La apuesta política del Nuevo Liberalismo agrega dispersión en el centro

La apuesta política del Nuevo Liberalismo agrega dispersión en el centro
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Carlos Fernando Galán fue delegado vocero del comité político del Nuevo Liberalismo

El Nuevo Liberalismo, que lideró Luis Carlos Galán, empezó una carrera contra el tiempo para armar sus estructuras luego de que la Corte Constitucional reviviera su personería jurídica. 

Las inscripciones al Congreso arrancan el sábado y vencen el 13 de diciembre, y antes de eso el Nuevo Liberalismo, que ayer lanzó su comité político para dar avales, estipuló un examen para lanzar una apuesta de política sin clientelismo. Además, en menos de dos meses tendrá que avisar si va a primera vuelta con candidato presidencial propio o se meterá en una consulta interpartidista.

El afán los está obligando a tomar decisiones, que están generando divisiones al interior del recién resucitado partido, por quejas de nepotismo de los herederos de Galán. Por otro lado, el Nuevo Liberalismo nace con la inclinación de apostarle a lanzar una lista al Senado propia, sin la Coalición de la Esperanza, el grupo que lidera Sergio Fajardo que busca unir al centro.

La aventura en solitario del nuevo partido, que aún debe confirmarse, agrega dispersión a un centro que ya tiene problemas para consolidarse. Esas fricciones arrancaron con la indecisión de la Alianza Verde y siguieron con el veto a Alejandro Gaviria.

De Galán para Galán

Ayer en el Concejo de Bogotá el Nuevo Liberalismo entró en las definiciones electorales con la presentación de un comité político transicional. Esa instancia debe decidir sobre los avales al Congreso, mecanismos internos y posibles alianzas, con el tiempo en contra porque el sábado arrancan las inscripciones de candidatos al Congreso.

El comité es temporal, porque el apretado calendario y la falta de financiación no les permite hacer un congreso nacional de militantes que elija una dirección nacional como máxima instancia decisiva. La conformación estuvo a cargo de los antiguos militantes del Nuevo Liberalismo que dieron la lucha jurídica en el Consejo Nacional Electoral, luego en el Consejo de Estado y finalmente en la Corte Constitucional para recuperar la personería jurídica.

El escenario de presentación, el salón de presidentes del Concejo capitalino, fue simbólico pero ratificó la línea galanista que se está imponiendo en el resurgir del partido. En su primer momento de existencia, entre finales de los 70 e inicios de los 80, el Nuevo Liberalismo, encabezado por Luis Carlos Galán, alcanzó a tener una representación del 35 por ciento del Concejo de Bogotá.

Además de Luis Carlos Galán, por ahí pasaron, por ejemplo, otros fundadores del partido como Rafael Amador y María Cristina Ocampo.

Antonio Galán Sarmiento, hermano de Luis Carlos, fue presidente de esa corporación en 2006 y tiene un retrato en el salón de presidentes en el que se hizo el evento. Pronto, en las paredes de ese salón también estará el de Carlos Fernando Galán, hijo de Luis Carlos, quien fue presidente en 2020 tras llegar al Concejo por la curul que ganó por quedar segundo en las elecciones de Alcaldía en 2018.

Andrés Talero, otro fundador del partido, y quien tiene la representación legal del partido, soltó los nombres del comité: los exconcejales y militantes Rafael Amador y María Cristina Ocampo; el exdiputado del Tolima, Rubén Darío Martínez. Y remató con Carlos Fernando Galán en representación de las nuevas generaciones del Nuevo Liberalismo.

“Carlos Fernando viene de sacar una gran votación a la Alcaldía de Bogotá, cerca de un millón de votos con su movimiento Bogotá para la Gente. Ellos decidieron entrar desde hace unos días al Nuevo Liberalismo y estamos muy contentos de tenerlos con nosotros”, dijo Talero.

La manera en que se seleccionó ese comité transicional no tuvo respaldo general. El senador Iván Marulanda — quien renunció ayer a la Alianza Verde para volver al Nuevo Liberalismo —y otros fundadores y militantes, como César Pardo, Carlos Arcesio Paz, Arturo Sarabia y Alfonso Valdivieso firmaron una carta cuestionando la decisión.

“La Corte Constitucional decidió en la sentencia que devuelve la personería jurídica al Partido, nombrar un sucesor de Luis Carlos Galán en la Dirección Nacional del Partido. Una decisión con la que no estamos de acuerdo porque resulta ajena a nuestra tradición democrática y contraria a los propios estatutos del Partido que la Corte reivindicó en la misma providencia y que asignan esa función exclusivamente al Congreso del Partido”, dice la carta.

Ante ese inconformismo, Marulanda y compañía decidieron no reasumir las funciones de miembros del Consejo Nacional del Nuevo Liberalismo.

Para cuando apareció la carta, Carlos Fernando ya había aceptado el cargo, la vocería del comité y había terminado el evento en el Concejo. Ahí puso la vara alta de estándares con la que se medirá el proceso de evaluación y expedición de los avales. “Este va a ser un proceso distinto”, “no va a reciclar maquinarias políticas”, “quien venga solo por el aval no será recibido”.

Luego explicó que habrá cinco filtros para esos precandidatos, que van desde la revisión de antecedentes, la publicación de las hojas de vida, hasta la socialización del plan de financiación de las campañas. “No se trata solo de buscar gente con votos, sino gente que se identifique con la visión ideológica del Nuevo Liberalismo”, dijo Galán.

Ese proceso irá hasta noviembre, para que el comité político tenga hasta el 13 de diciembre, cuando vencen las inscripciones de candidaturas, para entregar los avales.

El concejal Galán terminó confirmando algo que ha venido contando La Silla. Que hay altas posibilidades de que el Nuevo Liberalismo presente lista en solitario al Senado y no en conjunto con la Coalición de la Esperanza, como aspiran los integrantes de ese grupo. “Esa decisión la tomaremos en las próximas dos semanas”, señaló Galán. 

Una apuesta por la plataforma y no por votos

La idea de ir solos la comparten los antiguos militantes como una apuesta para estructurar el partido desde abajo. “Es la identidad del partido la que está en juego, es la esperanza que tiene Colombia de resurgir y de querer estar en la construcción de un partido, los que vayamos a reconstruirlos debemos asumir ese riesgo”, dice Bernardo Ordoñez, socio fundador del partido y precandidato al Senado.

“Si el proyecto es armar un partido para muchas décadas hay que empezar desde cero. Mezclar la imagen y el legado de Luis Carlos Galán o Rodrigo Lara Bonilla con otros movimientos de entrada le resta a esa legitimación simbólica”, le dijo a La Silla un directivo del Nuevo Liberalismo que pidió no ser citado para evitar confrontaciones con sus pares.

Hay varios factores que enmarcan la idea de tener una lista única al Senado. Además de la construcción ideológica, está el hecho de que ante la premura de las elecciones, el fallo de la Corte le dio al Nuevo Liberalismo un permiso especial para no cumplir con el umbral en las elecciones de Senado (3 por ciento de los votos válidos) para poder mantener su personería jurídica.

Eso encaja en la tesis de Carlos Fernando Galán de no preocuparse por ahora tanto en los votos, y sí en la construcción de una plataforma ideológica y de una base activa. En ese escenario le pueden dar cabida a nuevos liderazgos y cumplir con el reto de no dejar colar a candidatos de maquinarias.

Desde que se conoció la decisión de la Corte de devolver la personería jurídica, al Nuevo Liberalismo se han ido acercando precandidatos aliados de maquinarias. Por ejemplo, el precandidato a la Cámara del Huila, Víctor Andrés Tovar, que tiene el apoyo de la estructura política del cuestionado alcalde de Neiva, Gorky Muñoz (Cambio Radical y firmas). Tovar acompañó la gira en el Huila que hizo hace unas semanas Juan Manuel Galán, y ha planteado la posibilidad de entrar al Nuevo Liberalismo.

En Tolima, El Nuevo Día, un diario regional, contó que el excongresista Emilio Martínez también ha estado sondeando el tema para postular a la Cámara por el Nuevo Liberalismo a su sobrina Sandra Salazar. 

Rafael Amador, del comité político, cree que sí pueden estructurar unas bases sólidas sin maquinarias. “La meta de acá a dos semanas es tener 500 precandidatos inscritos y 20 mil militantes registrados”, comentó.

El sábado abrieron esa convocatoria y por ahora llevan unos 100 precandidatos inscritos, entre los que están ex deportistas profesionales, influenciadores y líderes de opinión que venían pidiendo pista

La militancia va creciendo con figuras que han ido aterrizando tras el fallo. Ayer el senador Iván Marulanda renunció a la Alianza Verde y pidió su espacio en el Nuevo Liberalismo. Los herederos de Rodrigo Lara Bonilla están en tránsito: mientras el exalcalde de Neiva, Rodrigo Lara Sánchez, ya salió del Verde y anunció su llegada, el senador Rodrigo Lara Restrepo está analizando la manera de entrar. 

A ellos se sumó el equipo de ‘Bogotá para la gente’ que trajo Carlos Fernando Galán.

Desesperanza en la unión del centro

Que el Nuevo Liberalismo contemple ir solo al Senado es algo que saben hace rato en la Coalición de la Esperanza, el grupo de centro que lidera Sergio Fajardo. Aunque Juan Manuel Galán está jugado allá hace rato, él ha dejado claro que la decisión de entrar o no a las listas conjuntas al Congreso no dependen de él sino de las instancias del partido.

Pero que de concretarse también deja en el aire la posibilidad de que el presidenciable del Nuevo Liberalismo decida no entrar a competir en esa coalición. No solo porque Juan Manuel Galán debe aceptar las reglas de juego del partido y competir con otros precandidatos como Rodrigo Lara Restrepo o Iván Marulanda, sino porque el Nuevo Liberalismo también tiene invitaciones para estar en otra coalición que quiere encabezar Alejandro Gaviria. 

A la Coalición le afecta en la medida en que su otro socio inicial, la Alianza Verde, tampoco tiene asegurada su vinculación a las listas del Congreso. El viernes, ese movimiento va a votar una propuesta que pide dejar a sus militantes en libertad para temas presidenciales y que le favorece al ala petrista que quiere estar en el Pacto Histórico de Petro.

La discusión de los verdes pasará por definir qué hacer en ese escenario de libertad con la lista al Senado. Si, hacer lo mismo del Nuevo Liberalismo y presentarse solo, o lograr un acuerdo con la Coalición así no entren de lleno a apoyar la consulta presidencial de ellos.

A algunos congresistas verdes no les parece atractiva una lista conjunta sin el Nuevo Liberalismo. Y a otros les preocupa porque puede aumentar las fracturas del centro. “Espero que esta decisión no sea definitiva. La historia nos va a juzgar a todos quienes no seamos capaces de contribuir a unir el centro”, dijo la representante verde Juanita Goebertus.

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