La agenda internacional de Duque se alinea con Biden

La agenda internacional de Duque se alinea con Biden

Duque habló de cambio climático y migrantes en su último discurso ante la ONU. Son dos temas del interés de la presidencia de Biden.

Con reuniones con empresarios y organismos internacionales concluirá mañana la gira del presidente Iván Duque por Estados Unidos. El viaje, que incluyó además tres días de reuniones (y polémica cultural) en España, marcó el tono de lo que será su último año en el poder en materia diplomática: ser un líder regional en cambio climático y migración, dos grandes crisis mundiales.

"Colombia enfrenta la pandemia, actúa frente a la acción climática y, a su vez, atiende la peor crisis migratoria que golpea al planeta", dijo Duque ayer en su último discurso como presidente en la Asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York.

Son temas que Duque venía impulsando antes de que el Paro lo afectara también en la escena internacional. Pero que distan de su estrategia principal de inicio de mandato contra el régimen de Nicolás Maduro, en la que terminó quedando sin aliados en el continente y en Estados Unidos.

A menos de que ocurra un encuentro de último momento, Duque volverá de Estados Unidos sin una reunión, ni una foto con su homólogo Joe Biden. Recomponer esa relación, que empezó siendo inusualmente fría luego de la injerencia del Centro Democrático en las elecciones presidenciales, marca el nuevo norte del giro diplomático de Duque. Probablemente el último en esta presidencia, que metió en el congelador sus dos temas principales con Trump: sacar a Maduro de Venezuela y la lucha contra el narcotráfico.

Una agenda relanzada

La agenda ambiental y migratoria del Gobierno están enmarcadas en lo que el embajador de Colombia en Estados Unidos, Juan Caros Pinzón, llama "una alineación" con la Casa Blanca de Joe Biden, interesada en estos temas.

"Hay una alineación de las prioridades como el tema de cambio climático, los derechos humanos de los migrantes, la protección de la democracia", explicó Pinzón. "Duque le hace guiños y hace eco a prioridades de actores internacionales relevantes para su final de gobierno, como lo es Biden, quien quiere acciones concretas sobre esas temáticas", nos dijo a su turno un diplomático que trabaja en temas de cooperación internacional con Colombia y pidió reserva de su nombre porque no es vocero de su entidad.

Un trabajo que, de todos modos, no es sencillo a 11 meses de terminar su mandato. Más aún cuando Duque perdió en su principal apuesta internacional: que Nicolás Maduro dejara el poder.

De "a Maduro le quedan horas" en Caracas hace casi dos años en la frontera, Duque pasó a enviar sablazos solitarios a las negociaciones del régimen y la oposición venezolana en México.

Así quedó claro en su discurso de ayer en la ONU: "si bien dan alguna esperanza, no nos permiten ser ingenuos, pues el único desenlace efectivo de ese encuentro es la convocatoria cuanto antes de una elección presidencial libre".

"Duque falló al tratar de tener una narrativa internacional sobre Venezuela y fue un fracaso estrepitoso", nos dijo una fuente cercana al Gobierno que acompañó al presidente en esta última gira. "Con estos viajes nuevos está tratando de construir un legado".

El presidente regresó a Washington por primera vez luego de la crisis de imagen generada por la violencia de la Policía contra manifestantes durante el paro, que sacudió la posición de Colombia en la capital de Estados Unidos.

El reacomodo de fichas diplomáticas fue profundo. Duque nombró en la Cancillería a la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez y a Pinzón en la embajada de Washington, para relanzar la agenda colombiana ante la Casa Blanca de los demócratas.

La canciller armó una gira a última hora para hacer control de daños a la crisis causada por el paro y logró un encuentro con su homólogo, Antony Blinken. Y el embajador Pinzón se encargó de las relaciones bipartidistas, que venían de capa caída luego del paso de casi tres años de Francisco Santos en esa oficina, cuestionado por su intervenir en las elecciones a favor de Trump.

"(Duque) Busca suavizar y moderar su imagen", consideró, a su turno, Adam Isaacson, director de la ONG Wola (Oficina de Washington para Latinoamérica). "Y el mensaje de Pinzón con los demócratas es de tender alianzas, de cooperar".

Además de haber pasado por Washington como embajador de Juan Manuel Santos y tener línea con varios sectores moderados del partido Demócrata, Pinzón incluyó en su equipo de asesores a Oscar Gamboa, político bonaverense afro que hasta hace unos meses fue el presidente de la asociación de municipios afro del país. 

Gamboa hace parte de la diplomacia afrocolombiana en Estados Unidos y tiene nexos con el poderoso Black Caucus, al que Duque le hizo otro guiño en su gabinete con el nombramiento de la ministra de Cultura, Angélica Mayolo.

Así volvió Duque esta semana a la ciudad donde vivió por 14 años. Pero en la capital política gringa, de la que el presidente se precia conocer, no hubo reuniones con altos funcionarios de la Casa Blanca.

La explicación de la Embajada en Washington es que "ni siquiera buscaron" una reunión con Biden. "La visita está enfocada en la (Asamblea General de) la ONU. No pedimos la reunión", dijo el embajador Pinzón.

Según conoció La Silla por una fuente enterada en Washington, Colombia esta vez sí buscó un encuentro de alto nivel con congresistas y funcionarios gringos. "Hubo molestia y preocupación en la Embajada porque no encontraron un espacio". Esa versión no la pudimos corroborar con una fuente independiente.

De ahí que la Embajada cuadrara reuniones y eventos públicos que reforzaran una agenda con nuevas prioridades. Temas que Duque venía impulsando antes del estallido de mayo, pero que ahora toman mayor protagonismo.

Por un lado, el ambicioso programa de regularizar a 1.8 millones de venezolanos en Colombia que lanzó en febrero y que recibió el espaldarazo de la Casa Blanca ese mes.

Tanto en Washington como en Nueva York, Duque sacó pecho de esa política. "Asumimos este reto sin ser un país rico y con un enorme costo fiscal", dijo ante la Asamblea de la ONU, en donde nuevamente volvió a pedir recursos a la comunidad internacional para asumir los gastos que implica la regularización, calculados en casi 200 dólares por migrante.

Por otro lado, está la agenda climática, enfocada en la conservación ambiental y biodiversidad en la que el Gobierno lleva trabajando desde inicios de mandato para la reunión climática de noviembre en Glasgow, Escocia.

Duque se lleva una muy publicitada reunión con el magnate más rico del mundo, Jeff Bezos, quien anunció una donación global de 1.000 millones de dólares para combatir el cambio climático. Colombia recibiría una fracción de esa plata.

Además, una donación del Rainforest Fund por 15 millones de dólares a cinco años para apoyar la ampliación de áreas protegidas en el país. Y un premio por su agenda verde del International Conservation Caucus Foundation (Iccf), otro centro de pensamiento enfocado en la conservación ambiental.

De esos eventos salió con espaldarazos públicos de senadores demócratas como Tim Kaine, quien dijo que "admiramos su trabajo por los migrantes"; y Chris Coons, quien le presentó el premio del Iccf.

Ambos son demócratas considerados "moderados" dentro de esa bancada y cercanos a la embajada colombiana de Pinzón. Un "público" que la renovada agenda colombiana mantiene cautivo. "Los temas verdes y de inmigración son mucho más cercanos a los demócratas, incluidos los moderados", nos dijo el analista Isaacson.

"Hay un reconocimiento a la acción climática, a la economía circular, a las áreas protegidas, el reconocimiento que recibimos para invertir 65 mil millones de pesos para invertir en áreas protegidas", dijo Duque anoche al término de su primer día en Nueva York.

Eso, de todos modos, contrasta con realidades locales. A diferencia de 2020 en el cual sacó la cara y dedicó tiempo de su discurso en la ONU a hablar del Tratado Ambiental de Escazú, esta vez el presidente omitió el tema. Su ratificación –luego de hundirse en el Congreso con la mirada pasiva del Gobierno– ahora está en veremos porque el Gobierno solo hasta el otro mes radicará el proyecto. Y no es una prioridad.

La Casa de Nariño considera que estos son logros para mostrar en una agenda ambiental, impulsados sobre todo por su jefe de gabinete, María Paula Correa, y su ministro de Ambiente, Carlos Correa. Ambos están encargados de esa agenda diplomática verde, que concluirá en el foro COP26 de Escocia.

Que Biden logre copiarle a Duque en ese viraje de la agenda está por verse.

Desde la Embajada, Pinzón asegura que de esta gira quedan abiertas las puertas para “que en algún momento tengamos una reunión de alto nivel con la administración Biden”, como dijo el martes a Caracol Radio.

Las realidades actuales del Gobierno Biden y de la agenda política de demócratas y republicanos va por otra vía. "Colombia sigue sin ser prioridad", nos dijo el exdiplomático en Washington. "El mundo político acá los partidos están metidos en otras cosas: en las elecciones (del Congreso en 2022) por ejemplo".

Pese a eso, la agenda internacional de Duque será intensa este último año. "Va incluso a fortalecer la actividad que no se le permitió hacer por la pandemia", nos dijo el presidente de la Andi, Bruce MacMaster, quien acompañó a Duque en su periplo por España. "Al inicio de Gobierno era muy prolífico en términos internacionales y lo general es que haya esta agenda internacional".

Un próximo escenario para encontrarse será la cumbre climática de Escocia. Allí, Estados Unidos llegará con bombos y platillos luego de que Biden anunciara, al momento de posesionarse, que regresaría al Pacto Climático de París. Pocos presidentes allí tendrán asiento. Duque, con el tiempo en contra, buscará tener un puesto tras un reacomodo apresurado de su agenda internacional.

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