Así está el ánimo de los colombianos cuando está completo el partidor para 2022

Anoche se publicó la Invamer Poll que le mide el ánimo a los colombianos cada dos meses. Esta encuesta, que se hizo entre el 23 al 28 de agosto, alcanza a medir tangencialmente el efecto de los lanzamientos de Alejandro Gaviria y de Óscar Iván Zuluaga. No mide el de Fico Gutiérrez, que es más reciente. Lo que sí alcanza a cubrir es el coletazo del escándalo de los centros poblados de la Ministra de Comunicaciones.

Estas son las cinco conclusiones:

La corrupción sí le importa a los colombianos 

Cada vez más, la corrupción se ha convertido en un problema para los colombianos y hoy es la principal preocupación, lo que subraya el gran error político que cometió el presidente Duque abrazándose a su ministra de Comunicaciones en el escándalo de los Centros Poblados. Si bien la moción de censura en su contra difícilmente prosperará mañana, el lunar de la corrupción manchará el gobierno uribista en un momento en que la corrupción se ha vuelto una preocupación nacional. Tampoco ayuda al gobierno (ni al Centro Democrático) que la percepción de seguridad esté en su peor momento desde hace 15 años pues con estos resultados pierden la posibilidad de esgrimir la bandera tradicional del uribismo en el 2022.

 

Al presidente Duque lo golpea lo malo y no le ayuda lo bueno 

Esta encuesta muestra que el Gobierno tiene un buen desempeño en varios campos: tres cuartas partes de los encuestados ya están vacunados; la percepción del manejo económico y del desempleo ha mejorado lo que refleja la reactivación económica; y hay una mucho mejor percepción del manejo de las relaciones internacionales con la nueva canciller-vicepresidente. Sin embargo, nada de esto lo logra cosechar el presidente Duque, cuya favorabilidad está nuevamente por el piso en los niveles prepandémicos.  De nuevo, es una mala noticia para los candidatos uribistas, sobre todo porque la popularidad de Álvaro Uribe también atraviesa su peor momento con un 20 por ciento de favorabilidad.

El desplome de Claudia López continúa 

En general, a todos los alcaldes de las cinco ciudades que mide la encuesta les va mal. Pero la caída en picada de la aceptación de la Alcaldesa de Bogotá es lo más significativo de la encuesta. Desde que asumió el poder hacer año y medio, ha perdido más de 40 puntos de popularidad y por primera vez cruza la temida ‘tijera’: cuando la desfavorabilidad supera la favorabilidad.  Los problemas de seguridad en la ciudad, las salidas xenofóbicas, y en general, la sensación de que prioriza su rol como líder política que como jefe de la ciudad le han pasado factura.  En Medellín, a diferencia de Bogotá, se redujo el pesimismo, quizás porque pasó el pico del covid y se siente la reactivación, pero este repunte del optimismo no lo ha cosechado políticamente el alcalde, Daniel Quintero. En Cali, la desaprobación de Jorge Iván Ospina es directamente proporcional al pesimismo que cunde en la ciudad.  Y en Barranquilla —tradicionalmente optimista— refleja un bajón grande de ánimo y una creciente desfavorabilidad del popular alcalde Jaime Pumarejo.

El centro tiene futuro 

En esta encuesta, los candidatos de centro comparten una ventaja sobre sus rivales: son los únicos cuya imagen positiva supera la negativa: les pasa a Juan Manuel Galán, Humberto de la Calle, Sergio Fajardo, Alejandro Gaviria, y muy ligeramente, Jorge Enrique Robledo. En cambio, los del ala izquierda, como Gustavo Petro y Roy Barreras, tienen una imagen desfavorable superior a la favorable. Lo mismo les sucede a todos los candidatos de la derecha como Óscar Iván Zuluaga, Paloma Valencia, Rafael Nieto, Dilian Francisca Toro y Germán Vargas Lleras.  La única excepción es Federico Gutiérrez, que se lanzó esta semana y cuya favorabilidad supera en diez puntos su imagen negativa, aunque todavía lo conocen poco. Estos resultados reflejan que, por ahora, la polarización no está surtiendo réditos de popularidad pues los que menos polarizan generan menos rechazo.

Las instituciones van mal, y quienes las controlan peor 

La falta de confianza en las instituciones es rampante, y empeorando. El Congreso, las cortes, la policía, y hasta el Banco de la República tienen una imagen negativa en la población. Lo que es más preocupante, aún, es que los organismos de control encargados de vigilarlos generan aún menor confianza.  Tanto la Contraloría como la Procuraduría como la Fiscalía jamás habían tenido una desfavorabilidad tan alta en 15 años de medición.

Los empresarios en su mejor momento 

Durante el estallido social que se vivió en junio, los empresarios jugaron un rol muy activo no solo rechazando los bloqueos sino proponiendo alternativas a la reforma tributaria, e incluso, asumiendo de entrada asumir una carga mayor de impuestos. Es posible que esa movida de líderes gremiales como Bruce McMaster, de la Andi, o Esteban Piedrahita, de la Cámara de Comercio, hayan rendido frutos en proyectar una imagen positiva de los empresarios. También es posible que les haya ayudado que muchas empresas se hayan metido la mano al bolsillo para comprar vacunas para sus empleados y que la reactivación ya sea un hecho latente.

Crece rechazo a la violencia en el paro 

Esta encuesta trae malas noticias para las primeras líneas del paro, para el Comité del Paro y para los políticos que esperaban ganar réditos a partir del estallido social. Si bien la inconformidad con las instituciones y con la situación actual sigue siendo protuberante, hay un repunte de optimismo, y un creciente rechazo mayoritario al uso de la violencia como expresión durante la protesta. A la vez, cada vez hay mayor apoyo a que el Esmad intervenga cuando hay manifestaciones y protestas que afecten a otros ciudadanos o que las ciudades sean militarizadas cuando haya actos vandálicos. 
Si bien hay casi un consenso alrededor del derecho a manifestarse pacíficamente, también hay cada vez más gente que dice haberse visto perjudicada por las protestas, y una creciente sensación de que no existen garantías para hacer oposición democrática en Colombia. Por último, la favorabilidad de los sindicatos —la mayoría de los cuáles conforman el Comité del Paro— registran su nivel más bajo de popularidad desde que iniciaron esta medición en el gobierno de Andrés Pastrana.

 

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