La captura del Loco Barrera puede ayudar al proceso de paz

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La reciente captura de ‘El Loco’ Barrera demuestra que esconderse en Venezuela ya no asegura la libertad de los criminales. Eso encaja con el interés que ha manifestado Chávez en lograr la paz en Colombia y crea un incentivo adicional para que los frentes de las Farc más vinculados al narcotráfico se sumen a la negociación.

La reciente captura de ‘El Loco’ Barrera demuestra que esconderse en Venezuela ya no asegura la libertad de los criminales. Eso encaja con el interés que ha manifestado Chávez en lograr la paz en Colombia y crea un incentivo adicional para que los frentes de las Farc más vinculados al narcotráfico se sumen a la negociación.

En los últimos doce meses han caído varios delincuentes colombianos en Venezuela. La lista incluye a ‘Valenciano’, capturado en noviembre de 2011 en el estado Aragua; ‘Martín Llanos’, detenido en febrero en Anzoátegui; ‘Alirio Rojas’, socio de Barrera y detenido hace casi un año en Mérida; y ‘Diego Rastrojo’, quien cayó en julio.

Pero no son solo narcos y jefes de las nuevas bandas paramilitares: ‘Julián Conrado’, el músico de las Farc, cayó en mayo de 2011; Joaquín Pérez, director de Anncol, fue capturado en abril de 2011; y Didier Ríos, quien comerciaba cocaína a nombre de las Farc, cayó en mayo de 2011.

La captura de Barrera refrenda dos cosas: primero, que Venezuela se había convertido en un lugar de refugio para narcos, guerrilleros y jefes de bacrim; segundo, que dejó de ser un refugio seguro. Eso no quiere decir que ya no haya criminales colombianos en el país vecino, sino que pueden caer en cualquier momento.

Lo que significaba el Loco

'El Loco' pertenece a una generación de narcos que aprendió el negocio en Meta, Caquetá y Guaviare. Y lo hizo con tal sofisticación que logró hacer alianzas, en diferentes momentos, con paramilitares, con las Farc y con delincuencia común, además de tener tenáculos entre políticos y militares corruptos.

Juan Manuel Santos hizo anoche una corta intervención en televisión para anunciar la captura de Barrera.

La captura de Daniel 'El Loco' Barrera sorprendió por la participación de organismos de seguridad de cuatro países.

Con la captura, Hugo Chávez logra un golpe de opinión en la recta final de su campaña presidencial.

A lo largo de su carrera delincuencial, Barrera tuvo acuerdos con el Erpac, del que fue muy cercano, pero también con las Farc, especialmente con los frentes de la Orinoquía, más involucrados con el negocio del narcotráfico. Su influencia estaba centrada en los Llanos, pero llegaba hasta Caquetá, Guaviare y Bogotá.

Esos vínculos con otros actores ilegales son confusos. Aunque algunos medios lo señalaron como cabeza del Erpac, al parecer su relación no era de comando sino de alianza: era socio del jefe de la sección del Erpac que tenía presencia en el Meta, el recientemente capturado ‘Flaco Freddy’.

Barrera era un narco importante, por lo menos en el panorama actual, y por eso Santos dijo que era ‘el último capo’. Sin embargo, como el poder del negocio ya no está en Colombia sino en los carteles mexicanos, su captura difícilmente tendrá grandes efectos en la minería ilegal, el lavado de activos o el narcotráfico. 

De hecho, el debilitamiento del poder de 'El Loco' ya era evidente, y su caída estaba anunciada. Hace dos semanas fueron capturadas ocho personas de su organización, incluyendo una mujer que se tragó una tarjeta con datos sobre la localización de Barrera, y en 2011 había caído un enlace clave entre Barrera y el Erpac. Incluso, había rumores de que se entregaría.

Por eso, lo más probable es que haya dejado sucesores en las regiones, una razón más para sospechar que a largo plazo su ausencia no tendrá efectos muy fuertes en los negocios ilegales.

Pero eso no quiere decir que su captura sea una cuestión menor. No solo marca el fin de una generación de capos, sino que muestra los frutos del trabajo de inteligencia; es un logro grande de la Policía, que recientemente se ha visto muy golpeada por el escándalo de Santoyo; y es otro fruto de la distensión entre Santos y Chávez.

El factor Chávez

El que más gana en términos políticos es Hugo Chávez. A menos de un mes de las elecciones contra Henrique Capriles, y justo cuando el candidato opositor anunció un encuentro con Santos, el presidente venezolano logra un golpe de opinión importante. También un mensaje que le sirve en política interna, pero que también es de importancia en Colombia.

Chávez se muestra sintonizado con las necesidades de seguridad de Colombia. Aunque las capturas de los últimos meses ya enviaban esta señal, entregar la cabeza del ‘último capo’ a tan pocos días de las elecciones, refuerza ese mensaje, y busca desmontar los señalamientos de que es blando con los narcos en particular y con delincuentes colombianos en general.

La cooperación entre los organismos de seguridad chavistas, la Policía colombiana, la CIA y el MI6 británico, no es un detalle menor; el que una operación realizada en Venezuela haya sido coordinada en Washington tampoco lo es. Que el mismo presidente que expulsó a la DEA permita ese tipo de operativos es algo que marca un cambio de sus relaciones con el ‘imperio’. Esa distensión con los gringos mejora el ambiente internacional para la participación de Chávez como facilitador de las negociaciones con las Farc.

Ese guiño no solo le da argumentos a Santos para defender su política de acercamiento a su ‘nuevo mejor amigo’, sino que también hace más creíble que Chávez le apueste a que unas Farc en la legalidad podrían convertirse en aliados políticos de su revolución bolivariana. Y eso fortalece el proceso de paz.

El proceso de paz y el narcotráfico

Las estructuras más narcotraficantes de las Farc son las menos metidas en las negociaciones y mas subrepresentadas en la mesa de negociación, hasta el punto de que varios observadores creen que de firmarse un acuerdo esos frentes se quedarían por fuera. Pero la captura puede darles un incentivo para cambiar de posición.

Barrera era un contacto clave para que frentes comercializaran la droga y tuvieran un flujo importante de recursos. Su ausencia seguramente va a perturbar el negocio, por lo menos en el corto plazo.

Por más que ‘El Loco’ haya dejado lugartenientes, lo más probable es que entre éstos se viva una guerra para definir quién se queda con el negocio, similar a la que está viviendo el Valle para determinar quién se queda con la herencia de ‘Diego Rastrojo’. Y, en cualquier caso, los conocimientos y el poder de 'El Loco' no se heredan de la noche a la mañana.

En el corto plazo y mientras se resuelven esos asuntos, lo más probable es que los frentes de las Farc más vinculados con el narcotráfico verían afectadas sus finanzas. Eso les quitaría peso dentro de la organización y mejoraría la posición interna de los frentes que están más sintonizados con las negociaciones, sobre todo si hay avances rápidos en la mesa que aprovechen esa coyuntura y den argumentos de que es mejor dejar la guerra que convertirse definitivamente en bandas de narcos.

Además, tal y como están las cosas, los guerrilleros más atados al narcotráfico ya no pueden esperar un refugio en Venezuela. La posición de Chávez en favor de las negociaciones y su aceptación a tener agentes norteamericanos en su territorio son señales claras en ese sentido.

Todo eso tiende a facilitar la discusión sobre el narcotráfico que es el cuarto punto en la agenda de negociación. Si los jefes guerrilleros más vinculados al nacotráfico están más débiles, para los negociadores de las Farc es más fácil abordar el punto con menos temores a una ruptura grande en las filas.

Por eso, la captura de Barrera es un espaldarazo para el proceso de paz. Pero también crea algunos problemas.

Por una parte, con los Rastrojos sin jefes definidos y con Barrera fuera de combate, los Urabeños se consolidan como la bacrim más fuerte del país, con capacidad para llenar el espacio político que dejaron las AUC y convertirse en un obstáculo para las negociaciones. Por otra, la posibilidad de que Barrera prenda el ventilador y de detalles de los vínculos de las Farc con el narcotráfico puede subir la temperatura del proceso o acelerar una ruptura dentro de la guerrilla.

En los próximos meses se conocerá el desenlace de este golpe, que es otro éxito de la política de seguridad de Santos.

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