La Alianza Verde lanzó una encuesta para unirse, parece más su estocada

La Alianza Verde lanzó una encuesta para unirse, parece más su estocada

Antanas Mockus, Antonio Navarro y Carlos Ramón González, copresidentes de la Alianza Verde

El viernes, a los elegidos y militantes de la Alianza Verde los empezaron a llamar de dos encuestadoras para preguntarles cuál de los seis precandidatos presidenciales del partido les gusta y en cuál coalición alternativa quieren ver al partido: si en la de la Esperanza de Fajardo o la del Pacto Histórico de Petro.

Los resultados de las encuestas no van a sentar una decisión final, sino que van a servir de insumo para el debate al interior del partido sobre qué rumbo tomar. Pero lejos de ser el vehículo para reconciliar las divisiones internas del Verde, la encuesta se ha convertido en una nueva excusa para profundizarlas.

Pinta a ser la estocada final de lo que hasta principio de año parecía improbable: que la Alianza Verde, siendo el partido alternativo más grande y con mayor representación nacional, pierda la oportunidad histórica de poner presidente en Colombia.

La encuesta que destapó las cartas

La encuesta contratada con Ecoanalítica comenzó a aplicarse desde la semana pasada a los cerca de 1.400 elegidos que tiene el partido en el país y a sus militantes. Pero el proceso, lejos de ser espontáneo, ha estado bajo la presión de los dos sectores en disputa.

La primera señal la dio Carlos Ramón González, uno de los tres copresidentes del Verde y quien representa el sector más petrista.

González firmó el martes pasado, antes del arranque de la encuesta, una carta en la que otros dirigentes verdes y líderes de sectores alternativos que se identifican con Gustavo Petro, hacen un llamado de unidad para ir con él en las consultas y la primera vuelta presidencial.

En un foro de sectores alternativos en Santa Marta de finales de agosto, González —el menos conocido de los copresidentes del Verde— había dicho que no quería aumentar la división entre los alternativos y la carta iba en esa dirección (por lo menos formalmente):

“Cada que hay un punto en discusión, no contribuyamos en profundizar la pelea, la división, hay una gran preocupación para que no se profundice y que rompamos las naves y no nos podamos volver a sentar. En alguna parte se está generando la intriga y el odio de tal forma que a veces los debates parecen irreconciliables”, comentó.

Su firma, sin embargo, generó revuelo al interior del Verde porque González la hizo a título de copresidente del partido sin consultar a la dirección nacional, con lo cual la percepción de que desde la cabeza habría garantías de respetar el resultado quedó en duda. Esto obligó a los otros dos codirectores del partido, Antanas Mockus y Antonio Navarro, a responder.

Tres días después de la carta que firmó Ramón, con el trabajo en campo de las encuestadoras, Mockus y Navarro sacaron su propio documento en el que dicen que se identifican con la Coalición de la Esperanza porque ahí se puede consolidar una propuesta de centro que no polarice. Además que no ven una alianza con el Pacto Histórico de Petro. “Poco podemos aportar ahí”, dijeron.

La cantada de posturas de los tres copresidentes del Verde está influyendo a las bases encuestadas.

La excandidata al Concejo de Neiva, Patricia Valenzuela, dice que cuando le preguntó la encuestadora por cuál de los seis candidatos votaría, ella respondió convencida que por Camilo Romero. Y cuando le preguntaron que a dónde le gustaría ver a ese candidato en una consulta interpartidista en marzo: si en la Coalición de la Esperanza o en la del Pacto Histórico, ella respondió que por “las decisiones que tome el presidente de la Alianza Verde, el doctor Carlos Ramón González”, le dijo a La Silla.

Tres dirigentes verdes de Cali, Manizales y Bogotá, le dijeron a La Silla que aún no los han encuestado, pero que cuando los llamen votarán por Carlos Amaya y la Coalición de la Esperanza. Los tres le compartieron a La Silla la carta de Mockus y Navarro.

Entonces, no solo desde la cabeza del partido están influyendo en las bases, sino que el sector que quiere estar en la consulta con Petro ya está poniendo en duda públicamente la legitimidad del mecanismo de la encuesta.

Los representantes a la Cámara, Katherine Miranda e Inti Asprilla, han denunciado que hay un intento de fraude pues la carta de Mockus y Navarro le está llegando a los correos de los afiliados que aparecen en la base de datos del partido y que manejan los copresidentes. Esa intromisión, según las denuncias, es respaldada por el lobby que estarían haciendo asesores de congresistas para convencer a diputados y concejales para que apoyen la carta de Mockus y Navarro. 

Que sea justamente Miranda, la representante impulsada por Mockus, la que haga esa acusación, ha generado una reacción muy sentida del lado ‘visionario’ del partido.

“Carlos Ramón fue el que insistió en que la encuesta fuera un instrumento para tener en cuenta y no de decisión final. La supuesta interferencia que denuncia Katherine me parece infantil —dice el precandidato Carlos Amaya— Plantear que una carta de Mockus y Navarro sea interferir, es decir que los diputados, concejales y elegidos verdes se están dejando confundir y no tienen criterio es infantil”.

“Están cargándose de argumentos para poder cuestionar los resultados de las encuestas”, dijo el exsenador verde Jhon Sudarsky.

De sombrilla a no tener candidato

Una gobernación, 69 alcaldías —contando las de Bogotá, Cali, Cúcuta y Manizales— una bancada de 18 congresistas, y más de 1.400 diputados, concejales y ediles convirtieron a la Alianza Verde en el partido alternativo más poderoso en el país.

Con esa estructura, esperaba ser protagonista de las presidenciales del 2022. Y comenzó el año preelectoral con el pie derecho, abriendo el paraguas para cobijar a la Coalición de la Esperanza

Así, con estructura regional y el poder de los avales, planteó en febrero y por decisión de sus tres copresidentes tener un candidato propio y recoger a figuras sin partido, pero históricamente cercanas al Verde como Sergio Fajardo y Ángela María Robledo. 

La representante a la Cámara Juanita Goebertus le dio forma a esa Coalición coordinando la plataforma programática que todos los precandidatos de la Coalición presentaron en mayo al mismo tiempo en un primer evento público. 

Pero comenzaron a dilapidar la oportunidad.

Primero, agudizaron las disputas internas por definir el mecanismo interno entre sus seis precandidatos, lo que sacó corriendo a Angela María Robledo y molestó a Iván Marulanda. 

Esa demora también impacientó a los de la Coalición de la Esperanza que decidieron arrancar sus giras nacionales sin los verdes

Luego, cuando la Corte Constitucional le otorgó personería al Nuevo Liberalismo su aval para el candidato de la Coalición de la Esperanza se hizo menos necesario. Y la llegada al partidor de Alejandro Gaviria, que en todo caso fue motivada en parte por líderes verdes, puso en evidencia que congresistas del partido como Juanita Goebertus tenían un candidato presidencial no verde. Goebertus justificó ese apoyo señalando que el partido no tenía candidatos con opciones viables.

El esfuerzo de Carlos Amaya, Antonio Sanguino y Sandra Ortiz por mantener una candidatura verde oficial que saliera de un proceso entre las bases de siete ciudades, se desdibujó hace unos días cuando Ortiz salió.

“No hay un candidato que interprete a todo el partido, fuera una Claudia López, un Antonio Navarro, un Mockus, sería diferente. Así cómo están las cosas tener un candidato en esas condiciones sería resquebrajar al partido”, dice el senador Jorge Londoño, que como muchos, cree que el mejor camino es dejar en libertad a los votantes.

Además, como contamos, no está tan claro que Camilo Romero y Carlos Amaya lleguen hasta el final bajo las reglas del partido porque los dos renunciaron el año pasado a sus cargos directivos lo que les permitiría ser candidatos por firmas u otros movimientos sin riesgo de que les apliquen doble militancia.

Y, más importante que todo lo anterior, el crecimiento de Gustavo Petro en las encuestas desbarató el plan inicial de ir con la Coalición pues el sector más de izquierda del partido es más afín a sus ideas que a las de los candidatos de la coalición de centro.

De esta manera, la Alianza Verde no solo se ha convertido en un actor secundario de esta campaña sino que la misma existencia del partido comienza a ponerse en duda. Mientras los afines al petrismo están empujando para dejar en libertad a los militantes para que apoyen al que quieran, del otro lado insisten en que quizás el camino es la escisión.

“El escenario de dejar en libertad significaría ver a verdes con Fico, verdes con Petro, verdes con Peñalosa, verdes con Fajardo. El partido pierde identidad y en ese camino es mejor que se formalice que haya dos partidos”, señala Carlos Amaya.

Así terminaría de perder valor la marca que hace menos de un año era tan cotizada.

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