La alianza de Peñalosa con Uribe incluye a J.J. Rendón

Hace un año, en el Partido Verde, J.J. Rendón era visto como un espíritu maligno. Ahora va a asesorar a Enrique Peñalosa, el candidato de este partido para la Alcaldía de Bogotá.

J.J Rendón entra oficialmente a asesorar a Enrique Peñalosa.
Enrique Peñalosa había rechazado la oferta de asesoría de Rendón. Pero ahora que comienza a perder liderazgo en las encuestas cambió de opinión.
Álvaro Uribe comenzará a grabar pautas publicitarias explicando por qué Peñalosa es quien mejor puede enfrentar los problemas de seguridad de la ciudad.

Enrique Peñalosa le confirmó a La Silla Vacía que dado que el estratega venezolano es el asesor de la U y él es el candidato del Partido Verde y de la U, se ha reunido con J.J. Rendón para escuchar algunos consejos que él tiene sobre publicidad.

“No va a definir la estrategia”, dijo Peñalosa a La Silla Vacía. “Para coordinar la campaña publicitaria hemos tenido algunas reuniones con él y los de la U porque él es el asesor de la U y yo también soy candidato de la U”.

Sin embargo, por lo menos en la U, existe la idea de que el rol de J.J. no se limitará a un par de consejos sobre pautas publicitarias. “El Partido de la U tiene una responsabilidad con Bogotá y está en la obligación y tiene el derecho de pedir ajustes en la campaña de Peñalosa”, dijo Juan Lozano a La Silla. “No puede pasar lo de hace cuatro años. Teniendo el mejor candidato sería imperdonable perder la Alcaldía porque no se hizo la mejor campaña”.

Según el jefe de la U, J.J. asesorará a Peñalosa en interpretar las encuestas de la campaña, definir la publicidad, escoger los mensajes de la campaña y en general en revisar toda la campaña que hoy por hoy es la que menos visibilidad tiene y además, está cayendo en las encuestas.

Más allá de cómo quieran endulzar la píldora, la persona que define los mensajes de una campaña es técnicamente hablando su estratega, y eso es lo que será J.J. Rendón en la campaña de Peñalosa. De hecho, Héctor Riveros, quien hasta ahora había jugado ese papel, renunció el lunes a la campaña cuando se formalizó la vinculación del otro asesor.

J.J. Rendón venía buscando desde hace meses asesorar a Peñalosa, como lo hizo explícito en la reciente entrevista con María Jimena Duzán en Semana, y la U le había insistido a Peñalosa que aceptara. Pero como lo contó La Silla Vacía en junio, el candidato del Partido Verde se había opuesto, como se opuso también hace cuatro años a que lo asesorara cuando Álvaro Uribe se lo recomendó, según contó en abril Rendón en una entrevista.

“El presidente Uribe y La U querían que yo ayudara a Peñalosa, pero él no quiso”, dijo Rendón.

Sin embargo, ahora que Petro rompió el empate técnico que tenían con Peñalosa, el panorama cambió. Y Peñalosa decidió permitir que J.J. Rendón, el hombre que denunció penalmente a Lucho Garzón, entonces jefe del Partido Verde, por injuria y calumnia por haberlo llamado un “Ph.D. en rumorología” (opinión que ya no tiene Lucho) y que explotó al máximo y en algunos casos distorsionó cada error cometido por Antanas Mockus para frenar la ola verde, ahora le hablara al oído.

El mito de J.J.

J.J. Rendón es sobre todo un mito. Su llegada a la campaña presidencia de Juan Manuel Santos hace un año se identifica como el momento en que la campaña de Mockus, que iba disparada tocó techo y comenzó a declinar.

Rendón llegó precedido de toda una leyenda como el rey de la rumorología, después de que en septiembre de 2007, el entonces representante Carlos Arturo Piedrahíta propusiera en el Congreso que, a través de la Cancillería, J.J. Rendón fuera expulsado del país.  El Representante de la U Nicolás Uribe había denunciado que Rendón lo amenazó con hacerle un montaje de fotos con prostitutas para acabar con su carrera política si no despedía a una funcionaria de Colombia Joven.

“Después hablaron otros representantes de La U, de Cambio Radical e incluso del Polo Democrático. Todos coincidieron en que Rendón estaba detrás de varios montajes en contra de partidos y candidatos, y que era un personaje muy cuestionado”, contó La Silla Vacía en mayo de 2010. La constancia quedó hecha pero el Canciller nunca fue citado y Rendón no solo no fue expulsado del país sino que se convirtió con el tiempo en el asesor de cabecera de la campaña de Santos y algunos creen que en el artífice del triunfo (suponiendo que no lo fue el entonces Presidente Uribe que puso varios programas gubernamentales y todo su poder a favor del candidato de su partido).

El mismo Rendón aceptó en una entrevista que en un comienzo Mockus había entendido lo que era la realidad. “Él dijo ‘yo creo que lo que este busca es un efecto sicológico’ para desmoralizarnos y eso es verdad”, admitió J.J. Rendón. “A nosotros no nos molestaba que se potenciara los atributos negativos sobre mi persona: uno porque desmotiva para un lado y otro, porque este tendrá la fama que tenga, pero nos va a resolver el problema. Y dos: servía de pararrayos. Mientras que nosotros ordenamos la campaña todo el mundo nos hizo el favor de distraer las baterías y mísiles hacia mí. Y yo no contesté, que era la expectativa.”

Rendón siempre ha dicho que él no inventó nada sobre Mockus, simplemente mostró los errores que cometía el contendor de Santos. “Cuando acumulamos la suficiente cantidad de contradicciones y yo lo he reconocido públicamente nosotros hicimos una sola frase y la difundimos con la contundencia del caso: yo pensaba tal cosa y ya no, yo proponía tal cosa, pero ya no…. y al final decía: yo iba a votar por Mockus  y ya no y concentramos las contradicciones en una sola frase. Esa sola frase hicimos un experimento de lanzarla por Twitter y por Facebook y ver si se volvía viral. Nosotros lanzamos muchas frases…… Nosotros calculamos que esa frase corrió tres o cuatro veces 20 millones de personas”, contó el estratega.

Los usuarios fantasma de la campaña de Santos ayudaron en la difusión de este mensaje y de otros que minaron la imagen de Mockus. Pero esa parte de la estrategia se le atribuye al "hombre del turbante" Ravi Singh, otro asesor que aún cobra millonarias asesorías a pesar de que se supo que había mentido sobre su verdadera participación en la campaña de Barack Obama, como lo contó La Silla Vacía.

Así, las cosas, Santos llegó a la Presidencia y desde entonces, J.J. Rendón inició una campaña en los medios para limpiar su nombre y convencer al país que era injusto considerarlo el rey de la rumorología. Que si alguien había sido víctima de una campaña sucia era él.

En estas elecciones, sus antiguas víctimas lo quisieron tener de su lado. Primero, Luis Pérez, el candidato por firmas para la Alcaldía de Medellín y ex gerente de la campaña de Juan Manuel Santos en Antioquia. Y ahora, Peñalosa.

¿Le conviene a Peñalosa?

Al parecer Rendón convenció a Peñalosa de polarizar la campaña y abandonar la tesis de que le convenía la fragmentación entre muchos candidatos, una teoría que después de la entrada de Antanas Mockus a la contienda comenzó a mostrar sus limitaciones.

Por lo tanto, es de esperar que Peñalosa de un paso más a la derecha tanto en los temas económicos como en los morales para acentuar sus diferencias frente a Gustavo Petro, quien seguramente será caricaturizado como el representante de una izquierda no muy lejana del Polo que llevó a la ciudad a la crisis.

Pero más allá de lo paradójico de que Peñalosa termine con quien fue visto como el principal enemigo de su partido un año atrás, la decisión de acoger a J.J Rendón implica un riesgo grande para él.

Por un lado, porque queda la sensación de que en momentos críticos (¿desesperados?) Peñalosa abandona ciertas convicciones. Por otro, queda la impresión de que no solo se trata de que Uribe apoye a Peñalosa sino que en realidad la U se tomó la campaña, lo que puede alienar a una base de los verdes que aún está con Peñalosa. Y lo más importante, porque el candidato Verde ya tiene una imagen negativa que supera el 40 por ciento.

Las encuestas muestran que un porcentaje significativo de bogotanos asocian el problema de las losas de Transmilenio o incluso la decisión de los bolardos con un tema de corrupción, uno de los males más grandes que aquejan hoy en día a la ciudad. Y en la última encuesta, en el ranking de honestidad, Peñalosa aparecía después de Petro, Mockus, Galán y Parody.

Tener ahora de asesor a una persona cuyas credenciales no se asocian precisamente con la transparencia puede aumentarle esa imagen negativa.

Petro, sin duda, aprovechará la vinculación de J.J. Rendón a la campaña de Peñalosa para mostrar que el candidato Verde, lejos de ser autónomo, en realidad es el candidato no solo de Uribe sino de la U, el partido que fue cómplice de la corrupción de la administración Moreno en Bogotá. Y Antanas Mockus tendrá una evidencia más de que su decisión de abandonar el Partido Verde tenía fundamento.

En el mes que queda se verá el verdadero efecto J.J., y se sabrá qué tanto la fama -buena y mala- que lo precede tiene una base real.

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