclusivamente sobre sus hombros.

“Íngrid es protagonista de las decisiones y de su estrategia política”, dice Pulido, su gerente de campaña.

Además de Pulido, su equipo de campaña está integrado por su sobrina, Anastasia Rubio, una politóloga de 25 años que se acaba de quemar en su aspiración a la Cámara de Representantes por Oxígeno Verde; Lucas Marin, un economista uniandino, que se encarga de los temas programáticos y quien le habla al oído a Íngrid; Claudia Vásquez, ambientalista y quien es asesora política y hace relaciones públicas de la campaña, así como conseguir dinero; y Luz Ayda Gómez, su jefa de prensa.

Detrás de ese equipo hay personas que los han asesorado en temas puntuales y programáticos como la empresa Gerencia del Poder, de la que son socios Juan Manuel Santos (no el expresidente pero exfuncionario de ese gobierno) y Esteban Gálvez, que fue la mano derecha del exprocurador Fernando Carrillo.

Los integrantes de su lista Oxígeno Verde poco espacio han tenido por ahora en su campaña, en gran parte porque Ingrid lo ha manejado como un movimiento unipersonal más que como un proyecto colectivo.

Esto a pesar de que uno de los objetivos de su campaña es darle oxígeno a su recién resucitado partido y posicionarlo a nivel nacional.

Darle oxígeno a Verde Oxígeno, pero sin plata

Anastasia Rubio, según le contó a La Silla, se dedicará de ahora en adelante a buscar liderazgos a nivel nacional, que no hayan estado nunca en política, para darles un espacio en Verde Oxígeno. Su objetivo es ampliar las bases del partido para darle proyección.

Cuando termine de pelear por el reconteo de votos en Corferias, Rubio arrancará en las próximas semanas una gira nacional para sumar esos liderazgos.

Sin embargo, Verde Oxígeno enfrenta problemas serios de dinero. A pesar de que les devolvieron la personería jurídica al partido que se disolvió tras el secuestro de Ingrid, la Corte sólo les destinó alrededor de 300 millones de pesos. La campaña puso una tutela ante la Corte Suprema pidiendo que les entregaran los anticipos y el mismo dinero que les dieron al partido Comunes tras su desmovilización para poder hacer política, pero fue negada por la Sala Penal.

Ahora aspiran a que la Corte Constitucional escoja su tutela para fallar de fondo. Pero mientras tanto, tienen poco dinero. Lo que ha limitado la campaña a las principales ciudades: Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y sus alrededores. Y uno que otro lugar simbólico, como regresar al Caguán al lugar donde fue secuestrada en 2001, a la Comuna 13 de Medellín o hacer política en una iglesia en Palmira, Valle.

Además, ha hecho un especial énfasis en reunirse con gremios, movimientos sociales, y en convocar espacios íntimos con pocas personas. Como la famosa “cerveza con Íngrid”, que se hace cada 7 o 15 días.

Como tienen un equipo pequeño no han podido presentar su Plan de Gobierno todavía. En todo caso, según explicó la campaña, estará enfocado en cinco temas: seguridad, medio ambiente, equidad, proyectos anticorrupción y paridad de género.

Por ahora, Ingrid no ha logrado repuntar en las encuestas. Pero en la campaña, según le dijo Rubio a La Silla, así pierdan, seguirán trabajando por la convicción de querer cambiar la política.

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