Jensy Miranda reaparece en el PAE de Cúcuta

Silla Santandereana
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Brigitte Hernández y su esposo Jensy Miranda.

La millonaria contratación se la ganó una unión temporal en la que la empresa del cuestionado contratista condenado por narcotráfico es mayoritaria.

Después de tres años de haber desaparecido de la contratación de Cúcuta, el extraditado y condenado por narcotráfico Jensy Miranda volvió a quedarse con la ejecución del programa de la alimentación escolar en esa ciudad.

A través de Deleit Productos, empresa de la que es representante legal su esposa Brigitte Hernández, es dueño del 60 por ciento de la unión temporal a la que la Alcaldía le adjudicó el millonario contrato en medio de varios cuestionamientos y denuncias por el presunto direccionamiento del proceso.

El contratista

El nombre de Jensy Miranda es bien conocido dentro de los círculos de poder de Norte de Santander, pero no es muy común que lo nombren en público.

Aunque se hizo como empresario en la región y por lo menos hasta finales de la primera década del 2000 fue reconocido como un próspero ganadero, constructor y contratista de obra pública y alimentación para población vulnerable, en 2009 su imagen dio un vuelco.

Ese año fue capturado por el extinto DAS en el marco de una investigación que le adelantaban en España y por la que lo pedían en extradición, acusado de ser miembro de una banda que mandaba cocaína en aviones y barcos hasta las Islas Canarias en Europa, utilizando rutas que cruzaban por Venezuela y el norte África.

Además, ese mismo año, también resultó salpicado por los paramilitares que empezaron a rendir versiones en los procesos de Justicia y Paz.

Según contó el diario La Opinión, un desmovilizado del Bloque Fronteras detalló que Miranda cuadró una cita con el exjefe paramilitar Jorge Iván Laverde Zapata alias ‘El Iguano’ un mes y medio antes de las elecciones regionales de 2003 para pedirle su apoyo para el entonces candidato a la Gobernación, Luis Miguel Morelli, quien finalmente resultó electo y es hoy el director de la Agencia Nacional de Hidrocarburos.

En esa época Morelli reconoció que asistió a una reunión política en la que Miranda le dio su respaldo político y aunque estuvo salpicado por parapolítica no le abrieron investigación por falta de sustento.

Desde entonces, Miranda, quien también sonó en esa época por ser uno de los beneficiarios en Norte de los subsidios de Agro Ingreso Seguro, desapareció de la vida pública.

Reapareció en 2013 cuando sus empresas volvieron a figurar como contratistas del departamento.

Miranda se ha movido en el espectro de la contratación pública con dos empresas: La Constructora Vallehermoso y Norlacteos Ltda.

Con la constructora, que ahora se llama Construcciones Jasam, Miranda se convirtió en un megacontratista de obra pública en la Gobernación de Norte en la administración de Luis Miguel Morelli, y en la Alcaldía de Cúcuta durante los periodos de Ramiro Suárez y María Eugenia Riascos.

Sobre la relación con Suárez hay varios detalles. Según El Tiempo, el condenado exalcalde reconoció que esa constructora le había dado $30 millones al tesorero de su movimiento político Colombia Viva; además, Miranda, vía esa empresa, tuvo acciones en el Cúcuta Deportivo en la época en la que Suárez manejó ese equipo.

Con Norlácteos, que fundó en 2001 junto a varios ganaderos y con el respaldo del Gobierno Nacional a través del Fondo Emprender, fue que incursionó en el mercado de los refrigerios escolares, cuando esa empresa ya estaba consolidada como la segunda comercializadora de leche más importante en Norte.

En la administración del condenado Ramiro Suárez fue proveedor de un programa de desayunos para niños por $1.500 millones, según contó El Tiempo.   

Luego, tras pagar su condena en España, Miranda retomó los negocios y reapareció como contratista del Programa de Alimentación Escolar en la administración de Donamaris Ramírez.

En esa administración se ganó $23 mil millones en contratos para ejecutar ese programa: En 2013, cuando ganó una subasta por $1.400 millones en la que fue único oferente; en 2014, cuando en consorcio con Proalimentos Liber y también como único oferente, se hizo a un contrato por $11 mil millones; y en 2015 cuando, siguiendo el mismo patrón, ganó otra licitación por otros $11 mil millones.

Por la contratación de 2014, la Procuraduría abrió una investigación en septiembre del año pasado contra tres funcionarios encargados del PAE por presuntamente darle los refrigerios a niños de instituciones privadas, cuando el programa es solo para colegios públicos.

Dentro de lo que La Silla pudo rastrear, la empresa de Miranda figuró como Norlácteos al menos hasta 2015 y hoy se llama Deleit Productos.  

Con ese nombre fue que el año pasado apareció en Santander, como miembro de un consorcio que, aunque fue objeto de denuncias por presuntamente haber presentado documentación falsa, finalmente ganó el PAE departamental.

A Cúcuta volvió este año.

La licitación y los cuestionamientos

Deleit Productos reapareció en la contratación de Norte de Santander como dueña del 60 por ciento de la Unión Temporal Alimentar Cúcuta 2019.

El otro 40 por ciento está repartido en otras tres empresas.

Por un lado está Ingeambicol, con el 20 por ciento de participación, es una empresa araucana que según el Secop solo ha ejecutado obras de infraestructura civil en esa región.

Sin embargo, tiene registrado en la Cámara de Comercio 77 páginas de actividades certificadas que van desde alimentación para animales, venta de flores, de frutas, suministro de implementos médicos y hasta robótica.

Su falta de experiencia en el PAE la compensaron con sus indicadores financieros, que fueron los que le permitieron acreditar a la Unión Temporal Alimentar Cúcuta 2019, la liquidez exigida para ejecutar el contrato.

La Silla se comunicó con el número de celular que esa empresa tenía registrado en los documentos de la licitación y aunque leyeron los mensajes whatsapp no nos respondieron por qué se presentaron a un contrato de alimentación escolar siendo contratistas de obra pública.

La otra socia es Construcciones Consultorías y Suministros SAS, que tiene un 10 por ciento de participación.

También es de Arauca y junto a Deleit aportó la experiencia en entrega de alimentación escolar, pues fue la operadora del programa en la Gobernación de ese departamento en 2017.

Alrededor de ese contrato hubo denuncias por retrasos en los pagos a proveedores y manipuladoras y el incumplimiento de la entrega de los refrigerios.

Según contó La Voz del Cinaruco que esa empresa es de Juan Carlos Manosalva, un contratista de obra pública que en 2016 saltó a la alimentación escolar.

El 10 por ciento restante de la sociedad lo tiene Yeffer Panche Cárdenas, un contratista de Bogotá que ejecutó el PAE en Arauca junto a Construcciones, Consultorías y Suministros SAS en 2017.

La Alcaldía le adjudicó el contrato el pasado 24 de enero, por $25 mil millones, para que se encargara de garantizar el suministro de alimentos a 52 mil niños de la ciudad durante los próximos cinco meses.

Sin embargo, durante el proceso hubo varias denuncias sobre presuntos direccionamientos del contrato.

La principal estuvo en que el capital de trabajo que les exigían a los interesados en ofertar debido a que debía ser igual o superior al presupuesto total del contrato. Es decir, más de $25 mil millones, algo que de tajo descartaba a las empresas más pequeñas del sector.

Aunque al final el proceso cerró con dos ofertas, en la fase de la evaluación también hubo cuestionamientos por la manera en la que la Alcaldía calificó la propuesta de la sociedad en la que la empresa de Jensy Miranda tiene la mayor participación.

La Unión Temporal Cúcuta PAE 2019, que en un 50 por ciento era de la Cooperativa Multiactiva Surcolombiana de Inversiones ltda y MCD & CIA, empresas cuestionadas en el gremio que ejecutaron los PAE de 2017 y 2018 en Cúcuta, denunció que el ganador no habría cumplido con todos los requisitos.

Sin embargo, la Alcaldía no aceptó ninguna de las observaciones argumentando que todo estaba ajustado a la ley.

La línea política

Sobre por qué la empresa de Miranda terminó quedándose con el contrato del PAE en Cúcuta para la primera parte de este año, a La Silla le dieron una versión de adentro del grupo del condenado Ramiro Suárez, que está relacionada con las legislativas del año pasado.

Según esa fuente, Miranda ayudó a financiar la campaña de la candidata a la Cámara de Cambio Radical Liliana Mora, quien era una de las fichas del condenado exalcalde en esa contienda.

(Luego de quemarse fue nombrada secretaria de Posconflicto de Cúcuta, una de las cuotas que tiene Suárez allí).

“(El contrato) es parte del compromiso con Ramiro porque la acompañó (a Liliana Mora) en campaña”, nos dijo esa fuente.

No pudimos comprobar esa versión y Mora nos dijo que si bien conoce a Miranda y es amiga personal de su esposa, no es cierto que él la hubiera apoyado.

“No me acompañó ni como líder ni como aportante”, explicó a La Silla la ahora funcionaria.

Buscamos a Brigitte Hernández, esposa de Miranda pero no nos contestó las llamadas ni los mensajes que le dejamos a whatsapp.

En todo caso, Miranda sí ha reconocido que le gusta apoyar campañas políticas y en 2015 le dijo a La Opinión: “me gusta ayudar con mis voticos y mis empesas a los políticos. colaborarle a todo mundo”.

Sea cierto o no lo de Mora, lo que por ahora queda claro es que la empresa de Miranda vuelve a aparecer en la contratación de Norte de Santander.

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