La apuesta al Senado de la Coalición de Centro está dividida y dispersa

La apuesta al Senado de la Coalición de Centro está dividida y dispersa
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El 13 de diciembre vence el plazo de inscripciones.

En 10 días vence el primer plazo para inscribir listas al Congreso, y en la Coalición Centro Esperanza aún no saben cómo las van a armar. El tema es tan denso que no se trató en el cónclave del domingo porque temían que eso retrasara la agenda.

Con el tiempo en contra, los pulsos pasan por definir si finalmente tendrán una sola lista abierta al Senado que recoja a todos los partidos que hacen parte de la Coalición, o dos, ante la decisión del Nuevo Liberalismo de insistir con una cerrada. Hasta ahora, lo primero es altamente improbable.

Aún más importante, aún no está claro si Humberto de la Calle va a encabezar la lista abierta mayoritaria, o la cerrada que quiere el Nuevo Liberalismo. O incluso si va a aspirar del todo.

Y para completar, deben definir cómo solucionan la nueva pelea interna que nació en la Alianza Verde porque el ala petrista no quiere que el partido entre en esa lista conjunta como se acordó, sino que armen rancho aparte y se vayan solos.

Del insulto de Robledo a la apuesta de los Galán

De puertas para afuera los precandidatos presidenciales de la Coalición Centro Esperanza, Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán, Juan Fernando Cristo, Jorge Robledo, Carlos Amaya y el recién integrado Alejandro Gaviria han cerrado filas en decir que van a impulsar listas al Congreso que los representen.

De hecho ese fue el punto final del acuerdo que firmaron el domingo en el cónclave, donde finalmente sellaron la consulta con Gaviria.

Pero de puertas para adentro no han logrado zanjar diferencias en la manera en la que van armar y presentar esas listas. No porque el nuevo integrante Gaviria haya cambiado la ecuación, porque por ahora él no está apoyando candidaturas al Congreso, sino porque aún hay tensiones sobre qué se debe hacer para sacar una buena votación.

Mientras Robledo, Cristo y Amaya, defienden la idea de que sea una sola lista abierta - se vota por la persona y no solo por los logos- Galán, Fajardo, y De la Calle, que aunque no es candidato tiene voz y voto, se inclinan por una cerrada.

Eso puede explicar que a Robledo se le haya salido en plenaria el insulto sobre los Galán cuando hablaba con alguien más sobre cómo va esa concertación de la lista al Senado. 

Para Dignidad, el partido de Robledo, ir con lista abierta es garantizar que haya igualdad de condiciones entre los candidatos porque se miden uno a uno con votos. “Nosotros hemos estado todo el tiempo invitando a la gente a participar de la lista al Senado sobre la base de lista abierta, preferente, y no podemos cambiar de opinión a última hora”, dice Gustavo Triana, secretario de Dignidad y compromisario en la discusión de la lista en la Coalición.

Dignidad, dice Triana, ya tiene inscritos cerca de 30 potenciales candidatos al Senado entre los que están el actual representante a la Cámara, Jorge Gómez, los excongresistas Darío Angarita y Orlando Beltrán, y líderes gremiales como Guillermo Criado (textiles) o Jorge García (transportadores).

El movimiento En Marcha, de Cristo, ya tiene encampañados a candidatos que se han hecho contar o tiene estructuras regionales que funcionan mejor con listas abiertas como Griselda Restrepo, exministra de Trabajo; Miguel Samper, exdirector de la Agencia Nacional de Tierras e hijo de Ernesto Samper; Jaime Hernández Amín, excandidato a la Alcaldía de Cartagena; o Norma Vera, investigadora y exsecretaria del Interior del Magdalena.

Del otro lado, están a los que les suena ir con una lista cerrada. Juan Manuel Galán dice que eso garantiza pluralidad porque plantea que, además de cerrada, debe ser cremallera, es decir, intercalada hombre-mujer.

Que en el caso del Nuevo Liberalismo es una apuesta por destacar nuevos liderazgos y combatir el clientelismo y las maquinarias de compra de votos. Además de que puede impulsar el reposicionamiento del partido como una alternativa liberal.

Fajardo, y su movimiento Compromiso Ciudadano, comparten la idea. De hecho, bajo ese esquema fue que el exgobernador de Antioquia le propuso a Humberto de la Calle ser cabeza de lista. Y el ex negociador de paz se mostró a favor.

“Debe haber lista cerrada porque las listas abiertas, aunque fueron un avance democrático, se volvieron un tejemaneje con capacidad de generar financiaciones ilegales, y se nos vuelve en un Congreso de barones electorales. Favorezco la lista cerrada”, dijo De la Calle en entrevista con Yolanda Ruiz

Aun sin haber definido si cerrada o abierta la Coalición abrió el 27 de septiembre una convocatoria a través de su página web para recibir postulaciones al Senado y hasta la semana pasada habían recibido cerca de 180.

Como llegar a un punto de acuerdo parece improbable y las distintas fuerzas de la Coalición ya coincidieron en lo básico, la consulta presidencial, la salida más probable es que haya dos listas: la abierta en la que estén los de Robledo y Cristo y en la que entrarían los candidatos de la Alianza Verde con Angélica Lozano a la cabeza, y la cerrada que quieren los Galán secundados por Fajardo y de la Calle, y que tendría la sombrilla del Nuevo Liberalismo.

En medio de las dos opciones que, en todo caso, se complementan y deben empujar la consulta, está la incógnita de qué va a hacer De la Calle como la pieza de opinión que puede arrastrar votos en la una o la otra.

La supuesta amenaza de César

El domingo durante el cónclave no se habló del Congreso, pero varios asistentes le midieron el ánimo a De la Calle para saber si sigue motivado o no con la idea de ser la cabeza de lista bien sea abierta o cerrada.

Pero tras la reunión, tres precandidatos presidenciales y dos asesores de campañas que estuvieron ahí, nos dijeron que lo notaron poco convencido. La explicación, según nos dijeron por aparte tres de ellos, es que a De la Calle supuestamente lo tendría frenado un lío que arrastra de las elecciones de 2018.

“César Gaviria lo tiene medio amenazado con que le hace efectivo el anticipo de los 9 mil millones de la campaña de 2018. Le ha mandado razones. Eso está en manos del Consejo Nacional Electoral. Gaviria le ha mandado razones a De la Calle para que no aspire porque debe los 9 mil millones”, nos comentó un precandidato.

“Dijeron que De la Calle no podía aspirar porque Gaviria lo jodía. Esa fue la versión que se movió en el día”, nos dijo un asesor.

Efectivamente, a De la Calle le quedaron dos ruidos de su fallida campaña presidencial en 2018 con el partido Liberal. Por un lado, no logró superar la votación mínima para tener derecho al pago de reposición de votos y quedó la duda de si debía devolver 9 mil millones de pesos que le dio el Estado como anticipo para hacer la campaña previa gestión del partido Liberal.

De la Calle se ha defendido diciendo que las normas en materia electoral mencionan que si la plata del anticipo se gasta en la campaña no es necesario reponerla.

El otro lío lo tiene en el CNE porque el magistrado Pedro Felipe Gutiérrez le abrió en diciembre de 2020 una investigación por presuntas irregularidades en el manejo de la plata en la campaña. Gutiérrez dice que hay posibles inconsistencias entre lo que la campaña reportó de gastos y lo que en realidad se pagó.

La teoría de que César Gaviria esté usando esos procesos para condicionar a De la Calle no es tan clara.

Por un lado, los procesos en el CNE aún no se han fallado, y aunque se resolvieran en contra de De la Calle, para quedar en firme deben pasar por otras instancias como el Consejo de Estado. Por el otro, podrían caducar antes, porque las investigaciones en el CNE prescriben tres años después de los hechos y ya están por cumplirse los plazos.

En todo caso el magistrado Gutiérrez le dijo a La Silla que De la Calle no tiene ninguna inhabilidad para aspirar al Senado y que el proceso que le lleva aún no se ha definido ni tiene fecha de discusión.

Entonces, si no es por una supuesta presión de César Gaviria como lo están azuzando algunos de la Coalición, la indecisión de De la Calle pasa por un cálculo personal y su afinidad por una lista cerrada. Encabezar la cerrada le evita el temor de ser medido por votos como ya le pasó en su candidatura presidencial de 2018. Además, le quitaría la presión de financiar y liderar una apuesta propia, que se va a comparar con votaciones de otras grandes figuras de las pasadas elecciones.

“A esta altura del partido no quiere correr el riesgo de generar dificultades. No quiere estar en ese tejemaneje de buscar fórmulas a Cámara en los departamentos, él quiere una cosa más suave, él estaba con el cuento de una lista cerrada y él la encabezaba e iba en coche porque no hay muchos candidatos de opinión”, nos dijo un asesor de De la Calle que pidió no ser nombrado para discutir conversaciones internas.

En las elecciones de 2022 no van a estar figuras como Álvaro Uribe Vélez, Antanas Mockus o Jorge Enrique Robledo, que se llevaron cientos de miles de votos de opinión en 2018, pero dejaron una vara alta. En ese escenario el hombre que negoció el Acuerdo de Paz es reticente a medir su figura.

Por eso, desde el Nuevo Liberalismo le han mandado razón para que se anime a encabezar su lista cerrada. “Lo de Humberto de la Calle sería fantástico, ha sido super bienvenido desde antes de que anunciara que le sonaba llegar al Congreso. Se lo habíamos planteado porque a él suena la cerrada”, dice Andrés Talero, directivo del Nuevo Liberalismo.

En el renacido partido que fundó Luis Carlos Galán, estiman que la figura de De la Calle puede enviar un mensaje poderoso para la reconstrucción del movimiento liberal. “El objetivo es llegar al Congreso más que con votos con la capacidad de trabajar la transformación de la política”, añade Talero.

Hasta la fecha, el Nuevo Liberalismo ha recibido más de 80 solicitudes de aval para el Senado.

La Silla buscó a De la Calle para consultarle sobre el tema, pero no contestó. En el cónclave del domingo tampoco dio entrevistas a la entrada o la salida.

Los verdes de la discordia

El 12 de noviembre, cuando dejaron en libertad a sus militantes en el tema presidencial, los directivos de la Alianza Verde establecieron que, a pesar de esa salida 'salomónica', iban a entrar a la lista del Senado de la coalición. 

Una carta a favor para que, al menos una parte de los verdes, le ponga votos a la Coalición es Carlos Amaya, ex gobernador de Boyacá. Hoy, Amaya reunirá en Bogotá a 522 concejales, diputados y congresistas del partido para proclamar su precandidatura presidencial y hacer oficialmente la adhesión a la Coalición. Los otros cinco precandidatos presidenciales asistirán al evento.

Pero el ala petrista que aceptó esa condición ahora ya no está tan segura de seguir esa instrucción, y eso afecta las negociaciones en la lista conjunta de la Coalición. Según el representante Inti Asprilla, que quiere dar el salto al Senado, eso se debe a que De la Calle y Galán quieren cerrar la lista

La senadora Sandra Ortiz, que venía pujando por ser la candidata presidencial del Verde, señaló a Angélica Lozano de saltarse los acuerdos porque asistió al cónclave en representación del partido y sin tener permiso para hablar de las listas al Congreso.

“Ella (Lozano) no tiene poder para representar al partido. Hasta donde se definió los delegados son Jorge Londoño y Rodrigo Romero”, dijo Ortiz

La nueva indecisión de los verdes amenaza cualquier definición sobre si sus candidatos llegan o no a la lista. Además, con candidatos que le harán campaña a Gustavo Petro, su entrada está condicionada a que la lista sea abierta.

Una pieza en movimiento adicional, además si la lista es cerrada o abierta, de la definición del Nuevo Liberalismo, y del ánimo para liderar de De la Calle. Todo un malabarismo que hace de la apuesta legislativa del centro un ejercicio de riesgo donde todo puede estar por caerse, a menos de dos semanas para inscribir las listas.  

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