Jorge Robledo lucha por su Dignidad

Jorge Robledo lucha por su Dignidad
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En los últimos tres meses el candidato Jorge Enrique Robledo se ha dedicado a recorrer el país para reunirse con los militantes de Dignidad, un nombre nuevo en la política con una historia que se remonta a 1970, cuando se fundó el Movimiento Obrero Revolucionario Independiente (Moir).

Tras separarse del Polo Democrático, Dignidad es uno de los partidos que participa en la Coalición de la Esperanza, el grupo de centro que le apuesta a llevar un candidato único a la Presidencia, y una lista conjunta a las elecciones legislativas. Dentro de la coalición Robledo es precandidato presidencial, y se enfrentará a Sergio Fajardo, Juan Fernando Cristo y Juan Manuel Galán. Por ahora, no ha logrado salir del margen de error de las encuestas.

Esta candidatura es sobre todo un vehículo para darle vida a Dignidad. Un partido que transita de su origen en la izquierda, con una estructura de cuadros regionales, hacia una modernización para caber en el centro y ampliar su base electoral a jóvenes y al empresariado.

Dignidad quiere ser gobierno, y no solo oposición, donde ha estado su líder más visible, Robledo, como un senador destacado 19 años en el Congreso. Lo es ya en Bogotá, donde hace parte de la coalición que llevó a Claudia López a la alcaldía. “De la indignación a la digna acción” es el mantra de Dignidad, que hoy tiene un programa donde desaparecieron las menciones al imperio estadounidense y las denuncias del neoliberalismo.

Y donde, por primera vez en años, su apuesta legislativa no estará jalonada por Robledo, su líder y miembro más conocido.

Del Moir, al Polo, a Dignidad

Dignidad nació como partido en noviembre del año pasado, con la escisión del Polo, por diferencias esenciales como el apoyo a Gustavo Petro en estas elecciones . Esta figura permite la división de un partido, por acuerdo mutuo, y le hizo posible a Dignidad adquirir automáticamente la personería jurídica, que ahora debe conservar alcanzando el umbral en las elecciones de marzo de 2022.

También están con Robledo movimientos de izquierda que se fueron con él el año pasado como Anapo, el antiguo grupo político de la familia Rojas, y Dignidad Santandereana.

Robledo ha dicho que hay diferencias irreconciliables como la mirada económica. Por ejemplo, sobre la transición energética, a diferencia de Petro, no la haría acabando con la industria petrolera. Tampoco le apuesta a estatizar las empresas, pero sí a fortalecer la industria nacional y a protegerla de la industria internacional.

Además dice que lo diferencia la lucha armada, con la que nunca ha estado de acuerdo, y la forma de hacer política. Para él “el petrismo ha hecho un trabajo calculado para dividir a la Alianza Verde”, que hace parte de la Coalición de la Esperanza.

“Lo que históricamente hemos defendido es ser una izquierda democrática amplia y alternativa que no propone el socialismo. Prueba de eso es que personajes como Juan Manuel Ospina se metan con nosotros”, dice Gustavo Triana, secretario general de Dignidad y quien viene del Moir.

El senador le ha apostado en este arranque de campaña a construir una estructura política jerárquica que tenga penetración regional. Una estrategia que tienen partidos tradicionales, como el Liberal el Conservador, y que los distingue de la izquierda petrista más enfocada en redes horizontales descentralizadas.

“Se trata de hacer lo mismo que siempre pensábamos hacer con el Moir y con el Polo pero que no pudimos concretar”, explica Robledo por teléfono, tras haber participado en una reunión con las juventudes y empresarios de Barrancabermeja. Dentro del partido agregan que la idea era también llegar a un espectro político más allá de los movimientos sociales.

Según dijo el presidente de Dignidad a La Silla, Juan Manuel Ospina, quien venía del conservatismo, han logrado llegar a 27 de 32 departamentos, al ordenar el partido por secretarías por departamentos y por sectores como medio ambiente, mujeres, juventudes, afros, indígenas, organizaciones sociales, etc.

Esta ha sido una fortaleza vieja de este grupo político desde el Moir. Bajo el color morado que los identifica ahora, Dignidad logró 223 listas y 1.100 candidatos para las elecciones del Consejo de Juventudes que se votan al final de este año.

Los directivos regionales, no tan visibles en la escena nacional, tienen la tarea de promover la candidatura de Robledo, quien a su vez tiene el reto de darle visibilidad a Dignidad. La campaña girará en torno a tres ejes: La lucha anticorrupción, una bandera que ha enarbolado toda su vida. La defensa de la economía y el empresariado nacional.

“Con el Polo no habíamos logrado permear el empresariado nacional. Con Dignidad estamos logrando llegar a sectores de mayores ingresos sin perder el énfasis de las luchas sociales”, dice Sara Abril quien trabaja con jóvenes en Dignidad. “A Robledo le cobraban su relación con los ingenios de la caña o que defendiera desde el Congreso aranceles para algunos sectores como los lecheros. Pero eso es lo que él ha querido hacer toda la vida; fortalecer el empresariado colombiano”, agrega Michel Maya, secretario de Ambiente dentro de ese partido y quien se lanzará a la Cámara.

Hoy, dice Robledo, tienen 7 mil afiliados, entre los que hay 40 representantes de todas las centrales obreras. Entre ellos está, por ejemplo, Diógenes Orjuela, directivo de la CUT y Adela Torres de Sintrainagro. Torres aspira a ser candidata a la Cámara por este partido.

En el congreso fundacional de Dignidad, Juan Manuel Ospina, que no viene de sectores de izquierda, se convirtió en el presidente de la colectividad. Ospina es economista, ha sido dirigente gremial y está casado con María Elvira Bonilla, directora del portal Las Dos Orillas. Como vicepresidenta está Alba Luz Pinilla, que venía del Polo, y como secretario general, Gustavo Triana, del Moir.

Y como secretarios de sectores, y que probablemente serán candidatos al Congreso quedaron, en relaciones Internacionales, Enrique Alfredo Daza; organizaciones sociales y sindicales, Elías Fonseca; en mujeres, Clara Cecilia Giraldo; secretaría afro, Adela Torres; ambiente, Michell Maya; cultura, Leonidas Gómez; salud, Guillermo Charcas, entre otros.

Este pragmatismo político se refleja en la manera como participan en la alcaldía de Bogotá. Dignidad tiene representación con Sergio Fernández, subdirector para la Juventud de la Secretaría de Integración Social y en el Concejo, Manuel Sarmiento, por primera vez hace parte de la coalición de gobierno, luego de años de oposición.

Con esa base “la tarea fue empezar a llevar banderas moradas”, dijo Alejandra Sánchez, secretaria nacional de juventudes. Su idea para llegar a jóvenes de diferentes regiones fue lanzar unos formularios por internet que repartían por grupos de WhatsApp y redes sociales para los que quisieran hacer parte del partido. Se apoyó en los jóvenes que ya pertenecían al Moir o a Anapo. Ahora hacen reuniones virtuales cada semana y Sánchez conversa con jóvenes en los departamentos para llegar a otros nuevos. Otras secretarías, como la de Mujeres, replican esa idea.

Con esas reuniones han ido construyendo propuestas que respondan a las necesidades de estudio, empleo, entre otras. Y una de las apuestas del partido es reformar el Icetex, por ejemplo. En el marco del paro y cuando los partidos políticos no están a la moda han tratado de llegar a esos jóvenes para recoger sus reclamos. Varios miembros del Comité Nacional del Paro, como Sánchez, Jéniffer Pedraza y el sindicalista Orjuela hacen parte de Dignidad.

La apuesta en las legislativas

Esa estructura, sin embargo, se pondrá a prueba realmente con las listas al Congreso y con lo que pase con la candidatura presidencial de Robledo. “Dignidad tiene un reto enorme y es que Robledo sea conocido más allá de Bogotá, Santander y Antioquia”, dijo Maya. El otro reto es “pasar de la estructura a las emociones''. Sabemos que las elecciones son sobre todo emocionales”, agregó.

Ya le hicieron un estudio fotográfico a Robledo y lo que viene en los próximos días es un cambio de imagen para mostrarlo más fresco y cercano a la gente. También seguirá viajando para visitar a sus bases y nuevos afiliados. La financiación para eso hasta ahora la pone la región a donde va Robledo. Más adelante esperan pedir un crédito y están teniendo también encuentros con empresarios que puedan apoyarlos.

Hace tres días Dignidad abrió las inscripciones para avalar a los que se quieran lanzar por el partido. Ya hay más de 300 aspirantes. Según nos explicaron algunos miembros del partido bajo esta tolda se podrán cobijar candidatos que no tengan personería jurídica como Compromiso Ciudadano de Sergio Fajardo, o En Marcha de Juan Fernando Cristo.

Los seleccionados entrarán a competir entre los movimientos y partidos de la Coalición de la Esperanza. Ahí la organización de las listas aún no está clara. No se sabe si entrará el partido Verde, dividido hace meses, el Nuevo Liberalismo de Galán, recién creado, y partidos como Colombia Renaciente. Además, las divisiones en el centro político, por el veto de la Coalición al apoyo de César Gaviria a la candidatura de Alejandro Gaviria agregan incertidumbre.

“Después de la diferencia que hay con que llegue Alejandro Gaviria, eso puede ser un lío porque ya es octubre y hoy no saben cómo elegir a los candidatos”, dijo alguien dentro del partido, que no quiere ser identificado. Pero para Michel Maya se trata más bien de un reto, en el que habrá discusión, pero no problemas.

Uno de los candidatos más fuerte de Dignidad para el Senado es Jorge Gómez, quien da el salto de la Cámara al Senado por el Moir, y se lleva el grueso de la votación de Robledo. Irá en llave con Víctor Correa, quien ya fue representante y candidato a la Alcaldía de Medellín.

En Santander estará Leonidas Gómez, un reconocido empresario del turismo, quien fue Senador en 2018 y renunció para lanzarse a la Gobernación de Santander, pero se quemó con 332 mil votos frente a Mauricio Aguilar . En el departamento del Cesar está Álvaro Portilla, un famoso cirujano.

“La idea es tener representatividad en cada una de las elecciones”, dice Robledo. “Yo no soy el dueño del partido ni el que manda. Soy el candidato presidencial, pero la idea es que el partido funcione a largo plazo y que pueda tener representación en el Congreso, en los consejos de juventudes. La apuesta va más allá de estas elecciones”.

Pero esa apuesta, hoy ya bastante decantada dentro de Dignidad, depende aún de lo que defina la Coalición de la Esperanza.

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