La caótica asamblea de Verde Oxígeno que coronó a Ingrid Betancourt candidata

La caótica asamblea de Verde Oxígeno que coronó a Ingrid Betancourt candidata
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El domingo 20 de febrero se llevó a cabo la primera asamblea del partido Verde Oxígeno desde que recuperó su personería jurídica, tras una decisión de la Corte Constitucional. En el evento, Ingrid Betancourt obtuvo el aval para su candidatura, en medio de denuncias de irregularidades y disputas internas. La Silla Vacía habló con varios de los participantes y tuvo acceso a la grabación de la reunión.

El arranque

La asamblea fue en parte presencial y en parte virtual. En la sede del partido, una casa antigua de tres pisos al lado del Parque Nacional en Bogotá, estaba Betancourt junto a su directora de campaña, Sandra Pulido, el tesorero del partido, Leonardo Sicard, y otros cinco miembros. En un cuarto alargado del tercer piso de la casa, con un estrado al fondo, Betancourt, Pulido y Sicard se turnaron un computador conectado a Zoom.

La verificación del quórum fue confusa: en algunos casos había más de una persona conectada desde un mismo celular y no había claridad sobre quiénes estaban de manera presencial. Tras la lectura del orden del día y un llamado de lista contaron 54 personas vía Zoom, además de las ocho que estaban presenciales

Pero en los primeros minutos del llamado de lista llegó al chat de Zoom un mensaje de Anastasia Rubio, candidata a la Cámara por Bogotá y sobrina de Ingrid Betancourt: “Estoy en el carro con David Oliveros y Lesly Molina quienes también participan y votan”. Y a pesar de que Leonardo Sicard, quien presidía la reunión, insistió en que se respondiera en voz alta al llamado de lista, la asistencia de algunos se verificó vía chat.

Luego pasaron a las palabras de Ingrid Betancourt. Desde la sede se ubicó al frente del computador, “pongo en consideración antes ustedes mi candidatura, para oírlos y tomar esta decisión de partido”. Y después pasaron a la designación de un nuevo director nacional y representante legal del partido, dado que Betancourt ya no podría ocupar ese cargo. Ingrid se retiró de la cámara y Sicard tomó su lugar. “Por voluntad de algunos alineados al partido, y por sugerencia de la doctora Ingrid, es que sea Sandra Pulido, quien es la representante legal suplente”, dijo.

Daniel Quiñónez, candidato a la Cámara por Bogotá, levantó la mano: “Yo quisiera en esta ocasión buscar una dirección colegiada, no unipersonal”. Sicard respondió que “evidentemente eso podría hacerse en una asamblea ordinaria, pero estamos en una asamblea extraordinaria, la cual debe cumplir con los estatutos en este sentido”.

“¿Tú me puedes citar dónde dice en los estatutos que en una asamblea extraordinaria no se puede votar un cuerpo colegiado de dirección?”, insistió Quiñónez. “No tengo los estatutos a la mano, pero en el curso de la reunión los bajo y los verificamos”, dijo Sicard. Esto nunca sucedió. La Silla tuvo acceso a los estatutos del partido, y comprobó que no prohíben elegir un cuerpo colegiado de dirección en una asamblea extraordinaria.

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Artículo 16 de los estatutos del partido Verde Oxígeno.

Las votaciones

Sicard volvió a insistirle a la asamblea que votara sobre la designación de Pulido. “Hagámoslo por negativas, si alguien no está de acuerdo puede levantar la mano”, dijo. En el Zoom se ven nueve manos levantadas. “Queda aprobada la designación con seis negativas”, dice Sicard.

Con esto, pasaron a la elección del candidato presidencial, siendo Betancourt la única aspirante: “Le pregunto a la asamblea si aprobamos el nombramiento de Ingrid Betancourt como candidata a la presidencia. Si hay oposición, levanten la mano y tomaremos nota al respecto”.

Ocho participantes levantaron la mano. Daniel Quiñónez abrió su micrófono: “Dice Juan Felipe Mejía que no lo dejan entrar a la reunión, pero también querría votar negativo”.

“Bueno, son nueve negativas sumando a Juan Felipe Mejía. Entonces, en ese orden de ideas, la asamblea acoge la elección del candidato a la presidencia”, dijo Sicard. No comentó nada sobre quienes no habían logrado ingresar a la llamada para votar.

Mejía fue una de por lo menos tres personas que, por temas de conexión, salieron del Zoom y después no les dieron ingreso nuevamente a la reunión. Las tres querían votar negativo.

En ese momento, Mejía iba en un carro junto a Diego Guío, dirigiéndose hacia la sede del partido Verde Oxígeno. Ambos se habían inscrito la semana anterior como militantes, interesados en entrar a formar parte de un partido político, luego de hacer parte durante un tiempo de Compromiso Ciudadano. Habían recibido la invitación a la reunión y entraron desde sus celulares cuando iban en carro, saliendo de un evento. Cuando no pudieron volver a entrar al Zoom, optaron por llegar a la sede a continuar en la asamblea de manera presencial. Pero no habían llegado y ya se estaba llevando a cabo el voto.

En el Zoom, Jorge Ramírez, candidato a la Cámara por Cundinamarca, intervino: “Estamos tomando decisiones, pero hay personas que están tratando de entrar y no se han podido conectar, o personas que están entrando con un solo dispositivo y solo pueden levantar la mano una vez, les pido que tengamos eso en cuenta”.

Y aprovechó el momento para leer una carta firmada por Sergio Fajardo, Humberto de la Calle —quien no asistió a la asamblea— y otros 16 candidatos al Congreso avalados por Verde Oxígeno. La mayoría de los candidatos del partido venían de Compromiso Ciudadano, el movimiento de Sergio Fajardo. Entraron al movimiento cuando Fajardo iba a ser avalado por Verde Oxígeno dentro de la Coalición Centro Esperanza, y se quedaron atrapados cuando Betancourt se salió de la coalición. La carta, precisamente, era un llamado a que Betancourt cumpliera su palabra de participar en la consulta con Fajardo y los otros precandidatos.

“Ustedes recibieron el aval del partido y permanecen en él por decisión propia”, señaló a su vez Sicard, con un eco de Pulido. “Volviendo al punto de la elección del candidato a la presidencia, con todos los derechos y garantías que se le ha dado a los aquí participantes, vuelvo a preguntar”.

En el chat, que ya había acumulado 27 mensajes, Daniel Carvalho, exconcejal de Medellín y candidato a la Cámara fajardista, comentó: “yo no veo las garantías”, y un minuto después agregó: “a Juan Carlos Pereira no lo han dejado entrar para votar”.

En Zoom, Daniel Quiñónez intervino de nuevo en voz alta: “Leonardo, disculpa, a mí me gustaría que esta votación fuera nominal. No me parece que la decisión debe ser quiénes se oponen, sino quiénes están a favor, quiénes en contra, quiénes se abstie…” su voz dejó de oírse cuando le cerraron su micrófono.

“Para efectos de lo que se requiere, ya están debidamente registrados los que votaron en contra” empezó a decir Sicard. Quiñónez volvió a intervenir, “Creo que estamos jugando a lo mismo si simplemente pupitreamos una decisión. Si vamos a jugar a lo mismo, pues entonce…” y su micrófono se cerró de nuevo.

La llamada se quedó en silencio durante cuatro minutos. Sin embargo, en la sede del partido, había una discusión aireada.

El incidente

Unos minutos antes, Diego Guío y Juan Felipe Mejía habían llegado a la sede. La puerta estaba abierta, entraron, subieron al tercer piso y se sentaron en silencio al fondo del salón. Sentados en el estrado de cara al computador, Betancourt, Pulido y Sicard no se percataron inmediatamente de su llegada. Pero Guío no se quedó en silencio mucho tiempo.

“Vi a Leonardo cerrándole el micrófono a la gente, se veía que había dos personas en la sala de espera del Zoom, y vi que en el chat había 52 mensajes sin leer. Les dije que por favor me aceptaran en el Zoom para poder decirle a mis compañeros eso que estaba pasando”, cuenta Diego Guío.

Sandra Pulido califica su actitud como “amenazante” y “altanera”. Ella les preguntó si eran candidatos y ellos le respondieron que no. “¿Entonces qué hacen aquí?”

Se paró y fue hacia donde estaban ellos. Guío y Mesa cuentan que intentaron explicar que eran militantes inscritos del partido, mientras Pulido les decía que se fueran y los amenazaba con llamar a la Policía. “Nos decía, ‘ustedes aquí están saboteando, no son militantes, se me van ya’”, cuenta Guío. Él tenía en la maleta los formularios con los que se inscribieron al partido, los sacó y se los entregó a Pulido. Ahí se calmaron los ánimos.

Pulido reconoce que ellos efectivamente habían llenado los formularios y que Leonardo Sicard los recibió, pero explica que nunca tuvieron la reunión con la dirección del partido, que era el paso final para que se consideraran militantes inscritos. Sin embargo, reconoce que los tenía en la base de datos y los incluyó en el llamado de lista de la asamblea.

Después de la confusión, les preguntaron si querían quedarse. Guío y Mejía optaron por irse. “Lo que más me impresionó fue la pasividad de Ingrid. Estuvo presente todo el rato y no le importó el trato intimidatorio y humillante de la directora del partido con nosotros”, dice Guío.

Al día siguiente, Betancourt firmó una carta en respuesta a la que había leído Jorge Ramírez en la asamblea. En ella, expresó su “rechazo por la presencia de individuos agresivos que entraron a la sede durante la asamblea extraordinaria con credenciales obtenidas sin haber sido avalados por el partido Verde Oxígeno (...) con la intención evidente de perturbar el desarrollo de dicha asamblea”.

Pasada la discusión en la sede, se retomó la discusión en Zoom. Sicard reiteró que “fue debidamente aprobada la designación de la doctora Ingrid Betancourt como candidata presidencial”, y Sandra Pulido aclaró que “no hay necesidad de hacer la votación nominal, ya hablamos con el abogado”. Esto a pesar de que los estatutos del partido establecen que “a solicitud de cualquier miembro presente en la Asamblea, la votación podrá ser secreta, o nominal”.

La caótica asamblea de Verde Oxígeno que coronó a Ingrid Betancourt candidata
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Artículo 15 de los estatutos del partido Verde Oxígeno.

La asamblea pasó al siguiente punto del orden del día: lectura y aprobación del acta. Pulido pidió 15 minutos para redactarla. Poco después, volvió a tomar la palabra para explicar que la redacción tomaría más de 15 minutos, así que darían por terminada la asamblea y harían llegar la versión final del acta por correo. No hubo mención del último punto del orden del día: un espacio para que los asambleístas se expresaran, que se había pactado al inicio de la reunión por petición de Daniel Carvalho.

Y hoy, todavía no han enviado el acta por correo. 

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