La Coalición de la Esperanza se consolida, pero no emociona

La Coalición de la Esperanza se consolida, pero no emociona
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En un día gris y lluvioso, con un público reducido de periodistas y colaboradores, Humberto de la Calle, el jefe negociador del Acuerdo de Paz con las Farc, leyó la declaración política del grupo que busca abrirse un espacio entre Petro y Uribe en las elecciones del 2022. “Estamos anunciando el nacimiento de una nueva fuerza política”, dijo desde el Parque de la Independencia en Bogotá. 

La Coalición está compuesta, por ahora, por cinco hombres veteranos en el oficio de la política: De la Calle, Juan Manuel Galán, Juan Fernando Cristo, Jorge Enrique Robledo y Sergio Fajardo. Los tres primeros son de origen liberal. Fajardo ha sido dos veces candidato presidencial independiente, apoyado por el partido Alianza Verde. Y Robledo es un senador de izquierda de corriente moirista, disidente del Polo Democrático, y hoy líder del partido Dignidad. 

Se trata de la apuesta presidencial para el 2022 más adelantada hasta ahora, cuando falta poco menos de un año para la primera vuelta. Aún así, su lanzamiento generó pocas noticias y emociones, mientras el país sigue volcado sobre un paro que entra a su sexta semana. 

La presentación de ayer fue el resultado de seis meses de reuniones virtuales, fotos y giras. En el camino ha perdido integrantes como Ángela Robledo y el partido Verde, pero mantiene las puertas abiertas a que vuelvan. Este tiempo de trabajo ha estado cruzado por la tensión alrededor de si la Coalición de la Esperanza estaría abierta a hacer una alianza con Gustavo Petro. 

Eso creó roces con miembros del partido Verde, que se opusieron a que hubiera un veto sobre el candidato de izquierda. Al final, como contamos, los cinco precandidatos que lanzaron la Coalición ayer avanzaron solos con una plataforma para ir unidos, y sin el petrismo, hasta la primera vuelta. 

El candidato final, según se tiene previsto hasta ahora, sería escogido luego de una consulta abierta el día de las elecciones a Congreso, en marzo del 2022. 

Una apuesta de centro tirando a la izquierda

Los principios programáticos de la Coalición de la Esperanza proponen una opción de centro izquierda, que todavía se sigue definiendo en contraposición a lo que percibe como “los extremos” de derecha e izquierda. Según la declaración leída por De la Calle ofrece un “cambio fundamental”, pero definido en negativo y aludiendo al uribismo y al petrismo: “Ni el cambio ficticio ofrecido por quienes solo buscan maquillar sus fracasos ni el cambio atrincherado en el caudillismo”.

Dentro en la minucia del programa —que todavía es una lista de 27 principios amplios sobre qué quieren hacer, sin propuestas concretas sobre cómo proponen lograrlo— la idea de un cambio profundo pierde fuerza frente al énfasis en crear confianza en el Estado.

“La Coalición de la Esperanza propone el siguiente conjunto de principios programáticos para recuperar la confianza en la democracia, poner la economía al servicio de la ciudadanía, proteger nuestra biodiversidad y proteger la ciudadanía y los territorios”, dice el documento de donde esboza los cuatro ejes de la propuesta.

Más que un cambio, entonces, hay una ruptura frente al Gobierno actual de Iván Duque. Una reformista, hacia la centro izquierda, sobre todo en términos económicos. “Tenemos fe en la iniciativa privada y la libertad de empresa. Pero sí sabemos que el capital tiene una función social, que el Estado debe intervenir cuando el mercado fracasa”, dice la declaración política. 

Dentro de su programa la Coalición se mueve constantemente entre el proteccionismo y la economía de mercado, entre la responsabilidad fiscal y la “concepción social de la economía”. 

Un ejemplo de esta negociación constante entre el centro y la centro izquierda es su propuesta de programa de transferencias no condicionadas. El Ingreso Solidario del Gobierno Duque, o la renta básica que pide el Comité del Paro. La Coalición de la Esperanza propone “un programa de ingreso básico sostenible fiscalmente”. Menos que una renta básica universal, más que un ingreso solidario, pero fiscalmente sostenible. 

De todas formas, la negociación ideológica de este centro es con la izquierda y no con la derecha. Esto reitera que, de entrada, escogen como su contrincante en primera vuelta al proyecto del Pacto Histórico de Petro. 

Además, refleja el proceso de escucha que los miembros de la Coalición han emprendido durante el paro con reuniones con jóvenes en Cali y  Barranquilla . La educación —bandera de Fajardo— la salud, y el empleo, son resaltados como bienes públicos que el Estado tiene una responsabilidad de garantizar. 

También resalta la influencia de Jorge Robledo, el integrante que está más a la izquierda en la Coalición. Robledo le dijo a La Silla que “no vamos a estatizar la economía”. Pero logró incluir banderas que su corriente ha sostenido muchos años. Por ejemplo, la protección a la producción nacional, especialmente la agraria, por medio, entre otros, de una revisión a “los tratados de libre comercio”, según dice el documento programático. 

Por principios, juntos hasta el final

Una de las apuestas políticas de la Coalición es posicionar el mensaje de que, aunque vienen de sectores que en el pasado fueron rivales, ahora están unidos alrededor de una propuesta tanto de forma como de fondo.  

Cuando anunciaron la creación del colectivo, el 11 de febrero, publicaron un mensaje unificado que estuvo acompañado por una foto de todos abrazados. Cuando decidieron reunirse con el presidente Iván Duque, en Casa de Nariño para hablar del paro, lo hicieron en bloque, aunque eso implicaba un riesgo político. Las posturas sobre el rechazo a los bloqueos en el paro, sin dejar de apoyar las manifestaciones, también han sido unificadas. 

Esa construcción colectiva de la forma, queda explícita en una serie de nueve principios éticos que presentaron ayer. Aquí una postura casi calcada de las anteriores campañas de Fajardo: parten de principios que los guiarán “en la campaña y en el Gobierno”, reiteran que “en política ‘no todo vale’”, y que “para recuperar la confianza en la política” hay que hacer compromisos éticos. 

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Fajardo presentó, con sus acostumbrados apuntes, los principios éticos.

Sin embargo, la Coalición introduce un elemento que es nuevo y es su primer principio: “construir colectivamente”. Con esto, por un lado, marcan diferencias de forma con el uribismo y el petrismo: “no apelamos a modelos personalistas, que buscan fijar en el imaginario la figura de un líder mesiánico”. 

Por otro lado, se comprometen a ir juntos hasta el final: “gobernaremos conjuntamente sumando nuestras experiencias y fortalezas”. Con esto, la unión de estos cinco hombres se presenta como un proyecto que va más allá de la competencia electoral. Más allá de que en una consulta se escoja a un candidato, los demás estarán presentes en el Gobierno de la Coalición si el escogido logra ganar. Las decisiones, de aquí en adelante, deberán ser consensuadas y colectivas. 

Para figuras como los políticos, con sus intereses diversos y egos grandes, es una barra alta que se pone al empezar. Y cualquier fractura en el futuro pesará más.  

Por ahora, el proyecto tiene puntos para mostrar. En la creación del acuerdo programático estuvieron delegados de los cinco precandidatos, y asesores de Ángela María Robledo y la Alianza Verde. Cada uno de ellos concertó que en el documento final quedaran incluidas las plataformas políticas que han caracterizado a cada candidato. Galán con el cambio a la política de drogas, Fajardo con la ética y la educación, De la Calle con la defensa al acuerdo de paz, y Robledo y Cristo con los lineamientos de política económica. Y el énfasis en el medio ambiente le deja la puerta abierta al partido Verde. 

La construcción de los documentos fue colectiva. En representación de Cristo, el economista Daniel Castellanos, quien ha sido asesor de campañas presidenciales y consultor de planes nacionales de desarrollo. Por Fajardo, participaron Gonzalo Hernández, director de investigación de la Universidad Javeriana, y la bióloga y magíster en procesos urbanos y ambientales Mariana Fajardo, hija del ex gobernador. 

Del equipo de Galán estuvo el economista de la Javeriana, Oscar Simmonds; por parte de Robledo estuvo Enrique Daza, director de Cedetrabajo e integrante del observatorio Justicia Tributaria; mientras que de La Calle participó el exdirector del Dane, Ernesto Rojas. Y por Ángela Robledo intervino la economista Carmenza Saldías. 

“Fue un acuerdo que se construyó durante seis meses con delegados de cada uno de los precandidatos. En otras campañas hay caudillos, pocos colectivos, acá hay una apuesta colectiva”, dice la representante Juanita Goebertus, quien coordinó ese equipo programático. 

Lanzamiento sin ruido

La decisión de lanzar la plataforma programática de la Coalición y sus principios éticos en medio del paro nacional, en el tercer pico de la pandemia y parte de la atención mediática centrada en el partido de la Selección Colombia, opacó su alcance. El evento volvió a mostrar que a la Coalición le sigue costando conectarse con el entorno político, mediático y de redes sociales. 

Era una preocupación que ya había expresado Sergio Fajardo cuando reconoció que, por ejemplo, Petro había interpretado mejor la coyuntura del país y por eso estaba en la cabeza de las encuestas.  

Pero la fecha y el escenario escogido se explican por el afán de mostrar que la campaña está andando y tiene resultados. Y de empezar a recortar terreno a sus rivales. 

El exministro Cristo la justificó en la manera de superar esa desconexión. “Cuando anunciamos la presentación de la propuesta varios amigos me preguntaban por qué hacer un acto de campaña en estas circunstancias y si no era anticlimático. Yo les contesté que a estas alturas hay paro, movilizaciones, protestas, pero la democracia no puede parar”, dijo.

“Tenemos que ser capaces de ofrecer a la gente en las calles la manera de canalizar sus frustraciones alrededor de propuestas y lo hacemos con esta opción política”, dijo Cristo.  

Esa apuesta por canalizar esas emociones de la calle está por verse. Aunque la convocatoria del evento estuvo enfocada para los medios de comunicación, se hizo en un espacio público, pero hasta allá no llegaron más de 100 personas. La mayoría de los asistentes eran de los equipos de asesores y líderes de los cinco precandidatos, no de gente que llegó de manera espontánea. 

A Jorge Robledo, por ejemplo, lo acompañaron el concejal Manuel Sarmiento y líderes de Dignidad como Jennifer Pedraza. 

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Robledo fue el que más gente movió en el evento.

Juan Manuel Galán le dijo a La Silla que no hicieron una convocatoria más grande porque querían evitar aglomeraciones que pudieran ayudar a la propagación del covid. 

En las redes sociales, que como contamos será uno de los escenarios de los votos para el 2022, los de la Coalición intentaron posicionarse con etiquetas como #PrincipiosDeLaEsperanza. Pero no lograron suficientes mensajes como para ser una tendencia. 

En cambio, sí lo fueron la noche anterior, cuando circuló la invitación, con las caras de los cinco hombres precandidatos. El hecho de no tener a una mujer en el partido les generó críticas, y un debate más álgido, al menos en redes, del generado por su propuesta de programa. 

Aún con esas críticas, en la Coalición creen que el lanzamiento de su plataforma política es el punto de partida para crecer. “El evento ya lo habíamos pospuesto dos veces, pero era necesario hacerlo para fijar las posturas y a partir de ahí pasar a una segunda fase de mayor presencia en regiones, redes, medios y lograr una mayor representación”, nos comentó Juan Manuel Galán. 

Quedan muchos cabos sueltos

La Coalición ratificó que definirá su candidato único para primera vuelta en las consultas que se harán el 13 de marzo. Para llegar a ese momento aún le quedan muchos pendientes por resolver.

Empezando por la participación o no de la Alianza Verde. Como contamos en esta historia, la Coalición y ese partido se distanciaron a mediados de mayo por las demoras y disputas internas del Verde para definir cómo y cuándo va a elegir su candidato único. Ellos tienen seis, varios de los cuales tienen más aspiraciones de figurar para lanzarse al congreso, y otros que insisten en que su partido busque una alianza con Petro.

En el evento de la presentación hubo mensajes que apuntan a que ese distanciamiento puede terminar pronto. Por un lado, porque la presentación de los acuerdos programáticos la hizo la representante Verde, Juanita Goebertus. Ella fue la coordinadora del grupo de asesores que montó el documento durante seis meses. 

Por el otro lado, estuvo la senadora verde Angélica Lozano, quien tiene un peso importante en la dirección nacional del partido. “Acá estamos desde el partido Alianza Verde, precisamente hoy muchas mujeres, con el compromiso de construir una tercera opción para Colombia, por fuera de los extremos, ¿ya vimos Perú no? Vamos a construir una opción capaz de unir a los colombianos”, dijo Lozano. 

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La senadora Lozano dijo que los Verdes están firmes con la Coalición.

Al encuentro también asistieron Viviana Barberena, también parte de la dirección nacional Verde e integrante del equipo político del exalcalde de Bogotá, Antanas Mockus; y el concejal verde de Bogotá, Julián Sastoque. 

El factor Verde es clave porque, además de su fuerza electoral —maneja las alcaldías de Bogotá, Cali y Manizales, y tiene 19 congresistas— puede influir en que la representante Ángela María Robledo regrese a la Coalición

La exfórmula vicepresidencial de Petro, quedó en la mitad, porque no firmó la declaración de separación, ni cerró filas con los Verdes porque aún no ha definido si se mete al partido.

Otro cabo suelto es si al final llegarán los cinco precandidatos. La duda pasa por Humberto de la Calle. Por un lado, se va del país entre agosto y septiembre, en pleno arranque de la campaña, para dar unas clases y charlas en universidades de Europa. Aunque le dijo a La Silla que seguirá al tanto de las actividades de la Coalición porque en esta “era virtual también se puede hacer campaña”, también mencionó que él, oficialmente no es precandidato. 

De la Calle aún hace parte del partido Liberal, como se lo confirmó a La Silla. Y sobre la pregunta de si eso le puede generar o no una posible inhabilidad por doble militancia en caso de lanzarse sin el aval rojo, respondió que aún no está en campaña, que no tiene ningún cargo en el partido, y que aún no se le puede definir como candidato. 

Técnicamente eso es cierto porque las inscripciones de candidatos arrancan el 24 de enero de 2022, pero las normas electorales dicen que las inhabilidades por doble militancia se cuentan desde un año antes de las inscripciones. Todo esto genera la duda de si llegará al final como precandidato o cumplirá un rol más de coordinación y asesoría de la Coalición. 

“Acá estamos construyendo una propuesta al país, la mecánica electoral se definirá más adelante”, le dijo a La Silla. 

Finalmente, la Coalición deberá definir cómo es que se va a presentar a la consulta, si bajo un mismo aval, o con varios logos. Hasta febrero pasado, con los Verdes adentro, la idea era que ese partido fuera el paraguas para avalarlos a todos. Pero las cosas han ido cambiando, y ya no hay una dependencia exclusiva de ellos. 

Jorge Enrique Robledo logró que le dieran personería jurídica a su movimiento Dignidad. Y Juan Manuel Galán está esperando que la Corte Constitucional determine si le devuelve la personería jurídica al Nuevo Liberalismo, el movimiento que fundó su papá Luis Carlos Galán (QEPD). 

Fajardo le dijo a La Silla que, al menos de su parte, está descartado ir por firmas. “Ya hice ese ejercicio dos veces, pero esta vez por pandemia queda muy difícil pedirle a la gente ponerse a recoger firmas. Miraremos cómo avalarnos, lo más probable es que sea con los avales que hay en el grupo”, comentó. 

En ese sentido, está por definirse cuándo y cómo entran a la Coalición movimientos más pequeños como Colombia Renaciente y la ASI, que sí tienen personería jurídica, y están cercanos a un acuerdo con ellos. 

Con todo, la Coalición de la Esperanza se pone un paso al frente de muchos de sus contrincantes. El problema es que no mucha gente se enteró. 

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