Juan Camilo Restrepo, el De La Calle del Eln

Silla Pacífico

Con su nombramiento queda claro que el de las Farc y los elenos serán dos procesos distintos con un solo perfil negociador verdadero.

El presidente Juan Manuel Santos anunció que Juan Camilo Restrepo será el jefe del equipo negociador del gobierno con el ELN. Con su nombramiento queda claro que el de las Farc y los elenos serán dos procesos distintos con un solo perfil negociador verdadero.

En muchos sentidos, Restrepo y Humberto de la Calle, el jefe negociador del proceso con las Farc, son muy parecidos.

Ambos son “ancianos jefes de la tribu”, aunque De la Calle de los liberales y Restrepo de los conservadores. Ambos son entrenados en los partidos tradicionales pero no son partidistas. Ambos tienen largas y prestigiosas hojas de vida y un conocimiento profundo de la cosa pública. Ambos tienen respetabilidad en los medios y llegada a sectores políticos y económicos. Y ambos parecían estar a punto de retirarse de la vida pública cuando recibieron el encargo que los podría hacer saltar a la Casa de Nariño.

El negociador con el ELN

Juan Camilo Restrepo es un veterano político conservador, con una importante carrera en el sector público en la que ha mezclado su militancia en el partido azul con sus conocimientos técnicos lo que le ha permitido estar en prácticamente todos los gobiernos.

En el de Alfonso López Michelsen tuvo su primer cargo directivo como Superintendente Bancario. Después de sacar su doctorado en derecho administrativo en la Universidad de París, Restrepo fue nombrado por Belisario Betancur como director de la Comisión Nacional de Valores, encargada de regular las bolsas de valores.

En ese cargo, Restrepo tuvo que enfrentar la crisis financiera producida por el escándalo del Grupo Grancolombiano, de Jaime Michelsen Uribe, y Restrepo ayudó a que la crisis no afectara gravemente el mercado de valores. Eso lo valorizó entre los economistas, a pesar de que su formación es principalmente como abogado graduado de la Universidad Javeriana.

En el gobierno de Barco, fue gerente de la Federación de Cafeteros; en el de César Gaviria ministro de Minas y Energía; y en el de Andrés Pastrana fue ministro de Hacienda. Al único de los últimos siete gobiernos que no ha pertenecido es al de Álvaro Uribe.

De hecho, Restrepo fue uno de sus críticos más acérrimo y por eso su nombramiento como el primer ministro de Agricultura de Santos fue una de las razones que comenzaron a provocar la ruptura entre Uribe y su sucesor.

A Restrepo las nuevas generaciones lo conocen por su labor en el ministerio de Agricultura, y en particular por haber impulsado la revolucionaria ley de víctimas y restitución de tierras.

Pero su verdadera especialidad ha sido el manejo de crisis, algo que le puede resultar particularmente útil como jefe de la negociación con el ELN, una guerrilla que no se ha caracterizado por su seriedad.

Además de la crisis ocasionada por la quiebra del Grupo Grancolombiano, Restrepo tuvo que lidiar cuando era gerente comercial de la Federación de Cafeteros con la ruptura del pacto del Café en 1989. El fin de ese mecanismo mediante el cual los países productores se repartían al cantidad de café que podían vender, cambió todo el esquema de exportación de café en un momento en que el país vivía de ese producto.

Tres años más tarde, como ministro de Minas, le tocó enfrentar el apagón de Gaviria. Restrepo lideró el plan de contingencia y la planeación de cómo evitar nuevos problemas a futuro pero a los pocos meses tuvo que salir del ministerio cuando Gaviria rompió su alianza con Álvaro Gómez Hurtado, el padrino político de Restrepo en ese cargo aunque su posición siempre ha sido más en el centro del partido.

Por último, como ministro de Hacienda tuvo que enfrentar la recesión económica en la que cayó Colombia durante el gobierno de Andrés Pastrana. Se retiró tras asumir drásticas medidas económicas que lo convirtieron en un personaje impopular y fue su sucesor en el cargo Juan Manuel Santos quien cosechó los réditos.

Su hábil manejo de las crisis que ha tenido que manejar no le ayudó para cumplir su sueño máximo. Él, como de La Calle, ha aspirado a llegar a la Presidencia de la República, pero primero se le atravesó Andrés Pastrana y luego Noemí Sanín.

Y los que trabajaron con él creen que es un estadista. Su viceministro Ricardo Sánchez y el hoy director de restitución de tierras, Ricardo Sabogal dijeron a La Silla que Restrepo tiene “el país rural en la Cabeza”.

“Alguien decía que tenía aspiraciones, pero no, él piensa en función colectiva, social. Saber escuchar y tomar las mejores decisiones, algo que servirá en la mesa con el Eln”, dijo Sánchez.

No obstante, hasta hace relativamente poco, Restrepo siempre sonaba como una carta presidencial de los azules. Y su llegada a la mesa de negociación con el Eln representa el aterrizaje del Partido Conservador de lleno a los temas de la paz.

“Restrepo es la cuota que buscaban los miembros del partido conservador dentro del proceso de paz”, dijo a La Silla un congresista del Partido. Un colega suyo, de La U, Armando Benedetti, también se pronunció en ese sentido: “lo mejor es que es conservador y miembros de ese partido se habían quejado porque ninguno de ellos estaba en la mesa”.

Santos le da a los azules este importante cargo justo cuando el triunfo del No en el plebiscito convierte al Partido Conservador en el campo de batalla entre la coalición del proceso de paz y Álvaro Uribe y en el  fiel de la balanza para el 2018.

Su trayectoria pro-paz

Además de responder a la queja de que la paz está siendo monopolizada por los liberales, con su nombramiento Santos le encomienda la difícil tarea de manejar la negociación con el ELN a una persona que ha sido muy cercana al proceso con las Farc, con el que, según la agenda pactada ,convergerá en tres de los seis puntos.

“Es un gran señor, un gran ser humano, tiene el país en la cabeza. De hecho el punto uno de la mesa de conversaciones de La Habana (reforma rural integral) lo sacó él”, le dijo a La Silla, el director de la unidad de restitución de tierras, Ricardo Sabogal, quien lo conoció en el Ministerio, y Restrepo lo recomendó para ese cargo cuando la unidad fue creada.

Sabogal y Sánchez dicen que gran parte de la política de desarrollo rural con la que trabaja el actual gobierno la dejó montada Restrepo, como el componente de restitución de tierras en la ley de víctimas, que trabajó al lado del entonces senador Juan Fernando Cristo; la creación de la unidad de planificación del sector rural y otra unidad para la pesca y la agricultura y la creación (más no ejecución) del censo agrario.

“Lo que siempre peleó, pero no alcanzó a verlo, fue el del catastro rural”, indica un ex asesor. Este tema, consignado en el punto uno de La Habana, le corresponde ahora realizarlo a la Unidad de Tierras.

El proyecto de ley de reforma rural que Restrepo tampoco pudo sacar adelante como ministro de Agricultura fue la base del punto de desarrollo rural pactado en la Habana, a donde viajó en 2011 y 2012 para defender las posturas del Gobierno y sacar consensos con la guerrilla.

En diálogo con La Silla Líder en mayo de este año, recordó que el acuerdo “llama a una transformación agraria integral” y le reconoció una evolución del pensamiento a la guerrilla en este punto.

Quienes lo conocen coinciden en que es riguroso, disciplinado y exigente. “Puede llamarlo a uno a las 10 de la noche o a las 3 de la mañana si el tema lo amerita”, le dijo a La Silla, un asesor suyo durante el Ministerio.

A la mesa de Quito entonces llegará un hombre “que sabe tomarse su tiempo para tomar decisiones de importancia”, dijo a La Silla, su asesor de comunicaciones en el ministerio, Jairo Corredor, quien agrega que su interés en los temas que le corresponden es tal que “cuando se mete en algo mete desde la mano hasta el codo”.

Una de las primeras será la que tiene que ver con la liberación del político chocoano Odín Sánchez, quien se intercambió por su hermano Patrocinio, y sigue internado en las selvas de Chocó. Sus familiares están recaudando dinero para pagar por su rescate, a pesar de que, según lo acordado, lo deberían liberar sin cobro alguno.

La mayor incógnita frente al nombramiento de Restrepo -que era el mismo cuando se designó a De la Calle-  es si tendrá la sensibilidad y sobre todo la energía para manejar el componente de “participación de la sociedad civil".

Este punto, que es lo que diferencia de las Farc a la negociación que se inaugurará a partir de este jueves, implicará un alto nivel de coordinación y sagacidad para asegurar que la discusión conduce a la dejación de armas por parte del ELN (curiosamente el presidente Santos definió toda suerte de líneas rojas para la negociación con las Farc y prácticamente ninguna para la del ELN).

Restrepo, entonces, aterrizará en Quito para bailar con la más fea y con toda una vida por detrás para no dejarse imponer el ritmo.

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